sábado, 15 de junio de 2024

LA ANTIGUA FUENTE DE LA PLAZA DE CAPUCHINAS

     Comenzaba el año 1857 y los vecinos de la plaza de Capuchinas y calles aledañas recibían ilusionados la noticia  de que, a lo largo del mismo, el Ayuntamiento les construiría una fuente pública. Lo que hoy en día parece una banalidad no lo era tanto en esos tiempos, cuando se podían contar con los dedos de una mano las casas que contaban con agua propia, mientras que una gran parte de la población tenía que hacer uso del agua de las fuentes para cubrir sus necesidades.

     Según el Indicador Cordobés, de Luis María Ramírez de las Casas-Deza, había tan sólo 32 fuentes públicas en Córdoba en 1856, repartidas entre algunos de los barrios o parroquias de la ciudad, y la más cercana a los vecinos de la plaza de Capuchinas era la que había próxima a la iglesia de San Miguel. La distancia no era excesiva, pero cuando tienes que volver a casa cargado con los cántaros llenos varias veces al día la cosa cambia. Sin embargo, la llegada de la fuente a la plaza de Capuchinas aún se haría esperar.


IMAGEN 1. Plaza de Capuchinas.



     Teodomiro Ramírez de Arellano, en sus Paseos por Córdoba, afirma que en 1860 se destinó el agua de la fuente de los Jardines de la Agricultura para surtir las de Tendillas, Capuchinas y Santa Victoria, pasando la primera a abastecerse de los veneros de Santa Clara. Se equivoca en la fecha, ya que una noticia en la prensa de septiembre de 1861da fe de que esto aún no había ocurrido:

     «Dicen los vecinos de la parroquia del Salvador que no hay en toda ella fuente alguna pública, y añaden que sería muy conveniente que de las aguas de Santa Clara, próximas á llegar á la ciudad, se surtiera una fuente de vecindad que se colocara en la plazuela de la Compañía ó en la de Capuchinas».

     Año arriba o año abajo tampoco es excesivamente relevante para el caso, y en 1862 ya se habla en la prensa de la fuente de la plaza de Capuchinas, aunque sólo sea para denunciar que unos chavales la habían inutilizado con una piedra. Lamentablemente no he conseguido localizar ninguna fotografía de la plaza en la que aparezca la fuente, aunque se sabe que estaba apoyada contra la fachada de la casa número 48 y que, según se aprecia en el plano de Casañal de 1884, su pilón era de forma semicircular, como en el caso de la fuente de la calle San Fernando.


IMAGEN 2. La fuente en un plano de 1884.



     Apenas dos décadas después, la fuente ya había generado los suficientes problemas como para que se pensara en trasladarla. Los continuos actos vandálicos contra la misma, como los robos del grifo o de su llave se unían a roturas en las tuberías, lo que hacía que el agua se derramase tanto de la fuente como de la alcubilla próxima, convirtiendo la zona en un lodazal y afectando a las fachadas de las propiedades colindantes, especialmente las casas números 46 y 48. En una sesión ordinaria del Ayuntamiento, celebrada el 9 de julio de 1881 y a petición de Manuel González Guevara, se acordó el traslado a otro punto dentro de la misma plaza que, según la prensa, sería el rincón de la misma, aunque esta vez separada dos metros de la pared.


IMAGEN 3. Entrada de cochera en el lugar que ocupaba la fuente.



     En 1884 la fuente aún no se había movido de su sitio y seguía estorbando el paso de los transeúntes, como señalaba el Diario de Córdoba, y tampoco lo hizo para agosto de 1894, momento en el que  se le añadió un nuevo caño al que ya tenía, bajo el mandato del alcalde interino Manuel Eguilior y surtido con una dotación de una paja de las aguas del venero de la Torrecilla, que venía a sumarse a la media que ya disfrutaba. Un año después Diego Roldán Lozano, propietario de la casa sobre la que estaba adosada la fuente, solicitó licencia para reformar la fachada de la misma, que daba tanto a la calle Liceo como a la plaza de Capuchinas, y probablemente ese hubiese sido el momento idóneo para trasladar la fuente, pero tampoco fue así.


IMAGEN 4. Proyecto de reforma de la casa número 48 por el lado de la calle Alfonso XIII.



     Pasarían algunos años más hasta que, en marzo de 1902, Diego Roldán se ofreció a cambiarla de sitio aunque tuviera que pagar la obra de su propio bolsillo y el Ayuntamiento, que no es tonto, aceptó, aunque con la condición de que la Comisión de Fomento decidiera el lugar idóneo. Como ya se sabe, "las cosas de Palacio van despacio", y el traslado no se aprobó definitivamente hasta mayo de 1904. El lugar escogido fue el centro de la plaza.

     Si la fuente había estorbado en su ubicación original, no lo haría menos en la nueva, al menos para unos caballos que se la llevaron por delante en septiembre de 1909. Una vez reparada, continuó en su sitio hasta que, en noviembre de 1925, comenzaron las obras de remodelación de la plaza para colocar allí el monumento al obispo Osio con motivo del 16º centenario del Concilio de Nicea. 


IMAGEN 5. Primer plano de la nueva fuente.



     La fuente fue retirada, con el consiguiente enfado de los vecinos que se surtían de su agua. Increíblemente, este malestar vecinal molestó mucho a un tal Andrés B., quien en las páginas del diario La Voz, arremetió contra aquellos «para los cuales es, sin duda, más importante el abasto de agua cómodo y fácil, que el cumplimiento de un deber histórico que tiene la raigambre de diez y seis siglos». En fin, leer para creer. Desde entonces la plaza de Capuchinas estuvo sin su fuente, hasta que fue nuevamente remodelada en 2010 y, además de limpiarla y restaurarla, se le añadió una pequeña, esta vez de tipo ornamental, en recuerdo quizás de la antigua fuente de vecindad.


