viernes, 29 de noviembre de 2024

LA LOSILLA DE LOS ODREROS, UN PEDESTAL DE ESTATUA PERDIDO Y VUELTO A ENCONTRAR

     Existe un manuscrito en la Biblioteca Nacional, copia del siglo XVIII de otro anterior de Juan Fernández Franco (ca. 1520-25 - 1601), titulado "Antigüedades y memorias romanas de España". Su contenido resulta bastante obvio, creo que el título ya lo dice todo pero, entre esas antigüedades de las que se habla en él, hay una que me ha llamado la atención: un pedestal de estatua que los cordobeses de a pie conocían como "la losilla de los Odreros", sobre el que Fernández Franco dice lo siguiente:


IMAGEN 1. La losilla de los Odreros.



     «En la Cibdad de Cordova junto á la Corredera está una piedra mui grande de marmol cardeno quadrada que le nombran la Losilla de los Odreros, y tiene en el cantero de la piedra esta Inscripcion; es mui notable y antigua; es dedicacion que la Colonia patricia, esto es, la Cibdad de Cordova hizo en honra de Lucio Manlio hijo de Aulo Manlio, y nieto de Aulo Manlio del tribu Galeria tribuno de los Caballeros, esto es, Capitan de la Legion quindecima, Duumviro en los sacrificios, que era uno de dos para aquel efecto, y Prefecto juridicundo, que era Asistente en la Cibdad para la jurisdicion...»


IMAGEN 2. El pedestal, como aparece dibujado en el manuscrito.



     La denominación de "losilla de los Odreros" se debía a que estaba en algún punto de la actual calle Sánchez Peña, conocida anteriormente por la de los Odreros ya que, según Teodomiro Ramírez de Arellano, «este era el punto destinado a la venta de odres, ó sean los pellejos preparados para el trasporte de aceite, vinos y vinagre, vulgarmente llamados colambres». Lo de "losilla" era puro cachondeo cordobés, ya que el pedestal era de un tamaño considerable. El cronista cordobés Ambrosio de Morales (1513-1591), profesor de Fernández Ruano, escribiría en 1575 sobre él, aunque para esa fecha ya no se encontraba en su sitio:

     «Tambien por la lindeza de las letras se juzga aver sido desta ciudad antigua la gran piedra, llamada comunmente la losilla de los odreros. Losilla la llaman como por donayre, siendo una losa grandissima, y de los odreros, por estar en la calle de los deste officio, aunque ya no esta alli. Fue basa de estatua; y dize la dedicacion...»


IMAGEN 3. La calle Odreros (Sánchez Peña) desde la Corredera.



     Posteriormente, el historiador jesuita Pedro Díaz de Ribas, en 1627, el fraile agustino Enrique Florez, en 1747, y el también jesuita Francisco Ruano, en 1760, hablarían sobre él en sus respectivas obras, aunque ninguno de los tres conoce el destino del mismo. No sería hasta 1836, y gracias a la casualidad, que se averiguaría su paradero exacto, como se puede leer en el madrileño "El Español, diario de las doctrinas y de los intereses sociales":

     «En 3 de mayo de 1836 con el motivo de haberse trasladado la pila bautismal de esta parroquia de San Pedro de Córdoba del sitio donde ha estado muchos años, que era entrando por la puerta mayor, á mano derecha, y haberla colocado al lado de la izquierda en una capilla mas decente, se ha descubierto, que la piedra que servia de solera para afirmar el pie de dicha pila, es una losa de piedra lastreña negra, de una vara una tercia y una pulgada de largo, una vara y dos pulgadas de ancho, y una tercia y tres pulgadas de grueso, en el cual por un lado tiene la inscripcion siguiente:

L. MANLIO
A. N. GAL. BO
RIB. MIL. LEG
II VIR. PRAE
VR. DIC. DD. C

     Por el recorte de algunas letras, que se le advierten faltas, se conoce que para acomodarla á dicho sitio le cortaron mucha parte del grueso de la losa; pero sin embargo, se conoce evidentemente que es la misma que publicó el padre Flores en su España Sagrada...»


IMAGEN 4. Entrando, a la derecha, donde estuvo la pila bautismal.



