miércoles, 7 de octubre de 2020

El Museo Villa Zevallos: un museo en la Córdoba del siglo XVIII

    Hay rincones de Córdoba que llevan varios siglos prácticamente inalterados. Pasear por el casco antiguo de nuestra ciudad (si obviamos la ingente cantidad de turistas, los negocios modernos y alguna que otra construcción que a esta zona "le pega como a un santo dos pistolas"), es como pasear por el pasado, por un pasado de callejuelas estrechas y plazas, de recovecos cada uno con su encanto e historia. Y en uno de esos rincones hubo, en el siglo XVIII, un museo de fama a nivel nacional dedicado a las antigüedades arqueológicas, nacido de la inquietud de un cordobés y poco a poco desaparecido tras su muerte. Se trataba del museo de Pedro Villa Zevallos y, quienes deambulen por el barrio de la Judería, habrán pasado en más de una ocasión por su puerta sin saberlo.


Escudo familiar situado en la fachada principal de la casa. Fotografía del autor.


   Pedro Leonardo de Villa Zevallos y Vera nació en Córdoba el día 7 de Noviembre de 1696. Desde su juventud se dedicó al estudio de las antiguedades y al coleccionismo de las mismas, todo ello de forma autodidacta. Aunque no era ajeno a este mundillo puesto que su padre, Rafael María de Villa y Zevallos, poseía una parte de la colección del desaparecido museo del también cordobés Bernardo Cabrera que, según Ramírez de las Casas-Deza: «estaba en la calle Feria de Córdoba, frente a la entrada de la calle Maese Luis, donde tenía su museo compuesto de lápidas e inscripciones y de un importante monetario», y que más tarde pasaría a manos de Pedro Leonardo. Él mismo se autodenominaba como un «mero aficionado a las vetustedades de letreros de monedas y de piedras», y pese a ello logró alcanzar con el tiempo fama en toda España por las innumerables piezas que atesoraba en su museo.

   Bartolomé Sánchez de Feria, coetaneo suyo, se refería a él como «mi amigo Don Pedro de Villa-Zevallos, Cavallero de muy superior aficion a la antiguedad...», en el tomo segundo de su Palestra  Sagrada de 1772. Un siglo después, Manuel Rodríguez de Berlanga hablaba así de nuestro personaje: «...Fué, pues, este modesto cordobés del decimo octavo un mayorazgo de holgadas rentas, que en vez de entregarse, como la generalidad de los de su clase, á la ociosidad ó á la disipación, dedicó su tiempo y parte de su fortuna á salvar de la destrucción los monumentos históricos, romanos o árabes de Córdoba y de su provincia, de que tuvo conocimiento, dando asilo seguro en su morada á los que logró adquirir, preocupándose en ocasiones de la interpretación de algunos pasajes obscuros de éllos; pero sometiendo su juício al criterio de personas más peritas...» (Revista de la Asociación-Artístico-Arqueológica-Barcelonesa, Año I, número 2. Enero-marzo de 1897).



Firma de Pedro de Villa Zevallos en una carta enviada a Fernando José Velasco y Ceballos 
el 12 de Marzo de 1754.


   El museo se hallaba ubicado en su propia casa, que se encontraba en el callejón entonces llamado de Villaceballos por el apellido de su familia, una calle sin salida que acababa en la misma fachada de la vivienda, y a la que era necesario entrar por la calle de las Pavas (hoy Tomás Conde). Era una casa-palacio (o casa solariega, que en esto hay diferencias y no sé exactamente cuales son), y su patio trasero estaba apoyado contra la muralla. Esta zona cambió hace apenas sesenta años como demuestra el "Expediente relativo a la apertura de una via de enlace entre la calleja de Villaceballos y la nueva calle entre la Puerta de Almodóvar y el Campo Santo de los Mártires" (ARCHIVO MUNICIPAL DE CÓRDOBA), de 1961, momento en el que la calleja Villaceballos fue prolongada, bordeando el contorno de la casa, hasta salir a la confluencia de las calles Cairuán y Doctor Fleming, conformando lo que en la actualidad son la calleja y la plaza de la Luna.

   «Una vez abierta la Puerta de la Luna en el lienzo más occidental de la muralla, sobre una casa palaciega del obispo Salizanes, del siglo XVII, palacio construido sobre anteriores casas judías, se construyó un pasadizo alargado atravesando la casa». (WIKIPEDIA)


Calle Villaceballos en el plano de 1884 de Dionisio Casañal y en la actualidad.


CATÁLOGO DE OBRAS Y PROYECTOS DE JOSÉ REBOLLO DICENTA. Antonio Peña Amaro,
José Díaz López y Francisco Daroca Bruño
, 1999.


