viernes, 27 de diciembre de 2024

EL DÍA EN QUE SE DERRUMBÓ LA MEZQUITA DE CÓRDOBA

     Miércoles, 28 de diciembre de 1932, 09:00 horas de la mañana. Los vecinos de las viviendas próximas a la Mezquita comienzan a escuchar unos extraños ruidos. Al principio no les dan mayor importancia, pero éstos no dejan de sonar y pronto se ven acompañados de alaridos y lamentos. Localizado el origen de tal algarabía, la multitud comienza a abarrotar el Patio de los Naranjos para comprobar que, como si de una pesadilla se tratara, la Mezquita ha comenzado a derrumbarse sobre un buen número de turistas.


IMAGEN 1. Portada del diario La Voz.
     La versión oficial, conocida a las 2 de la tarde, achacaba el terrible accidente a las excavaciones que el arquitecto Félix Hernández estaba realizando en el edificio, en busca de los muros que en su día ya encontró Ricardo Velázquez Bosco y pertenecientes, supuestamente, a una basílica visigoda. La versión popular era totalmente diferente: días atrás, una señora que se encontraba rezando en el interior del templo había visto cómo un individuo mal vestido frotaba con fuerza una lima contra una de las columnas. Avisada la Guardia Civil, el sospechoso fue detenido para ser puesto en libertad unas horas después, al parecer que se trataba de un perturbado. La creencia de que era uno de los artífices del atentado, que se había hecho el loco para disimular, comenzó a cobrar cuerpo.

     Los derrumbamientos continuaron hasta las 14:30, y hasta ese momento nadie se había atrevido a entrar al interior de la Mezquita. Los primeros que lo hicieron comprobaron que de las 1.200 columnas que soportaban la techumbre de la misma tan sólo habían quedado en pie 12. Poco a poco se comenzó a rescatar cadáveres de entre los escombros. Siete fueron las primeras víctimas localizadas: un matrimonio de turistas checoslovacos, el vecino de Córdoba Rafael González "Rafaé", quien parece ser que se encontraba allí por orden del Patronato Nacional de Turismo, dos reporteros que fueron sorprendidos por los últimos derrumbes y otras dos personas sin identificar.


IMAGEN 2. Excavaciones en la Mezquita.
     Sobre las 16:00 se daba a conocer la identidad de estas dos últimas víctimas. Al primero se le había encontrado un pasaporte a nombre de Iván Petroski, aunque se dudaba de la autenticidad del documento y se tenía por cierto que se trataba del "zarevitz" Alexis Romanov, hijo del zar de Rusia y que se encontraba desde hacía un tiempo en nuestra ciudad. El otro fallecido era un arqueólogo y fascista italiano que habría venido a conocer al político derechista Antonio Goicoechea Cosculluela. En la Mezquita se temía que las doce columnas supervivientes acabaran por derrumbarse.


IMAGEN 3. Vista de los restos hallados.
     La noticia corrió pronto como la pólvora y camiones atestados de curiosos comenzaron a llegar a la capital desde varios pueblos de la provincia. Mientras tanto, en Madrid, los periodistas intentaban localizar al ministro de Gobernación Santiago Casares Quiroga para poder entrevistarle, aunque éste había salido hacia el Congreso de los Diputados sin conocer la noticia. No lo encontraron allí y sí al diputado por Córdoba Antonio Jaén Morente, quien inmediatamente salió hacia su tierra acompañado de otros diputados.

     Increíble, ¿Verdad? Y falso además, como sabe todo aquél que a diario puede disfrutar de nuestro incomparable monumento. En realidad se trata de una inocentada que el diario madrileño La Voz incluyó entre sus páginas tal día como hoy, hace 92 años. Espero que os haya tenido entretenidos un rato.


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- La Voz (Madrid) 28/12/1932, pág. 3. Hemeroteca Digital, Biblioteca Nacional de España.

IMÁGENES
- Imagen 1: Noticia de la página 3 del diario La Voz.
- Imágenes 2 y 3: Fotografías de A. Torres, publicadas en la revista Crónica 04/12/1932, pág. 5. Hemeroteca Digital, Biblioteca Nacional de España.

viernes, 20 de diciembre de 2024

ENFERMOS EN LA CÁRCEL

     Para hacerse una idea de las condiciones en que se encontraban los presos en la cárcel de Córdoba a finales del siglo XIX, a veces basta con mirar el tipo y número de enfermedades que los llevaban a pasar por la enfermería. A modo de muestra, vamos a ver las causas por las que algunos ingresaron en diciembre de 1886, según el listado enviado al Ayuntamiento por el director de la cárcel, Manuel García.


