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sábado, 14 de marzo de 2026

COMO TRAFICANTE QUE SOY...

     A veces, mientras reviso algún expediente antiguo en busca de información para una nueva entrada, me encuentro con cosas curiosas. No hace mucho que creí estar viendo una carta firmada por Dios, cosa totalmente imposible ya que en caso de que este señor existiera dudo mucho que se dedicara a dejar su firma en un documento, pero que durante una fracción de segundo me dejó descolocado. El otro día me pasó con un escrito que comienza diciendo "Como traficante que soy...".

     Ya resulta raro que si uno se dedica a este trabajo tan poco lícito se dedique a ir contándolo por ahí, y mucho menos aún que lo deje por escrito y firmado, como así hizo un tal Bartolomé de Raya en 1805. Lo curioso del tema era la mercancía con la que este señor traficaba y que no era ni droga, ni armas ni nada por el estilo, sino aceite. Entiendo que el precio del "oro líquido" se suele poner por las nubes cada vez que el mal tiempo continuado afecta a las cosechas pero tampoco es como para llegar a esos extremos. Pero todo tiene su explicación, y mi sorpresa tiene que ver con la connotación peyorativa que con el paso del tiempo ha ido adquiriendo el verbo "traficar" y que antes no tenía.


IMAGEN 1. El escrito en cuestión.



     El escrito de Bartolomé está incluido en un expediente que trata sobre el traslado de una de las muchas fuentes públicas que existían en algunas de nuestras calles y plazas, cosa que a priori no tendría mucho sentido porque no veo la relación entre una fuente de agua y el aceite, a menos que éste fuera para las tostadas de los trabajadores. En cualquier caso, dicho escrito dice así: 

     «Como traficante que soy de Azeite de esta ciudad y vezino de ella recibí del Sõr [Señor] Maestro mayor de fontanero de esta dha. [dicha] ciudad la cantidad de trescientos quarenta y un reales de vellón valor de quatro arrobas y media de Azeite à el precio de setenta y ocho reales de vellón cada una. Y para que conste lo firmo en Cordoba à seis de nobiembre de mil ochocientos cinco = Bartolo de Raya.
Son 341 reales de vellón».

     Tras lo que en un principio parecía que iba a ser algún tipo de confesión, uno se da cuenta de que el significado de "traficante" no es sino un sinónimo de "comerciante" o "tratante", en desuso actualmente para estos menesteres, y que entiendo que la relación entre el aceite y una fuente tiene que ver con el uso de estopa y cáñamo impregnados en grasas y aceites para sellar uniones en las tuberías por las que llegaría el agua. Por cierto, si mis matemáticas no fallan, cuatro arrobas y media a 78 reales la arroba hacen un total de 351 reales y no 341, por lo que creo que al amigo Bartolomé "se la colaron floja".


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Fuentes y Cañerías. Aguas del Cabildo Eclesiástico. Antecedentes relativos a la colocación en la plazuela de la calle de D. Diego León de la fuente que existía en la pared foral de la casa del Sr. Marqués de las Atalayuelas frente a la del Gilete. 1821. SFC/00278-005. Archivo Municipal de Córdoba.

IMÁGENES
- Imagen 1: Fotografía tomada por el autor sobre el escrito perteneciente al expediente citado.

domingo, 4 de enero de 2026

DE CUANDO LOS FRANCESES SAQUEARON CÓRDOBA

     En junio de 1808, las tropas francesas comandadas por el general Dupont entraron en Córdoba por la Puerta Nueva, tras haber derrotado a las españolas en la batalla del Puente de Alcolea. Durante varios días, los soldados se dedicaron a sembrar el pánico entre los cordobeses saqueando, asesinando y violando a cualquiera que encontraran a su paso, para continuar después hacia el sur donde serían finalmente derrotados en la batalla de Bailén.


IMAGEN 1. La Puerta Nueva tras
el Arco de Triunfo.
     Años después, en 1845, Louis Alphonse Thiers publicaba el primer tomo de su obra "Historia del Consulado y del Imperio: Continuación de la Historia de la Revolución Francesa", cuyo quinto volumen llegaría en 1850 y trataría, entre otros, los sucesos de 1808. El contenido de este tomo provocó que en abril de dicho año se constituyese en Madrid, por Real Orden, «una comisión encargada de registrar los pasajes injuriosos a España que se encuentran en la obra de Mr. Thiers...». A través de un cuestionario, la comisión pretendía rebatir las falsedades e inexactitudes vertidas por el autor galo.

     El citado cuestionario fue enviado a diversas poblaciones que fueron escenario de la campaña de Andalucía, que finalizó con la victoria española en la batalla de Bailén. Para responder a las cuestiones directamente relacionadas con Córdoba se creó una Junta formada por el marqués de Cabriñana, Dionisio Sánchez, rector de la parroquia de Santiago, Ramón Aguilar Fernández de Córdoba y Antonio Barroso, regidores del Ayuntamiento, Mariano Muñoz de las Casas-Deza, secretario del Ayuntamiento, Mariano Barroso, secretario del mismo en 1808, Luis Ramírez de las Casas-Deza, catedrático y José Ariño, consejero provincial y secretario de la mencionada Junta.


IMAGEN 2. El puente de Alcolea en 1780.