Vista de la calle Villaceballos desde la calle Tomás Conde. Al fondo, entrada principal de la Casa-Museo. Fotografías del autor.



Vistas de la entrada principal desde las calles Villaceballos (izquierda) y de la Luna (derecha). Fotografías del autor.



   Villa Zevallos describe su propia colección en un manuscrito de 1740 de la siguiente manera: «El Antiqui-Museo Cordoves. Estudio instructivo de ello establecido por su colono Patriciense, Fatór y Autór D. Pedro Leonardo de Villa Zevallos y Vera... en las Casas principales, Natalicias, vinculadas de sus mayorazgos propias de su habitacion y morada de ella... calle de las Pavas, y Calleja denominada de sus apellidos. Componese su conjunto de Lapideario y Erario en la siguiente forma.

   El Lapideario se halla situado en el Patio primero, y Portal de estas Casas, constituiendose de varias insignes Piedras, y pilares recogidos del dentro y fuera de Pueblo, Cabezas de Estatuas, Bustos, trozos corporeos, columnas, marmoles, Poste-pedestales, urna, losas... van ya arrivando á proporcionarle en quenta y orden, un centenario numero...

   El erario de su Gavinete se encuentra por aora consistente en tres monetarios portatiles de Cedro de un tamaño, y quasi igual estrechura...»

 

   De 1740 es también el catálogo que Villa Zevallos elaboró de su colección, bajo el título de "Explanacion Antiquo-Lapidea, Inscripcional de el Museo de D. Pedro de Villa y Cevallos, Natural de Cordoba, fijado, y establecido en el Patio primero de sus Casas principales de ella, y de el Señor D. Raphael su Padre Cavallero de Santiago en la calle de las Pabas, calleja de su apellido, y Collacion de la Yglesia Cathedral. Año de 1740".




Catálogo de la colección de Pedro Villa Zevallos. 

BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA.



   No aparecen sin embargo en este catálogo todas las piezas que Pedro Villa Zevallos logró reunir, puesto que continuó incrementando su número después de la realización del mismo. Sobre la cantidad total de antiguedades que contenía el museo dice así José Beltran Fortes en MUS-A, revista de las instituciones del patrimonio histórico de Andalucía. Año II, nº 4, octubre 2004:

 

   «En suma, junto a algo más de una veintena de gemas, antiguas y modernas, llegó a tener aproximadamente unas 6.000 monedas y medallas, sobre todo antiguas y, en menor grado, medievales y modernas, entre las que destacaban las series de monedas antiguas de cecas hispanas...

...Esa especialización en las antigüedades de origen local y la abundancia (cerca de cien inscripciones y más de veinte esculturas) y la calidad de éstas, así como la colocación para su exposición pública, le dan su signo peculiar, que hace que la debamos considerar un propio "museo" arqueológico.»

 

   En 1774, Pedro Leonardo de Villa Zevallos falleció y, aunque no inmediatamente, comenzó ahí la desaparición de su colección. Las monedas serán las primeras a las que sus herederos darán salida, como se puede leer en esta carta de su hijo Rafael María a Fernando José Velasco Ceballos, pariente suyo, con la intención de venderlas, fechada en 5 de agosto de 1779: «Pariente y muy Señor mio: en satisfaccion, de tantas como me conduze la que rezivi de Vmd. con fecha de 31 del pasado, no excuso dezir, ser cierto hallarme en la determinacipn de vender los tres Monetarios que poseo, por muerte de mi Padre, y Señor Don Pedro; que se hallan sin la menor desmembracion, como le consta a su buen discipulo, y aficionado Don Manuel de Ayora, que tiene grande conozimiento de todas sus monedas; y a cuyo aprecio razonable, y equitativo, (como lo hizo del de Don Livino Leyrens) no excusaría asentir, siempre que se proporcionase sugeto, que entrase en todas, con sus tres cajas, o Medalleros. Con este motivo me ofrezco afectuoso a la disposicion de Vmd...»


Ilustraciones, extraídas de la "Explanacion Antiquo-lapidea", de algunas de las inscripciones del Museo. BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA.


   Poco tiempo después, en torno al año 1800, Leandro Fernández de Moratín visitó el Museo y escribió lo siguiente en el Apéndice del cuaderno 71, de su Diario de viaje:  «En casa de D. Rafael Villaceballos hay porcion de inscripciones romanas y árabes, algunas cabezas, una grande estatua armada sin piernas, brazos ni cabeza y otras piezas curiosas halladas en excavaciones y cuya ilustracion seria estimable para nuestra historia. El mismo caballero posee un numeroso monetario que le dexó su padre, pero, como no heredó su gusto ni su inteligencia, harto hará si lo conserva en su poder como está hasta que pase a manos más dignas.»

