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sábado, 18 de octubre de 2025

LA RESTAURACIÓN DEL CRISTO DE LOS FAROLES DE 1984

     Dice la Wikipedia, acerca del Cristo de los Faroles, o de los Desagravios y Misericordia, que «los faroles fueron sustituidos por otros más hoscos en el año 1984, mientras que todo el conjunto tuvo una importante restauración en 2015». Tengo algunas reservas sobre lo acertado de esta afirmación, en primer lugar porque da la impresión que la intervención llevada a cabo a finales de dicho año se limitó al cambio de faroles y no fue exactamente así, y en segundo lugar porque no tengo muy claro que ese cambio llegase a efectuarse, habida cuenta de que los faroles que podemos ver en imágenes inmediatamente posteriores a esa fecha son idénticos a los que se ven en las inmediatamente anteriores. En cualquier caso, en el número 24 del periódico El Pregonero, correspondiente a la primera quincena de enero de 1985, se detallan todas y cada una de las actuaciones:


IMAGEN 1. Estado del monumento antes
de la restauración.
     «Recientemente han concluido las obras de restauración del Cristo de los Faroles, uno de nuestros monumentos más representativos, llevada a cabo por el Ayuntamiento de acuerdo a un cuidado proyecto técnico de su Departamento de Arquitectura y que dado el estado de deterioro del mismo, mayor del que en un primer examen se detectó, ha visto ampliado su presupuesto hasta 1.860.000 pesetas (1). La dirección de las obras ha estado a cargo del arquitecto municipal Juan Serrano.
     Comenzando por la base del monumento, plataforma bordeada por piedra negra con un empedrado de canto rodado, ha sido necesario levantarlo todo y recolocar cada una de sus piezas. Las cuatro columnas que sirven de sostén a los faroles y a la verja, que presentaban numerosas fracturas, han sido sustituidas por otras nuevas de la misma piedra negra que las originales, al tiempo que se ha hecho más firme su empotramiento.


IMAGEN 2. Remate de una de las columnas.
     En cuanto a la verja, ha sido necesario desmontarla y repararla en su totalidad, sustituyendo las pletinas y rosetas deterioradas con piezas iguales a las existentes, lo que también se ha hecho con la parte baja de la cadena de la barandilla y otras piezas como los redondos, las abrazaderas de las columnas, la puerta, etc., que estaban igualmente en mal estado.
     Del mismo modo, los faroles -los cuatro exteriores y los otros cuatro de la base de la cruz- han sido desmontados y restaurados completamente, lo cual ha incluido varias tareas. Por una parte, los pies de los primeros que eran de cabilla trenzada, han sido sustituidos por un redondo ranurado y torcido en espiral de hierro forjado, que, presentando idéntico aspecto que los anteriores, son de mucha mayor consistencia. Al mismo tiempo y para aumentar ésta, en una parte del monumento especialmente vulnerable (en la cabeza de todos están recientes acciones vandálicas), se ha perfeccionado el sistema de anclaje de los pies de los faroles (cogidos anteriormente muy superficialmente en las columnas lo que provocaba, al ser torcidos aquellos, que se fracturara el remate superior de las mismas) a base de un tubo de acero inoxidable que se hunde en la columna hasta una profundidad de 50 centímetros y rellenado con resina de alta resistencia. Por otra parte, los faroles en sí, los ocho, han sido restaurados, así como sus elementos ornamentales, restituyendo algunos cristales y todas las tulipas, que estaban en mal estado (2).


IMAGEN 3. Fisuras en la base de la cruz.
     Por lo que se refiere ya al basamento de la cruz, éste presentaba hasta la primera moldura de coronación fisuras abiertas y separaciones de juntas de las piedras, que han sido chirlateadas (3) con la misma piedra, tras lo cual se procedió a su limpieza.
     La cruz tenía toda la base fisurada, lo que ponía en peligro su estabilidad. La reparación se ha hecho mediante una abrazadera o zuncho metálico, previo el tratamiento de las fisuras con resina.
     La escultura del Cristo tenía los pies fracturados como consecuencia de la oxidación de los clavos, por lo que ha sido necesario reconstruirlos, trabajo que ha realizado el escultor Luis Aguilera Bernier. Por lo demás, se ha respetado la talla en lo fundamental, muy especialmente la pátina dejada por el tiempo, por lo que no se ha llegado a una limpieza total. Reposición importante ha sido la de las potencias (4) y la corona, que no las tenía.
     Aparte de la limpieza y resanado general de todo el monumento, se ha limpiado con especial cuidado el collarín inmediato a la base de la cruz a fin de que sean visibles las inscripciones que en él figuran.