     Tanto las preguntas como las respuestas referidas a nuestra ciudad, además de mucha otra información interesantísima, se pueden consultar en un expediente que se encuentra digitalizado en la página web del Archivo Municipal de Córdoba, bajo el título "Copia de un expediente existente en el Archivo Militar de Córdoba sobre la Batalla de Alcolea, Campaña de Andalucía y Batalla de Bailén. Doc. 118.2.". No es mi intención destriparlo aquí por completo, ya que es accesible a cualquiera que tenga a mano un ordenador o un teléfono móvil y está mecanografiado, por lo que se puede leer sin necesidad de la ayuda de un experto en paleografía, pero creo interesante transcribir las preguntas y respuestas acerca del saqueo de la ciudad no sólo para que veamos lo que ocurrió en Córdoba en 1808 sino para que no olvidemos que el glamour de las guerras tan sólo existe en las películas y que ésta es la manera en que las tropas invasoras se comportaban, se comportan y se seguirán comportando:



IMAGEN 3. Una vista del puente de Alcolea.



     «1ª ¿Hicieron los paisanos en las casas resistencia a los que saqueaban?
     Ninguna resistencia se hizo por los paisanos a los franceses que saqueaban sus casas. Cerradas todas sus entradas, porque sobre ellas, sus ventanas y balcones, se disparaban tiros por soldados separados de la columna, que entró a tambor batiente, a muy poco se abrieron y franquearon, porque como lo voz (1) de que así se hiciera para no exponerse al derribo violento de sus puertas y a las consecuencias de esta resistencia (como así se verificó en alguna de las que permanecieron cerradas) y se cometiesen atropellamientos personales.

     ¿Hubo paisanos que antes del saqueo de los franceses robasen las casas abandonadas por sus habitantes?
     Puede asegurarse que solo uno, avecindado en esta ciudad, de nación francés, nombrado Bereguer, fué el que robó algunas casas. Por esto se le formó después causa criminal.

     2ª ¿Se entregaron los franceses a beber el vino de las bodegas? Se emborracharon muchos? ¿Su borrachera fué anterior o posterior al saqueo?
     Desde que principió el saqueo que fué en el momento de ocupar a Córdoba, los franceses, bebieron vino sólo para satisfacer la sed y reparar el cansancio y fatiga del día en las casas donde lo había, o en las tabernas y puestos donde se vendía (porque en esta capital ni había ni hay bodegas ni cuevas), ni más que un depósito o tercios nombrado del Cabildo, que no fué asaltado, y sirvio durante la ocupación para suministraciones), y aun al fin se emborracharon esto no se formalizó hasta las últimas horas del saqueo.

     3ª ¿Que atropellamientos hicieron los franceses de las personas? ¿Mataron gentes que no se defendían o que no tenían armas? ¿Atropellaron (2) muchas mujeres? Los oficiales protegían, toleraban o se oponían a estos desórdenes?
     En su entrada, mataron los franceses a cuantas personas, hombres o mujeres, encontraron por las calles, que iban buscando refugio a sus propias casas. Algunas de ellas fueron los presos fugados de la carcel. Ninguna les hizo frente ni los provocó. En mujeres asesinadas en las calles se advirtieron señales de haberlas violado. Algún otro atropellamiento de esta clase hubo en las casas. Fué público el de la estanquera del Campo de la Verdad. Por respeto a las ofendidas, pasaron en silencio algunos atropellamientos. En este genero los dragones (3) eran los más terribles feroces y brutales. Al principio del saqueo no se encontraba protección en los oficiales. Después de algunas horas y cuando ya estaban alojados alguno otro se compadecía y prestaba al vecino de su alojamiento y hacía retirar a los soldados que lo invadían pero como yéndose unos volvian otros apenas podía contenerse el saqueo, que también se verificaba con las personas que encontraban por las calles. A los dos o tres días de la entrada de la división francesa, se obtuvieron algunos seguros y resguardos que se fijaban en las puertas de las casas, logrando por este medio que alguna otra fuese respetada.


IMAGEN 4. El Campo de la Verdad.



     4ª ¿A que hora se calcula que principió el saqueo? ¿Cuanto tiempo duró su mayor fuerza y cuanto pasó hasta terminarse?
     Al entrar por la Puerta Nueva, que serían entre las dos y las tres de la tarde del día 7 de junio de 1808 se dió la orden y principió el saqueo general de las personas y de las casas, desbandándose los soldados que no formaban la columna, por todos los barrios de la población. A su vez lo verificaron las tropas que quedaron de servicio. Lo ejecutaban individualmente, por parejas y por grupos mayores, sin perdonar ni casas ni personas, sufriendo muchas de estas y de aquellas, dos, tres y más robos de una manera imponente con el fusil y el sable en la mano, sin consideración ni miramiento, y desatendiendo los clamores y súplicas de las personas ya saqueadas, duró más de 24 horas. Después se metodizó y se hacía por comisionados; no suspendiéndose de hecho hasta que no abandonaron la ciudad. En la tarde y noche del 16 del mismo mes.

     5ª ¿Las tropas francesas que pasaron el puente para perseguir los fugitivos? ¿Cuando regresaron a Córdoba, por donde, cuando y a que hora empezarían y terminarían el saqueo por su parte?
     Con lo manifestado sobre la anterior pregunta, queda ésta, al parecer, contestada, teniendose presente que los franceses no prosiguieron formalmente a los españoles en su retirada.