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- Fuentes públicas. Expediente, a petición del Sr. González Guevara, relativo al traslado de la fuente pública, existente en la plazuela de las Capuchinas, a otro lugar de la misma, por causar molestias a los vecinos. 1884. SF/C 00284-042.
- Diego Roldán (Rafael Jurado González) ALFONSO XIII, 48 (ANTES LICEO). 1895. SF/C 00324-072.

IMÁGENES
- Imágenes 1, 3 y 5: Fotografías del autor.
- Imagen 2: Sección del plano de Casañal de 1884, perteneciente al Archivo Municipal de Córdoba y fotografiada por el autor.
- Imagen 4: Plano perteneciente al proyecto de reforma de la casa número 48. Archivo Municipal de Córdoba.

sábado, 8 de junio de 2024

CÓRDOBA DESAPARECIDA: LA CALLEJA ALTA DE JESÚS CRUCIFICADO

     Entre las muchas callejas desaparecidas en Córdoba, cosa normal en una ciudad con la antigüedad de la nuestra y que, por lo tanto, ha sufrido muchas modificaciones en su trazado urbano a lo largo de la historia, hubo una que tiene la curiosa particularidad de haber "desaparecido" en dos ocasiones. Teodomiro Ramírez de Arellano nos habla de ella al describir la calle de Jesús Crucificado (actualmente Leiva Aguilar):

     «Estamos en la citada calle de Jesús Crucificado, á la que afluyen las de San Roque, del barrio de la Catedral, y la de Valladares, que pertenece al que vamos paseando; además tiene una calleja sin salida, que debió comunicarse con la de los Barberos en la calle de Pedregosa, y es conocida por calleja Alta de Jesús Crucificado; en ella han abierto una puerta á un departamento del convento de esta advocación, después de suprimido, y han establecido el cuartel del Cuerpo de Orden Público, vulgo Policía; aquellas monjas daban nombre a esta calle...».


IMÁGENES 1 Y 2. Calle Leiva Aguilar antes y después de ser pavimentada.
A la izquierda, la entrada a la calleja.



     El convento que menciona Ramírez de Arellano no es otro que el antiguo convento dominico de Jesús Crucificado, fundado en 1508 bajo el patrocinio de los marqueses del Carpio e instalado en un edificio construido en 1497 para servir como hospital, que se encuentra en la esquina de las calles Leiva Aguilar y Buen Pastor, y es precisamente una antigua priora del mismo quien nos ofrece una descripción más detallada de la situación de la citada calleja, en una carta que el 16 de diciembre de 1765 envía al ayuntamiento de Córdoba,  y en la que se lee «una calleja barrera, y sin salida que había en la calle alta de este convento por cima de la puerta de su Iglesia, y frente de los jardines de las Casas de los Saravias».

     Entiendo que la "calle alta de este convento" hace referencia a la de Leiva Aguilar, por encontrarse más al norte, en contraposición a la de Buen Pastor que sería la "baja", ya que el convento tenía fachada a ambas calles. Las Casas de los Saravias estaban situadas, según Ramírez de Arellano, en el número 1 de la actual calle Saravia, paralela a la de Leiva Aguilar y que, al igual que en la actualidad, atravesaría la manzana, haciendo frente así sus jardines al convento.


IMAGEN 3. La calleja en 1884.



     El objeto de la carta de la priora no era otro que "devolver" la calleja al ayuntamiento. Resulta que años atrás habían adquirido dos casas que daban a la misma para ampliar la clausura del convento, por lo que solicitaron la cesión de la calleja para incorporarla a éste, «por evitar algunos inconvenientes que por su vecindad experimentaba este Convento», vamos, que la gente se meaba, se cagaba y daba rienda a su lascivia allí, como lamentablemente continúa ocurriendo actualmente en otras calles y callejas del casco antiguo. El ayuntamiento accedió y la calleja fue cerrada, aunque no se construyó sobre ella e imagino que tan sólo se tapió su acceso, algo similar a lo ocurrido con la calleja del Curadero de la Sedala calleja del Curadero de la Seda, en la actual Ronquillo Briceño, cuyo trazado aún permanece intacto.

     Pero ahora, años después, las monjas querían deshacerse de las dos casas anexionadas al convento, que ya no eran útiles para ellas, y que supongo que la falta de liquidez las obligaba a venderlas, y obviamente era necesario volver a abrir la calleja para dar acceso a los posibles compradores. El ayuntamiento accedió, el 7 de febrero de 1756, pero con la condición de que se colocara una puerta de entrada a la misma, que debería quedar cerrada todas las noches «para evitar los perjuicios y daños que pueden resultar de estar abierta la dicha calleja, y más en calle escusada, y de poco tráfico». Dejaban abierta, además, la posibilidad de que el convento pudiera volver a cerrar la calleja siempre y cuando comunicaran su intención.


IMÁGENES 4 Y 5. La entrada a la calleja vista a mayor distancia.



     La calleja permaneció abierta dos siglos más, razón por la que, a partir de 1811, aparece reflejada en todos los planos de Córdoba de los siglos XIX y la mayor parte del siglo XX. Sin embargo en 1970 el antiguo convento, que en la actualidad alberga un asilo para ancianos, se anexiona el espacio que ocupaban la calleja y las casas que daban a ella para construir encima una ampliación del mismo, por lo que la calleja acaba desapareciendo definitivamente.


IMAGEN 6. La calle Leiva Aguilar en la actualidad, ya sin la calleja.