IMAGEN 1. La cárcel en el Alcázar.



     De 64 hombres y mujeres ingresados ese mes, 59 en la Cárcel de Audiencia y 5 en el Correccional, el mayor número lo representaban los que padecían enfermedades relacionadas con el aparato respiratorio, tales como catarro, catarro bronquial, catarro pulmonar, catarro bronquial crónico, tuberculosis pulmonar, angina catarral, anginas crónicas, asma bronquial o fiebre catarral. En total 30 presos, lo que supone casi la mitad de los ingresados, un 46,87%, lo que sugiere que las celdas en las que pasaban su condena no estaban obviamente preparadas para los rigores del invierno y que la ropa de abrigo brillaría por su ausencia.


IMAGEN 2. Otra vista del Alcázar.



     En el siguiente grupo se encontraban los afectados por enfermedades que atacan al aparato digestivo, entre las que se podían ver saburra (1), saburra gástrica, dispepsia (2), dispepsia biliosa, estomatitis, vermes intestinales (3), diarrea o gastralgia (4). Con estas dolencias ingresaron 15 presos, un 23,43%, afectados seguramente por una más que probable mala calidad de la comida que ingerían y, quizás, del agua que bebían.


IMAGEN 3. Celda en el Alcázar.
     Úlceras, erisipela (5), herpes, eccemas o verrugas eran las enfermedades relacionadas con la piel que presentaban algunos de los presos, debidas quizás a una higiene deficiente, excepto las verrugas, claro, que ya vendrían de casa. Siete presos pertenecían a este grupo, lo que representaba el 10,93% del total. Porcentajes prácticamente simbólicos se referían a otras dolencias como entesitis (6) aguda o reumatismo, relacionadas con el aparato locomotor, o cefalalgia, con el sistema nervioso, además de una herida en la mano, un flemón, una hemorragia y una fiebre intermitente, estas dos últimas sin especificar el origen que las causaba. 

     Había otros cuatro presos más cuyos diagnósticos no he logrado descifrar, al no encontrar enfermedades actuales que se asemejen a lo que aparece escrito en el listado, aunque supongo que podrían encuadrarse en alguno de los grupos de enfermedades ya expuestos, y que no creo que afecten al hecho de que al menos el 81,23% de los presos ingresados, según mi entender, comían y bebían en malas condiciones mientras cumplían sus penas en celdas frías y sucias.


Rafael Expósito Ruiz.


(1) Saburra: Secreción mucosa espesa que se acumula en las paredes del estómago. Capa blanquecina que cubre la lengua por efecto de la saburra.
(2) Dispepsia: Enfermedad crónica caracterizada por la digestión laboriosa e imperfecta.
(3) Verme: Gusano y, en especial, lombriz intestinal.
(4): Gastralgia: Dolor de estómago.
(5): Erisipela: Inflamación microbiana de la dermis, caracterizada por el color rojo y comúnmente acompañada de fiebre.
(6): Entesitis: Proceso inflamatorio de la entesis, que es la zona de inserción en el hueso de un tendón, un músculo, hasta un ligamento.




DOCUMENTACIÓN
- Relación nominal de los enfermos habidos en el mes de diciembre de 1886. Expedientes varios. Archivo Municipal de Córdoba.

IMÁGENES
- Imagen 1: Fotografía extraída del grupo de Facebook "Fotos antiguas de Córdoba-España".
- Imágenes 2 y 3: Fotografías de Ladis. Archivo Municipal de Córdoba.

viernes, 13 de diciembre de 2024

NI ERA SANTA, NI SE LLAMABA VICTORIA

      Y, para más INRI, ni siquiera existió. Hablamos de la conocida como santa Victoria, hermana del también santo Acisclo, mártires cordobeses que según la tradición habrían sido asesinados por orden del emperador Diocleciano en el año 304 de la era presente, y que acabarían convirtiéndose en patronos de nuestra ciudad. Pues parece ser que no hubo tal hermana, o al menos es lo que se intentaba demostrar en la Tesis "Pasionario Hispánico", que el Doctor en Historia Eclesiástica Àngel Fàbrega i Grau defendió en 1950, publicada posteriormente por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y con la que obtuvo el premio Francisco Franco por dicha institución y la Medalla de Oro del Papa Pío XII por la Universidad Gregoriana de Roma. Desde luego no es moco de pavo.