     6ª ¿En todo el espacio de tiempo que duró el saqueo hubo paisanos que tomaran parte de él? ¿Fueron muchos?
     Por sí solos los paisanos, al menos en las primeras 24 horas, no saquearon casa alguna, pero después algunos de la baja plebe, y entre ellos presos fugados de la carcel, auxiliaron a los franceses.

     7ª ¿El saqueo se extendió, además de las casas particulares, a edificios y establecimientos públicos y a Iglecias (4)?
     Se extendió a los conventos extramuros de Madre de Dios y Arruzafa y al de San Roque, que está dentro de la población, llevándose toda la plata de sus iglesias. Saquearon también el Palacio Episcopal y la Tesorería del Cabildo Catedral. Había quedado abandonado por el Prelado y sus familiares y criados, pocas horas antes de la entrada de los franceses, quedándose sólo dos de éstos; viéndose precisado aquél venerable anciano a descolgarse con una cuerda por la muralla de la Inquisición quedando lastimado de una pierna. Nunca estuvo ocupado por nuestras Autoridades. Los motivos de invadirlo y saquearlo pudieron ser, entre otros, porque no hubo la menor resistencia, el saber que había grandes sumas de dinero, pertenecientes a fondos y capitales eclesiásticos depositados en él; aliciente sobradísimo para el robo. Acompañan por separado a este interrogatorio las contestaciones dadas por indivíduos del Cabildo y familiares del Diocesano y una información jurídica en las que se detallan pormenores interesantes y positivos.


IMAGEN 5. Restos del antiguo convento de la Arruzafa.



     8ª ¿Que medidas se tomaron por los Generales franceses para impedir el saqueo? ¿Cuando produjeron efectos?
     En las primeras horas del saqueo, o mientras fué libre, general y autorizado no se tomó medida alguna. Pasadas aquellas, ya se dispensaba alguna protección a las casas y a sus habitantes, como en otro lugar se ha apuntado.

     9ª ¿Hubo reclamaciones de las Autoridades españolas? ¿Adoptaron estas algunas medidas por sí? ¿Cuando y como?
     En la misma tarde de la entrada de Dupont con sus tropas, imploraron de éste la suspensión del saqueo, el Marqués de la Puebla, Alferez Mayor de esta ciudad, uniéndosele el corregidor Don Agustín Guajardo y Fajardo y Don Ventura Ause, comerciante muy estimado que hablaba el francés correctamente y sólo les contestó que estaban ya dadas sus órdenes. El saqueo continuó aquella noche y parte del día siguiente, como se ha dicho se comprende por esto la clase de órdenes que tenían dadas.

     10ª ¿Terminado el saqueo se reconocieron las mochilas de los soldados franceses? ¿Que se hizo con lo que se les encontró? ¿Que se hizo con los caudales públicos de que se apoderaron los franceses?
     No se reconocieron las mochilas de los soldados franceses. Se ignora el destino dado a lo robado.

     ¿Repartieron estos algunas sumas entre los generales y oficiales?
     Se ignora el destino dado a lo robado. Pero es lo cierto que nada absolutamente se devolvió.

     11ª ¿Hubo según dice Phiers (5) algunos suizos con las tropas de Echavarri? ¿Se pasaron algunos de ellos a los franceses? ¿Se pasaron a nosotros?
     Veáse la (6) contestado al último extremo de la pregunta 3ª en el capítulo sobre lo ocurrido en el Puente de Alcolea (7).

     12ª ¿Cual fué el efecto que causó en el espíritu público de Andalucia el saqueo de Córdoba? ¿Produjo terror que disminuyese el odio a los invasores o irritacion que lo aumentase?
     Exaltado más y más; y su conducta propia de salteadores más bien de que conquistadores civilizados ó de pacificadores como se titulaban, irritó extraordinariamente los ánimos. Fué mucho lo sufrido y el deseo de la venganza consolaba al menos».


Rafael Expósito Ruiz.




(1) Entiendo que se quiso decir "corrió la voz".
(2) Violaron.
(3) Miembros de una unidad de caballería pesada creada por Napoleón I.
(4) Iglesias.
(5) Thiers.
(6) Entiendo que se quiso decir "Véase lo".
(7) Según la respuesta mencionada, los suizos se pasaron al bando francés. Estos eran una pequeña fuerza enviada desde Granada.


DOCUMENTACIÓN
- Copia de un expediente existente en el Archivo Militar de Córdoba sobre la Batalla de Alcolea, Campaña de Andalucía y Batalla de Bailén. Doc. 118.2. 1850-1868. SF/C 00009-118. Archivo Municipal de Córdoba.

