lunes, 30 de marzo de 2026

LA FUENTE DE LA PLAZA DEL SALVADOR

     Quizás, antes de entrar en lo tocante a esta fuente, sería necesario hablar de la plaza en la que se encontraba, plaza que en la actualidad ya no existe como tal y cuya existencia es desconocida por muchos de los nacidos en Córdoba. La plaza de El Salvador se hallaba en la confluencia de las calles Capitulares, San Pablo, Alfaros y Alfonso XIII, y en realidad el espacio que ocupaba sigue estando allí aunque el retranqueo de la fachada del Ayuntamiento para dar mayor amplitud a la calle Capitulares desdibujó su forma rectangular primitiva.


IMAGEN 1. La plaza del Salvador en 1884.



     Ricardo de Montis, en sus "Notas Cordobesas", la dibujaba como un lugar dedicado al comercio, una especie de prolongación de la plaza de la Corredera, en la que abundaban las zapaterías, los establecimientos de bebidas o la venta de flores. Cuando la capacidad de la iglesia de San Pablo, situada en la plaza, no era suficiente para acoger a los fieles en ciertas fiestas religiosas, se instalaba un púlpito en la propia plaza para que ningún asistente se quedara sin escuchar los distintos sermones. Funcionaba, además, como lugar de contratación para los trabajadores del campo al que acudían personas desempleadas y sus futuros empleadores, y era el escenario de las andanzas de personajes como el Padre Cordobita, Manolico Molina o la "Piñona".

     Pero volviendo a la fuente, o comenzando porque aún no he dicho nada sobre ella, varios autores afirman que era una de las que el corregidor Francisco Zapata y Cisneros mandó construir allá por 1574. Es curioso porque dicho personaje había dejado de ser corregidor de la ciudad tres años antes, por lo que si la orden partió de él se tomaron su tiempo en acatarla. La fuente estaba situada en mitad de la plaza y, según José López Amo, se surtía con ocho pajas (1) de agua del venero del Cerro de las Piedras, uno de los asociados al venero de Hoja-Maimón.


IMAGEN 2. La plaza del Salvador en 1951, poco antes de desaparecer.



     El estanque de la fuente era de forma hexagonal, construido con "piedra jaspe de la que se trae de las canteras de la villa de Cabra", y sobre él vertían el agua cuatro caños colocados en la taza. Luis María Ramírez de las Casas-Deza asegura que la fuente estaba adornada por "un escudo de España con el águila imperial, la que fué destruida inconsideradamente en 1813 en ódio á las aguilas del emperador de los franceses Napoleón". Pero no nos adelantemos.

     Mucho antes de esto, en 1664, el estanque original de seis lados fue sustituido por uno nuevo de ocho, por el mal estado en que se encontraba y porque no resultaba funcional ni estético que dos de los caños vertieran el agua sobre ángulos del mismo mientras que los otros dos lo hacían sobre los laterales. Para hacerlo serían reutilizadas las mismas losas de piedra roja de Cabra que lo formaban y se completarían con otras de piedra negra "de las canteras desta ciudad", alternando cada lateral de un color distinto.

     Dos siglos más estuvo la fuente en el centro de la plaza hasta que el 7 de mayo de 1861 comenzó a ser desmontada, habiendo sido sustituida algunas semanas antes por otra de las llamadas "de vecindad". La antigua fuente fue trasladada a finales de junio a la plaza de San Andrés, delante de la casa-palacio de los Luna, donde se le mejoró el pilón que se encontraba muy deteriorado.