miércoles, 20 de mayo de 2026

DOS HISTORIAS DE JUSTICIA POÉTICA

     En 1836 Córdoba fue el escenario de uno de los episodios que formaron parte de la Primera Guerra Carlista, entre los partidarios de Carlos María Isidro Benito de Borbón y Borbón Parma, hermano del recién fallecido Fernando VII, y los de María Isabel Luisa de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, legítima heredera al trono y que estaba representada por la reina regente María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, su madre. El 30 de septiembre de dicho año las tropas del general carlista Miguel Sancho Gómez Damas entraban en nuestra ciudad, ayudadas por parte de sus habitantes, y la tomaban definitivamente dos días después.


IMAGEN 1. La vista de Córdoba de Alfred Guesdon.



     Podría continuar narrando cómo se desarrolló esta ocupación de apenas dos semanas pero éste no es un blog de Historia sino de "historias", así es que os voy a dejar con el relato de dos de ellas. Las dos ocurrieron en 1836, una de ellas el mismo día en que las tropas carlistas entraban en Córdoba, y el nexo que las une es que en ambas acabó actuando la justicia poética. Teodomiro Ramírez de Arellano lo dejó escrito así:


IMAGEN 2. Bajando la Espartería.
     «Cierta mañana, bajaba la Espartería el infeliz Javier de Burgos, partidario de la suprimida constitución, al mismo tiempo que el voluntario realista Nicolás García, el Rubio, subia con su sable, que sacó, yéndose para el primero en ademan de herirlo: éste, indefenso y acobardado, demandó auxilio á un fraile de San Pablo que también pasaba y que con loable caridad lo abrazó, cubriéndolo con su manto y diciendo á su perseguidor:— «Ea, vamos, basta ya; nada de odios.» — mas, lejos de obedecer, le dio una estocada, pasando la capa del religioso y asesinándolo casi en sus brazos. Impune quedó por entonces aquel delito, como desgraciadamente sucede en muchas ocasiones; pero la Providencia se encargó de vengarlo, y en 1836, murió el García arrastrado por el coche-correo, en cuyo estribo se subió en un viaje á Sevilla, á donde iba á pié en busca de un hermano que lo amparase en la desgracia, que parecía perseguirlo desde la perpetración de aquel crimen».


IMAGEN 3. Los escalones de la bajada de la lonja.



     «Hacia el año 1830 hubo una gran cuestión entre dos vecinos de esta capital, uno llamado Cristobal de Soto y el otro conocido por Ravidiego: Francisco de Luque, amigo de ambos, hizo grandes esfuerzos por avenirlos, consiguiendolo, al parecer, y siguiendo con ellos todo el dia de broma, hasta llegar la noche, que convinieron en continuar reunidos; más uno de ellos, hizo presente la necesidad de ir a sus casas a dar aviso para no alarmar a las familias, creyéronlo acertado, sin comprender que iba a armarse de nuevo para saciar la sed de venganza contra el que ya lo había perdonado: reuniéronse de nuevo, siguiendo la broma hasta las doce de la noche en que, al pasar por el Mármol quebrado, el asesino echó un brazo por los hombros de su adversario y de pronto le clavó un cuchillo en el pecho, haciéndole caer en el escalón que forma la bajada de la lonja, echando a correr sin escuchar los denuestos de Francisco de Luque, a quien conocieron unas mujeres que se asomaron y cuyas declaraciones bastaron para que fuese preso y encausado por asesinato, no teniendo otras consecuencias por haber muerto en la cárcel, de pena, sin que fuese posible probar quién era el verdadero delincuente: éste quedó salvo, dedicándose a traer vinagre de Montilla y venderlo en Córdoba, además de otros portes de vino que hacía con una buena recua de mulos comprados con los productos de su industria, cada dia en aumento; el 30 de septiembre de 1836, en que entraron los facciosos en ésta Capital, llegó nuestro vinatero a la Puerta del Puente, y logrando que le abrieran entró con sus mulos por la Carrera; más, sintiendo los tiros de los nacionales que se replegaban al fuerte, aceleró el paso a entrarse por la calle del Mesón del Sol [Magistral González Francés], cuando le alcanzó una bala que lo dejó muerto en el mismo escalón de la lonja donde él tan inicuamente había asesinado al que ya le había dado la mano de amigo».


 Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Paseos por Córdoba: ó sean, apuntes para su historia, 1873-77. Teodomiro Ramírez de Arellano.

IMÁGENES
- Imagen 1: Vista aérea de Córdoba, dibujo a lápiz y aguada sobre papel. Alfred Guesdon, 1853.
- Imágenes 2 y 3: Fotografías extraídas del grupo de Facebook HISTORIA DE CÓRDOBA EN IMÁGENES, compartidas por Lolo Cordoba y Antonio Moreno Bello respectivamente.