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martes, 23 de diciembre de 2025

UN CEMENTERIO BAJO LA PLAZA DE LA MAGDALENA

     Junto a la iglesia de la Magdalena transcurre una calle que lleva por título su mismo nombre, o sea calle Magdalena. Corre paralela al exterior de la nave de la Epístola, la que se encuentra a la derecha entrando por la portada principal, y anteriormente fue conocida como la calle del Cementerio Viejo. El por qué de este nombre resulta bastante obvio ya que, como el resto de parroquias, la de la Magdalena también contaba con su propio camposanto y éste era el lugar en el que estaba situado. Sin embargo, hubo otro lugar de enterramiento asociado a esta iglesia que se encontraba al otro del edificio y bajo parte de la plaza.


IMAGEN 1. La entrada principal y la calle Magdalena al fondo.



     No tenía conocimiento de su existencia hasta que lo descubrí gracias a los planos de nuestra ciudad que Dionisio Casañal y Zapatero confeccionó en 1884. En lo que respecta al conocimiento de la Córdoba de finales del siglo XIX, el trabajo de este topógrafo zaragozano es para mí de la misma magnitud que el que nos ofrece Teodomiro Ramírez de Arellano en sus Paseos por Córdoba, no solo por la fidelidad con que representa el trazado de las calles sino porque ofrece una representación visual exacta de muchos detalles que aparecen en el citado libro y que no siempre son fáciles de ubicar. Por poner un ejemplo, cuando Ramírez de Arellano habla de la fuente de la Puerta de Osario se limita a decir que estaba a la salida de ésta, mientras que en los planos de Casañal podemos ver su situación exacta.


IMAGEN 2. La fuente situada a la salida de la Puerta de Osario.



     A lo mejor alguno de vosotros se está preguntando por qué me refiero a "los planos" en lugar de al "plano", y tiene su explicación. El que la mayoría conocemos está realizado a escala 1:5.000 y es el que cualquiera encontrará en internet si busca el "plano de Casañal", pero el trabajo final del topógrafo incluía además versiones parciales en diferentes escalas y 359 carpetas que contenían los planos de todas y cada una de las calles de la población en esa fecha. En uno de estos últimos, el que se encuentra en la carpeta correspondiente a la plaza de Santa María Magdalena, es en el que aparece el detalle que nos ocupa.


IMAGEN 3. El plano de la plaza de la Magdalena.



     Efectivamente, junto al muro exterior de la nave del Evangelio, la de la izquierda si uno mira de frente a la portada principal, aparece dibujado un contorno en cuyo interior está escrito "Cementerio Subterraneo". Al igual que el plano representa visualmente lo que Ramírez de Arellano escribe, éste nos ofrece la información que el dibujo no nos puede dar, así es veamos lo que el escritor nos cuenta:

     «A los pies de la nave referida [la del Evangelio], se vé una puerta, media en la pared y media en el suelo: por ella se baja á un panteón con gradas de mármol negro y rodeado de bovedillas; está fuera del templo, ó sea, debajo del alto que forma en la plazuela á un lado de la puerta; era enterramiento general, y cuando se llenaba exhumaban los restos y los colocaban en el osario; este era un corralito á espaldas de la sacristía, con una pequeña puerta á la calle: hoy está limpio».


IMAGEN 4. El cementerio subterráneo.



     La cripta, de unos 50 metros cuadrados a ojo de buen cubero, debía llenarse con bastante frecuencia y, aunque no tengo claro en qué lugar se encontraba la sacristía tras la que estaba el corralito al que trasladaban después los restos, imagino que dicho lugar se correspondería con la zona que hoy se ve cercada desde la calle Francisco de Borja Pavón. Ramírez de Arellano escribe «hoy está limpio», refiriéndose a dicho corralito, por lo que supongo que esos restos serían llevados a otro lugar, quizás al cementerio de San Rafael, que era el que daba servicio a los barrios de la Axerquía, entre los que se encontraba el de la Magdalena.