IMÁGENES
- Imagen 1: Arco de Triunfo en la Puerta Nueva. Reseña histórica de la recepción y estancia de SS. MM. y AA. en Córdoba en 1862. Luis Maraver y Alfaro, 1862.
- Imagen 2: Demostracion Planta y Alzado del Puente ynmediato á las Ventas que nombran de Alcolea, Jurisdicion de la Ciudad de Cordova, sovre el Rio Guadalquivir que por su Ruina deve Repararse.
Bernardo de Otero y Blanco, circa 1780. AMCO.
- Imagen 3: Córdoba. Histórico puente de Alcolea. Imp. y Pap. Catalana. AMCO.
- Imagen 4: Vista del Campo de la Verdad. Casas y chabolas en lo que hoy es la avenida de Cádiz. La Calahorra al fondo. Colección Luque Escribano. AMCO.
- Imagen 5: Pavimentaciones. Antes y después. Carretera de la Arruzafa. Ladis. AMCO.

sábado, 22 de noviembre de 2025

UNA CARTA FIRMADA POR DIOS

     Hoy vengo a contaros una cosa curiosa que me ocurrió hace algunas semanas. Estaba revisando un expediente del Archivo Municipal de Córdoba, para documentarme sobre las cuatro columnas que hubo que reponer en la capilla de Villaviciosa de nuestra Mezquita, cuando justo al empezar me topé con una carta firmada nada más y nada menos que por "Dios". Como usaba para firmar el genérico de su cargo, y no el nombre, podría haberse tratado de cualquiera de las innumerables deidades que fueron adoradas en algún momento en nuestro territorio, aunque por la fecha del escrito, 1894, entiendo que debía de tratarse de Jehová, que es el que mandaba en esa época.


IMAGEN 1. Una firma divina.



     No entiendo mucho de dioses, aunque algo he leído, y no tengo conocimiento de que se dediquen a firmar ningún tipo de documento, y tampoco creo que cualquier otro firmante se hubiera "venido arriba" con la rúbrica adueñándose de una divinidad que no le correspondía, así es que obviamente debía tratarse de algún tipo de confusión por mi parte. Efectivamente así era, y todo es gracias o por culpa del sistema que empleo cada vez que consulto un documento, en el Archivo Municipal en este caso o en el Archivo Histórico Provincial en otros.

     Cuando quiero consultar algún expediente aprovecho para solicitar el número máximo de ellos que se permite, que me servirán para documentarme sobre la entrada que esté escribiendo en ese momento y para otras posteriores, y de esta forma amortizo el tiempo empleado en la visita al Archivo en cuestión. Por el tamaño de ciertos expedientes, en muchas ocasiones estamos hablando de cientos de páginas a revisar, la mayoría de las veces manuscritas, y dependiendo de su antigüedad se encuentra uno por ahí cada escrito que no hay farmacéutico que lo entienda, lo que me llevaría más tiempo del que normalmente dispongo. Por otro lado está el hecho de que se trata de documentos antiguos que prefiero, por el bien de su conservación, manipular lo estrictamente necesario, así es lo que hago es fotografiarlos con el móvil página por página para luego poder revisarlos tranquilamente en casa.


IMAGEN 2. Como para pararse a leerla en la sala del Archivo.



     Después de hecho esto, paso las fotografías a mi ordenador, las ordeno por carpetas y listo, ya se pueden consultar cuando lo necesite. Una de las ventajas de mirar este tipo de documentos en una pantalla es que puedes agrandar la imagen para poder leerlos con más facilidad, a veces las dioptrías no dan para más, aunque con eso pierdes de vista el resto de la página y es al final cuando te encuentras con el curioso detalle. Obviamente, mi sorpresa duró tan solo un segundo, lo que tarde en pronunciar mentalmente "¡Coño, esto que es!" y darme cuenta de que "Dios" no era una firma sino el principio de la típica frase de cortesía "Dios que a V.S. guarde..", y que por falta de espacio en esa página continuaba en la parte posterior de la misma.


IMAGEN 3. La firma auténtica.



     La verdadera firma se encontraba a continuación, obviamente, y pertenecía al jerezano Sebastián Herrero Espinosa de los Monteros, obispo de nuestra ciudad entre 1883 y 1898, y que finaliza la carta con un simple "Sebastián, Obispo de Córdoba". En fin, cosas que me pasan.


Rafael Expósito Ruiz.


IMÁGENES
- Imágenes 1 a 3: Fotografías tomadas por el autor sobre varios expedientes del Archivo Municipal de Córdoba.

martes, 9 de septiembre de 2025

LA FUENTE DEL ENCANTADO

     En los últimos meses os he traído dos historias surgidas de un mismo manuscrito custodiado en el Archivo Municipal de Córdoba, una relativa a la desconocida Puerta de Francisco Toledo y otra que trata sobre la ya desaparecida Fuente del Piojo. El documento está dando más de sí de lo que yo esperaba así es que hoy veremos otra historia sacada también del mismo, una historia que habla de la Fuente del Encantado.

     Para empezar, he de confesar que no he sido capaz de encontrar ni una sola referencia a una fuente con este nombre, ni en la prensa antigua, ni en Ramírez de Arellano, Ricardo de Montis o cualquier otro escritor de los que suelo consultar para estas cuestiones, así es que me agarraré a la ubicación que ofrece el manuscrito: «la del Encantado en el muro de la hta. de la Reina [construida] en 1791 y renovada en...(1)».


IMAGEN 1. Página del documento en la que aparece la Fuente del Encantado.



