viernes, 25 de octubre de 2024

UN PEDESTAL EN EL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE CÓRDOBA

       El 19 de enero de 1912 Manuel Galindo, jefe del Museo Arqueológico Provincial de Córdoba, que por entonces compartía sede con el Museo Provincial de Bellas artes en la plaza del Potro, dirigía una petición por escrito al alcalde Salvador Muñoz Pérez para que éste gestionase la adquisición de una inscripción romana en mármol, que había permanecido en una esquina recién demolida de la casa número 14 de la calle Duque de Hornachuelos.


IMAGEN 1. Antigua ubicación del Museo Arqueológico.



     Esta inscripción llevaba allí colocada algo más de siglo y medio, desde que fuese hallada entre los cimientos de esa misma casa, propiedad entonces de Diego de León, y así nos la describe Francisco Ruano en su Historia de Córdoba de 1755:


IMAGEN 2. Historia de Córdoba.
     «Porque fabricando un quarto principal de las casas de D. Diego de Leon cerca del Colegio de la Assumpcion, por Octubre de 1752. se descubrió en los cimientos, à quatro varas de profundidad, una hermosa Bassa de jaspe blanco alabastrino, que fue Dedicacion de Estatua al Emperador FL. VALERIO CONSTANTINO (1), el menor, segun juzgamos, I habiendola sacado con grande trabajo, se colocó por mi dictamen en la esquina del nuevo Edificio, donde todos la pueden leer. Es de vara, i tres quartas de alto, i de ancho tres quartas poco menos, i como media vara de gruesso. Fue dedicada por EGNACIO FAUSTINO, Varon Perfectissimo, Presidente de la Provincia Betica en la forma acostumbrada, dando al Emperador los titulos de Varon Fortissimo, Indulgentissimo, Invicto, Eterno, i Augusto... i toda la Inscripcion suplida plenamente dice assi:

D. N.
VIROQUE. INDULGENTISSIMO
CONSTANTINO. INVICT
ATQUE. AETERNO. AUG
EGNATIUS. FAUSTINUS. V. P.
PRAES. PROV. BAET
DEVOTUS. NUMINI
MAIESTATIQUE. EIUS (2)»


     Además de la inscripción latina, en la parte baja del pedestal se puede leer otra en castellano, que se añadió posteriormente y que da cuenta del lugar y la fecha de su hallazgo.  Autores como Luis María Ramírez de las Casas-Deza, Luis Maraver y Alfaro, Bartolomé Sánchez de Feria o Teodomiro Ramírez de Arellano mencionan esta pieza en sus obras y, aunque básicamente repiten lo ya dicho por Ruano, algunos ofrecen el sitio exacto en el que se encontraba. Maraver señala «la esquina norte de dichas casas», mientras que Arellano asegura que en una esquina de «la plazuela que da vista al Jardín Botánico». Además, en la petición del Jefe del Museo Arqueológico referida más arriba, se habla de la «esquina frente al muro sur del Instituto».


IMAGEN 3. Zona en la que se encontraba el pedestal.



     La fachada del antiguo número 14 de la calle Duque de Hornachuelos daba la cara no sólo a ésta sino también a las de Diego León y Julio Burell (3) y en la esquina entre las dos últimas, que era la parte de la casa de Indalecio Díez que había sido declarada ruinosa en junio de 1911, se encontraba el pedestal que, tras el derribo necesario, fue recuperado.


IMAGEN 4. Fachada del n.º 14 de la calle Paraíso (Duque de Hornachuelos).



IMAGEN 5. El pedestal en el Museo.
     Volviendo a la petición que inició esta entrada, se solicitó al Arquitecto Municipal Félix Caballero que averiguase el nuevo paradero del pedestal, ya que él había dirigido los trabajos de derribo. Éste se hallaba en manos del propietario, Indalecio Díez puesto que, según el arquitecto, «satisfizo el importe del derribo al Ayuntamiento, quedando todos los materiales en su poder». Una vez que se contactó con el propietario, el pedestal acabó ingresando en el Museo Arqueológico, aunque desconozco si fue mediante donación o venta. Me hubiera gustado fotografiarlo pero por desgracia no se encuentra disponible para exposición actualmente, aunque podemos verlo en la fotografía que acompaña a la ficha del Museo Arqueológico, así es que ya tengo excusa para visitar el Museo en más ocasiones hasta que lo consiga.


Rafael Expósito Ruiz.