IMAGEN 5. El corralito tras el cabecero de la iglesia.



     En 1956 la iglesia fue cerrada al culto y desacralizada, convirtiéndose tras su abandono en chutadero y vertedero hasta que un incendio casi la hace desaparecer por completo en 1990. Después de ser completamente restaurada, su uso ha quedado reducido a conciertos y exposiciones gestionados por la Fundación Cajasur, a la que está cedida por la Diócesis cordobesa hasta 2059. Supongo que tendré que esperar a la próxima exposición para poder fotografiar el acceso interior a la cripta, en el caso de que no fuera eliminado tras la restauración. De momento, me conformo con un plano publicado en la página artencordoba.com en el que aparece señalada la escalera de entrada, entre la esquina noroeste del edificio y la portada del lado del Evangelio.


IMAGEN 6. Plano de la iglesia.
     Desde el exterior, sin embargo, si es posible apreciar algunos indicios de la existencia de este cementerio subterráneo. El suelo de la plaza está ligeramente levantado en la zona donde éste debe encontrarse, y junto a la parte inferior del muro norte se puede apreciar una anomalía que no tiene sentido si la comparamos con el resto del empedrado de la misma. Se trata de una especie de montículo hecho a base de ladrillos, de forma casi semicircular, que supongo que debe ser la parte externa del techo de algún tipo de galería de entrada a la cripta y a la que se accedería desde las escaleras que se ven en el último plano. Justo sobre dicho montículo, existe una ventana ligeramente empotrada en el muro cuya finalidad tal vez fuera la de que estas escaleras recibieran la luz natural del exterior.


IMAGEN 7. Muro norte de la iglesia.



IMAGEN 8. Detalle del montículo y la ventana sobre éste.



     Desconozco si el espacio que ocupaba este cementerio fue cegado en algún momento o continúa estando allí, y en este caso si sigue albergando algún enterramiento. Tampoco sé si es posible aún acceder a él desde el interior o su acceso fue eliminado después de la restauración tras el incendio así es que, como dije más arriba, tendré que esperar a que abran la iglesia próximamente para alguna exposición a la que pueda acudir.


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Expedientes de alineación de calles, calle Osario y plazuela de Sta. María Magdalena, 1884. Archivo Municipal de Córdoba.
- La Diócesis de Córdoba y la Fundación Cajasur acuerdan ampliar por 30 años la cesión de la Iglesia de la Magdalena, 2024. eldiadecordoba.es.
- Las iglesias fernandinas, 2019. Francisco Luís Campos Luque. publicaciones.defensa.gob.es.
- Paseos por Córdoba: ó sean, apuntes para su historia, 1873-77. Teodomiro Ramírez de Arellano.

IMÁGENES
- Imágenes 1 a 5, 7 y 8: Fotografías tomadas por el autor.
- Imagen 6: artencordoba.com.

miércoles, 3 de septiembre de 2025

UN ENTIERRO SIN CADÁVER

     El día 3 de septiembre de 1911 la localidad de Puente Genil enterraba a una de sus vecinas. El féretro fue sepultado con toda la solemnidad requerida por el triste momento, en el cementerio junto a la ermita de Jesús Nazareno, tras lo cual los afligidos familiares y amigos regresaron a sus quehaceres.


IMAGEN 1. Ermita de Jesús Nazareno. A la derecha, entrada al cementerio.



     Tan sólo unos días después, el fiscal de la Audiencia de Córdoba recibió un anónimo en el que se afirmaba que el cadáver de una señora había sido enterrado en la cripta de una de las parroquias del mencionado pueblo, sin haber recibido ningún tipo de autorización. Tras dar traslado de la denuncia al Juzgado de Instrucción de Aguilar, el subdelegado de Medicina Manuel Paniagua fue requerido para que junto a éste se practicasen las diligencias necesarias para comprobar el suceso.