     De modo que, en algún momento entre 1550 (1) y 1575, el pedestal fue retirado de su ubicación en la calle Sánchez Peña y trasladado a la ahora basílica menor de San Pedro para que sirviera como peana de la pila bautismal, no sin antes haberlo recortado para que se ajustara a las medidas necesarias. Supongo que fue colocado tumbado y, tal vez, con la inscripción mirando hacia la pared, de otra forma no encuentro explicación al hecho de que durante tres siglos ninguno de los escritores que la mencionaron supiera que estaba allí.

     Una vez librado del peso del agua bendita sobre sus riñones, el presbítero José González mandó que el pedestal fuese colocado «en la esquina de la pared del postigo de la sacristía, para que se conserve la memoria de esta inscripcion, y está de modo que se ve la misma inscripcion, y el pie que servía de base á la pila bautismal». Así es que lo único que me faltaba era ir a verlo con mis propios ojos, pero hete aquí (siempre he querido usar esta expresión) que cuando accedí al interior de la basílica no encontré el pedestal, ni junto a la sacristía ni cerca de ella.


IMAGEN 5. Entrada a la sacristía.



     El empleado del Cabildo, encargado de controlar el acceso de visitantes a la basílica de san Pedro, me había acompañado amablemente a la puerta de la sacristía para corroborar que, efectivamente, el pedestal no se encontraba allí. Estuvimos charlando algunos minutos y, tras comentarme la posibilidad de que éste hubiera sido retirado tras alguna de las reformas que sufrió la basílica, me sugirió que mirase en el patio exterior trasero, en el que había algunos restos antiguos.


IMAGEN 6. La losilla, junto a unos macetones.



     Efectivamente, en un patio cerrado al público, aunque visible su interior desde la calle a través de unas rejas de hierro, se encontraba el ansiado pedestal, o al menos lo que queda de él porque, como se decía en el artículo del periódico, había sido mutilado cortándole una considerable cantidad del grueso, eliminando así parte de la inscripción original. En el lateral más afectado, muestra además el rebaje en el que se encastró el pie de la pila bautismal y parte del mismo aún empotrado, confirmando el hecho de que, como me parecía más lógico, el pedestal estuvo tumbado mientras sirvió como peana.


IMAGEN 7. Restos del pie de la pila en un lateral de la losilla.



     Es cierto que, aunque puede ser contemplada por cualquiera, la losilla de los Odreros está "escondida a la vista de todos" y seguramente muy pocos se percaten de su presencia. Tal vez estaría mejor en el Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba, donde estaría protegida de los elementos y sería más factible el poder verla de cerca, además de evitar que a alguien se le ocurriera volver a reutilizarla.


Rafael Expósito Ruiz.  




(1) Desconozco la fecha en que Fernández Franco describió el pedestal, aunque en la década de 1550 regresó a Córdoba después de haber estudiado en Alcalá de Henares, y bien pudo ser en esas fechas cuando realizó el manuscrito, aunque esto es una apreciación personal sin ningún fundamento.




DOCUMENTACION
- Antigüedades y memorias romanas de España, Juan Fernández Franco.
- De las Antigüedades y Excelencias de Córdoba, 1627. Pedro Díaz de Ribas.
- El Español, diario de las doctrinas y de los intereses sociales, n.º 226, 13 de junio de 1836. Biblioteca Nacional de España.
- España Sagrada. Teatro Geográfico-Histórico de la Iglesia de España, 1747. Enrique Florez.
- Historia General de Córdoba, 1760. Francisco Ruano Girón.
- Las antigüedades de las ciudades de España, 1575. Ambrosio de Morales.
- Paseos por Córdoba, o sean apuntes para su historia, 1873-1877. Teodomiro Ramírez de Arellano y Gutiérrez

IMÁGENES
- Imágenes 1, 3, 4, 5, 6 y 7: Fotografías del autor.
- Imagen 2: Ilustración del manuscrito de Juan Fernández Franco.

viernes, 22 de noviembre de 2024

EL DIA QUE DERRIBARON LA PUERTA DEL RINCON

     El 8 de noviembre de 1852 comenzaba la demolición de la conocida como Puerta del Rincón, llamada así por encontrarse en el rincón que formaban dos lienzos de las antiguas murallas de Córdoba, el de la Medina que venía desde la Puerta de Osario y el de la Axerquía, que arrancaba en este punto en dirección a la Torre de la Malmuerta. No era la primera que desaparecía en nuestra ciudad y por supuesto no sería la última, aunque a diferencia de otras que caerían a partir de 1868, gracias a un bando de la Junta Revolucionaria de Córdoba, presidida por el aún conde de Hornachuelos, que declaraba «abolidas las murallas que circundan esta población», la del Rincón hubo de ser demolida debido a su mal estado.