IMAGEN 4. Fisuras en los pies.
     Por último y en cuanto a la instalación eléctrica del monumento, se ha renovado completamente, corrigiendo de paso una grave deficiencia que presentaba la anterior, que era la de cables al aire, yendo ahora por dentro de la piedra y protegida con tubo de acero por el suelo. Las bombillas que se han puesto son incandescentes de poca potencia que son las que procuran una iluminación más adecuada.
     En resumidas cuentas, una meticulosa restauración que, al decir de los técnicos municipales, haría deseable ahora un adecentamiento general de toda la plaza de Capuchinos».

     De modo que, según el artículo que acabamos de leer, la restauración del Cristo de los Faroles llevada a cabo en 1984 fue de bastante más envergadura de lo que da a entender la entrada de Wikipedia, que tan sólo habla del cambio de los faroles por otros más hoscos, cambio que no se produjo sino la reparación de éstos y la reposición de las piezas que les faltaban.


Rafael Expósito Ruiz.




(1) El presupuesto inicial era de 1.207.709 pesetas.
(2) Según se aprecia en la Imagen 1, también fueron repuestos los remates en punta de al menos dos de los sombreretes.
(3) Rellenadas.
(4) f. Cada uno de los grupos de rayos de luz que en número de tres se ponen en la cabeza de las imágenes de Jesucristo, y en número de dos en la frente de las de Moisés. Diccionario de la Lengua Española.


DOCUMENTACIÓN
- El Cristo de los Faroles, una meticulosa restauración. El pregonero, quincenario municipal de información. Núm. 24, del 1 al 15 de enero 1985. Ejemplar contenido dentro de la carpeta del expediente del Archivo Municipal de Córdoba abajo citado.
- Restauración del Cristo de los Faroles. Córdoba (1984). Escala 1:10. Contiene planimetría sin validar, sin fechar, fotografías y diapositivas. SFC/09214-003. Archivo Municipal de Córdoba.

IMÁGENES
- Imágenes 1 a 4: Fotografías realizadas y editadas por el autor, sobre los originales contenidos en el expediente citado en la documentación, propiedad del Archivo Municipal de Córdoba.

lunes, 12 de mayo de 2025

ALGUNOS TRIUNFOS DE SAN RAFAEL QUE NO ESTÁN EN LA CAPITAL

     Acerca de los Triunfos dedicados a San Rafael en la ciudad de Córdoba, Wikipedia ofrece un listado con once de ellos. El de la plaza del Cristo de Gracia lo deja fuera, quizás porque desde que a finales de 2023 la borrasca Bernard se lo llevó por delante se encuentra en "chapa y pintura". Paco Muñoz nos recuerda que aún existen otros dos más, en una de las geniales entradas que les dedica a estas representaciones, que serían el del Jardín del Santo Cristo, en el lugar en que anteriormente se encontraba la entrada al Hospital Psiquiátrico, y el que está colocado a mayor altura, el de la torre-campanario de la Mezquita-Catedral.


IMAGEN 1. El Triunfo más alto.
     Como es lógico no voy a hablar de los Triunfos que ya conocemos, porque el título de esta entrada ya lo da a entender, y porque en el blog de Paco encontraréis todo lo que necesitáis saber de ellos y mucho más. Pero si voy a hablaros de algunos que, aunque en Córdoba, no se encuentran en la capital sino en algunos de sus pueblos. Además toca rectificar, porque hace algunos días se me ocurrió escribir en la página de Facebook de Qurtuba Fabulas que el único Triunfo que cumplía este requisito estaba en Castro del Río, y no es para nada cierto. El historiador y Cronista Oficial de La Rambla Ángel María Ruiz Gálvez me sacó amablemente de mi error y, aunque amplié la información algo más tarde con otros dos Triunfos, aún quedan algunos más por ver.

     Efectivamente, en la plaza de San Rafael de Catro del Río podemos ver uno de estos Triunfos. No es el único, como se asegura en la web de su Ayuntamiento y que es la razón que me llevó a cometer el error antes mencionado, aunque sí el más antiguo de los que están documentados fuera de la capital, más antiguo aún que bastantes de los que se encuentran dentro de ella. De autor anónimo, su origen está en una solicitud para erigirlo presentada en octubre de 1761 que obtuvo el visto bueno pero no los fondos necesarios para hacerlo. Las aportaciones de los castreños y lo recaudado en unas fiestas autorizadas por el Duque de Medinacelli consiguieron que finalmente se construyera en el verano de 1762. En su base hay una inscripción que dice que fue reedificado en 1884, aunque únicamente se mejoró la citada base y se le colocó la reja que lo rodea.