IMAGEN 2. Iglesia de la Concepción
en 1974.
     Una vez que los componentes del Juzgado y el subdelegado de Medicina acudieron al lugar, pudieron comprobar que el cuerpo de una señora había sido inhumado en la capilla del Sagrario de la parroquia de la Concepción de Puente Genil, sin cumplir los preceptos legales de embalsamamiento y sin haber obtenido antes la Real orden que habría autorizado el sepelio. Pero, ¿A quién pertenecía el cadáver que se encontraba en la parroquia?

     ¿Habéis atado cabos ya? Efectivamente, la mujer cuyo cuerpo se encontraba ahora en una capilla es la misma que debería estar sepultada en el cementerio desde días atrás. ¿Y cómo llegó allí? Pues resulta que los operarios de la morgue olvidaron introducir el cuerpo en su ataúd correspondiente, el mismo que fue enterrado vacío. Cuando se dieron cuenta ya era demasiado tarde, así es que esperaron a que se hiciera de noche para introducirlo en la capilla de la iglesia mencionada, aprovechando que ambos edificios estaban juntos, y supongo que esperando inocentemente que nadie se diera cuenta.


IMAGEN 3. Ermita de Jesús
Nazareno en 1960-70.
     Ya sé que todo esto parece parte del argumento de una película de Berlanga, pero el hecho ocurrió tal como lo he contado, y tal como aparece publicado en el Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos. Año LXII Número 18816 - 14 Septiembre 1911. El asunto llegó al Inspector de Sanidad, quién lo comunicó al Gobernador Civil y éste a su vez al Ministro de Gobernación.

      La noticia no dio más de sí, al menos informativamente hablando, y el periódico no le dio más cobertura a este curioso suceso, o al menos yo no he sido capaz de encontrar más datos, por lo que nos quedamos sin conocer la identidad de los principales protagonistas. Doy por hecho que la señora acabó descansando en el ataúd que la aguardaba vacío en el cementerio, y espero que el castigo para los despistados trabajadores de la morgue no fuese excesivo.


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

IMÁGENES
- Imagen 1: Ermita de Jesús Nazareno, Puente Genil, ca. 1920. puentegenil.es.
- Imagen 2: Iglesia de la Concepción, Puente Genil, 1974. Francisco Solano Márquez. Archivo de la Diputación de Córdoba.
- Imagen 3: Ermita de Jesús Nazareno, Puente Genil, 1960-70. Archivo de la Diputación de Córdoba.

martes, 5 de agosto de 2025

UNA LÁPIDA EN EL CEMENTERIO

     Los que lleváis un tiempo leyendo mis historias ya sabéis que muchas de ellas las encuentro mientras estoy investigando para otras. Creo que esta frase ya la he usado en alguna que otra entrada pero, si es así y os habéis dado cuenta, haced como si no pasara nada. El caso es que la semana pasada andaba buscando algo de sombra mientras paseaba bajo un sol abrasador entre las hileras de nichos del cementerio de San Rafael, en busca de una sepultura en concreto (nota mental: no volver a pasear por un cementerio a las 12 de la mañana de un 30 de julio), cuando una lápida me llamó la atención. Blanca y con la inscripción en color verde destacaba entre las que la rodeaban como si de un marco se tratase, todas más oscuras.


IMAGEN 1. Bovedillas en el cementerio.



     Otra cosa que llamó mi atención, una vez que me había acercado para contemplarla de cerca, era el hecho de que la citada inscripción estaba en lengua francesa. No es tan extraño como pudiera parecer, pues tanto en este cementerio como en el de la Salud hay enterrados muchos ciudadanos extranjeros que acabaron sus días en nuestra ciudad, pero siempre resulta curioso encontrarse con uno de ellos. En este caso se trataba de Georges Dufour, a quien su hermano le deseaba el descanso eterno. La inscripción, una vez traducida, dice lo siguiente: A mi hermano Georges Dufour Ixart, fallecido el 3 de diciembre de 1916 a la edad de 29 años. Eterno pesar (1).