IMAGEN 1. Lugar donde se encontraba la Puerta del Rincón.



     Tan sólo tres días antes, el 5 de noviembre de 1852, el arquitecto municipal Pedro Nolasco Meléndez dirigía un informe urgente al Alcalde Corregidor, el citado conde de Hornachuelos, acerca precisamente del estado de la Puerta:

     «En vista del resultado de las observaciones y reconocimiento que he practicado en la Puerta nombrada del Rincón a causa de algunas señales de sentimiento que incidentalmente observé después de ocurrido el último temblor de tierra que se sintió en esta Ciudad hace algunos días, me hallo en la necesidad de denunciarla ante V. S. pues tanto cuanto la fábrica aparece pesada y firme tanto es más comprometida la estabilidad a causa de que el sentimiento inferior a su base es de aquellos que no permiten reparación de ningún género y la demolición es por tanto indispensable y perentoria.»


IMAGEN 2. La Puerta del Rincón en 1851.




     No debió de ser muy importante el temblor, de hecho, excepto la mención que el arquitecto hace de él en su informe, no he encontrado referencia alguna a ningún terremoto digno de ser anotado en esa fecha en Córdoba, España o Europa, aunque sí lo suficiente como para sacar a la luz la inestabilidad de la Puerta, que probablemente venía ya de lejos. En cualquier caso, dado que era una de las entradas más concurridas de la ciudad y que junto a ella había instalado un fielato, la idea era reconstruirla después.


IMAGEN 3. «el último temblor de tierra que se sintió en esta Ciudad...»



     El fielato se trasladó provisionalmente a la Puerta de Osario, pero en vez de rehacer la del Rincón en el mismo sitio se decidió que lo mejor sería hacerlo en la parte alta de la cuesta, sitio más cómodo y más amplio como entrada a la ciudad. Además, la nueva puerta contaría con tres vanos, uno central para los carruajes y dos laterales para los transeúntes, cerrados los tres con verjas de hierro.


IMAGEN 4. Lugar al que se pretendía trasladar la puerta.



     El proyecto de esta nueva puerta tan "ostentosa", sobre la que se pensaba colocar una inscripción en la que apareciesen el nombre de Isabel II, la fecha de construcción y los fondos usados para construirla, nunca llegó a ver la luz y, después de haber derribado la antigua, se levantaron de manera provisional dos columnas entre las que se colocó una cancela. Hablar en Córdoba de "provisionalmente" es lo mismo que decir que la cosa va para largo, como veríamos muchos años después con las casitas portátiles en las barriadas de las Moreras o las Palmeras, y el 11 de febrero de 1854, trece meses después del derribo, se leía lo siguiente en la prensa:

     «Cuando después de haber sido destruida, porque amenazaba inminente ruina la puerta del Rincón, vimos que abandonado el proyecto de levantarla como corresponde á nuestra capital, se hizo en ella una obra raquítica de dos machones, en los que descansaba una puertecilla como de cochera ó de cancela de una huerta, dijimos: que solo podía tolerarse aquello si era puramente interino, y para que no se molestara á las muchas personas de aquel barrio que traen géneros que pagan á la entrada, con tener que subir a la puerta del Osario. Van transcurriendo desde entonces días y meses sin que sepamos que se trata de hacer la obra proyectada, y no podemos menos de escitar el celo de la autoridad competente para que dándose impulso al espediente veamos realizado el pensamiento que ya fue estendido en un plano por el arquitecto de la ciudad».


IMAGEN 5. Bajada hacia la Puerta del Rincón.



     El día 27 de abril de 1865, más de doce años después desde que comenzó el asunto, se decidió en sesión del Ayuntamiento «demoler los restos de la antigua puerta y reformar en cuanto sea posible el pavimento de la vía para suavizar en lo posible la pendiente que ecsiste hasta el campo de la Merced...» La desaparición total de lo que aún quedaba de la Puerta del Rincón comenzó el siguiente 9 de mayo.