     Lamentablemente, y aunque ya pasé el medio siglo de vida, no tengo la edad suficiente para haberla conocido, ya que nací dos años después de su desaparición, pero tengo la suerte de pertenecer al grupo de Facebook HISTORIA DE CÓRDOBA EN IMÁGENES en el que, gracias a personas como Isabel Burón, Paco Muñoz o Rafael Granados Alba, aprendes anécdotas tan curiosas como que las vacas del corral del convento las sacaban a pastar un anciano albino y otro al que apodaban "chato", o que si podías hacer el giro de 90 grados de la calle Leiva Aguilar con un Seat 850, incluso marcha atrás, podías conducir por cualquier sitio.


Rafael Expósito Ruiz.



DOCUMENTACIÓN
- Obras Municipales. Alineación de Calles. Expediente pretendiendo el Convento de Jesús Crucificado abrir una calleja que antes tenía en su clausura, 1766.  SF/C 00766-043. Archivo Municipal de Córdoba.
- Paseos por Córdoba, o sean apuntes para su historia, 1873-1877. Teodomiro Ramírez de Arellano.

IMÁGENES
- Imágenes 1, 2, 4 y 5: Fotografías de Ladis, Archivo Municipal de Córdoba.
- Imagen 3: Sección del plano de 1884 de Casañal, perteneciente al Archivo Municipal de Córdoba y fotografiada por el autor.
- Imagen 6: Fotografía del autor.

domingo, 2 de junio de 2024

EL PRIMER GUARDIA CIVIL FUSILADO

     El viernes 5 de mayo de 1876, a las seis media de la mañana, el Batallón de Cazadores de Manila, las compañías del Batallón de la Reserva que prestaban sus servicios en "Córdoba la Vieja", dos escuadrones de a pie del Depósito de Doma y varios piquetes de la Remonta y de la Guardia Civil, se reunían a las afueras de la Puerta de Sevilla. Media hora después iba a tener lugar la ejecución del guardia civil Juan Muñoz Arellano.


IMAGEN 1. Pareja de Guardias Civiles.



     Muñoz Arellano era natural de Hinojosa, soltero y tenía treinta y dos años de edad. Formaba parte de una quinta extraordinaria de ciento veinticinco mil hombres, y no llevaba ni un año en el Cuerpo. Estaba destinado en el destacamento de Belmez, de donde salió una mañana de octubre de 1875 de partida con su compañero y jefe al que, cerca de la hacienda de Campo Alto, en Villaviciosa de Córdoba, disparó causándole la muerte. Inmediatamente después se entregó a un Capitán. Se desconocen las razones que le llevaron a cometer el homicidio, ya que la prensa de la época no entra en detalles y tan sólo apunta que pudo ocurrir tras una discusión. Hasta el momento del suceso, había mostrado una conducta irreprochable y era muy estimado por sus compañeros.


IMAGEN 2. Grupo de Guardias Civiles en 1891.



     El 22 de octubre entró en la cárcel de Córdoba, situada en el Alcázar de los Reyes Cristianos, de la que salió el 6 de diciembre para acudir al Consejo de Guerra celebrado en Sevilla, volviendo el 29 del mismo mes. La sentencia que salió de dicho Consejo no fue aprobada por el Capitán General y el caso tuvo que pasar al Tribunal Supremo, razón por la que el proceso se prolongó. Finalmente, el Supremo confirmó la sentencia del Consejo de Guerra: pena de muerte. Cuando Muñoz Arellano conoció la sentencia, el 4 de mayo de 1876, la recibió con entereza y únicamente dijo que «le quitaban la vida por haber matado a un asesino».


IMAGEN 3. Pareja de agentes en 1891.



     Fue puesto en Capilla a las siete de la mañana de ese mismo día, en uno de los calabozos habilitados para tal fin, donde se le facilitaron jamón dulce, salchichón y vino. Pasó sus últimas veinticuatro horas de vida extrañamente sereno, e incluso tuvo palabras de consuelo para uno de los "llaveros" de la cárcel, que había sido compañero suyo, y que se mostraba abatido por el destino del guardia civil. Tuvo tiempo también para despedirse de un compañero de celda y de dos cabos de su Compañía, a los que pidió que trasladasen su arrepentimiento ante el resto de compañeros.


IMAGEN 4. Una celda del Alcázar.



     A las ocho de la noche hizo testamento, ante el capitán Francisco Sánchez Maeso y el cabo primero Eusebio Robledo González, que actuó como escribano. Dejaba sus posesiones, una casa en Hinojosa y dos hazas de tierra en La Navilla y en Cerro Bermejo, a su único hermano, Antonio, al hijo de éste y a su prima hermana Feliciana, además de a los cleros de Hinojosa y Córdoba y a los establecimientos de Beneficencia. Dejaba también sus ropas para los presos que las necesitasen y para sus compañeros del Cuerpo. Durante todo el día apenas si pudo dormir, entre visitas y consuelos espirituales, aunque tampoco le era fácil conciliar el sueño. Finalmente, a las cuatro y media de la mañana, todos se retiraron y entraron a la celda los sacerdotes que lo acompañarían hasta su hora final.


IMAGEN 5. Prisión en el Alcázar de los Reyes Cristianos.



     Salió hacia la Puerta de Sevilla entre los llantos de sus compañeros de presidio, acompañado de los sacerdotes Francisco Osuna y Emeterio Bravo, su confesor Juan Cubero y los capellanes de los cuerpos de la guarnición, y precedido por la guardia del batallón de Manila que había sido designada para la Capilla, comandada por el capitán José Bonachera. Ahora que se aproximaba el final, su paso era vacilante y su ánimo había decaído. Llevaba un crucifijo en la mano del que no apartaba la vista, mientras iba diciendo «¡Perdonadme, Dios mío!» y «¡Hermanos míos, perdonadme!».