 

   Aquí se aprecia ya el desdén con el que, tanto Rafael María Villaceballos como los sucesivos herederos, tratarán el trabajo de toda una vida de su antecesor. Y, aunque ya en pleno siglo XIX la colección aún se podía visitar en la Casa-Museo, los estudiosos que por allí pasaban dejaban constancia de su preocupación por la desaparición de algunas piezas y por el destino de las que aún quedaban. En 1861, el epigrafista alemán Emil Hübner escribió lo siguiente: «Existió en el siglo décimo octavo en Córdoba un D. Pedro Leonardo de Villacevallos, sujeto de no escasos conocimientos y muy amante de las cosas antiguas, que superó con mucho en merecimientos á Agustin, Oliva y Bernardo Cabrera, en cuanto á reunir inscripciones. En su casa, que aún existe al presente, y á la que en otro tiempo solían llamar el Museo, había reunido más de sesenta inscripciones, no sólo cordobesas sino de toda la Bética, de las que hoy por incúria ó avidéz de sus sucesores han desaparecido unas veinte, quedando sobre poco más ó menos unas cuarenta, sin contar los miliarios, de los que se hablará en su lugar correspondiente.»

 

   También Rodrigo Amador de los Rios habla acerca de la suerte de la colección en su obra de 1876 Inscripciones árabes de Córdoba: «Trozos de estátuas, más ó ménos mutilados, cipos, miliarias, stellas, pedestales, lápidas sepulcrales y otros objetos de análoga naturaleza, míranse empotrados sin óden ni concierto, en los muros del patio de dicha casa, cubiertos casi todos ellos de cal y demandando lugar propio y adecuado en el Museo de la provincia.

   Pasaria sin duda inadvertido tan extraño como interesante depósito de antigüedades, expuesto, como se halla, á los rigores de la intempérie, en la forma indicada, -si por fortuna no viviese todavía en la memoria del pueblo cordobés el recuerdo del Gabinete primitivo reunido en esta ciudad por la diligencia del referido Sr. Villaceballos, cuyos herederos guardan hoy los restos á que aludimos, sin cuidarse de su conservacion ni de su importancia, si bien hay que hacerles la justicia de que no oponen dificultad alguna á quien pretenda estudiarlos, ofreciendo siempre franca la entrada de la casa en que se muestran, lo mismo para el viajero que para el investigador y el erudito.»




   En la Revista de la Asociación-Artístico-Arqueológica-Barcelonesa, citada anteriormente, escribió Manuel Rodríguez de Berlanga en 1897 lo siguiente: «Los sucesores de Villacevallos, mientras conservaron vinculados los bienes amayorazgados respetaron el Museo fundado por su ilustrado predecesor, sin alterar en lo posible el orden con que estaba constituido; pero desde el momento en que las leyes que se promulgaron del 27 de Septiembre de 1820 al 19 de Agosto de 1841, rompieron los lazos que sujetaban aquel caudal a disposición del primogénito, pasando libre á manos de los postreros descendientes del fundador, las más apremiantes necesidades de la vida les obligó primero á enagenar el monetario, que ya había dejado de pertenecer á la familia en 1865, cuando intenté examinarlo y sólo conseguí ver el manuscrito de su catálogo, así como algunas de las piedras escritas y de los restos escultoriosos que el Profesor Hübner había examinado cinco años antes.»

 

  La vida del Museo llegaba ya a su fin. El 4 de mayo de 1889 el Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos se hacía eco de su puesta en venta, e instaba al Gobierno y a las Corporaciones populares a poner remedio a la posible salida hacia el extranjero de dichos objetos, como ya había pasado en otras ocasiones. Siete años después, en 1896, los restos del Museo de Pedro Villa Zevallos abandonaban Córdoba para pasar a engrosar otra colección: «Fué muchos años más tarde cuando vendida la casa solariega, ya entonces propiedad de diversos partícipes, se trasladaron los objetos, que aun quedaban del celebrado Museo, á un oscuro almacén, donde los encontró apilados el Marqués de Casa-Loring, quien dolido de tamaño abandono se apresuró á salvar aquellos restos, acaso de la destrucción, adquiriéndolos y haciéndolos conducir á Málaga en 1896 y de aquí á la finca de recreo en que tenía establecida su Colección arqueológica.» (Catálogo del Museo Loringiano que redacta el Excmo. Sr. Manuel R. de Berlanga, 1903).