IMAGEN 1. Los mártires cordobeses. Arriba y a la izquierda, Acisclo y Victoria sentados.



     La afirmación sobre la no existencia de la tal Victoria está sustentada básicamente, según Àngel Fàbrega, en el hecho de que aunque existen referencias escritas muy tempranas sobre san Acisclo no pasa lo mismo con su supuesta hermana. La mención más antigua al santo se encontraría en el Peristephanon o Libro de las Coronas, del poeta Aurelio Prudencio Clemente (348-c. 413), en el que se puede leer «Corduba Acisclum dabit et Zoéllum Tresque coronas» (Córdoba dará tres coronas a Acisclo y Zoilo). El Martirologio Jeronimiano, en el siglo V, lo vuelve a mencionar, y en el siglo VI parece ser que ya tenía una basílica dedicada en su nombre en los alrededores de Córdoba, la cual habría sido profanada por el rey godo Agila cuando la usó como establo mientras estuvo sitiando la ciudad, según cuenta Isidoro de Sevilla. De Victoria, hasta ahora, ninguna noticia.


IMAGEN 2. Ermita de los Santos Mártires.



     Parece que la primera aparición de la supuesta hermana de Acisclo en los textos ocurrió en el Martirologio de Lyon, un catálogo de mártires y santos católicos escrito en la ciudad francesa antes del año 806, en el que se lee: «Cordubae, in Hispaniis, passio sanctorum martyrum Aciscli et Victoriae, ubi ob commemorationem pretiosae mortis eorum, eodem die rosae orate divinitus colliguntur» (En Córdoba, España, la pasión de los santos mártires Acisclo y Victoria, donde, en conmemoración de su preciosa muerte, el mismo día, se recogen rosas en oración al divino). Habían pasado alrededor de cinco siglos después de su supuesto martirio, tiempo éste en el que sí se escribía sobre su "hermano". Y es curioso que, mientras Victoria aparece como de la nada en este Martirologio francés, en Córdoba, la que habría sido su patria en caso de haber existido, no se sabe nada de ella inmediatamente después, ya que ni el sacerdote y escritor Eulogio (800-859) ni el obispo Recemundo (c. 908-980), ambos cordobeses, la mencionan en ningún momento en sus escritos.


IMAGEN 3. Hornacina en que se veneraba a Acisclo y Victoria.



     ¿De dónde salen entonces no sólo la figura sino toda la historia creada alrededor de Victoria? Àngel Fàbrega apunta dos posibilidades: «Se ha dicho, para encontrar alguna solución, que esta santa Victoria era una santa africana que más tarde la liturgia mozárabe nacionalizaría como española, caso parecido al de san Marcelo de León 12 ; se ha hecho la suposición de que el autor del Lionés la sacó del Jeronimiano que propone una santa Victoria en el día 17 de noviembre, la vigilia del día en que, de acuerdo con el calendario de Recemundo, celebra a san Acisclo. Pero tal como están los estudios de nuestra liturgia hoy día, no se puede dar ninguna solución definitiva».


IMAGEN 4. Colegio Santa Victoria.



     Añade el Doctor Fábrega, además, una solución propia, y es que el nombre y la persona de Victoria se deban a una mala interpretación del prólogo de la misa del Sacramentario, que dice «Similiter quoque et sanctis eius referamus gloriae hymnum, qui pro eo victoriae summum ex hoste capuere tropheum» (De la misma manera, cantemos un himno de gloria a sus santos, que por él tomaron del enemigo el trofeo más alto de la victoria). Un «argumento muy frágil» este último para el académico José María de Mena Calvo (1923-2018), quien en 1994 escribiría que el hecho de que san Eulogio obviara a Victoria en sus obras se debía a que a su regreso de un viaje a Cataluña, a partir del cual aparecen referencias a San Acisclo en el «Camí de Sant Iscle, que va desde Barcelona al pueblo de Montcada y Reixac, y más tarde un Carrer de Sant Iscle, en el pueblo de Sant Andreu de Palomar», el santo cordobés se habría encontrado en Córdoba con la persecución mahometana y «tenía, pues, otros temas, no curiosidades históricas, en que ocuparse». Con un par.