IMAGEN 6. Afueras de la Puerta de Sevilla.



     Una vez llegados al lugar de la ejecución, todo ocurrió con rapidez. Tras hablar con los sacerdotes y con un jefe de su Cuerpo, y suplicar de nuevo que lo perdonasen, se le vendaron los ojos, se arrodilló y rezó el credo y, a una señal del oficial al mando, cuatro fusiles y un revólver fueron disparados contra su pecho. Los intentos de conseguir su indulto por parte del obispo de la Diócesis, la Diputación, el Ayuntamiento, el Gobernador Civil interino, el Cuerpo Consular, los Círculos y Casinos y un sinfín de particulares, no habían conseguido evitar que, según decían haber oído en el Diario de Córdoba, Juan Muñoz Arellano acabase siendo el primer miembro de la Benemérita en ser pasado por las armas desde su creación.


Rafael Expósito Ruiz.


DOCUMENTACION
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

IMAGENES
- Imagen 1: Pareja de guardias civiles. Cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau, 1900.
- Imágenes 2 y 3: Fotografías extraídas de libertaddigital.com.
- Imagen 4 y 6: Fotografías de Ladis. Archivo Municipal de Córdoba.

sábado, 25 de mayo de 2024

LA ESTATUA DE OSIO

     En 1925 se cumplían 1.600 años del Primer Concilio de Nicea, convocado y presidido por el obispo cordobés Osio en el año 325 de la era presente, en el que básicamente se debatía si el tal Jesús era divino y humano o solamente lo último. Parece ser que ganó la primera opción. Hasta ese momento, Córdoba no había honrado la figura del histórico obispo, a excepción de poner su nombre a la que antiguamente se había llamado Espaldas de Santa Clara, algo que habría ocurrido en los primeros días de 1865 si nos guiamos por la coplilla publicada en la prensa el 26 de enero de ese año: «Es hoy ya calle de "Osio" / la "Espaldas de Santa Clara" / con tal centinela veo / que las tendrá bien guardadas». De modo que tocaba ya un homenaje "como dios manda". Este homenaje, ideado por el obispo Adolfo Pérez Muñoz, iba a consistir, además de una peregrinación a Roma, en una placa dedicada al "paladín del Concilio de Nicea" pero, al parecer, el alcalde José Cruz Conde era más partidario de erigir una estatua.


IMAGEN 1. Monumento a Osio en la plaza de Capuchinas.



     La prensa cordobesa aún no se había hecho eco de la noticia cuando, en julio de ese año, el periódico madrileño El Debate afirmó que España, aprovechando el centenario, debería hacer algo en gratitud a la memoria de Osio, señalando que la iniciativa debía de partir, sin lugar a dudas, de Córdoba, la ciudad de la que fue obispo. La publicación fue acogida de desigual manera por los periódicos cordobeses, y mientras el Diario de Córdoba afirmaba prudentemente que El Debate confirmaba la noticia que desde hacía tiempo circulaba por nuestra ciudad, La Voz venía a decir más o menos que no hacía falta que desde Madrid nos recordaran lo que se tenía que hacer en Córdoba a ese respecto.

     El diario madrileño también revelaba la identidad de la persona a la que se encargaría el proyecto, el reconocido escultor sevillano Lorenzo Coullaut Valera, artista que tenía relación con Córdoba ya que su madre, aunque sevillana también, era prima del novelista egabrense Juan Valera, el famoso autor de la obra "Pepita Jiménez", y al parecer habría recibido clases de Rafael Romero Barros, padre de Julio Romero de Torres, en la Escuela de Bellas Artes.


IMAGEN 2. Coullaut Valera trabajando en un busto.



     Elegido el escultor, tan sólo faltaba decidir en qué lugar de Córdoba iba a ser colocado el monumento. El 3 de octubre, Coullaut Valera dedicó el día entero para inspeccionar todas las plazas y plazuelas de Córdoba, en busca del lugar idóneo. El jardín del Campo Santo de los Mártires fue la primera opción, aunque pronto sería sustituido por el de la plazuela de San Nicolás de la Villa. Finalmente, el día 29 de ese mes, el alcalde presentó una moción ante la Comisión Permanente del Ayuntamiento proponiendo que el monumento se levantase en la plaza de Capuchinas. La moción fue aprobada por unanimidad.


IMAGEN 3. La plaza de Capuchinas en 1884, antes de su remodelación.



     En noviembre comenzaron las obras para adecuar la plaza, se levantó el pavimento por completo y se trazó la parte que iría dedicada a jardín. Imagino que estas obras contaron con el beneplácito de muchos cordobeses, entre los que no se encontraban los vecinos de la plaza, que vieron como el proyecto se llevaba por delante la fuente de vecindad, de la que se surtían de agua, para trasladarla a otro lugar. Mientras tanto, el alcalde visitaba en Madrid al escultor para comprobar que la escultura estaba ya muy avanzada. El proyecto de reforma de la plaza era obra del arquitecto municipal Rafael de La Hoz Saldaña, y el diario La Voz lo describía de la siguiente manera: 

     «En dos planos se dividirá el rectángulo que hoy constituye esa plaza, dejando siempre una calzada para el tránsito rodado que enlace la calle de Alfonso XIII con la del Conde de Torres Cabrera, y otra que corra entre el jardín y la fachada de la iglesia conventual de Capuchinas. 
     Sobre este plano se elevará una plataforma en cuyo centro será emplazado el monumento. Tras de él, una cortina de árboles le darán precioso fondo. Algunos de estos árboles decorativos, serán palmeras.
     Alrededor de las tres caras más visibles del basamento de la estatua, la anterior y las laterales, correrá un artístico tapiz bordeado de una cenefa de mosaico de piedrecillas. Convenientemente distribuidos en su perfil, habrá cuatro bancos de mármol blanco sin respaldo.
     Los macizos de jardín que rodean esta plataforma, como las que se proyectan para el plano inferior, han de ser plantas de poca altura, y solo admitirán dos árboles pequeños que serán dos naranjos, hacia los extremos, en sitio donde no perjudiquen la visualidad del monumento».