Recorte del Diario de Córdoba de comercio, industria, administración,
noticias y avisos
BIBLIOTECA VIRTUAL DE PRENSA HISTÓRICA.


   El Museo Loringiano corrió la misma suerte que el de Pedro Villa Zevallos, y su colección comenzó a dispersarse. Los restos que aún permanecían en la finca de la Concepción (finca de recreo del Marqués de Casa-Loring) pasaron al Museo Arqueológico Provincial de Málaga, con sede en la Alcazaba. Más tarde cambió su sede, pasando a denominarse únicamente Museo de Málaga. Tanto en este último como en su ubicación anterior se puede ver lo que ha quedado de la colección cordobesa.



Escultura perteneciente a la colección de Villa Zevallos, conocida como la "Thoracata de Montoro", mientras se hallaba en la finca del Marqués de Casa-Loring. Fotografía de Ignacio del Río. RED DIGITAL DE COLECCIONES DE MUSEOS DE ESPAÑA.



  Volviendo a Córdoba y al presente, la casa de la familia Villa Zevallos ha desaparecido. Y me refiero con esto a que ha desaparecido como vivienda, pues tanto ésta como la casa contigua, en la que según reza una placa en su fachada nació Rafael Conde y Luque en 1835, han pasado a conformar el Hotel NH Collection Amistad Córdoba. Me cuentan en el Hotel que antiguamente ambas casas estuvieron separadas por una calle que daba salida desde la Plaza de Maimónides (antigua Plaza de las  Bulas) a la muralla, justo en el punto donde hoy se encuentra la entrada posterior al Hotel. Posteriormente, los sucesores de Pedro Villa Zevallos o quizás los nuevos propietarios de la casa-museo, habrían adquirido la propiedad de los Conde y cerrado la entrada que existiría en la Plaza de Maimónides. Es un dato que no he podido contrastar puesto que dicha calle no aparece en el primer plano propiamente dicho que se conoce de Córdoba, el  llamado "Plano de los Franceses" de 1811 ni en otros posteriores, aunque existe en la actualidad una especie de patio alargado dentro de las instalaciones que bien pudiera deberse al trazado antiguo de la calle que transcurría entre ambas casas. La distribución interior original ha cambiado casi por completo para adecuarse a las necesidades hoteleras. Sirva de ejemplo que, si Pedro Leonardo Villa Zevallos pudiese hoy día entrar a su casa, aparecería, tras franquear la puerta, en la habitación número 128 del Hotel. Aún podemos no obstante contemplar el ladrillo y la piedra de sus muros exteriores, y la portada de su fachada principal.


Imagen de Google Earth con la ubicación de la parcela que ocupa el Hotel y la de una hipotética
calle que separaba las casas que lo conforman.


Vista de la hipotética calle señalada en la imagen anterior. Fotografía del autor.


Sección del plano con la situación de las habitaciones del Hotel. Facilitada por
Estefanía Martín-Ondarza Martín.


Vistas de la parte interior de la entrada a la Casa-Museo. Fotografías tomadas en la habitación nº 128 del Hotel NH Collection Amistad Córdoba. Fotografías del autor.


Pileta reconvertida en fuente que se hallaba en el patio dedicado a las caballerizas y que en la actualidad es la zona de la piscina del hotel. Fotografía del autor.



   No quisiera acabar esta entrada sin mostrar mi más sincero agradecimiento a Estefanía Martín-Ondarza Martín, Guest Relations Manager del Hotel NH Collection Amistad Córdoba, por la amabilidad con que trató a un extraño que llegó una tarde pidiendo información sobre la casa Villa Zevallos, y por haberme facilitado el acceso al Hotel para poder obtener las fotografías, así como el plano de distribución del mismo.

 

 

Rafael Expósito Ruiz.

13 comentarios:

  1. Extraordinario trabajo que se merece una difusión adecuada para que muchos cordobeses conozcan como se ha perdido el patrimonio, que debería estar en poder del Estado no de manos privadas. Enhorabuena.