IMAGEN 2. Triunfo de la plaza de San Rafael, en Castro del Río.



     Otra de las localidades cordobesas en las que podemos admirar un Triunfo de San Rafael es la de Baena, concretamente en la plaza del Ángel. Como en el caso anterior, se desconoce su autoría, aunque se sabe que fue erigido en 1766 por iniciativa de un noble local apellidado Gutiérrez y Valenzuela. Se cree que originalmente pudo estar colocado cerca de la portada de acceso a la iglesia de Santa María la Mayor, en la misma plaza, desde donde en 1817 sería trasladado a la parte alta de una de las torres del antiguo recinto amurallado. El mal estado de la misma hizo que el Triunfo acabara cayendo ya en pleno siglo XX, causando desgraciadamente una muerte. Los restos se guardaron en la iglesia hasta que fue restaurado en 2003, a la vez que la propia iglesia, y colocado en el sitio en que actualmente se encuentra.


IMAGEN 3. Triunfo de la plaza del Ángel, en Baena.


     Iznájar cuenta también con su propio Triunfo. Aunque se desconocen tanto el autor como su antigüedad, por su estilo podría datarse en el segundo tercio del siglo XVIII, tiempo en el que surgen la mayoría de los Triunfos de la provincia de Córdoba y bastantes de la capital. Está colocado sobre una torre del antiguo recinto amurallado de la ciudad, al igual que una vez lo hizo el de Baena, «un torreón medieval en desuso al que la falta de cuidados y actuaciones puede llevar a la ruina», según la descripción que podemos leer en la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía. Esperemos que esto no ocurra.


IMAGEN 4. El Triunfo sobre el Torreón, en Iznájar.



     El siguiente Triunfo que podemos encontrar fuera de la capital es el de la localidad de Villafranca. Su construcción de la pieza original está datada en 1782, un par de décadas más "joven" que los anteriores, por iniciativa de los hermanos José y Joaquín de Avilés y Herrera, aunque no se tiene constancia de su autor. Durante la Guerra Civil fue destruido, reconstruido más tarde, derribado accidentalmente por un camión y restaurado después en 1992. El actual, ubicado en la confluencia de las calles Canalejas y Parrillas, salió del taller que los hermanos cordobeses García Rueda tenían en Puerta Nueva.


IMAGEN 5. Triunfo en la confluencia de Canalejas y Parrillas, en Villafranca.



     El siguiente Triunfo de la provincia de Córdoba lo podemos ver en Montoro. Al igual que los anteriores, no tenía conocimiento hasta ahora de su existencia, con la diferencia de que éste lo he encontrado por casualidad cuando prácticamente tenía terminada esta entrada. Se encuentra en la plaza de España, adosado a uno de los muros de la parroquia de San Bartolomé. Fue erigido entre los años 1799 y 1802, por mandato del vicario de Montoro Juan Antonio del Peral y Buenrrostro, y acabó dando nombre a una posada para arrieros habilitada en la misma plaza, la Posada de San Rafael.


IMAGEN 6. El Triunfo de la parroquia de San Bartolomé, en Montoro.



     El más reciente hasta la fecha, y el último de esta entrada, se encuentra en Villaharta, localidad de la que San Rafael es patrón. Fue inaugurado el 7 de mayo de 2010 en el parque Elías Cervelló, parque que debe su nombre al descubridor de las Aguas Agrias de Villaharta. La escultura, de dos metros de altura aproximadamente, es obra del escultor y pintor Aurelio Teno. Es el único, de los que hemos visto ahora, que está realizado en metal en lugar de piedra.


IMAGEN 7. El Triunfo de Aurelio Teno en Villaharta.



     ¿Existen más Triunfos dedicados a san Rafael en la provincia de Córdoba? Sinceramente no lo sé. De momento estos son los únicos que he encontrado, aunque hay uno por ahí que no tengo demasiado claro y por eso no he querido incluirlo. Así es que ya sabéis, si conocéis alguno más no dudéis en hacérmelo saber.


Rafael Expósito Ruiz.





DOCUMENTACIÓN
- El triunfo de San Rafael de Montoro. Su leyenda negra. José Ortiz García. pasionpormontoro.blogspot.com.
- Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía.
- Inaugurado el monumento a San Rafael, de Aurelio Teno. blog.villanuevadelduque.com.