IMAGEN 5. Iglesia de Santa Victoria.



     También Julián Hurtado de Molina Delgado, cronista oficial de Córdoba, ha tratado más recientemente el tema de la supuesta hermana de Acisclo, en su obra "Orígenes del culto a los mártires hispanorromanos Santos Acisclo y Victoria, Patronos de Córdoba y su Diócesis", en la que afirma que el martirio de ésta probablemente esté calcado del de santa Cristina, una mártir venerada en Italia, y que tanto esta opción como la de la interpretación errónea que ofrecía Àngel Fàbrega son compatibles, y que «posiblemente de la conjunción de ambas puede valorarse la explicación más acertada al respecto». ¿Existió entonces Victoria? Para mí tiene más pinta de ir ganando el "no" que el "sí", pero que cada uno saque sus propias conclusiones.


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Algunas reflexiones sobre el problema histórico de santa Victoria, 1994. José María de Mena Calvo. B.R.A.C. n.º 127.
- Orígenes del culto a los mártires hispanorromanos Santos Acisclo y Victoria, Patronos de Córdoba y su Diócesis, 2007. Julián Hurtado de Molina Delgado.
- Pasionario Hispánico (Siglos VII-XI), 1953. Àngel Fàbrega i Grau.

IMÁGENES
- Imagen 1: Panel de azulejos situado en el jardín interior de la Casa Sacerdotal San Juan de Ávila, en la calle Amador de los Ríos, que reproduce la litografía de Ángel María Barcia Pavón. retabloceramico.org.
- Imágenes 2 y 4: Fotografías compartidas por Lolo Cordoba en el grupo de Facebook HISTORIA DE CÓRDOBA EN IMÁGENES.
- Imagen 3: Postal fotográfica en la que se aprecia el aspecto del Puente Romano hacia 1905, extraída de un artículo de Antonio Jesús González. diariocordoba.com.
-Imagen 5: Iglesia de Sant Iscle i Santa Victòria en Surp, comarca del Pallars Sobirà, Cataluña. Fotografía de Josep Grin, extraída de Wikipedia.

viernes, 6 de diciembre de 2024

EL ORIGEN DE VILLAVICIOSA DE CÓRDOBA

     Nací en Córdoba hace ya casi 53 años, y podría haberlo hecho en Villaviciosa de no ser porque mis abuelos, tanto paternos como maternos, decidieron trasladarse a la capital en los años 60 del siglo pasado, trayendo con ellos a los que más tarde serían mis padres. El caso es que, aunque nací aquí, siempre he considerado a Villaviciosa como mi pueblo, si bien es cierto que llevo ya bastantes años sin ir, y que las últimas visitas han sido motivadas por bodas, bautizos o funerales. Aún tengo familia viviendo allí, así es que aprovecho para dedicarles el relato que el doctor y poeta cordobés Enrique Vaca de Alfaro (1635-1685) hizo sobre el origen de "mi pueblo" en el siglo XVII:



IMAGEN 1. Vista parcial de Villaviciosa de Córdoba.


     
     «La población del sitio comenzó assí: en la ciudad de villabiciosa de Portugal que era del Duque de Braganza poco despues de su conquista fue hallada la Santa Imagen de nuestra Señora en un hoyo que se hizo para hechar un Mugrón, con resplandores de luzes en una caja de Plomo, y en el sitio le fabricaron Iglesia y alli fue venerada con Milagros; refriose la deboción con los años y un Pastor dela comarca Baquero llamado fernando tomo la santísima Imagen se bino á cordova y en su Plaza se acomodo por ganadero de vacas y paso á Guardarlas á este sitio que era Dehesa llamada las Gamonosas donde se apacentaban los ganados por Pasto común, allí fernando en el sitio donde esta la población hallo un alcornoque con una concavidad, y en ella ponía la santísima Imagen y le cantaba y baylaba con un Rabel que traya, y puesto de Rodillas hacia ora oración y pasaba alli, las mas noches hablando con la virgen;