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACION
- Autos seguidos sobre la demolición y reconstrucción de la puerta denominada del Rincón. 1852. SF/C 00101-014. Archivo Municipal de Córdoba.
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- Expediente relativo al mejoramiento y ensanche de la puerta del Rincón. 1865. SF/C 00101-025. Archivo Municipal de Córdoba.
- Las puertas y murallas del Campo de la Merced de Córdoba: La Puerta del Rincón y su entorno urbano, 2019. Jesús Padilla González.

IMAGENES
- Imágenes 1 y 5: Fotografías del autor.
- Imágenes 2 y 4: Secciones del plano de Córdoba de 1851, de José María de Montis, editadas por el autor.
- Imagen 3: Recorte del expediente del Archivo Municipal de Córdoba "Autos seguidos sobre la demolición y reconstrucción de la puerta denominada del Rincón", editado por el autor.

viernes, 15 de noviembre de 2024

PROSTÍBULOS CORDOBESES EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX

     No tengo muy claro por qué se suele decir que el oficio más antiguo del mundo es el de la prostitución, teniendo en cuenta que las primeras prostitutas de la historia, o los primeros prostitutos, comían, vestían y se cobijaban, por poner sólo unos ejemplos, gracias a la actividad de profesiones ya existentes. No es que la cuestión me preocupe demasiado, más allá de la simple curiosidad, pero no sabía como empezar esta entrada y me he puesto a divagar un poco.


IMAGEN 1.



     El caso es que antiguo sí que es el tráfico carnal, y universal como la mayoría de los oficios, y Córdoba no se escapa del grupo de ciudades en las que se practicaba, y aún se practica, este tipo de actividad. En la segunda mitad del siglo XIX, y aunque estaba mal vista por la sociedad, no era una actividad ilegal y clandestina sino que estaba permitida y regulada, como se deduce de una propuesta de modificación, de finales de siglo, de ciertos artículos del Reglamento de Higiene. Algunas de estas modificaciones eran las siguientes: «las dueñas de las casas de lenocinio no podrán establecer su tráfico sin solicitarlo previamente de la Alcaldía; en la instancia deberán prestar su asentimiento los vecinos inmediatos á la casa en que se proyecte el establecimiento del tráfico requerido; tres denuncias serán bastantes para que la autoridad local decrete la clausura de la casa...»

     Las casas en las que se ejercía la prostitución en Córdoba, o casas de lenocinio como hemos visto denominadas en la prensa, no estaban agrupadas en torno a una zona concreta de la ciudad, como podía ocurrir con otro tipo de oficios o gremios, sino que estaban dispersas por todo el callejero. Barrios como San Lorenzo, San Nicolás de la Villa, San Andrés, San Pedro, San Juan, Catedral, Compañía o San Miguel (1) contaban entre sus calles con una, dos, y hasta tres casas de lenocinio, en algunos casos, según noticias extraídas de la prensa de la época.


IMAGEN 2. Calles con prostíbulos en la segunda mitad del siglo XIX.



     El barrio de San Pedro es en el que más establecimientos de este tipo encontramos, un total de tres. Uno de ellos se encontraba en la calle San Eloy, que va desde la calle de la Palma hasta la de Alfonso XII. La "madame" del mismo recibió en septiembre de 1886 una brutal paliza a manos de dos vecinos de la calle, un hombre y una mujer, aunque se desconocen las causas que la provocaron. Otro más existía en la calle de la Rosa, que une la calle Carlos Rubio con la plaza de San Pedro, y un tercero en la calle Alcántara, que va desde la de Gutiérrez de los Ríos hasta la de la Palma, concretamente en la casa número 5.


IMAGEN 3. Calle San Eloy.




IMAGEN 4. Calle Morería.
     Dos de estos lupanares nos encontramos en San Nicolás de la Villa. El que más aparece en la prensa, sobre todo por los escándalos que en él se producían, era el de la calle Morería, en el lado de los números pares de la misma y cercano a la salida hacia la actual avenida del Gran Capitán. El ingeniero Duncan Shaw, responsable de la instalación de la antigua fábrica de plomo del Polígono de Chinales, denunció en su día a este prostíbulo precisamente por los numerosos escándalos y peleas que de desarrollaban entre sus paredes y a las puertas del mismo. El segundo prostíbulo de este barrio estaba en la plazuela de Aladreros.