IMÁGENES
- Imagen 1: Fotografía realizada por foto_faliky.
- Imagen 2: Fotografía extraída de "GranVia28.com".
- Imagen 3: Fotografía extraída de "puedoviajar.es".
- Imagen 4: Fotografía extraída de "iznajarpatrimoniovivo.es".
- Imagen 5: Fotografía extraída de "es.wikiloc.com".
- Imagen 6: Fotografía extraída de "pasionpormontoro.blogspot.com".
- Imagen 7: Fotografía extraída de "blog.villanuevadelduque.com".

viernes, 23 de agosto de 2024

EL MONUMENTO AL GRAN CAPITÁN, UN PEDESTAL SIN ESTATUA

     Como muchos cordobeses sabrán, y a los que no ya se lo cuento yo, el "caballo de las Tendillas" no siempre estuvo ahí. La ubicación original del monumento fue el cruce de las actuales ronda de los Tejares y avenida del Gran Capitán, donde fue inaugurado el 15 de noviembre de 1923. Lo que no sabrán algunos es que el pedestal llegó bastante antes que el caballo y el jinete y, para vergüenza de los cordobeses, estuvo algunos años solo.


IMAGEN 1. Cruce entre avenida del Gran Capitán y Ronda de los Tejares,
alrededor de 1910.



     La idea de dedicar un monumento al militar montillano venía de lejos. Ya en 1842, en una sesión de la Real Academia de Córdoba celebrada el 17 de diciembre, el académico Manuel de la Corte Ruano propuso que se abriese una suscripción nacional «con el objeto de levantar en esta Ciudad, en sitio público y principal de ella, una estatua sacada de buenos modelos, del Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba». La Academia acogió positivamente el proyecto y nombró una ponencia para que el proyecto de llevase a cabo. Y ahí se quedó la cosa.


IMAGEN 2. Primer proyecto, 1897.
     Diez años después, en 1852, se presentó el diseño y se aprobó el presupuesto para construir una fuente monumental, que iría coronada con una estatua dedicada al Gran Capitán. La idea, al igual que la anterior, quedó postergada. Habría que esperar hasta 1897 para que el Ayuntamiento retomase la antigua iniciativa. Se trataba ahora de adecentar el Campo de la Merced, construir jardines y colocar la estatua en el centro. La realización de ésta se encargo al escultor cordobés Mateo Inurria Lainosa aunque, una vez más, la iniciativa se desinfló.

     El proyecto se revitalizó en 1909 pero hubo que esperar hasta 1915, después de tres diseños distintos por parte de Inurria, para que comenzase a hacerse realidad, aunque el sitio escogido ahora para ubicar el monumento era el cruce de las actuales ronda de los Tejares y avenida del Gran Capitán. A primeros de octubre de este último año, el pedestal estaba prácticamente acabado y en noviembre se empezaban a montar los andamios para su colocación. Todo comenzaba a estar listo para colocar la última piedra el 2 de diciembre, cuando se cumplían 400 años del fallecimiento del homenajeado. Colocado el pedestal por completo, el Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos ofrecía una descripción detallada del mismo:


IMAGEN 3. Segundo proyecto, 1909.
     «El pedestal, ya erigido, es de la mayor sobriedad y robustez, tanto en sus líneas como en sus materiales, y simbolizado está en él el tipo romántico del caudillo y de la época.
     En la tercera hilada de piedras, que es de mármol riquísimo, van tallados ocho cuarteles del escudo de armas del Gran Capitán y cuatro cartelas con inscripciones, todo ello ceñido por una faja de laurel y roble, emblema de fortaleza y victoria.
     Un dado colosal, de granito rojo pulimentado, recibirá en su parte superior el plinto de la estatua ecuestre y llevará engastados en su cara anterior y posterior hermosos escudos de bronce, uno de España de la época de los Reyes Católicos y otro de Córdoba.
     En el último cuerpo de este dado, corren unas fajas de mármol blanco bordeadas de cordones en señal de dominio, en las que van tallados los nombres de las ciudades más importantes que ganó con su espada el Gran Capitán: Nápoles, Atella, Ceriñola, Garollano, Ostia, Ruvo, Montefrío y otras».


IMAGEN 4. Tercer proyecto, 1915.
     Y colocado el pedestal, ¿Dónde estaba la estatua? Según se lamentaban en la prensa cordobesa de la época, el Estado Español había incumplido su promesa de contribuir con 50.000 pesetas, la mitad del gasto total que conllevaba el monumento, y con lo recaudado en Córdoba tan sólo había sido suficiente para el pedestal. Así es que allí se quedó éste, que durante un tiempo estuvo protegido por unas vallas de madera pero que, tras ser retiradas en 1917, dejaban al descubierto la triste y vergonzosa imagen de un monumento a medio terminar. Más tarde sería cercado con cadenas. Los meses y los años pasaban y las inclemencias del tiempo estaban comenzando ya a deteriorarlo.