(1) Según el epigrafista Emil Hübner se trataría de Constantino I, mientras que Armin U. Stylow se decanta por su hijo Constantino II.
(2) Las letras que aparecen con un tamaño menor se corresponden a la interpretación hecha por Francisco Ruano de las que faltaban en la inscripción cuando se halló.
(3) Entre el 3 de octubre de 1910 y el 22 de enero de 1912, el tramo de la actual calle Claudio Marcelo que va desde María Cristina hasta la plaza de las Tendillas era la calle Julio Burell.




DOCUMENTACIÓN
- Expediente relativo a la devolución de una inscripción romana, que formaba parte del ángulo demolido por ruinoso de la casa n.º 14 de la calle Duque de Hornachuelos (antigua calle Julio Burell), 1912. SF/C 00837-043.
- Ficha MAECO, Inventario: DO000004. Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba.
- Historia de Córdoba, 1863. Luis Maraver y Alfaro.
- Historia General de Córdoba, 1760. Francisco Ruano.
- Indicador cordobés, 1856. Luis María Ramírez de las Casas-Deza.
- Palestra Sagrada, 1772. Bartolomé Sánchez de Feria.
- Paseos por Córdoba: ó sean, apuntes para su historia, 1873-1877. Teodomiro Ramírez de Arellano.

IMÁGENES
- Imagen 1: museosdeandalucia.es/web/museodebellasartesdecordoba/historia.
- Imagen 2: Portada de "Historia de Córdoba", de Francisco Ruano.
- Imagen 3: Sección del plano, editado por el autor, perteneciente al expediente "Instituto Provincial de Segunda Enseñanza DIEGO LEON, 2 (COLEGIO DE LA ASUNCION). 1900. SF/C 00325-037". Archivo Municipal de Córdoba.
- Imagen 4: Sección del plano de 1884 de Dionisio Casañal, editado por el autor.
- Imagen 5: Fotografía de Guadalupe López Muñoz, perteneciente a la ficha del Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba.

viernes, 18 de octubre de 2024

LAS TRES CALLES DE JULIO BURELL

     La calle Burell, que arranca desde la plaza de las Doblas para finalizar en la calle Puerta de Osario, debe su nombre al periodista y político cordobés Julio Burell y Cuéllar. Nacido en Iznájar en 1859, se trasladó a Madrid a la edad de 15 años. Allí desarrollaría  su carrera periodística y acabaría entrando más tarde en el mundo de la política. Ministro de Instrucción Pública en 1910, 1915 y 1918, y de Gobernación en 1917, entre sus logros políticos destacan el haber abierto la enseñanza universitaria a las mujeres y el haber creado la cátedra de "Literatura contemporánea de las Lenguas neo-latinas" para la escritora Emilia Pardo Bazán, primera catedrática de la Universidad Española. 
     Sin embargo, no es esta ni la primera ni la única calle que ha llevado el nombre del político iznajeño, pues hasta tres distintas han tenido ese honor en algún momento.


IMAGEN 1. La calle Burell desde la plaza de las Doblas.



     El primer caso, y el más curioso de los tres sin lugar a dudas, es el que afecta al tramo de la calle Claudio Marcelo que va desde la de María Cristina hasta la actual plaza de las Tendillas (1). El Ayuntamiento de Córdoba aprobó la propuesta de nombrar Julio Burell el 3 de octubre de 1910 al citado tramo, que sería la prolongación de la primitiva calle Claudio Marcelo, abierta hasta entonces únicamente desde Capitulares hasta María Cristina. Se trataba de homenajear al ministro que había facilitado, mediante una Real Orden, la cesión al Ayuntamiento de los terrenos ocupados por el Jardín Botánico anexo al actual Instituto Góngora para su derribo, dejando así paso libre a la mencionada prolongación.


IMAGEN 2. Trazado de la primera calle Julio Burell.




IMAGEN 3. Tramo de Claudio Marcelo llamado antes Julio Burell.


     El nombre de Julio Burell para esta calle duró poco más de un año, ya que los vecinos de Claudio Marcelo pretendían que el nombre del fundador de Córdoba denominase al tramo completo desde Capitulares hasta Diego León, y para ese fin presentaron una instancia al Ayuntamiento que fue leída en la sesión del 22 de enero de 1912, presidida por el primer Teniente de Alcalde José López Serrano, y aprobada el mismo día, decidiendo además trasladar el nombre de Julio Burell a otra calle, en este caso la de los Manueles.


IMAGEN 4. Calle de los Manueles en 1884 y Julio Burell en 1927.