IMAGEN 5. Calle Cardenal González.
     También dos casas de lenocinio podemos ver en cada uno de los barrios de la Catedral, San Juan y San Miguel. En el primero estaban situadas en las calles Zapatería Vieja, llamada así para diferenciarla de otra más nueva llamada Zapatería, y el segundo en la de Cardenal González, calle ésta en la que se ha ejercido la prostitución hasta no hace demasiado tiempo y en la que trabajó Ángela Ortigosa Artacho, mujer de José Manuel Marín García, que era hijo de los propietarios de la casa de recogimiento de la calle CáñamoLa actual calle Sevilla, en ese tiempo llamada de los Leones, y la contigua Málaga, entonces Siete Rincones, albergaban los prostíbulos del barrio de San Juan. Las de San Miguel se encontraban en la calles Góngora y Arca del Agua, esta última la actual Eduardo Lucena.

     San Andrés contaba también con dos prostíbulos. Uno de ellos se encontraba en la calle Duque de la Victoria, entre las calles Encarnación Agustina y Gutiérrez de los Ríos. En segundo estaba ubicado en la calle Huerto de San Andrés, en la actualidad Fernán Pérez de Oliva. En 1889 estaba regentado por Josefa Martínez Luque quien, a finales de ese año, fue asesinada a puñaladas por José Lozano León, con quien estaba manteniendo una relación.


IMAGEN 6. Calle Encarnación Agustina.



     Los dos últimos, de entre los que aparecen mencionados en la prensa, se encontraban en los barrios de San Lorenzo y en el de la Compañía. El primero estaba situado en la calle Pozanco de San Agustín, Pozanco a secas en la actualidad, «plazuela entre larga que dicen el Pozanco, por una gran hondonada que en lo antiguo formó y fué rellena cuando el arreglo del arroyo de San Lorenzo (1789.)», según Teodomiro Ramírez de Arellano, y el segundo en la de Pompeyos, calle que baja desde la plaza de la Compañía hasta la calle Ambrosio de Morales.


IMAGEN 7. Calle Pompeyos.


   
     Entiendo que ninguno de los establecimientos citados pervive en la actualidad, aunque algunos, como en el caso de la calle Cardenal González, se mantuvieran activos hasta no hace mucho tiempo y otros hayan pasado a sustituirlos. Aún se puede ver a las profesionales sentadas a la puerta de una de estas casas en la calle Caldereros, sin ir más lejos.


Rafael Expósito Ruiz.




(1) Denominación de los barrios según la división en Parroquias del plano de 1851 de José María de Montis.




DOCUMENTACIÓN
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- Paseos por Córdoba. Teodomiro Ramírez de Arellano.

IMÁGENES
- Imagen 1. Extraída de "Sexo en la época victoriana: erotismo e higiene en la era de la "doble moral", infobae.com.
- Imagen 2: Sección del plano de 1884 de Casañal, editada por el autor.
- Imagen 3: Fotograma de la película "La tierra de los toros" (1924), subido por Antonio Moreno Bello al grupo de Facebook HISTORIA DE CÓRDOBA EN IMÁGENES.
- Imagen 4: Vista de la calle Morería, Ladis. Archivo Municipal de Córdoba.
- Imagen 5: Una calle y tipos del país. Calle Cardenal González, 1896. Rafael Garzón Rodríguez. Archivo Municipal de Córdoba.
- Imagen 6: Vista de la calle Encarnación Agustina, S.A. Archivo Municipal de Córdoba.
- Imagen 7: Vuillard dans une rue de Cordoue, son Kodak sous le bras et devançant les frères Bibesco, 1901. Pierre Bonnard. Musée d'Orsay.

viernes, 8 de noviembre de 2024

UN PEDESTAL DE ESTATUA PARA REPARAR EL PUENTE ROMANO

      La reutilización de materiales constructivos no es nada nuevo, es algo que el ser humano viene practicando desde tiempos inmemoriales. En Córdoba, por ejemplo, visigodos y árabes reutilizaron basas, fustes y capiteles romanos, y la ciudad palatina de Medina Azahara acabó convertida en una cantera para todo tipo de construcciones tras su destrucción y abandono. Es curiosa, sin embargo, la finalidad que se le acaba dando a algunos de esos materiales, como se puede deducir del título de esta entrada.