IMAGEN 5. Acto de inauguración del monumento.



     Finalmente, el 15 de noviembre de 1923, se inauguraba el monumento al completo y la estatua lucía ya sobre su pedestal en el cruce de Gran Capitán con Tejares. No estaría allí mucho tiempo, ya que el aumento de tráfico rodado en la zona hizo necesario su traslado, y el 1 de febrero de 1927, el alcalde interino Rafael Cruz Conde anunciaba a la prensa que el monumento se encontraba ya en la plaza de las Tendillas. En resumidas cuentas, caballo y jinete finalmente estuvieron poco más de tres años en la ubicación original, mientras que el pedestal estuvo allí solo bastante más del doble de tiempo que acompañado, ocho años a falta de un par de semanas. Cosas que pasan en Córdoba.


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

IMÁGENES
- Imagen 1: Fotografía subida por Lolo Córdoba al grupo de Facebook HISTORIA DE CÓRDOBA EN IMÁGENES.
- Imágenes 2 y 3: Aproximación a la imagen del Gran Capitán en el arte contemporáneo español. Ramón Montes Ruiz.
- Imagen 4: Fotografía aparecida en el número del 28 de junio de 1916 de la revista Mundo Gráfico. Biblioteca Digital Hispánica.
- Imagen 5: Fotografía aparecida en el número del 21 de noviembre de 1915 de la revista Mundo Gráfico. Biblioteca Digital Hispánica.

sábado, 25 de mayo de 2024

LA ESTATUA DE OSIO

     En 1925 se cumplían 1.600 años del Primer Concilio de Nicea, convocado y presidido por el obispo cordobés Osio en el año 325 de la era presente, en el que básicamente se debatía si el tal Jesús era divino y humano o solamente lo último. Parece ser que ganó la primera opción. Hasta ese momento, Córdoba no había honrado la figura del histórico obispo, a excepción de poner su nombre a la que antiguamente se había llamado Espaldas de Santa Clara, algo que habría ocurrido en los primeros días de 1865 si nos guiamos por la coplilla publicada en la prensa el 26 de enero de ese año: «Es hoy ya calle de "Osio" / la "Espaldas de Santa Clara" / con tal centinela veo / que las tendrá bien guardadas». De modo que tocaba ya un homenaje "como dios manda". Este homenaje, ideado por el obispo Adolfo Pérez Muñoz, iba a consistir, además de una peregrinación a Roma, en una placa dedicada al "paladín del Concilio de Nicea" pero, al parecer, el alcalde José Cruz Conde era más partidario de erigir una estatua.


IMAGEN 1. Monumento a Osio en la plaza de Capuchinas.



     La prensa cordobesa aún no se había hecho eco de la noticia cuando, en julio de ese año, el periódico madrileño El Debate afirmó que España, aprovechando el centenario, debería hacer algo en gratitud a la memoria de Osio, señalando que la iniciativa debía de partir, sin lugar a dudas, de Córdoba, la ciudad de la que fue obispo. La publicación fue acogida de desigual manera por los periódicos cordobeses, y mientras el Diario de Córdoba afirmaba prudentemente que El Debate confirmaba la noticia que desde hacía tiempo circulaba por nuestra ciudad, La Voz venía a decir más o menos que no hacía falta que desde Madrid nos recordaran lo que se tenía que hacer en Córdoba a ese respecto.

     El diario madrileño también revelaba la identidad de la persona a la que se encargaría el proyecto, el reconocido escultor sevillano Lorenzo Coullaut Valera, artista que tenía relación con Córdoba ya que su madre, aunque sevillana también, era prima del novelista egabrense Juan Valera, el famoso autor de la obra "Pepita Jiménez", y al parecer habría recibido clases de Rafael Romero Barros, padre de Julio Romero de Torres, en la Escuela de Bellas Artes.


IMAGEN 2. Coullaut Valera trabajando en un busto.