     La calle de los Manueles enlazaba la de Morería con la de Góngora, en el mismo punto en que actualmente se encuentra, además, con la de Cruz Conde. Sobre ella, Teodomiro Ramírez de Arellano nos cuenta lo siguiente:

     «Desde la Morería á la calle de Góngora, del barrio de San Miguel, hay una bastante ancha y no corta, denominada de los Manueles. A su mediación vemos una magnífica casa con un gran patio de entrada, principal un tiempo de los señores de apellido Manuel, de donde tomó nombre aquella. Los Manueles tomaron el apellido del infante D. Manuel, hijo de Fernando III, de quien descienden, llegando á tener casas solariegas en Sevilla, Córdoba y Baeza: en la historia de las tres ciudades figuran muchos hombres notables de esta esclarecida familia, la cual lleva por armas, escudo dividido en cuatro cuarteles, primero y cuarto de plata y un león rapante de gules, y el segundo y tercero de gules y un brazo alado de oro, armado con espada de plata».


IMAGEN 5. Antigua calle de los Manueles, actualmente Historiador Díaz del Moral.



     Esta segunda calle llamada Julio Burell aguantó con el nombre muchísimo más que la primera, un total de 30 años, hasta que el 16 de noviembre de 1942 la Comisión permanente del Ayuntamiento decidió dedicársela al militar golpista Eduardo Quero Goldoni, uno de los cabecillas en los días previos al golpe de estado perpetrado en 1936, junto con José Cruz Conde y el general Cascajo. Tras la llegada de la Democracia, se eliminó este nefasto nombre y se sustituyó por el de Historiador Díaz del Moral, en recuerdo del que fuera historiador del movimiento obrero e inspirador de la reforma agraria.


IMAGEN 6. Calle Burell, antes Doblas.



     Julio Burell se quedaba sin calle por segunda vez, aunque el acuerdo municipal que se la arrebató para dársela al golpista también contemplaba una nueva ubicación para el primero. En este caso, y como ya hemos visto al principio, su nombre pasó a la calle que aún lo ostenta en la actualidad, aunque haya quedado reducido únicamente a su apellido, y que anteriormente se había llamado de las Doblas, como la plaza desde la que parte. Este último cambio pasó hace ya 82 años y supongo que será el último. ¿O volverán a mover al pobre Julio de su sitio?


IMAGEN 7. La última calle de Julio Burell.




Rafael Expósito Ruiz.


(1) En 1910 aún no existían las Tendillas como las conocemos en la actualidad. Entre la plaza y el extremo de la calle Claudio Marcelo todavía se encontraba el Hotel Suizo, por lo que este tramo que se llamó Julio Burell desembocaba no en la plaza sino en la calle Diego León, que entonces llegaba hasta la de Duque de Hornachuelos como se puede ver en la Imagen 2.



DOCUMENTACIÓN
- Archivo Municipal de Córdoba.
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- Las calles de Córdoba, 2005. Francisco Román.
- Paseos por Córdoba, 1873-77. Teodomiro Ramírez de Arellano.

IMÁGENES
- Imágenes 1, 3, 5 y 7: Fotografías del autor.
- Imagen 2: Fotografía sobre el plano de Casañal de 1884, editada por el autor.
- Imágenes 4 y 6: Planos de Córdoba de diferentes fechas.

sábado, 12 de octubre de 2024

LOS ACTUALES PARARRAYOS DE LA MEZQUITA

     Hace algunas semanas escribí sobre cómo y cuando se instalaron los primeros pararrayos en la Mezquita, y sobre el incendio previo que obligó a realizar dicha instalación. Desde aquellos acontecimientos hasta ahora, ningún rayo ha causado daños en nuestro monumento, y tan sólo ha tenido que soportar otro pequeño incendio, en 2001, en las dependencias del archivo. Los antiguos pararrayos fueron retirados a mediados de los años 90 del siglo pasado y en la actualidad la Mezquita cuenta con sistemas de protección menos perjudiciales y más modernos.


IMAGEN 1. Vista de la Mezquita desde la Torre.