IMAGEN 2. Lápida de Georges Dufour Ixart.



     Obviamente, en cuanto volví a mi casa la curiosidad hizo que buscase su nombre en internet. Podría ser que Georges Dufour hubiese sido uno más de otros tantos ciudadanos anónimos cuyos restos pueblan los cementerios de nuestra ciudad, pero resultó ser el hermano menor de Armand Dufour Ixart, profesor y agente consular francés que jugó un importante papel en la vida cultural, económica y política de la Córdoba de principios del siglo XX.


IMAGEN 3. Louis Armand Dufour Ixart.



     El 9 de octubre de 1903 el joven Louis Armand Dufour Ixart salió desde Valencia, donde impartía clases de idiomas en la "Berlitz School of Languages", con destino a Córdoba. Venía para hacerse cargo, junto al profesor Kuno Deutschmann, de las enseñanzas de francés, inglés y alemán que el Círculo de la Amistad había decidido instaurar en nuestra ciudad. Las clases comenzaron tan sólo tres días después, el 12 de octubre.

     El siguiente paso era establecer en Córdoba una sucursal de la citada escuela de idiomas. Con la subvención del Ayuntamiento presidido por el conservador Antonio Pineda de las Infantas, la "Berliz School of Languages de Córdoba" iniciaba su andadura en noviembre de ese mismo año, en la segunda planta del número 2 de la calle Ambrosio de Morales y dirigida por Armand Dufour.


IMAGEN 4. La Escuela Superior
Francesa.
     Alentado por la positiva respuesta de la ciudadanía cordobesa a los métodos y resultados de la escuela de idiomas, Armand puso en marcha los trámites necesarios para crear una institución que englobara no sólo la enseñanza de idiomas, sino de otras materias como matemáticas, geografía, literatura o contabilidad. Finalmente, en octubre de 1905 comenzó el primer curso de la "Escuela Superior Francesa", que esta vez contaba con la subvención del gobierno de Francia y para la que el ayuntamiento cordobés les cedió la parte oeste del Palacio de los Villalones, en el número 2 de la plaza de Orive. Por sus aulas pasarían profesores como la persona que dio origen a esta entrada, su hermano Georges Dufour, o el abogado y político cordobés Manuel Enríquez Barrios, y estudiantes como el periodista Manuel de Sandoval o el poeta Rafael Porlán Merlo.

     Además de su labor docente y de dirección en ambas escuelas, Armand Dufour era también vocal y contador de la Cámara de Comercio e Industria, en la que también implantó clases destinadas a los comerciantes y para lo cual se creó una Comisión de Estudios que él mismo presidía. 


IMAGEN 5. Otra vista de la Escuela.
     En enero de 1915, Dufour se hizo cargo de la Agencia Consular de Francia en Córdoba, tras la renuncia del vicecónsul José Sánchez Muñoz, aunque el 29 de abril de ese mismo año tuvo que ser sustituido por su hermano Georges, además de en la dirección de la Escuela, al tener Armand que incorporarse al ejército de su país para combatir en la que luego sería conocida como Primera Guerra Mundial. El propio Georges se había incorporado como reservista un año antes, justo al día siguiente de que Alemania declarase la guerra el 3 agosto de 1914.

     Tras su paso por el frente, Armand regresó a Córdoba en mayo de 1916. El 3 de diciembre sufriría la segunda pérdida familiar en poco tiempo: al fallecimiento de su madre en 1912 se sumaba ahora el de su hermano Georges, con tan sólo 29 años de edad.

     Diez años después, el 6 de julio de 1926, Armand Dufour falleció «víctima de breve y cruel dolencia» según la prensa de entonces. Tenía 44 años y un buen número de reconocimientos a su trayectoria: Caballero de la Legión de Honor y de la Orden Civil de Alfonso XII, condecorado con las Palmas Académicas de Francia y la Medalla de Homenaje a SS.MM., además de ser académico correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba.