     La primera mención que he encontrado acerca de una fuente en esta localización nos la ofrece la edición de 1856 del Indicador Cordobés, ó sea Manual histórico-topográfico de la ciudad de Córdoba, de Luis María Ramírez de las Casas-Deza. Aquí podemos leer los siguiente: «Las situadas extramuros son las que siguen... 10. Huerta de la Reina. Se halla en la cerca de ella y fue construida en 1791». José López Amo, en su obra "Fuentes y Cañerías" de 1876, también la menciona haciéndose eco de la versión de 1867 del Indicador Cordobés. Doy por hecho, por su situación, que la fuente del Encantado y la de la Huerta de la Reina son una misma cosa.

     En cuanto a la ubicación aproximada de la fuente, según la prensa de la época sabemos que además de estar adosada al muro de la huerta lo estaba en su parte posterior: «...la fuente pública que existe enclavada en las tapias á espaldas de la huerta de la Reina, camino antiguo que conduce á la posesion de la Arrizafa». En las Ordenanzas Municipales de Córdoba de 1884, en el Apéndice en el que se reflejan los caminos vecinales de uso público, se asegura que la fuente se halla en el camino que se dirige a la Matriz, camino que describe así: «El que partiendo de la carretera provincial de Córdoba a Villaviciosa en el punto llamado fuente de la huerta de la Reina, se dirige a la Matriz, y atravesando el arroyo del Moro continúa á la carretera de Córdoba a Trassierra, que también cruza, y siguiendo depues por la puerta de la huerta nombrada de Figueroa y tierras del cortijo de Turruñuelos, se incorpora al camino viejo de Trassierra, en el sitio denominado los Pozuelos».


IMAGEN 2. El Camino de la Matriz en un plano de 1905.



     Este camino de la Matriz, en color rosa en el plano anterior, delimitaba a la Huerta de la Reina por su parte norte, en un lateral de la misma dado que la entrada principal daría a la carretera de Córdoba a Villaviciosa, o a sus espaldas desde el punto de vista de un observador que se encontrase en Córdoba. En cualquier caso, entiendo por la descripción que la fuente debía encontrarse en el tramo del camino que va desde la carretera de Villaviciosa, en color naranja, al camino de la Arruzafa, en color verde. La línea azul corresponde al Arroyo del Moro. En el plano de Córdoba de Dionisio Casañal, también de 1884, la fuente aparece adosada al muro de la huerta en esa misma zona, prácticamente frente al inicio del camino de la Arruzafa.


IMAGEN 3. La misma zona, ampliada, y la fuente en el plano de 1884.



     La fuente consistía en dos pilares, o pilones, uno más alto para uso del ganado y otro más bajo para el público. En principio estaban separados por una gradilla para evitar que el agua de uno pasase al otro, y que a finales de 1820 tuvo que ser repuesta por haber desaparecido, además de reparar los pilares. La obra se hizo por cuenta de José Fernández de Córdoba y Teruel, propietario de la Huerta de la Reina, con el consentimiento claro está del Ayuntamiento. Hacia 1840-1841 se colocó entre ambos pilares un bando del entonces alcalde José Illescas Cárdenas, debido al mal uso que los vecinos hacían de la fuente. Este bando, pintado con aceite sobre una tabla, con letras negras sobre fondo blanco, decía lo siguiente:

     «De orden del Sr. Alcalde 1.º constitucional se prohibe labar en estos pilares, hacer pozas fuera de ellos, y ensuciar de cualquier modo las aguas, bajo pena de cuatro ducados de multa, previniendose que el caño ó pilar pequeño está destinado para las personas que quieran beber, y el grande para las caballerías».


IMAGEN 4. La fuente no es para lavar, sino para beber.



     Posteriormente, en 1848, la fuente fue modificada, como Antonio García del Cid, administrador del entonces propietario de la huerta, el Marqués de Salar, le explica al alcalde: «...he convertido en una fuente el pilar grande que existia para las caballerias contra la cerca de la huerta alta de la reina, poniéndole en alto no solamente el caño de que V.S me hablaba, sino en dos, para que se halle bien surtida de aguas. El derrame lo he introducido en la huerta, y el cerrado el caño ó pilar pequeño por cuyo suelo pasaba el agua para las personas que quisieran beber, segun decía el bando antiguo que V.S. refiere en su oficio. Ahora la encontrarán potable en los dos caños construidos. Además he desmontado el terreno en la parte necesaria, y puesto poyos á los lados de la fuente empleando en ello las piedras que V.S. se ha servido franquearme...».

     El nombre de "El Encantado" continúa sin aparecer por ningún lado, y como dije al principio no he vuelto a verlo por escrito, aunque sí he encontrado una nueva denominación para la fuente de la Huerta de la Reina en el Almanaque del Obispado de Córdoba de 1891, en un relato firmado por R. Blanco y Criado: «...y embozado hasta los ojos en larga y anchurosa capa fué despedido por todos en la puerta del palacio, conviniendo en esperar su vuelta dentro de dos horas en la fuente llamada de la Mora á espaldas de la huerta de la Reina, donde vemos hoy un abrevadero público de que gozan los prédios colindantes».

     Tampoco sobre la fuente de La Mora hay rastro, al menos en el lugar que nos ocupa, pero más adelante, en el primer cuarto del siglo XX, nos encontramos con una tercera forma de nombrar a la susodicha fuente que seguramente es más reconocida por todos. Aparece en una noticia de prensa de 1915, acerca del robo sufrido por una persona que lavaba en ella su camisa y, aunque no se menciona el lugar en que se encuentra, vuelve a aparecer en otra noticia que trata del orden del día de la sesión del Ayuntamiento para el 27 de noviembre de 1922: «Instancia del director gerente de la Sociedad Anónima Sotomayor solicitando realizar el traslado a sitio próximo y mejorar a su costa la fuente de los Picadores, situada sobre el muro norte de la huerta de la Reina».