     Para saber algo más acerca de estas instalaciones hay que acudir al "Plan Director Mezquita-Catedral 2020", que el decano de los blogueros cordobeses Paco Muñoz me pasó amablemente hace algún tiempo, como ha hecho en muchas ocasiones con otros documentos. La información se encuentra en el capítulo 2, en el apartado dedicado a las instalaciones, en el punto 2.6.5. titulado "Protección frente al rayo":


IMAGEN 2. Pararrayos de la Torre. 
     «Actualmente existen 2 instalaciones para la protección contra el rayo: la de la Torre y la del 
Crucero.
     La primera de ellas cuenta con un captador Ingesco PDC 4.3 en la parte superior del San Rafael que remata la Torre. La bajada a tierra se realiza a través de un conductor compuesto por cable trenzado de cobre de 50 mm2 que discurre grapeado por la fachada occidental de la Torre. En dicho conductor se encuentra instalado un contador de rayos antes de su protección bajo tubo de acero en el tramo que queda accesible para los visitantes. El conducto hace su entrega a tierra a través de una pica situada al pie de la fachada occidental de la Torre. En la última revisión de dicha instalación se midió una Resistencia para Puesta a Tierra de 10,21 Ohmnios.



IMAGEN 3. El cable descendiendo por la Torre.




IMAGEN 4. Tubo de protección y contador de rayos.




IMAGEN 5. Pararrayos del crucero.
     La segunda de ellas también cuenta con un captador Ingesco PDC 4.3 en la cumbre de la cubierta del Crucero. El conductor está formado por cable trenzado de cobre con sección de 50 ó 70 mm2, según los tramos. Una vez que se realiza la bajada a través de la cara occidental del cimborrio del Crucero, el conductor discurre sobre la cumbrera de la cubierta de la nave nº 11 y baja hacia la fachada al Patio a través de la canal que separa las naves nº 10 y nº 11. Igualmente se encuentra instalado un contador de rayos antes de la protección bajo tubo en el tramo inferior. La puesta a tierra se realiza a través de una pica que aprovecha el pozo que construyó en 1910 Ricardo Velázquez Bosco para la primitiva instalación de protección contra el rayo. En la última revisión de dicha instalación se midió una Resistencia para Puesta a Tierra de 4,54 Ohmnios».


IMAGEN 6. Bajada del cable entre las naves 10 y 11.



     El documento continúa con una serie de especificaciones técnicas y fórmulas matemáticas cuyo significado se escapa a mi nulo conocimiento sobre estas materias, pero que quien esté interesado puede consultar en la página web de la Mezquita-Catedral de Córdoba. Finaliza señalando que la empresa que se encarga del mantenimiento de esta instalación es Quibac S. L., la cual emite un informe tras cada una de las revisiones anuales que realiza. La última que contempla este Plan Director es la de 2019, en la que no se detectó ninguna anomalía ni se constató el impacto de ningún rayo.


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Plan Director Mezquita-Catedral, 2020.

IMÁGENES
- Imágenes 1, 3, 4 y 6: Fotografías del autor.
- Imágenes 2 y 5: Fotografías de foto_faliky.

sábado, 5 de octubre de 2024

ALGUNOS RESTOS DEL MUSEO VILLA ZEVALLOS

     El 4 de mayo de 1889, la prensa cordobesa anunciaba la venta de las piezas del antiguo museo de Pedro Leonardo Villa Zevallos. Un total de 59 objetos, «casi todos de piedra, y algunos de barro cocido», que no eran sino los restos de una extensa colección que incluía casi un centenar de inscripciones, entre columnas, pedestales, lápidas, cipos, aras y demás, y más de veinte esculturas. Un número de gemas, monedas y medallas que superaba las 6.000 habían sido las primeras en desaparecer, vendidas por su hijo Rafael, a las que seguirían algunas inscripciones y estatuas.

     Tanto Rafael Romero Barros como su hijo, Enrique Romero de Torres a la muerte de éste, intentaron frenar la dispersión de las piezas restantes desde sus cargos en la Comisión de Monumentos, intentando que éstas permanecieran en Córdoba y pasaran al dominio público. Sin embargo, los numerosos y tediosos trámites administrativos que esta empresa requería no fueron tan rápidos como las 1.500 pesetas que el marqués de Casa-Loring, Jorge Loring Oyarzábal, ofreció a los propietarios por lo que quedaba de la colección para llevársela a su museo de la finca de la Concepción, en Málaga.


IMAGEN 1. Templete del Museo Loringiano.



     No es mi intención enumerar una a una todas las piezas que abandonaron Córdoba hasta la finca malagueña y que, tras la desaparición también del Museo Loringiano, siguieron otros caminos. Sería demasiado tedioso y no quisiera matar de aburrimiento a quien pueda estar leyendo esto, así es que me limitaré a describir algunas de ellas a modo de ejemplo.