     Elegido el escultor, tan sólo faltaba decidir en qué lugar de Córdoba iba a ser colocado el monumento. El 3 de octubre, Coullaut Valera dedicó el día entero para inspeccionar todas las plazas y plazuelas de Córdoba, en busca del lugar idóneo. El jardín del Campo Santo de los Mártires fue la primera opción, aunque pronto sería sustituido por el de la plazuela de San Nicolás de la Villa. Finalmente, el día 29 de ese mes, el alcalde presentó una moción ante la Comisión Permanente del Ayuntamiento proponiendo que el monumento se levantase en la plaza de Capuchinas. La moción fue aprobada por unanimidad.


IMAGEN 3. La plaza de Capuchinas en 1884, antes de su remodelación.



     En noviembre comenzaron las obras para adecuar la plaza, se levantó el pavimento por completo y se trazó la parte que iría dedicada a jardín. Imagino que estas obras contaron con el beneplácito de muchos cordobeses, entre los que no se encontraban los vecinos de la plaza, que vieron como el proyecto se llevaba por delante la fuente de vecindad, de la que se surtían de agua, para trasladarla a otro lugar. Mientras tanto, el alcalde visitaba en Madrid al escultor para comprobar que la escultura estaba ya muy avanzada. El proyecto de reforma de la plaza era obra del arquitecto municipal Rafael de La Hoz Saldaña, y el diario La Voz lo describía de la siguiente manera: 

     «En dos planos se dividirá el rectángulo que hoy constituye esa plaza, dejando siempre una calzada para el tránsito rodado que enlace la calle de Alfonso XIII con la del Conde de Torres Cabrera, y otra que corra entre el jardín y la fachada de la iglesia conventual de Capuchinas. 
     Sobre este plano se elevará una plataforma en cuyo centro será emplazado el monumento. Tras de él, una cortina de árboles le darán precioso fondo. Algunos de estos árboles decorativos, serán palmeras.
     Alrededor de las tres caras más visibles del basamento de la estatua, la anterior y las laterales, correrá un artístico tapiz bordeado de una cenefa de mosaico de piedrecillas. Convenientemente distribuidos en su perfil, habrá cuatro bancos de mármol blanco sin respaldo.
     Los macizos de jardín que rodean esta plataforma, como las que se proyectan para el plano inferior, han de ser plantas de poca altura, y solo admitirán dos árboles pequeños que serán dos naranjos, hacia los extremos, en sitio donde no perjudiquen la visualidad del monumento».


IMAGEN 4. La plaza en 1927, ya remodelada.



     La estatua quedó finalmente colocada en la tarde del 31 de diciembre, el último día del año en que se cumplía el centenario del citado Concilio. Al igual que se había hecho antiguamente en Grecia y Roma, la estatua de Osio había sido policromada, con tierra de Sevilla en unos lados y con infusión de tabaco en otros, protegido todo ello con un barniz compuesto a base de celuloide. Tres relieves de bronce dorado adornaban el pedestal sobre el que estaba colocada, representando la conversión del emperador Constantino, el Concilio de Nicea y el martirio del propio obispo, sobre los cuales aparecía grabado el monograma formado por las dos primeras letras de la palabra griega "cristo".


IMAGEN 5. Asistentes al acto de inauguración.



     La inauguración oficial del monumento se retrasaría hasta el 25 de abril de 1926. Las calles Alfonso XIII, Conde de Torres Cabrera, Diego León y la plaza de Cánovas (actual Tendillas) estaban abarrotadas desde las diez de la mañana. se cortaron al tráfico, dejando paso únicamente por la calle Mármol de Bañuelos, por donde llegaría la comitiva de autoridades. A las once y media llegó Federico Tedeschini, nuncio del Papa Pío XI, que había sido invitado al acto semanas antes por el entonces alcalde de Córdoba Pedro Barbudo, que lo acompañaba, mientras en otro carruaje llegaban el obispo Pérez Muñoz y el auditor Monseñor Guerinoni. Tras bendecir la estatua, el nuncio tomó asiento en la tribuna que había sido levantada frente a la plaza, delante del actual número 15 de la calle Alfonso XIII, donde lo acompañaron los gobernadores civil y militar, el alcalde, los presidentes de la Audiencia y la Diputación, y el ya ex-alcalde José Cruz Conde. Tras los discursos del alcalde y el obispo, el acto se cerró con el del nuncio del Papa.


IMAGEN 6. Autoridades en la tribuna.



     Los bombardeos sufridos por Córdoba durante la Guerra Civil causaron destrozos en la estatua, que perdió un dedo de la mano derecha y la vara del báculo que sostenía en la izquierda. Más de dos años estuvo el dedo sin ser repuesto y, una década después, la vara aún esperaba su turno, por más que la Comisión de Monumentos solicitaba la reparación. No debió tardar mucho en ser repuesta, ya que aparece en una fotografía de 1948, aunque en la actualidad no hay rastro de ella, así como tampoco de la policromía que cubría el rostro y el manto de la estatua.