IMAGEN 4. La plaza en 1927, ya remodelada.



     La estatua quedó finalmente colocada en la tarde del 31 de diciembre, el último día del año en que se cumplía el centenario del citado Concilio. Al igual que se había hecho antiguamente en Grecia y Roma, la estatua de Osio había sido policromada, con tierra de Sevilla en unos lados y con infusión de tabaco en otros, protegido todo ello con un barniz compuesto a base de celuloide. Tres relieves de bronce dorado adornaban el pedestal sobre el que estaba colocada, representando la conversión del emperador Constantino, el Concilio de Nicea y el martirio del propio obispo, sobre los cuales aparecía grabado el monograma formado por las dos primeras letras de la palabra griega "cristo".


IMAGEN 5. Asistentes al acto de inauguración.



     La inauguración oficial del monumento se retrasaría hasta el 25 de abril de 1926. Las calles Alfonso XIII, Conde de Torres Cabrera, Diego León y la plaza de Cánovas (actual Tendillas) estaban abarrotadas desde las diez de la mañana. se cortaron al tráfico, dejando paso únicamente por la calle Mármol de Bañuelos, por donde llegaría la comitiva de autoridades. A las once y media llegó Federico Tedeschini, nuncio del Papa Pío XI, que había sido invitado al acto semanas antes por el entonces alcalde de Córdoba Pedro Barbudo, que lo acompañaba, mientras en otro carruaje llegaban el obispo Pérez Muñoz y el auditor Monseñor Guerinoni. Tras bendecir la estatua, el nuncio tomó asiento en la tribuna que había sido levantada frente a la plaza, delante del actual número 15 de la calle Alfonso XIII, donde lo acompañaron los gobernadores civil y militar, el alcalde, los presidentes de la Audiencia y la Diputación, y el ya ex-alcalde José Cruz Conde. Tras los discursos del alcalde y el obispo, el acto se cerró con el del nuncio del Papa.


IMAGEN 6. Autoridades en la tribuna.



     Los bombardeos sufridos por Córdoba durante la Guerra Civil causaron destrozos en la estatua, que perdió un dedo de la mano derecha y la vara del báculo que sostenía en la izquierda. Más de dos años estuvo el dedo sin ser repuesto y, una década después, la vara aún esperaba su turno, por más que la Comisión de Monumentos solicitaba la reparación. No debió tardar mucho en ser repuesta, ya que aparece en una fotografía de 1948, aunque en la actualidad no hay rastro de ella, así como tampoco de la policromía que cubría el rostro y el manto de la estatua.


IMAGEN 7. La estatua en 1948.


Rafael Expósito Ruiz.


DOCUMENTACIÓN
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- Red Municipal de Bibliotecas de Córdoba.

IMÁGENES
- Imágenes 1 y 3: Fotografías del autor.
- Imagen 2: Fotografía extraída de coullautvalera.com.
- Imagen 4: Sección del plano de Córdoba de 1927.
- Imagen 5: Fotografía subida por Alfonso Gómez Romero al grupo de Facebook CORDUBA.
- Imágenes 6 y 7: Archivo Municipal de Córdoba.

sábado, 18 de mayo de 2024

EL FAROL DEL ARCO DEL PORTILLO

     Si existe algo ligado a la imagen que tenemos del Arco del Portillo es, sin duda, el farol que desde hace ya tiempo colgaba de él. Las casas que flanqueaban al Arco, los negocios que en su día se establecieron en ellas o los personajes que lo atravesaban en uno y otro sentido, todo es diferente cuando vemos su paso por los años a través de las fotografías. Todo, excepto la presencia del farol.


IMAGEN 1. El Portillo en los años 50.



     Incluso el farol ha cambiado en este tiempo, desde que se colocó el primero de luz eléctrica en septiembre de 1923 hasta el último colocado allá por los años 80 del siglo XX. Desde el más antiguo y vistoso, de estilo "granaíno", hasta el más moderno y sobrio modelo "Córdoba" que nos ha acompañado hasta hace bien poco, pero seguía estando allí.


IMAGEN 2. El Portillo en 1929.



     Rara vez podremos ver una fotografía del Arco del Portillo en la que no aparezca el farol, a menos que sea anterior a su colocación, que éste se encuentre apuntalado para evitar su derrumbe, como en 1948, o que se le estén realizando trabajos de consolidación o reconstrucción.


IMAGEN 3. Arco del Portillo, sin farol, alrededor de 1900.



IMAGEN 4. El Portillo apuntalado.



     En octubre de 1986 finalizaron uno de esos trabajos, realizados con el fin de garantizar la estructura tanto del Arco como de los edificios colindantes. Finalizados los mismos, el farol continuaba en su sitio. En 2013 la techumbre de la casa que hacía esquina con la calle San Fernando se vino abajo y el Ayuntamiento decidió demolerla por completo, mientras el farol observaba las obras desde su sitio.


IMAGEN 5. Calle del Portillo en 1984.



IMAGEN 6. Comienzo del derribo en 2013.