IMAGEN 2. La Thoracata de Montoro.
     La "Thoracata de Montoro" (1) es una estatua, de tamaño mayor al natural, a la que le faltan la cabeza, los brazos y parte de las piernas. Lleva vestimenta militar, con una coraza con decoración zoomorfa y el manto imperial recogido sobre el hombro con una fíbula. Fue encontrada hacia 1710 cuando se trabajaba en los cimientos de un molino de aceite propiedad de D. Pedro Camacho, a las afueras de Montoro. El presbítero de Córdoba D. José Ursino se la pidió al propietario con la finalidad de colocarla sobre el famoso "mármol de Bañuelos", un fragmento de columna que se encontraba en la esquina de la ya desaparecida casa de D. Luis Bañuelos y que daba nombre a la zona en la que ésta se encontraba. La muerte de D. Luis imposibilitó que esto llegara a realizarse, y la estatua pasó a manos de los Padres Mercedarios quienes, en 1734, se la regalaron a D. Pedro Leonardo Villa Zevallos para su museo. Según éste, cuando la vio en el convento de los Mercedarios había también un trozo grande de una de las piernas, que parece ser que se perdió, y según el Mo. Po. (?) de Aguilar la estatua tenía una cabeza con barba.


IMÁGENES 3 Y 4. Thoracata y pedestal.
     Mientras se encontraba en la finca de la Concepción, la Thoracata de Montoro estuvo apoyada sobre un fragmento de columna de mármol azul, procedente también del museo cordobés. Se trataría de un pedestal o basa de estatua ya que parece ser que aún conservaba en su parte superior los restos de los pies de una de bronce que habría estado colocada sobre ella. Fue descubierta en un corral en 1731, mientras se trabajaba en los cimientos de una casa cerca del oratorio de San Felipe Neri, ocupado en la actualidad por el Gobierno Militar, y propiedad de los capellanes de la capilla de San Acacio en la Mezquita Catedral, la conocida como "Capilla de la Sangre". Según la inscripción que contiene,  la estatua original fue reparada o repuesta por los cónsules de Córdoba M. Lucafio y Q. Viocio. Según escribió Francisco Ruano en 1795, es «una hermosissima Columna de marmol azul de vara i media de alto, y quasi vara de gruesso».


IMAGEN 5. Un posible Trajano.
     Otra de las piezas que salió de la casa de Villa Zevallos hacia Málaga es un busto masculino de mármol, de 50 centímetros de altura, 30 de anchura y 15,5 de profundidad,  al que le faltan el hombro y la axila derechos y tiene rota la nariz. Según Manuel Rodríguez de Berlanga, quien realizó un inventario de las piezas del Museo Loringiano en 1903, podría tratarse de una representación del emperador Trajano, aunque realizada en una época posterior a la romana, porque «está como acabada de salir del taller del artífice, sin la patina y el desgaste, que da el tiempo. No ha debido estar diez y siete siglo bajo tierra, sino guardada en el fondo de un silo vacío, como en una caja herméticamente cerrada». Por otro lado, en la ficha que el Museo de Málaga ofrece sobre esta pieza se apunta a su innegable antigüedad y que «la buena conservación de la pieza quizás apunte a que se trata de un retrato funerario, que se colocó en el interior de la cámara sepulcral de un mausoleo familiar, como era habitual en época romana». 


IMAGEN 6. Miliario y lápida.
     En 1734 llegó al Museo Villa Zevallos el fragmento de un miliario romano, que no es sino una columna cilíndrica en la que se hacía constar las distancias entre un punto y otro del imperio. Solían colocarse en las calzadas cada milla, de ahí lo de miliario o piedra miliar, y este concretamente habría formado parte de la Vía Augusta a su paso por la provincia de Córdoba. Se halló a un par de kilómetros de La Carlota, en terrenos de la finca de Villarealejo, propiedad del marqués de Santa Rosa. La inscripción, según Rodríguez Berlanga, dice lo siguiente:

     «El emperador César Augusto, hijo del divino Julio, cónsul por trece veces, con la potestad tribunicia por la veinte y una, pontífice máximo. 
Desde el Betis y el templo de Jano Augusto al Océano setenta y siete millas».

     Cuando el marqués de Loring la colocó en su museo puso sobre ella una lápida sepulcral, que también provenía del de Villa Zevallos. Al parecer fue reutilizada pues tiene inscripciones en ambas caras. Por un lado, señala la sepultura de Galva (según Villa Zevallos) o Calva (según Berlanga), de cinco años y siete meses, Aprodisia de cuatro años y Pia de dos. Por el otro lado, la inscripción se refiere a la sepultura de Valeria Quinta.