IMAGEN 7. La estatua en 1948.


Rafael Expósito Ruiz.


DOCUMENTACIÓN
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- Red Municipal de Bibliotecas de Córdoba.

IMÁGENES
- Imágenes 1 y 3: Fotografías del autor.
- Imagen 2: Fotografía extraída de coullautvalera.com.
- Imagen 4: Sección del plano de Córdoba de 1927.
- Imagen 5: Fotografía subida por Alfonso Gómez Romero al grupo de Facebook CORDUBA.
- Imágenes 6 y 7: Archivo Municipal de Córdoba.

lunes, 11 de marzo de 2024

EL BUSTO DE LUCANO

     Desde el fondo de la plaza de Elie J. Nahmias, aquel empresario petrolífero que se empeñó en tener un casoplón en Córdoba, y que ahora se conoce como "la casa del judío", un busto de bronce observa el trasiego de autóctonos y foráneos por la plaza de Jerónimo Páez, subido a un sencillo pedestal blanco.


IMAGEN 1. Plaza de Elie J. Nahmias.



     Se trata de Marco Anneo Lucano, el poeta cordobés autor de "La Farsalia", sobrino amado de Lucio Anneo Séneca, nuestro Séneca, y que acabó teniendo que suicidarse como su tío. Está prácticamente sólo, a la vista pero casi invisible, a menos que pases por delante de él, destacando tan sólo el bronce ennegrecido sobre el blanco de la pared, apenas acompañado de los tres mascarones que hay sobre la antigua fuente, desde hace tiempo vertedero, instalada a su derecha.


IMAGEN 2. Busto de Lucano.



     Pero no siempre estuvo ahí. Inicialmente Lucano fue colocado en los Jardines de la Agricultura, junto a otra fuente, una revestida de azulejos salidos de la fábrica sevillana de Manuel Ramos Rejano, y cerca, además, del busto de su tío, que presidía el centro de la Biblioteca Séneca. Fue inaugurado en la tarde del 31 de julio de 1922, sin anuncio previo ni pompa oficial, únicamente con la presencia del alcalde Sebastián Barros Rejano, los concejales Manuel Lama Pérez y José Luque Casares, el secretario Alfonso de Torres Márquez y el jardinero que retiró la tela que lo cubría.


IMAGEN 3. El busto junto a la fuente.



     Fue modelado de manera totalmente gratuita por el joven escultor José Manuel Rodríguez, para después ser fundido en bronce en los talleres de "La Cordobesa", a cargo de Rafael Serrano Palma, de forma gratita igualmente. El hecho de que ahora las efigies de Séneca y Lucano estuviesen tan cerca la una de la otra provocaba que alguno llamase al lugar "el jardín de los estoicos".



IMAGEN 4. Séneca y Lucano.



     Tío y sobrino estuvieron juntos bastante tiempo, aunque finalmente fueron separados. A Lucano lo trasladaron en los años 60 del siglo pasado a su actual ubicación en la plaza de Elie J. Nahmias, tal vez en 1965, no lo sé con certeza, en el año en que se cumplía el 19º centenario de su muerte. Séneca y su biblioteca desaparecerían pocos años después.


IMAGEN 5. En los Jardines de la Agricultura.


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica

IMÁGENES
- Imágenes 1 y 2: Fotografías del Autor.
- Imágenes 3 y 4: Colección Luque Escribano, Archivo Municipal de Córdoba.
- Imagen 5: Dibujo de Alcaide, publicado en el Diario Córdoba el 9 de marzo de 1960.

martes, 24 de agosto de 2021

El Gran Capitán sin cabeza

     La madrugada del 16 de octubre de 1923 llegó a Córdoba, procedente de Madrid, un tren que transportaba la tan esperada estatua ecuestre dedicada a Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, obra realizada por el escultor cordobés Mateo Inurria Lainosa. Y no es banal el calificativo de "esperada" referido a la estatua, si tenemos en cuenta que hacía más de ocho años desde que, el 1 de marzo de 1915, se retirase la farola de la glorieta del cruce entre la Avenida del Gran Capitán y la Ronda de los Tejares y se comenzasen la obras de cimentación para la colocación del monumento. La idea inicial era que este estuviera concluido para la celebración el día 2 de diciembre de ese año del cuarto centenario de la muerte del famoso militar pero esto no llegó a suceder y, durante todos esos años, el pedestal construido con mármoles y granito de varias clases permaneció en la glorieta sin su insigne inquilino, para vergüenza de los cordobeses.