IMAGEN 1. Puente romano, o al menos viejo, de Córdoba.



     A finales de 1873 Luis Sáenz Gutiérrez, Inspector General del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, fue destinado a la provincia de Córdoba, y aún no había tenido de examinar y reconocer el Puente Romano cuando se produjo una de las más grandes avenidas en el Guadalquivir, el 7 de diciembre de ese mismo año. Cuando el nivel de las aguas volvió a su sitio y se pudo hacer un reconocimiento del estado del Puente, el Inspector quedó asombrado no sólo por el deplorable estado en que éste se encontraba sino por la disparidad de los elementos que lo formaban:

     «Por doquiera me hablaban del puente romano; que tal origen tenía había leído ya en varios documentos, como también haber sido reconstruido por los árabes, sufriendo reformas más tarde y después de la reconquista. Aun examinada detenidamente la obra una y otra vez y ante aquella imponente masa de pilas de exagerados espesores, desiguales todas como sus tajamares, y sosteniendo arcos también de distintas luces, alturas y formas, con diferentes construcciones y aparejos, reparos y recalzos, y, reunidos, desde el sillar perfectamente labrado, al vergonzoso rehenchido con ladrillo, no era dable precisar la época en que se construyera ninguno de los arcos. De arquitectura clásica romana los centrales, si bien modernos relativa y seguramente, románico otro al parecer, con mucho aspecto árabe alguno, gótico quizás o mudejar...»


IMAGEN 2. El puente en 1894.



     Otro aspecto que le sorprendió, y de manera negativa también, fue el hallazgo de una pieza usada en una de las muchas reparaciones que tuvo el Puente a lo largo de su historia, y que es de la que trata esta entrada:

     «Como prueba del poco esmero ó ligereza con que se tomaban materiales para la reparación de este puente, y el ningún aprecio en que eran tenidos los recuerdos romanos, puedo citar el encuentro de un sillar, puesto al descubierto al rebajar en Agosto de 1877 el zampeado (1) que se reparaba por debajo de uno de los tajamares (2). Este sillar de mármol procedente de las canteras de la sierra de Córdoba, medía un metro de altura por medio de soga y uno con setenta centímetros de tizón. En uno de los mayores frentes, rodeada por bien labrada moldura, se leía claramente la siguiente inscripción, que se conserva en el Museo provincial de aquella ciudad:

IN HONOREM
MEMORIAE
C» ANNII» C» E (3)
LEPIDI
MARCELLI
TRIVMVIRI
KAPITALIS
ORDO
SPLENDIDISSIMAE
COLONIAE
CORDUBENSIVM
STATVAM
EQVESTREM
PONI» DECREVIT
QVINTIA» P-F (4)
CALLA (5)
MATER
HONORE ACCT
INPENSA» (6)


IMAGEN 3. Zampeado con emparrillado de madera.



     Según la ficha técnica que ofrece en la actualidad el Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba sobre esta pieza, se trata de una caliza violeta, piedra local muy usada en Córdoba. Las dimensiones son 107,50 cm. de altura, 34,50 cm. de grosor y 52 cm. de ancho, y la descripción que ofrece es la siguiente: «Bloque prismático rectangular (paralelepípedo), fracturado en tres fragmentos que presenta una de las caras lisas moldurada en el borde, con una inscripción, desarrollada en 19 líneas, con letra de 2 y 3 cm. de altura. Interpunción triangular. La pieza está bastante deteriorada, la moldura erosionada y algún fragmento que falta; no obstante, la inscripción se lee bien y está completa». Anteriormente Samuel de los Santos Jener, director del Museo entre 1925 y 1958, la mencionó de esta manera en la Guía publicada en 1950:

     «En los lados útiles de este patio hay también instalados pedestales de estatuas imperiales y altares dedicados a personajes y divinidades, con numerosas inscripciones, de que, dada la brevedad de esta GUÍA, sólo anotaremos los más interesantes: En 1877 se halló en un estribo tajamar del puente sobre el Guadalquivir el pedestal número 37, que conmemora la erección de una estatua ecuestre al Triunviro Cayo Annio Lépido, costeado por su madre, Quintia Galla, hija de Pompeyo, que dice así:...»