     Y aún continuó allí algunos años más. En 2020 llegaría la, hasta ahora, última restauración del Arco del Portillo. El farol había sido retirado, entiendo que mientras duraban las obras, pero una vez que éstas habían finalizado no regresó a su sitio. Han pasado ya casi cuatro años desde entonces y el farol no ha sido repuesto. Asociaciones vecinales como La Medina y Centro Histórico, la Plataforma por Córdoba, la Asociación de Fotógrafos Patrimoniales Cordobeses y diversos negocios de los alrededores solicitaron su reposición a finales de año, a la concejal de Casco Histórico Marián Aguilar, tal y como lo habían hecho en el mes de julio anterior al presidente de la Gerencia de Urbanismo, Salvador Fuentes.


IMAGEN 7. La esquina sin edificio y el Arco sin farol.



IMAGEN 8. Los restos de la torre romana.



IMAGEN 9. Una nueva construcción en la esquina.



     Puesto que el farol sigue sin aparecer no es muy difícil averiguar cuál fue la respuesta en ambas ocasiones. La esquina que fue demolida en 2013 ha visto, desde entonces, la aparición de los restos de una torre semicircular romana y la construcción de una nueva vivienda sobre ella, que se está llevando a cabo en estos días, pero el farol sigue sin alumbrar esta zona por lo que, tras más de cien años ya de su instalación, sólo queda hacerse dos preguntas: ¿Dónde está el farol del Arco del Portillo? y ¿Cuándo volverá al lugar que le corresponde?


Rafael Expósito Ruiz.




MÁS INFORMACIÓN EN:
- La foto que se perdió en el Portillo de Córdoba. Cordópolis.
- Los vecinos piden que el Arco del Portillo de Córdoba recupere su tradicional farol. El Día de Córdoba.
- Reclaman la restitución del farol en el arco del Portillo. La Voz de Córdoba.

IMÁGENES:
- Imagen 1: Fotografía de Nicolas Muller, 1952-57. Archivo Regional de la Comunidad de Madrid.
- Imagen 2: Fotografía de António Passaporte, 1929. Fototeca del Patrimonio Histórico, archivo Loty.
- Imagen 3: Fotografía subida al grupo de Facebook HISTORIA DE CÓRDOBA EN IMÁGENES por Lolo Córdoba.
- Imagen 4: Fotografía subida al grupo de Facebook CORDUBA por Dario Ajmo Rulfi.
- Imagen 5: Fotografía de Rafael Mellado, 1984. Archivo Municipal de Córdoba.
- Imagen 6: Fotografía de Madero Cubero, 2013. Cordópolis.
- Imágenes 7, 8 y 9: Fotografías del autor.

domingo, 12 de mayo de 2024

CERVANTES "NO" NACIÓ EN CÓRDOBA

     El pasado 8 de mayo apareció una artículo en diariocordoba.com titulado "Miguel de Cervantes nació en Córdoba y tuvo dos homónimos, primo y sobrino, según una investigación". Lo firmaba Alfredo Valenzuela y trataba sobre un documento, descubierto en 1914, y sobre el que trató recientemente José Contreras de Saro en un acto de homenaje a su entonces descubridor, el erudito sevillano Adolfo Rodríguez Jurado. Como aún no tenía terminada la próxima entrada para el blog, escribí sobre este asunto.


IMAGEN 1. Retrato de Cervantes.



     Al día siguiente, 9 de mayo, llegaba la respuesta al artículo de Diario Córdoba a través de otro de Cordópolis, en el que se decía que el profesor Enrique Soria Mesa desmentía la información ofrecida por el primero. A priori, y para los que no estamos muy duchos en los estudios cervantinos, pudiera parecer una lucha entre David y Goliat, entre el descubrimiento novedoso y el dogma establecido por los especialistas, entre el equipo de 3ª División y un Real Madrid o Barça en la Copa del Rey. El tono del artículo, en el que se usan expresiones como "fake news", "ignoracia o mala fe" o "aficionado", en referencia a José Contreras, hace que sientas todavía más simpatía por el primero, por el equipo pequeño.

     Está también el hecho de que en el primer artículo se asegura de que en el documento en cuestión aparece escrito "nacido en Córdoba", en la descripción que se hace de Miguel Cervantes Saavedra, que actuaba como testigo en un acto judicial. Y claro está, blanco y en botella, si dice "nacido en Córdoba" no hay más vuelta de hoja, y todos los razonamientos acerca de su partida de nacimiento en Alcalá de Henares o de que el autor del Quijote quisiera ocultar su lugar de nacimiento o su procedencia judeo-conversa se quedan sin sentido para ti.


IMAGEN 2. Noticia sobre el documento de 1914.



     Y para rizar el rizo, como uno es curioso y le gusta escarbar un poco, te encuentras con otro artículo de 2016 en el que el profesor Santiago Trancón Pérez afirma que la partida de nacimiento de Alcalá de Henares es falsa, que donde supuestamente aparece el nombre de Miguel lo que hay es una abreviatura dudosa que solo conocemos a través de una copia del siglo XIX, y que junto a ese "garabato" el encargado de transcribir el documento habría escrito Miguel, junto al que aparece el apellido Carvantes en vez de Cervantes. Dice, además, que el bachiller que firma la partida de nacimiento lo habría hecho en otras 28 ocasiones relacionadas con alguien llamado Miguel y que en ninguna de ellas había usado tan extraña abreviatura, siempre Miguel o MGL. En definitiva, que donde debería leerse Miguel de Cervantes aparece "garabato Carvantes".