Imagen 1. Monumento al Gran Capitán recién instalado.


     Pero más vale tarde que nunca, y Mateo Inurria desembarcó en Córdoba la mañana del 17 de octubre de 1923, comenzando a ser colocada la estatua alrededor del mediodía del mismo. La prensa cordobesa se hizo eco del acontecimiento y en el periódico La Voz, diario gráfico de información se pudo leer al día siguiente un artículo, dentro de la sección Postales de actualidad, en el que se recogían las primeras impresiones que los cordobeses habían manifestado, no solo por la colocación de la estatua sino por el hecho de que esta no tuviese cabeza:

     «¡Ya está en Córdoba don Gonzalo y su hermoso caballo! Loado sea Dios. Respiremos pues...
     Ya llegó don Gonzalo, en gran velocidad y en una batea del mixto, después de ocho años de estancia en la glorieta de Quevedo, en el estudio del mago del cincel, el gran cordobés Inurria...
     ¡Ya llegó!... Bienvenido.
     Con don Gonzalo también ha pisado tierra cordobesa el autor de la obra, que, según nos ha dicho, ha pasado las "morás" para poner en la estación más de dos mil kilos de bronce, ¡que es bronce!
     Para ello se ha necesitado una cuadrilla de cuarenta hombres y dos camiones automóviles.
     ¡No ha armado nada el Gran Capitán!
     Pero a pesar de todo este contratiempo y de haber permanecido la figura ecuestre un mes en la fundición, donde se ha trabajado día y noche, hemos visto ya a don Gonzalo sobre el pedestal famoso, que en su larga orfandad ha criado hasta "jaramagos".
     ¡Viva don Gonzalo!
     Un acontecimiento enorme constituyó durante todo el día de ayer la colocación del monumento al cordobés insigne. Todo Córdoba -nunca mejor dicho esto,- toda la ciudad, desfiló ante la glorieta del hermoso paseo que lleva el nombre del Soldado.
     Diálogos como el presente, oíanse en todos los lugares de la población:

     - ¿Vamos a ver a don Gonzalo?
     - ¿Y quién es ese?
     - ¡Bárbaro! El Gran Capitán, don Gonzalo de Córdoba...
     - ¡Ah! Pero ha llegado ya...

     Y largas caravanas dirigíanse al pedestal, donde el público, apiñado, comentaba a su manera la feliz aparición...

     - ¡Parece que está hablando! - dice un extasiado.
     - ¿Pero "ese" es el que mató a tanta gente?
     - ¡El mismo!
     - ¿Y por qué no lo ponen mirando para la Plaza de Toros?
     - Descuida. Dentro de unos días lo pondrán así. Van a dar gusto a todos, colocándolo cada semana en una posición distinta.
     - ¿Y la cabeza? ¿Dónde está la cabeza? - grita un socio que ha llegado el último, y a codazos se pone en primera fila.
     - La cabeza está en el Suizo - añade.
     - ¿En el Suizo?
     - Sí, hombre, en el Hotel Suizo, donde se hospeda el escultor. Es de mármol y forma una pieza aparte del resto de la estatua.
     - ¿Es posible eso?
     - ¡Como lo oye!
     Y el hombre se aleja "mosca" sin que le quepa en la cabeza lo de la cabeza de don Gonzalo.»


Imagen 2. El monumento en 1925.

 

     Obviamente la blanca cabeza de mármol fue colocada en su sitio y en tal sitio permanece en la actualidad. Se pretendía inaugurar el monumento el 24 de octubre, coincidiendo con la festividad del patrón de Córdoba pero, aunque la colocación se había finalizado para ese día, el hecho de que los Regimientos de "La Reina" y "Sagunto", que debían participar en las celebraciones, se encontrasen de maniobras en dicha fecha, hizo que la entrega del monumento a la ciudad se retrasase hasta el 15 de noviembre. Poco tiempo después fue trasladado a su ubicación actual en la plaza de Las Tendillas, y con el paso del tiempo fué tomando forma una leyenda urbana sobre el origen de dicha cabeza, de sobra superada hoy en día, pero que aún constituye una realidad para muchos cordobeses. Pero eso es otra historia.


Rafael Expósito Ruiz.





DOCUMENTACIÓN
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

IMÁGENES
- Imagen 1: Fotografía extraída del grupo de Facebook HISTORIA DE CÓRDOBA EN IMÁGENES.
- Imagen 2: Archivo Municipal de Córdoba.