IMAGEN 4. El pedestal en el Museo Arqueológico.



     Las transcripciones de la inscripción ofrecidas por Sáenz Gutiérrez, de los Santos Jener o el C.I.L. varían mínimamente en algunas letras, lo que no afectaría en gran medida al contenido de la misma, que básicamente nos dice que Córdoba hizo erigir "post mortem" una estatua ecuestre sobre un pedestal en honor de este C. Annius C.f. Lepidus Marcellus, y que su madre aceptó el honor y reembolsó los gastos a la ciudad. Nos quedamos, sin embargo, sin saber qué fue de la estatua y en qué punto exacto fue colocada ya que, una vez que hubo que reparar el puente, primó más el valor que el pedestal tenía como piedra que el histórico que pudiera haber tenido.

 

Rafael Expósito Ruiz.


(1) Zampeado: Técnica utilizada para calzar los pilares del puente cuando no existe roca madre superficial. El procedimiento es la creación de un emparrillado reticular por medio de vigas de madera tratada contra la humedad. En los vértices de cada retícula se clavan los pilotes. El resto de la retícula se adoquina. Esta técnica era comúnmente utilizada para la construcción de puentes antes del siglo XX. (F. Javier Rubiato Lacambra).
(2) Tajamar: Ensanchamiento realizado en la pila de un puente adoptando una sección de forma hidrodinámica (redondeada, almendrada o triangular) para conducir suavemente el agua de la corriente bajo el puente, de manera que se disminuya el empuje sobre la obra y se facilite el desagüe. Vocabulario de Ingeniería de Puentes.
(3) C(ai) · ANNII · C(ai) · F(ilii), según el C.I.L. (Corpus Inscriptionum Latinarum).
C. ANNl. C. P., según Samuel de los Santos Jener. 
(4) QVINTIA · P(ubli) · F(ilia), según el C.I.L.
(5) GALLA, según el C.I.L.
(6) IMPENSAM re[misit], según el C.I.L.



DOCUMENTACIÓN
Datos históricos acerca de la construcción del puente llamado de Córdoba en la carretera de primer orden de Madrid a Cádiz, 1894. Luis Sáinz Gutiérrez.
- Guía del Museo Arqueológico Provincial de Córdoba, 1950. Samuel de los Santos Jener.
Huellas romanas en la provincia de Córdoba. Calzadas y puentes, 2002. Francisco Javier Rubiato Lacambra
- museosdeandalucia.es/web/museoarqueologicodecordoba
- Navarro Caballero, Milagros. Perfectísima Femina, 2017. Milagros Navarro Caballero.
- Puentes romanos. Los puentes romanos del término municipal de Córdoba, 2013. Ildefonso Ostos-López.

IMÁGENES
- Imagen 1: Fotografía hecha por el autor.
- Imagen 2: Dibujo extraído de "Datos históricos acerca de la construcción del puente llamado de Córdoba en la carretera de primer orden de Madrid a Cádiz", Luis Sainz, 1894.
- Imagen 3: Dibujo extraído de "Puentes romanos. Los puentes romanos del término municipal de Córdoba", 2013. Ildefonso Ostos-López.
- Imagen 4: Fotografía de Dolores Luna Osuna que acompaña a la ficha del Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba.

sábado, 2 de noviembre de 2024

UN CRIMEN SIN CASTIGO

      El 25 de junio de 1902, el matrimonio formado por Felipe y Josefa volvía andando desde el Campo de la Verdad por el Puente Romano. Eran las siete de la tarde y venían discutiendo cuando, hacia la mitad del puente, Felipe sacó una navaja y le asestó seis puñaladas a Josefa que acabaron con su vida. Aunque intentó huir fue rápidamente detenido por la guardia civil y conducido a la cárcel.


IMAGEN 1. Una pareja con un niño por el Puente Romano.