IMAGEN 5. La Fuente de los Picadores en 1927.



     No cabe duda de que la referida Fuente del Encantado es la misma que la adosada al muro de la Huerta de la Reina, y que ésta a su vez es la de los Picadores. Se puede ver marcada en un plano de Córdoba de 1927, y da la impresión de que el Ayuntamiento no aceptó la proposición de trasladarla ya que aparentemente aparece en el mismo punto del que fuera camino de la Albaida en el plano de 1884 o de la Matriz en el de 1905, aunque ahora aparezca algo desdibujado en el plano de 1927 y bajo el nombre, como no, de camino de la Fuente de los Picadores. A su espalda ya no está la pared de la Huerta de la Reina, que prácticamente ha desaparecido para dar paso a nuevas calles y construcciones.


IMAGEN 6. Paso a nivel de la Fuente de los Picadores.



     Esta fuente de los Picadores estuvo funcionando hasta la primera mitad del siglo pasado, y en la actualidad lo único que queda de ella es su nombre en la calle por la que una vez discurrió el camino en el que se encontraba, la actual Acera de la Fuente de los Picadores, y el recuerdo en algunas personas que en su niñez pudieron beber de sus aguas.


Rafael Expósito Ruiz.

     


(1) La fecha de renovación no aparece en el escrito, pero bien pudiera ser 1848 como se ve más adelante.


DOCUMENTACIÓN
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- El abastecimiento de agua a Córdoba. Arqueología e historia (Tesis Doctoral). 2013. Guadalupe Pizarro Berengena. helvia.uco.es.
- Fomento. Relación de las puertas y portillos de la ciudad, de las fuentes, de los edificios de Administración, establecimientos de Instrucción pública, establecimientos de beneficiencia, templos iglesias parroquiales y conventos, monumentos y edificios recreativos. 1862. SF/C 02986-001. Archivo Municipal de Córdoba.
- Fuentes y cañerías, 1876. José López Amo.
- Fuentes y Cañerías. Venero de la Huerta de la Reina. Expediente instruido sobre arreglo de la Alcubilla y abrevadero público, situado delante de la cerca de dicho heredamiento. 1820. SFC 00276-001. Archivo Municipal de Córdoba.
- Fuentes y Cañerías. Venero de la Huerta de la Reina. Autos seguidos sobre supresión de la alcubilla y colocación de dos caños en el antiguo pilar con la dotación de tres pajas de agua para comodidad del público. 1848. SFC 00276-002. Archivo Municipal de Córdoba.
- Indicador Cordobés, ó sea Manual histórico-topográfico de la ciudad de Córdoba, 1856. Luis María Ramírez de las Casas-Deza.
- Ordenanzas Municipales de Córdoba, Promulgadas en 1.º de Marzo de 1884. Apéndice N.º 4.º, Caminos vecinales y veredas pecuarias que de uso público existen en este término municipal.
- Revisión y actualización de cartografía y documentación histórica de los caminos, fuentes y abrevaderos públicos en el término municipal de Córdoba.

IMÁGENES
- Imagen 1: Fotografía tomada por el autor sobre un expediente del Archivo Municipal de Córdoba.
- Imágenes 2, 3 y 5: Secciones de tres planos de Córdoba, editadas por el autor.
- Imagen 4: Imagen creada por el autor.
- Imagen 6: Fotografía extraída de elferrocarrilenandalucia.es.

miércoles, 18 de junio de 2025

LA FUENTE DEL PIOJO

     Hace ya algunos meses que escribí acerca de una de las puertas de la muralla de Córdoba de la que nunca había oído hablar, la de Francisco Toledo, y que aparecía mencionada en un expediente perteneciente al Archivo Municipal de Córdoba con el título de Relación de las puertas y portillos de la ciudad, de las fuentes, de los edificios de Administración, establecimientos de Instrucción pública, establecimientos de beneficencia, templos iglesias parroquiales y conventos, monumentos y edificios recreativos. Siguiendo esta relación, después de las puertas y portillos vienen las fuentes y, en este caso, se menciona una de la que tampoco había oído o leído nada: la fuente del Piojo.


IMAGEN. Parte del documento mencionado.



     El documento la incluye en el cuarto lugar entre las que pertenecen al barrio de la Catedral, después de «la llamada del Caño gordo, la de Sta Catalina y la situada á la salida de la puerta del Puente». Una primera consulta en el buscador de Google me da como resultado que, al menos, hay dos fuentes denominadas "del o el Piojo" en Córdoba, aunque lamentablemente no en la capital, y mucho menos en el barrio de la Catedral. Una de ellas se encuentra en el municipio de Montilla, a unos dos kilómetros al norte de la población y al borde del antiguo camino de Córdoba. La otra se halla en el municipio de Almedinilla, cerca de las ruinas del "Molino del Cura". También en Sevilla, Valencia o Madrid aparecen fuentes con ese nombre.


IMAGEN 2. El Piojo, en Montilla.