     Pero volvamos al artículo primero, al que habla del documento descubierto en 1914 y puesto ahora de nuevo sobre la mesa. El artículo se equivoca. No he tenido acceso a lo que José Contreras dijo exactamente en la referida conferencia, por lo que no sé si el fallo es suyo o de quien escribe el artículo, pero en este se afirma que en el famoso documento se puede leer que Cervantes «era vecino de Madrid, nacido en Córdoba, criado del rey y "estante" en Sevilla», y no es cierto.


IMAGEN 3. El documento y su transcripción.



     Resulta que desde el segundo artículo, el del desmentido de Enrique Soria, se accede a otro titulado "El documento judicial perdido en el que Cervantes afirmó ser cordobés", y en este aparece una fotografía del citado documento, junto a su transcripción para que sea más legible. Y ahí se comprueba que no se dice "nacido en Córdoba" sino "natural de Córdoba", y la cosa cambia. Cambia porque "nacido en", al menos para mí, no tiene discusión, pero "natural de" ya es más ambiguo y sí que podría hacer referencia no al nacimiento sino al origen familiar. Algo similar habría ocurrido con Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán. En su caso, una frase suya, escrita en una carta dirigida al Ayuntamiento de Córdoba, y que decía «hallándome hijo de esa muy noble patria de donde mi origen y naturaleza proceden», fue usada por autores como Ambrosio de Morales o Ramírez de las Casas-Deza para demostrar que había nacido en la capital, cuando en realidad lo hizo en el municipio de Montilla.

     En definitiva, a día de hoy, Cervantes nació en Alcalá de Henares. Si hipotéticamente lo hubiera hecho en Córdoba, el "manido" documento no sería el que lo demostrase. Si la partida de nacimiento se refiere a él o a otro Cervantes, o Carvantes, es una cuestión que no me quita el sueño, como si nació en Córdoba, o si lo hizo en Villapene (Lugo) o en Guarromán (Jaén), eso es tarea para otros. Así es que, los entendidos que entiendan y los demás a esperar, que esto no ha hecho nada más que comenzar, o recomenzar, porque la cosa viene de lejos.


Rafael Expósito Ruiz.




MAS INFORMACIÓN EN
- El documento judicial perdido en el que Cervantes afirmó ser cordobés. Juan Velasco. 9 de mayo de 2024 14:46h Actualizado el 11/05/2024 11:08h. cordopolis.eldiario.es.
- Los misterios de Cervantes. José María Sadía. 21·04·16 | 13:56 | Actualizado a las 14:42. laopiniondezamora.es.
- Miguel de Cervantes nació en Córdoba y tuvo dos homónimos, primo y sobrino, según una investigación. Alfredo Valenzuela (Efe). Sevilla 08 MAY 2024 21:45 Actualizada 09 MAY 2024 10:18. diariocordoba.com.
- No, Cervantes no nació en Córdoba. 9 de mayo de 2024 19:04h Actualizado el 09/05/2024 19:35h. cordopolis.eldiario.es.

IMÁGENES
- Imagen 1: Retrato de Cervantes. Grabado por Geoffroy a partir del dibujo de José del Castillo. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
- Imagen 2: Portada del Diario de Córdoba del 7 de junio de 1914. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- Imagen 3: cordopolis.eldiario.es.

jueves, 9 de mayo de 2024

CERVANTES NACIÓ EN CÓRDOBA

      Aunque es de sobra conocida la relación de la familia de Miguel de Cervantes Saavedra con nuestra ciudad, ya que desde su bisabuelo hasta su padre, si no me equivoco, fueron cordobeses, el nacimiento del creador de El Quijote se tiene, hasta día de hoy, por ocurrido en Alcalá de Henares (Madrid), gracias a una partida de nacimiento que así lo demostraría. No obstante, un documento descubierto en 1914, perdido después y reencontrado en 2016, nos dice que Cervantes habría nacido en la misma Córdoba que sus ancestros.


IMAGEN 1. Retrato de Miguel de Cervantes.



     Dicho documento, conservado en el Fondo Antiguo de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla, fue descubierto por el erudito sevillano Adolfo Rodríguez Jurado, y hace referencia a un proceso judicial iniciado en 1593 y finalizado un año después, en el que Miguel de Cervantes intervino en favor de otro cordobés, Tomás Gutiérrez, al que se le denegaba el ingreso a la Cofradía Sacramental de Sevilla. Dos firmas de Cervantes aparecen en el mismo, y en él se detalla que era «vecino de Madrid, nacido en Córdoba, criado del rey y "estante" en Sevilla».

     Tras este descubrimiento, Rodríguez Jurado leyó el documento en un acto oficial y en presencia del rey Alfonso XIII, para realzar la importancia del mismo, aunque poco después desapareció y no fue encontrado hasta 2016, entre los papeles que los herederos del también erudito y sevillano Luis Montoto habían donado a la Universidad de Sevilla en 1983.


IMAGEN 2. Azulejo cervantino en la plaza del Potro.



     Según el investigador José de Contreras y Saro, que es quién ha puesto el tema sobre la mesa en un reciente acto de homenaje al descubridor inicial del documento, la partida de nacimiento de Alcalá de Henares pertenecería a otro Miguel de Cervantes, primo segundo de nuestro protagonista y que además compartía con él las circunstancias de haber sido militar, haber participado en algunas de sus mismas campañas, incluida la batalla de Lepanto y, para rizar el rizo, también habría sufrido cautiverio en Argel.

     Existe un tercer Miguel de Cervantes, cuya partida de bautismo se encuentra en la parroquia de Santa María la Mayor de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), y al que también se ha querido identificar como el autor de El Quijote, aunque tan sólo se trataría de un sobrino suyo, hijo de su hermano mayor Blas de Cervantes Saavedra. Su nacimiento, once años después que el de su tío, significaría que no habría tenido la edad suficiente como para participar en la batalla de Lepanto, que hubiera sido de 16 años mientras que él tan sólo contaba con doce o trece.