     La vista de la causa se celebró el 7 de febrero del año siguiente, en la Sección Primera de la Audiencia, en el número 4 de la calle María Cristina, y en la misma se pudieron escuchar tanto los detalles del suceso como las circunstancias que lo provocaron. El diario El Defensor de Córdoba lo cuenta así:

     «Según el Ministerio público los hechos ocurrieron del modo siguiente: 
     El procesado, casado con Josefa P. F., sufría por la vida irregular de ésta frecuentes disgustos. En varias ocasiones trató de persuadirla de que fuera por buen camino, sin obtener resultado alguno, tolerando sus infidelidades.
     El matrimonio tenía un hijo de corta edad y al verse el marido abandonado con él, púsolo al cuidado de una mujer y no desistió de que la suya variara de conducta.
     Enteróse el 25 último de que su esposa había estado en una casa de Córdoba con un amante y luego con una amiga en el Campo de la Verdad y allí se dirigió.
Al encontrarla le dijo: "¡Ay mujer de Dios, en qué malos pasos te veo; vente conmigo á recoger ese niño!" Ella se negó y marchando ambos por el Puente, estando á la mitad de él, sacó Felipe una navaja é infirió a Josefa siete heridas, una en la espalda, que le produjo la muerte.
     Cumplidas las formalidades de la ley declara Felipe M. V. E., de edad de 32 años, oficio trabajador del campo, manifiesta que su esposa, abandonando al hijo, tuvo relaciones con varios individuos. El entregó al niño á los cuidados de una mujer nombrada Currita la piconera.
     Vino á Córdoba el 25 de Junio á ver á su hijo, lo halló desmejorado, Currita le dijo que no podía tenerlo más en su casa, y entonces marcharon dicha mujer y él en busca de Josefa, á rogarle que se encargara de su hijo. Con tres hombres se encontraba en el Campo de la Verdad, quienes huyeron á la vista de Felipe y entonces éste reconvino á su esposa por su mala vida, contestándole ella que no quería ver ni á él ni á su hijo. Josefa amenazó a Felipe yendo por el Puente disputando y él sacó una navaja, causándole las lesiones, una de las cuales le privó de la vida».


IMAGEN 2. Iglesia en el Campo de la Verdad.



     Seis veces apuñaló Felipe a Josefa, una vez en el esternón, otra en la mama derecha, dos en el brazo izquierdo, una en el antebrazo derecho y la última en la espalda, mientras ella intentaba escapar, y que fue la que acabó con su vida. Según los peritos médicos los golpes fueron asestados con intención de matar, aunque sin ensañamiento (supongo que para ellos el ensañamiento comienza a partir de la séptima puñalada). 

     Los testigos citados a declarar corroboraron las continuas infidelidades de Josefa y el que ésta habría dicho que no quería ni a Felipe ni a su hijo, y que iba a llevar a este último a la inclusa. Tras la intervención del fiscal, en la que se centró en demostrar que se trataba claramente de un parricidio para el que solicitó un veredicto de culpabilidad, «pues es de justicia», el abogado de Felipe intentó convencer a los miembros del jurado, todos hombres dicho sea de paso, de que su defendido actuó de manera involuntaria, que había crecido sin el amor de una madre y que tenía miedo de que Josefa acabara con la vida del hijo de ambos.


IMAGEN 3. Audiencia Provincial en su "nueva sede" del Gran Capitán.



     La vista fue suspendida a las 18:15 de la tarde para ser reanudada al día siguiente a las 13:00 horas. Tras un resumen de los debates a cargo del Presidente del Tribunal y de leerle a los jurados las preguntas que deberían contestar para alcanzar un veredicto, éstos se retiraron a la sala de deliberaciones. El veredicto fue, increíblemente, de «inculpabilidad». El Ministerio Fiscal solicitó entonces la revisión de la causa, a lo que el Tribunal accedió. El día 9 de mayo se produjo esta revisión y, como había ocurrido tres meses antes, Felipe fue nuevamente absuelto. No había ni una sola mujer entre los miembros del jurado. Leer para creer.


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

IMÁGENES
- Imagen 1: Fotografía extraída del grupo de Facebook CORDUBA.
- Imágenes 2 y 3: Fotografías extraídas del grupo de Facebook HISTORIA DE CÓRDOBA EN IMÁGENES.