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Una aparición en la Córdoba del siglo XIX: la "Ternerilla descabezada"

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     Nunca entendí la desagradable estrategia de algunos padres que amenazaban a sus hijos con personajes siniestros cuando no conseguían que estos les hicieran caso. Si querían que la niña o el niño terminasen sus tareas, se comieran la verdura o se fuesen a la cama temprano, solamente tenían que nombrar al Hombre del saco, al Coco o al Sacamantecas, por poner algunos ejemplos. Obviamente les importaba un pimiento las pesadillas que estos personajes provocaban en las infantiles mentes, y suplían su total carencia de conocimientos educativos básicos con "historias para no dormir".      Entre las historias que componen el folklore cordobés, hay una que recientemente he descubierto y que asustaba tanto a niños como a mayores. Se trata de la "Ternerilla descabezada".      En siglos pasados corría la historia de una ternerilla sin cabeza que, saliendo de la calle Caño, recorría los alrededores de la Puerta de Osario bramando de una manera tan espantosa que incluso había

Las columnas salomónicas de la calleja del Marqués del Villar

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     Hace algunas mañanas me encontraba asomado al balcón de mi casa y no pude evitar escuchar la conversación de un grupo de cuatro hombres que venía desde la calleja de San Eulogio hacia arriba. Daba la impresión de que eran cordobeses, aunque se ve que llevaban mucho tiempo sin pasar por esta zona, pues a la altura de la taberna Sociedad de Plateros uno de ellos iba diciendo: "sí, yo creo que recuerdo haber estado aquí", refiriéndose a la misma. Hasta aquí todo normal, unos cuarentones recorriendo el casco antiguo y rememorando sus andanzas juveniles. El problema llega cuando, justo a la entrada de la calle Marqués del Villar, uno de ellos se gira y dice: "cucha el palacio que tiene el marqués ahí al fondo", señalando a la portada barroca que se puede observar desde la entrada de la calle en Ambrosio de Morales. Imagen 1. Vista actual de la portada.      Realmente no sé si se refería al edificio en conjunto o únicamente a la portada, pero con respecto a esta escu

De esquinas y columnas. Séptima parte

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      Hace ya varios meses que no realizamos ningún paseo y no tengo ninguna excusa, ni la pandemia ni el mal tiempo han sido los causantes, simplemente lo he ido dejando pasar, así es que vamos a iniciar hoy uno que es corto tanto en recorrido como en número de columnas,  y aunque la zona visitada en su búsqueda ha sido bastante más amplia, de donde no hay no se puede sacar. Comenzamos pues. Plano con la ubicación de las columnas. 1, 2, 3 y 4. CONCEPCIÓN      El recorrido de hoy arranca desde la plaza de las Tendillas. Entramos por la calle Gondomar hasta llegar a la calle Concepción, concretamente hasta el número 1 de esta calle. Se trata de la iglesia de San Nicolás de la villa y, en su fachada principal y haciendo esquina con la calle San Felipe, veremos la primera columna del día (Fotografías 1 y 2). A pocos metros a su derecha podemos ver empotrada en la misma fachada una basa de estatua dedicada al emperador Constancio.      Si rodeamos la iglesia entrando por la calle San Feli

Una cordobesa en la Armada Española del siglo XVIII

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      Hasta hace tan solo 33 años el acceso de las mujeres a las Fuerzas Armadas estaba totalmente vetado. Fue el Decreto Ley 1/1988, de 22 de febrero el que posibilitaría su acceso, aunque únicamente a 24 cuerpos y escalas, entre las que se encontraban los relacionados entre otros con la jurisprudencia, la ingeniería, la sanidad o la música. Aunque fuera un primer paso, tenía un tufillo bastante machista: las mujeres podían ser enfermeras del ejército o directoras de la banda de música, pero no podían entrar en cuerpos como el Paracaidista o la Legión, ni participar en acciones de desembarco, dotaciones de submarinos ni de buques menores. No sería hasta 11 años después, en mayo de 1999, cuando una nueva ley consiguiera la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, permitiendo el ingreso a todos los cuerpos y escalas de las Fuerzas Armadas sin distinción de sexo, estableciendo como límites únicamente la edad o las condiciones psicofísicas. Todo esto suena bastante bien sobre el papel,

La fuente desaparecida de la Puerta de Gallegos

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      Desde el principio de los tiempos el agua ha sido indispensable para el desarrollo de cualquier asentamiento humano y, la necesidad de llevarla desde el origen hasta las diversas poblaciones, hizo que el ingenio alumbrase estructuras y mecanismos que aún hoy en día nos sorprenden. Acueductos, norias y todo tipo de canalizaciones son buena prueba de ello. Una vez que el agua estaba ya en las ciudades había que distribuirla y ponerla al servicio de los habitantes, y ahí entran las fuentes. No voy a hablar de aquellas que hoy en día a duras penas sobreviven desde hace algunos siglos en Córdoba, ni de las de más reciente factura, sino de una "inquieta y viajera" que se encontraba en los alrededores de la Puerta de Gallegos, y que fue cambiando de sitio en numerosas ocasiones por toda esta zona. IMAGEN 1. La Puerta de Gallegos con la fuente al fondo.      La ciudad de Córdoba se surtía de diversos nacimientos de aguas potables localizados alrededor de la misma. La zona de la

Los antiguos matuteros en Córdoba

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      Dice la R.A.E. sobre el significado de las palabras  matutero/matutera  que se trata de la persona que se dedica a matutear , que a su vez significa introducir matute . Si vamos a la definición de esta última palabra encontraremos que se refiere a la introducción de géneros en una población sin pagar el correspondiente impuesto de consumos. Este impuesto se pagaba en unos establecimientos situados en las entradas de las ciudades llamados casetas de consumos o fielatos, donde se hallaba la balanza o fiel  para pesar la mercancía, de ahí el nombre con el que se les conocía. Productos de primera necesidad como el aceite o la sal, así como otros menos necesarios como alcohol o tabaco, se veían gravados con este impuesto para poder entrar en una población, lo que hizo que surgieran personas de escasos recursos en algunos casos y auténticas mafias organizadas del contrabando en otros, que quisieron ahorrarse este desembolso, y que llegaron a convertirse en un serio problema en la segun

Cuando la plaza de las Tendillas se iba a llamar plaza de Séneca

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     Suelo usar con bastante asiduidad la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica para documentar mis entradas, porque además del simple dato o fecha que uno está intentando buscar, descubres maneras y costumbres de la época desconocidas y cómo la gente reaccionaba ante los acontecimientos que ocurrían a su alrededor y la interpretación que le daban los diarios según el perfil político del momento. Cuenta esta biblioteca con ejemplares de periódicos antiguos de toda la geografía española y, como no, de nuestra ciudad. Diario de Córdoba , La Voz , El Avisador Cordobés o La Verdad son algunos ejemplos de ello. Y buscando un simple dato siempre te encuentras con otro, que a su vez te lleva a un tercero, y descubres cosas muy interesantes. Una de ellas, de la que no tenía la menor idea, es la intención de sustituir los nombres de la plazas de las Tendillas y de Séneca después de que finalizase la ampliación de la primera de ellas. IMAGEN 1. Montaje a partir de dos fotografías. Obras de a