     Cabe la probabilidad de que la fuente del Piojo que menciona el documento no exista en la actualidad, o que se trate de una denominación antigua y a día de hoy nos haya llegado con otro nombre, así que la siguiente consulta es en los periódicos de la época, alrededor de 1862 que es el año en que está fechado el documento. El resultado para ese tiempo es una fuente más, en el término de Doña Mencía, que se une al grupo de las que no estoy buscando. El siguiente paso es acudir a los "clásicos".


IMAGEN 3. La fuente del Piojo en Almedinilla.



     El primero, como no puede ser de otra manera, es Teodomiro Ramírez de Arellano y sus Paseos por Córdoba, pero para mi sorpresa no aparece ni un sólo piojo en todo el libro, ni para nombrar a una fuente ni para molestar a un perro. Resulta que el último capítulo de su obra, dedicado precisamente al barrio de la Catedral, no llegó a ser concluido, por lo que tal vez nos quedamos sin la parte en que la hubiera mencionado, y seguimos sin saber dónde pudo haber estado situada. Luis María Ramírez de las Casas-Deza sí nos da este dato, en la edición de 1856 de su Indicador Cordobés, enumerándola entre las fuentes extramuros de la ciudad:

     «El Piojo. Se llama asi un manantial que brota por bajo del muro en que tiene un arco, prócsimo à la puerta del Puente».


IMAGEN 4. La Puerta del Puente en 1852.



     La información no es nada extensa, y no logro entender a qué se refiere con eso del arco en el muro, aunque por lo menos ahora sabemos que estaba cerca de la Puerta del Puente, por su lado exterior ya que era una de las situadas extramuros, pero no si se encontraba a la izquierda o a la derecha de la misma. Ricardo de Montis, en su Notas Cordobesas, la mencionará más tarde y añadirá una interesante descripción:

     «Cerca de la parte exterior de esta última [la Puerta del Puente] había una fuente, llamada del Piojo, que sólo tenía de fuente el nombre, pues se asemejaba a un registro de cañerías subterráneo y en ella sólo se podía recoger el agua, que era exquisita, introduciendo un cacharro pequeño en la especie de boca de alcantarilla en que brotaba el líquido».


IMAGEN 5. La Puerta del Puente en 1897.



     Por las palabras de de Montis da la impresión de que la fuente debía estar prácticamente a ras de suelo, y quizás por eso no he logrado verla en ninguna de las fotografías del entorno de la Puerta del Puente que se hicieron sobre esas fechas. En cualquier caso, para cuando éste la mencionó en 1921 ya había desaparecido, bien durante la construcción de la parte de la ronda de Isasa que va desde la Cruz del Rastro hasta la Puerta del Puente (1891-1905) o desde ésta hasta la esquina del Alcázar de los Reyes Cristianos (1907-1912). Me queda la duda de saber de dónde procedía el agua que la surtía, y si llegaba allí de forma natural o canalizada, y a dónde fue a parar ese agua después de la desaparición de la fuente.


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Fomento. Relación de las puertas y portillos de la ciudad, de las fuentes, de los edificios de Administración, establecimientos de Instrucción pública, establecimientos de beneficiencia, templos iglesias parroquiales y conventos, monumentos y edificios recreativos. 1862. SF/C 02986-001. Archivo Municipal de Córdoba.
- Indicador Cordobés, ó sea Manual histórico-topográfico de la ciudad de Córdoba, 1856. Luis María Ramírez de las Casas-Deza.
- Paseos por Córdoba: ó sean, apuntes para su historia, 1873-77. Teodomiro Ramírez de Arellano.
- Recuerdos de otros días. Las fuentes públicas. Ricardo de Montis. Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos: Año LXXII Número 31645 - 1921 agosto 7. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

IMÁGENES
- Imagen 1: Fotografía tomada y editada por el autor, sobre el original perteneciente al expediente citado en la documentación, propiedad del Archivo Municipal de Córdoba.
- Imagen 2: Fuente El Piojo. Ayuntamiento de Montilla, septiembre 2006.
- Imagen 3: Fuente del Piojo. almedinilla.es.
- Imagen 4: Puerta del Puente. Recuerdos de España, 1852. Edward King Tenison. Biblioteca Nacional de Francia.
- Imagen 5: Puerta del Puente, 1897. Henry de Lestrange.  Plataforma Abierta del Patrimonio de la República Francesa.

martes, 11 de marzo de 2025

LA PUERTA DE FRANCISCO TOLEDO

      Siempre que acudo al Archivo Municipal es para consultar expedientes relacionados con el próximo tema sobre el que quiero escribir, obviamente. Sin embargo, de vez en cuando me gusta también echarle un vistazo a alguno que me resulte curioso, aunque no tenga nada ver con el tema del que tratan los otros, y que me pueda servir de apoyo a futuras investigaciones y, por qué no, para una posible entrada del blog. El expediente extra en esta ocasión lleva por título "Fomento. Relación de las puertas y portillos de la ciudad, de las fuentes, de los edificios de Administración, establecimientos de Instrucción pública, establecimientos de beneficencia, templos iglesias parroquiales y conventos, monumentos y edificios recreativos", y he de decir que me ha generado bastantes dudas sólo con leer la primera página.


IMAGEN 1. Primera página del documento.