IMAGEN 6. Publicidad de los centros dirigidos por Armand Dufour.



     Su recuerdo se mantuvo vivo en nuestra ciudad durante un tiempo, especialmente entre los ex alumnos de la ya entonces desaparecida Escuela Superior Francesa, que en 1951 le tributaron un homenaje con motivo del 25 aniversario de su fallecimiento. Años más tarde, en 1958, el ayuntamiento de Córdoba le dedicó una calle en la Asomadilla, mal rotulada por cierto ya que el apellido Dufour aparece como "Doufour".


Rafael Expósito Ruiz.




(1) Traducción del DeepL Translate.


DOCUMENTACIÓN
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- Diario Córdoba: Noticias varias (años 40' a 70'). Noticias extraídas por Ildefonso López García-Sotoca. RED MUNICIPAL DE BIBLIOTECAS.
- L'École supérieure française de Cordoue. José Verdejo. Revista del alumnado y profesorado de la E.O.I. Corduba. N.º 21. Abril de 2020.


IMÁGENES
- Imágenes 1 y 2: Fotografías tomadas por el autor.
- Imagen 3: Fotografía de portada de "Córdoba gráfica : revista popular: Año III Número 32 - 1926 enero 30". Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- Imagen 4: Palacio de los Villalones o de Orive. Auguste Léon, 1914. Musée Départemental Albert Kahn.
- Imagen 5: Palacio de los Villalones o de Orive. Fotografía compartida por Lolo Cordoba en el grupo de Facebook CORDUBA.
- Imagen 6: Recortes de prensa. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

miércoles, 7 de febrero de 2024

AL CEMENTERIO NO VOY...

       ...ni aunque me llamen a voces / porque hay un panadero / que hasta muerto me conoce / de los panes que le debo.

     Aprendí esta coplilla de mi padre, de tantas veces como me la repitió, y no sé dónde o de quién la habría aprendido él, ni tiene mayor importancia, pero siempre me acuerdo de ella cuando piso un camposanto. Curiosamente mi padre, que va a hacer cuatro años que se fue, acabó cumpliendo con lo que la coplilla pregonaba.


IMAGEN 1. La capilla y la entrada al cementerio.



     Hace unos días estuve en el de Nuestra Señora de la Salud, el más antiguo de la ciudad y cuya construcción comenzó en 1811, durante la ocupación francesa. No es que me guste pasear por los cementerios, que por otra parte tampoco me disgusta, sino que fui a pedir información sobre una sepultura en concreto, una que se supone que se encuentra allí desde 1857. La web del Ayuntamiento de Córdoba tiene una herramienta de búsqueda de fallecidos pero no conseguía ningún resultado a través de ella, tal vez por la antigüedad del enterramiento, no sé, de ahí mi decisión de ir directamente a la fuente.


IMAGEN 2. Una vista del interior.



     Tampoco en el cementerio conseguí averiguar lo que iba buscando, si la sepultura continuaba allí o si los restos del fallecido fueron trasladados en algún momento, así es que decidí echar un pequeño vistazo por si la fortuna me sonreía y la encontraba. Y me sonrió, pero no de la manera que yo pensaba. No encontré al personaje que esperaba pero sí me di de bruces con una lápida en la aparecía grabado un nombre que reconocí al instante: M. HENRION.


IMAGEN 3. La sepultura de Madame Henrion.



     Se trataba de la mismísima Madame Henrion, aquella modista parisina que apareció misteriosamente asesinada cuando el tren que hacía el trayecto entre Sevilla y Madrid hizo su parada en Córdoba. Di por hecho que, aunque inicialmente sus restos fueron inhumados en nuestra ciudad, tarde o temprano su familia optaría por repatriarlos a su tierra natal, por lo que me sorprendió bastante leer su nombre en la lápida 133 años después. En fin, otra de esas casualidades con las que me suelo encontrar.