     A la finca de la Concepción en Málaga no sólo llegaron piezas desde el museo Villa Zevallos del período romano, también de los períodos cristiano y musulmán. Como no quiero extenderme demasiado para no provocar bostezos, y como piedras romanas hemos visto ya algunas, finalizaré con una pieza de cada uno de los otros dos períodos.


IMAGEN 7. Lápida de fray Martín.
     La primera es un epígrafe funerario del siglo X dedicado a Fray Martín, obispo de Écija. La lápida, de mármol, fue encontrada por un agricultor en 1729, mientras trabajaba en una viña cerca de la casa-lagar de el "Algarbejo", en la sierra cordobesa, propiedad del prebendado de la Catedral de Córdoba Pedro Melgarejo, y que pasó a la colección de Villa Zevallos por mediación del presbítero Francisco Ruiz. Se trata de una lápida reutilizada, que en la parte posterior contiene una inscripción honoraria dedicada al prefecto imperial Aulo Postumo. Por el lado que corresponde al obispo, la inscripción, según Ángel Riesco, dice lo siguiente:

     «Esta es mansión y, al mismo tiempo, morada sepulcral, esculpida en mármol, del ilustre obispo Martín, que contiene aquí -según costumbre sagrada- sus restos mortales. Él, por servir a Cristo, de joven eligió la vida monástica y, durante el ejercicio de su poderoso mandato, vivió conforme a la norma canónica, rigiendo desde su palacio episcopal la iglesia de Écija. Pasó enseguida al lado de los padres inmortales, a saber, el tercer día de los idus de mayo (13 de mayo) de la Era (hispánica) de 969 (a. d. c. 931) ¡Lector! encomiéndalo devotamente rezando al señor con fervor».


IMAGEN 8. Alto relieve califal.
     La última pieza, y con ella terminamos este breve repaso, es una inscripción califal en alto relieve, del año 969 de la era presente. Trata sobre la construcción o reparación del alminar de una mezquita por un comerciante. Rodríguez de Berlanga ofrece la siguiente traducción del arabista malagueño Francisco Javier Simonet:

     «La alabanza á Dios, dispensador de todo bien, y cuyo auxilio impetramos. No hay más Dios que él, el glorioso y el sabio. Llevó a cabo la edificación de esta torre Omar-ben-Idris, él compasivo, con su persona y con su hacienda. La recompensa de Dios -glorificado y ensalzado sea,- y se terminó con el auxilio de Dios y con su protección en el mes de Rabí el segundo del año 358».

     Simonet apunta después que la palabra que ha traducido por "compasivo" podría también significar "vendedor de lienzos", mientras que en la ficha que se puede consultar en el Museo de Málaga se habla de un "comerciante de la seda". En cualquier caso, parece que lo más probable es que esta inscripción se encontrara en el mismo alminar al que hace referencia, probablemente en una de las mezquitas de barrio con las que contaba Córdoba. La piedra fue posteriormente reutilizada como epitafio por la parte trasera, en la que aparece una inscripción en bajo relieve y en lengua castellana de 1258.


Rafael Expósito Ruiz.




(1) Existe otra "Thoracata de Montoro", muy parecida a ésta y hallada en 1989 en unas obras en la calle Cervantes de la citada localidad.




DOCUMENTACIÓN
- Catálogo del Museo de los Excelentísimos Señores Marqueses de Casa-Loring. Manuel R. de Berlanga, 1903.
- El museo cordobés de Pedro Leonardo de Villacevallos. Coleccionismo arqueológico en la Andalucía del siglo XVII. José Beltrán Fortes, 2003.
- Explanación Antiquo-lapidea, Inscripcional de el Museo de D. Pedro de Villa y Cevallos, 1740.
- Nuevo miliario bético de la Vía Augusta, Enrique Romero de Torres. Boletín de la Real Academia de la Historia. Tomo 56, Año 1910.
- Tres lápidas funerarias con epígrafes latinos de los siglos IX-XI conservadas en la Alcazaba de Málaga. Ángel Riesco Terrero, 1988.

IMÁGENES
- Imágenes 1, 4 y 6: Extraídas del "Catálogo del Museo de los Excelentísimos Señores Marqueses de Casa-Loring".
- Imágenes 3, 5 y 8: Museo de Málaga.
- Imagen 2: demuseospormalaga.com.
- Imagen 7: Extraída de "Tres lápidas funerarias con epígrafes latinos de los siglos IX-XI conservadas en la Alcazaba de Málaga".