     En el documento se relacionan una serie de lugares de Córdoba, con la finalidad de chequear la presencia o ausencia de rotulación en los mismos. En la primera de sus páginas repasa las puertas de la ciudad, comenzando por la del Puente y continuando en dirección oeste hacia las de Sevilla y Almodóvar, para nombrar después a «la llamada de la Trinidad», y aquí surge mi primera duda porque la fecha que se le adjudica a este documento es 1859, mientras que el primer proyecto para la construcción de la citada puerta no fue presentado hasta febrero de 1862, siendo finalmente construida algunos meses después. Avisé de esta discrepancia al Archivo Municipal a través del correo electrónico y, aunque es cierto que no he recibido contestación, he comprobado que han modificado la fecha a 1862 ca (1).


IMAGEN 2. La ya desaparecida Puerta de la Trinidad.



     La relación de puertas continúa con las de Gallegos, Osario, Rincón, Colodro, Escusada o de la Misericordia, Plasencia, Andújar y Nueva o de Isabel II. De nuevo otra puerta que no podía haber aparecido en un listado de 1859, ya que a la Puerta Nueva comenzó a llamársela de Isabel II a raíz de la visita a Córdoba en el año, nuevamente, 1862; después siguen las de Baeza y la del Sol o de los Mártires. Y hasta aquí estarían todas, es decir, las trece puertas que ya mencionara Luis María Ramírez de las Casas-Deza en 1856 más la de la Trinidad que es posterior, de no ser porque en el citado documento aparece una puerta más: la de Francisco Toledo.


IMAGEN 3. La Puerta Nueva, tras el arco efímero dedicado
 a Isabel II.



     Supongo que el tal Francisco Toledo, o de Toledo, debe ser el jesuita cordobés que llegó a ser cardenal en tiempos del Papa Clemente VIII, y al que la ciudad le dedicó la actual plaza Cardenal Toledo, aunque confieso que jamás he oído o leído nada acerca de una puerta que llevara su nombre, y tampoco he encontrado referencias a ella ni en el propio Archivo, ni en la prensa de la época, ni en autores coetáneos como el mencionado Ramírez de las Casas-Deza, Teodomiro Ramírez de Arellano o Luis Maraver y Alfaro, por citar algunos. Siguiendo un razonamiento más o menos lógico, que es el de continuar rodeando las murallas de Córdoba con el mismo orden en que las otras puertas son mencionadas en el documento, la susodicha puerta habría estado situada en el paño que va desde la de los Mártires hasta la del Puente pero, hasta donde yo sé, ahí nunca hubo ninguna.


IMAGEN 4. Las puertas de Córdoba.



     El documento tiene otra curiosidad más todavía ya que, a continuación de las puertas, enlista tres portillos desconocidos por mí, que son el de Alonso de Burgos, el de Barrionuevo y el del Adarve. Hasta ahora yo sólo sabía de la existencia de dos, el del Bailío, que estuvo al final de la cuesta del mismo nombre, y el de Corvache en la calle San Fernando, el que todos conocemos como "El Portillo", aunque ninguno de los dos aparece nombrado como tal en el listado. Hay una calle llamada Alonso de Burgos, que va desde la plaza del Escudo hasta la ronda de los Tejares, aunque su nombre lo recibió en 1886 y no tengo noticias de que allí existiera portillo alguno. Del de Barrionuevo he encontrado una mención en la prensa de 1881, aunque no se especifica su situación. El del Adarve sólo se me ocurre que hubiera podido estar en la cuesta que une la calle del mismo nombre y la plaza de Colón o al final de la citada calle, aunque tampoco tengo ninguna certeza.


IMAGEN 5. El Portillo de Corvache hacia 1900.



     No cabe duda de que tanto la puerta de Francisco Toledo como los portillos de Alonso de Burgos, Barrionuevo y Adarve existieron, de otra manera no tendría sentido preocuparse por si estaban rotulados o no, que por cierto ninguno de los cuatro elementos lo estaba, y espero que algún entendido en la materia me saque pronto de dudas.


Rafael Expósito Ruiz.


(1) Al día siguiente de publicar esta entrada, acabo de descubrir que sí había recibido respuesta por parte del Archivo Municipal de Córdoba, aunque por alguna razón su correo se encontraba en la carpeta "correo no deseado". Mil perdones.




DOCUMENTACIÓN
- Fomento. Relación de las puertas y portillos de la ciudad, de las fuentes, de los edificios de Administración, establecimientos de Instrucción pública, establecimientos de beneficiencia, templos iglesias parroquiales y conventos, monumentos y edificios recreativos. 1862. SF/C 02986-001. Archivo Municipal de Córdoba.

IMÁGENES
- Imagen 1: Fotografía realizada por el autor.
- Imagen 2: Fotografía compartida por Isabel Burón en el grupo de Facebook HISTORIA DE CÓRDOBA EN IMÁGENES.
- Imagen 3: Fotografía de José García Córdoba, extraída de la obra "Reseña histórica de la recepción y estancia de SS. MM. y AA. en Córdoba en 1862. Luis Maraver y Alfaro".
- Imagen 4: Puertas de Córdoba marcadas sobre el plano de Casañal de 1884. Montaje del autor.
- Imagen 5: Fotografía compartida por Lolo Cordoba en el grupo de Facebook Facebook HISTORIA DE CÓRDOBA EN IMÁGENES.