Rafael Expósito Ruiz.




IMÁGENES
- Fotografías tomadas por el autor.

domingo, 28 de agosto de 2022

UN CORDOBÉS EN WURZBURGO: visitando a Erika Groth-Schmachtenberger

     El pasado 13 de marzo se cumplió el 30 aniversario del fallecimiento de Erika Schmachtenber, Groth-Schmachtenberg tras su matrimonio con el ingeniero Hans Groth. La mayoría de los cordobeses desconocerán quién era esta mujer, pero gracias a ella y a sus fotografías conocemos qué aspecto tenían algunos rincones de nuestra ciudad en 1941, así como el día a día de sus gentes en esos primeros años de la posguerra.


IMAGEN 1. Chiquillos junto al Puente Romano fotografiados por Erika en 1941.


     Esta entrada, sin embargo, no trata sobre la fotógrafa alemana ni sobre las imágenes que capturó con su cámara en Córdoba, sino sobre una de esas casualidades que de vez en cuando se dan. Leí en un artículo de Cordópolis del 8 de mayo la noticia del citado aniversario, así como que Erika había pasado los últimos años de su vida en la ciudad de Wurzburgo, en el estado alemán de Baviera, ciudad en la que finalmente falleció y fue enterrada. Pues bien, resulta que algunos meses antes de conocer estos datos, y aquí es donde entrarían el azar cósmico o la divina providencia, ya tenía programadas mis vacaciones con destino a dicha ciudad.


IMAGEN 2. El mercado central de la Corredera.



     La elección de Wurzburgo como destino vacacional no tenía nada de casualidad y respondía al hecho que mi hija finalizaba su etapa de Erasmus tras un año allí y quería aprovechar la ocasión para recogerla y visitar después en familia algunas ciudades europeas mientras regresaba a Córdoba. Obviamente, no podía dejar pasar la oportunidad de visitar, además, el lugar donde descansan los restos de la fotógrafa.


IMAGEN 3. Entrada al cementerio de Randersacker.



     Antes de salir desde Córdoba hacia Wurzburgo, encargué a mi hija la misión de localizar la tumba de Erika, y gracias a la ayuda de su compañera y amiga Isabel, a la que aprovecho para reiterar mi agradecimiento por sus gestiones, dieron con su ubicación en el modesto cementerio de Randersacker, un municipio a apenas diez minutos en coche desde Wurzburgo y perteneciente a su distrito.


IMAGEN 4. El autor junto a la tumba de Erika Groth-Schmachtenberg.


IMAGEN 5. Primer plano de la placa que recoge los nombres de Erika y de su marido.



     Algunos pensarán que han sido muchas molestias (aunque realmente no ha sido así) únicamente para fotografiar la tumba de una desconocida, pero tal vez este viaje haya servido para devolver la visita que en su día nos hizo y de paso capturar con la cámara de mi móvil algunos de los escenarios que Erika Groth-Schmachtenberg pudo frecuentar en su juventud, mientras realizaba sus prácticas de fotografía, y en algún que otro paseo durante sus últimos años.


IMAGEN 6. El río Meno y la Fortaleza de Marienberg al fondo.


IMAGEN 7. El Puente Viejo sobre el río Meno.


IMAGEN 8. Los jardines de la Residencia del Obispo.


IMAGEN 9. La Capilla de María, en la Plaza del Mercado.


IMAGEN 10. Un balcón, es la esquina de las calles Anna y Rottendorfer.


IMAGEN 11. Wurzburgo vista desde la Fortaleza.




Rafael Expósito Ruiz.






IMÁGENES
- Imágenes 1 y 2: Fotografías de Erika Groth-Schmachtenberg. Biblioteca de Augsburgo.
- Imágenes 3 y 5 al 11: Fotografías realizadas por el autor.
- Imagen 4: Fotografía realizada por Eva Expósito Correa.