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    1. Gracias Paco. El por qué nuestro patrimonio acaba en manos privadas es un tema peliagudo y se podría discutir horas y horas sobre el asunto. Lo que sí me resulta inexplicable es que no se supiera de la existencia de este museo, al menos yo jamás había oido hablar de él. He leido recientemente un trabajo de Gonzalo J. Herreros Moya titulado "Casas y Palacios históricos de Córdoba: una señalización de Patrimonio de la Unesco por hacer", que refleja el nulo interés y la incoherencia de las administraciones sobre nuestro patrimonio. En la introducción de este trabajo puedes leer esto:
      " Los problemas son diversos: muchos carecen de señalización o descripción visible; otros están mal denominados, mal catalogados o mal señalizados; otro grupo posee una descripción innecesaria, incompleta o errónea; y por último encontramos una incoherente variedad estética y tipológica de señales, cartelas y paneles descriptivos".
      En este caso hecho en falta una mínima señalización, que no creo que cueste mucho trabajo, para que cualquier persona que pase por allí sepa qué está contemplando. Queda mucho trabajo por hacer y ganas de hacerlo.

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  2. Bueno es verdad lo que dices en cuanto al conocimiento del museo, lo sabían unos pocos y no estaba difundido adecuadamente, la realidad es que nunca actuó como un verdadero museo, era complejo de visitar, digamos era un museo privado.

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    1. Entiendo que en la época sólo fuese conocido por los interesados en la materia, aunque estaba abierto a todo aquel que quisiera visitarlo, más bien me refería al desconocimiento de su existencia en la actualidad.

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  3. Don Rafahell, gran trabajo sobre los Villa Zevallos, una familia conocida por mi familia y tenemos una discusión histórica ¿pertenecían a la nobleza o no . ¿Qué títulos tenían?
    De hecho el antepenúltimo heredero de la saga don Pedro era practicante y murió hace muchos, tenia documentación interesante que no han recuperado sus herederos.
    Un saludo y gracias por su interés en que la historia no se pierda aunque en Córdoba con su Mezquita Catedral eclipsa todo.

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    1. Muchas gracias por tus palabras Miguel. Es cierto que en Córdoba la Mezquita-Catedral lo eclipsa todo, o casi todo. Al igual que muchos cordobeses yo desconocía la existencia de esta familia, y como esta entrada está dedicada más al museo que a Pedro Leonardo no me extendí mucho en averiguar datos sobre él. Hasta donde yo sé ostentaba el título de marqués de Villa Zevallos, su padre era Caballero de la Orden de Santiago, y su abuelo procedía de Santibañez en Santander y se trasladó a Córdoba en la segunda mitad del siglo XVII. Espero que estos pocos datos puedan resolver tu histórica discusión y me apena que esos documentos de los que hablas se hayan perdido. Un Abrazo.

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  4. Rafahell, he encontrado un libro que habla de la cantidad de lozas romanas que tenía este señor. Entre ellas se encontró una en 1751 una loza blanca de mármol, te digo palabras textuales "que de muy antiguo estuvo en el marco de la puerta septentrional de la parroquia de Santa Marina " con diversas inscripciones romanas.
    El libro es Historia de Córdoba: desde los más remotos tiempos hasta nuestros ..., Volumen 1 por Luis Maraver y Alfaro y se habla mucho de él.
    Tal vez lo conozcas, es interesante
    Un saludo

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  5. Gracias Mari Ángeles. Conozco el libro de Maraver y Alfaro y como bien dices es muy interesante. Hay bastantes autores que hablan sobre las piezas que Leonardo Villa Zevallos poseía en su museo así como muchas otras repartidas por nuestra ciudad, como la piedra que mencionas en Santa Marina o la basa que aún se puede ver en San Nicolás de la Villa. Historia General de Córdoba, de Francisco Ruano y Antigüedades y memorias romanas de España, de Juan Fernández Franco son dos buenos ejemplos y muy completos, especialmente el segundo que trae ilustraciones de las piezas descritas. Un saludo

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  6. Qué maravilla recordar las historias de mi abuela Ángela Villa Zevallos Molina cuando me enseñaba las placas fotográficas de esa casa donde convivió con su familia hasta la adolescencia a principios del siglo XX. En ellas aparecían retratos de sus padres e imágenes del servicio formado y uniformado en la balconada interior. Toda su vida presumió de sus orígenes nobles sin que los demás le acompañáramos con mucha convicción a la vista de su no muy desahogada situación. Yo, ya entrado en la década de los sesenta sigo manteniendo la ilusión de poder haber llegado a ser Marqués de Algo... Como ella me decía, "Yo soy la mayor y de mí pasa a tu padre el mayor de mis hijos y de él a tí el mayor de tus hermanos". Me cachis...

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    1. Francisco José, lo primero es disculparme por tardar tanto en responderte pero por alguna razón tu mensaje no ha entrado hasta hoy en mi correo. Me alegra poder conversar con un descendiente de la familia de Pedro Leonardo y me da mucha envidia no haber visto esas placas fotográficas que te enseñaba tu abuela, para mí sería un enorme placer poder contemplarlas.

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