IMAGEN 2. Fernando rezando a la virgen en el alcornoque.
Los Portugueses de villaviciosa, binieron á buscarlo, y hallandolo lo prendieron y se lo llevaron a Portugal, allí fue sentenciado á horca; la noche clamo fernando a María santísima le librase, a la mañana acudio la justicia para sacarlo a ahorcar y hallaron el calabozo solo; Bolbieron otra vez á las Gamonosas y hallaron a fernando festejando a su santísima Imagen, lo volvieron a prender y en la ultima hornada antes de llegar a villaviciosa, se hallaron otra vez en Gamonosas, y admirados dejaron allí á fernando con la Imagen y repartieron; entonzes María santísima comenzó a obrar Milagros con los que benían a pedirle, sanando enfermos, dando bista a ciegos, pies a cojos, etc., y obligados y Reconocidos los vecinos de Córdoba junto el Alcornoque, en el sitio donde oy la villa, labraron iglesia a su Magestad y exijieron una cofradía á su culto, cuias Reglas aprobó Don fr. Juan de Toledo obispo de cordova por su Provisor y vicario general el Licenciado Diego fernandez de Pineda en 11 se Septiembre de 1528, y en cordova se establecieron en la hermita de San Juan de Letran, Muerto fernando fue sepultado en la hermita de villabiciosa, con cuyo nombre se quedo la santísima Imagen y alli, era venerada en continuas Romerias, y serbida de su hermandad.


IMAGEN 3. La ermita, antes de retirarle los adosados.


     Año de 1529 por falta de Agua por la Primera vez se trajo á la Iglesia del Salbador de cordova la Santa Imagen y en 4 de Abril de el á la Cathedral, y llobió, aqui permanecio hasta el de 1531 que se bolbio á villabiciosa.


IMAGEN 4. La ermita en 1974.
     Un Pastor hurto á su Magestad y se la llebo á Antequera donde era Natural y por los años de 1560 un vecino de cordova la encontro en un hospital, dio parte y paso á traerla nuestro Dean Don Juan fernandez de cordoba quien la coloco en un Palenque en el campo de la verdad, donde el cabildo dela cathedral celebro fiesta y Predico el canonigo Juan Perez de Balenzuela y se trajo á la Iglesia mayor concurriendo el cabildo dela ciudad, despues se llebo á su hermita y el cabildo eclesiastico puso un capellan que guardase el Santuario, le fabrico casa y Hospederia y quedo por Patrono y administrador dela Iglesia y sus vienes.
     Continuo la Debocion con aumentos con su Magestad; el sitio era mui frecuentado, se llamo villabiciosa, los Prodigios eran continuados, la Santa Imagen era traida á cordoba en sus afliciones y especial en las faltas de Agua, que siempre llegaba á la ciudad Mojada; Labrose Meson y algunas casas, Plantaronse viñas, formaronse haciendas y se empezo á desmontar y beneficiar el terreno»


IMAGEN 5. Otra vista de Villaviciosa de Córdoba.



     El relato está sacado de la obra "Manuscritos del Dr. Enrique Vaca de Alfaro, historiador de Córdoba", y es parte de una descripción más extensa que hace de la villa de Villaviciosa (hasta 1916 no pasó a llamarse Villaviciosa de Córdoba). Me he centrado únicamente en el hecho que dio origen al pueblo, para no aburrir demasiado al personal, y he preferido dejarlo tal y como aparece en el manuscrito y no modificar aspectos como la ortografía o el uso de algunas expresiones, porque creo que es relativamente fácil su lectura. La obra completa, para quien le interese, se puede ver y descargar en la página web de la Biblioteca Digital Hispánica.


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
Manuscritos del Dr. Enrique Vaca de Alfaro, historiador de Córdoba. Biblioteca Digital Hispánica.

IMÁGENES
- Imágenes 1, 2, 4 y 5: Fotografías de la colección "pueblos cordobeses", 1974. Francisco Solano Córdoba. ARCHIVO GENERAL DE LA DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE CÓRDOBA.
- Imagen 3: Fotografía extraída de la obra "Imágenes del Guadiato y Alto Guadalquivir", 2010. ARCHIVO GENERAL DE LA DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE CÓRDOBA.