IMAGEN 3. Libro de bautismos de Alcázar de San Juan.



     De modo que, según explicó José Contreras en su conferencia, Miguel de Cervantes Saavedra nació en Córdoba y tuvo la "suerte" de ser coetáneo de otros dos "Miguel de Cervantes", primo y sobrino suyos.


Rafael Expósito Ruiz.




MAS INFORMACION EN
- Miguel de Cervantes nació en Córdoba y tuvo dos homónimos, primo y sobrino, según una investigación. Alfredo Valenzuela (Efe). Sevilla 08 MAY 2024 21:45 Actualizada 09 MAY 2024 10:18. diariocordoba.com.
- Partida de bautismo de Miguel de Cervantes Saavedra. alcazarcervantino.es.

IMÁGENES
- Imagen 1: es.wikipedia.org.
- Imagen 2: cordobaestaenti.es.
- Imagen 3: alcazarcervantino.es.

sábado, 4 de mayo de 2024

DE VUELTA A LA CALLE CEDACEROS

     Sabía o intuía que en alguna de las tres entradas que les he dedicado a las calles de Córdoba, aquellas cuyos nombres vienen dados por los gremios o trabajadores que las ocuparon en su momento, alguna que otra se me quedaría atrás. Lo que no me imaginaba es que se tratara de una de la que ya hablé en su día, en este caso la que actualmente lleva el nombre de Cedaceros.

     Escribí sobre ella, en la primera de estas entradas, lo siguiente: «Esta calle parte desde una placita o ensanche que se encuentra entre las calles Juramento y Toril y finaliza en la de Gutiérrez de los Ríos. Ambas, plaza y calle, llevan el mismo nombre, pues en ellas se vendían los cedazos para las tahonas y otros oficios. Los cedazos eran y son unas cribas usadas para separar la parte más fina de ciertas sustancias, como por ejemplo la harina que se usaba en las tahonas o establecimientos donde se elaboraba y vendía pan, por lo que no es de extrañar que esta calle también recibiera el nombre de los Tahoneros».


IMAGEN 1. Actual calle Cedaceros.



     Hasta aquí todo bien, bueno, todo lo bien que puede estar esa ligera descripción. Sin embargo, hubo otra calle que recibió la misma denominación, como hace tan sólo unos días me ha señalado una de mis más fieles lectoras, Elisa Isabel, y que fue la que olvidé incluir. Se trata del último tramo de la calle Postrera, en el barrio de San Basilio, aquel que desemboca en el final de la calle Puerta de Sevilla.

     Ramírez de Arellano no la menciona en sus Paseos por Córdoba: ó sean, apuntes para su historia, de hecho ni siquiera llegó a escribir sobre el citado barrio, como tampoco lo hace Francisco Román Morales en Las calles de Córdoba. No aparece en el plano de Córdoba de 1811, aunque sí lo hace en los de 1851, 1868 y 1884, planos que consulto hasta la saciedad para este tipo de entradas por lo que tiene más delito que se me halla pasado, pero en fin, una mala tarde la tiene cualquiera.


IMAGEN 2. Salida de la calle Postrera a la de Puerta de Sevilla.




     En sus dos extremos lucen los típicos azulejos con la antigua denominación aunque he de decir, con toda la cautela del mundo porque de esto entiendo lo mismo que de oficiar misas, que yo movería uno de ellos algunos metros, y explicaré el por qué. Se trata del primero de ellos, si atendemos al orden ascendente de la numeración de las calles. Se encuentra sobre la fachada del número 25 de la calle Postrera, justo frente al comienzo de la calle Puerta de Sevilla, y el hecho de pretender moverlo no es porque esté casi tapado por una tubería de desagüe, sino porque creo que la parte que se denominó "Cedaceros" comenzaba algo más hacia adelante.


IMAGEN 3. Azulejo en el número 25 de la calle Postrera.




     En el plano de 1884 no se precisa exactamente dónde comienza o termina esta calle ya que no aparece rotulada sobre el mismo, tan sólo en el Nomenclator lateral se puede leer "Cedaceros unida a Postrera" y la cuadrícula en la que se halla, en este caso la 11D. En los de 1851 y 1868 la cosa cambia ya que, poco antes de que la calle Postrera gire a la derecha para salir a la Puerta de Sevilla, se ve en ambos planos una pequeña calle que da acceso a la Huerta del Alcázar, la cual no existe en la actualidad, y que sería hasta donde llegaría la denominación de Postrera, y a partir de donde tomaría el nombre de Cedaceros.


IMAGEN 4. Las los calles en el plano de 1868.



     Esta pequeña calle se encontraría aproximadamente en el lugar que ocupa el número 37 de la calle Postrera, convertido hoy en un solar en el que cohabitan jaramagos, sillares de piedra amontonados y poesía barriobajera, por lo que sería imposible colocar allí azulejo alguno, aunque sí se podría en el número 16, que está justo en frente. Pero en fin, la realidad es que se me olvidó mencionar esta otra calle Cedaceros en su día y parece que estoy echando balones fuera con el dichoso azulejito.


IMAGEN 5. Solar que pertenece al número 37 de la calle Postrera.



Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Callejero comparado, extraído de los planos de 1811, 1851 y 1884 de Karvinski, Montis y Casañal. Red Municipal de Bibliotecas.

IMÁGENES
- Imágenes 1, 2, 3 y 5: Fotografías del autor.
- Imagen 4: Sección del plano de 1868, de José María de Montis.