martes, 31 de marzo de 2026

EL CRIMEN DE PUEBLONUEVO. PRIMERA PARTE.

     El 7 de febrero de 1894 la localidad cordobesa de Pueblonuevo amanecía con la noticia de un trágico suceso, que ocuparía durante los meses siguientes las páginas de la prensa de la época. A nivel local, el periódico encargado de dar difusión al caso fue el Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos, el mismo que un año y tres meses después de lo ocurrido y previamente a la celebración del juicio, publicó un artículo en el que daba cuenta de los hechos y las circunstancias que rodearon tan atroz asesinato. La extensión del mismo hizo que el citado artículo fuera publicado en dos partes, y así lo haré yo para no alargar demasiado esta entrada. La primera entrega es la que sigue:


IMAGEN 1. Vista de Peñarroya-Pueblonuevo.



     Las múltiples versiones que á raiz de un suceso extraordinario suelen propalarse, nos determinó cuando este horrible crimen se descubrió á no dar más que sucinta relación del mismo, temerosos por una parte de que informes tomados, siempre de buena fé, resultasen equivocados y perjudicásemos gravemente el concepto moral y público de alguna persona, y por otra, el respeto que nos merece siempre la justicia, bajo cuya acción cayó desde los primeros momentos su esclarecimiento, formándose el oportuno proceso; mas habiendo cesado las causas que motivaron el efecto de nuestra reserva, y siendo próximo el dia que la Audiencia de esta provincia tiene señalado para la vista en juicio oral y público, vamos á refrescar la memoria de nuestros lectores con la exposición mas detallada y ordenada que nos sea posible acerca de los hechos principales á este crimen relacionados, seguros de que el público quedará perfectamente enterado y con ello nuestra misión cumplida.

     Bajo el nombre de el «Crimen de Pueblo-Nuevo» se conoce al perpetrado en la persona de Maria Jordán Gavilán, de 22 años de edad, casada, con tres hijos llamados José, Vicente y Ana, de tres, un año, y un mes, respectivamente, y á la que se encontró en el corral de su casa muerta violentamente y quemada, en la mañana del dia siete de febrero de 1894.
     Síguese el procedimiento contra el esposo de la interfecta, Andrés Perez Granero, y los hermanos Rafael y Maria Granero Torrente, tio y madre del Andrés, porque si bien en un principio se encausó á Rosa Perez Granero, cuñada de la finada, la Audiencia estimó no habia motivo que determinase su responsabilidad y dicto auto de sobreseimiento.


IMAGEN 2. Una calle del pueblo.



     Descripción de la casa del crimen.
     Se halla situada en la calle Cervantes, número 13, de la aldea de Pueblo-Nuevo, término municipal de Belmez, partido judicial de Hinojosa del Duque: su aspecto es el común y corriente de todas las del pueblo; á su entrada, y en el primer cuerpo á la derecha, hay una habitación que el dia de autos no contenia mas que un montón de naranjas, por lo que puede asegurarse que estaba inhabitada; en el segundo cuerpo, á la derecha, hay una habitación que tiene una ventana que dá á un corral, cuya ventana, como tenia una de sus puertas entre abierta, pudo observarse que en el poyo de la misma estaba colocado un velon pequeño: contenía esta habitación una cama deshecha con ropa de hombre sobre ella, varios muebles en regular orden colocados, con algunas prendas de ropa sobre los mismos; una silla frente á la cama, en la que habia un vestido á cuadros azules y un mantón negro, é inmediatamente, pero en el suelo, una alcuza para aceite de oliva, pero vacia.
     A la izquierda del segundo cuerpo está la cocina con chimenea, en la que habia una porción de leña de jara partida y preparada para encenderse; tiene una puerta que estaba abierta y dá á un corral, que es de cuatro metros de ancho por tres de largo; en el frente del corral habia una empalizada de dos metros de altura y sobre ella alguna leña de jara, á la izquierda un pesebre como de un metro de largo al que estaba atado un burro, y á la derecha, en el rincon y frente el cuerpo de una muger.

     Posicion y examen del cadáver de Maria Jordan Gavilán.
     Estaba esta desgraciada en posición diculito [decúbito] lateral izquierdo con flexión forzada de la pierna del mismo lado, la cabeza levantada y medio oculta por un haz de leña mirando hacia abajo, arrojaba por la nariz una mucosidad sanguinolenta y espesa, la lengua fuertemente aprisionada en su punta por las arcadas dentarias, amoratada en la parte que se descubría, sus labios estaban amoratados y entreabiertos, el pelo lo tenía recogido y aprisionado con un pañuelo hecho gorro que está en parte quemado, librando la parte izquierda y posterior del cabello, pues la anterior del mismo lado presenta una estension de pelo quemado y en la parte central de la cabeza una superficie circular de unos tres centímetros de diámetro desprovista de epidermis, y á uno y otro lado de la expresada superficie dos heridas contusas de poca estension que interesan el cuero cabelludo.
     El brazo y mano derecha apoyada sobre el haz de lecha presentaban manchas negruzcas producidas por la acción del fuego (algunos trozos de piel estaban carbonizados). El brazo izquierdo oculto bajo las ramas y hubo que levantar el cadáver para ver que presentaba análogas quemaduras que el derecho.
     El pecho lo tenía completamente cubierto de un color amarillento súcio que daba al tacto la consistencia y sonido del pergamino y hacía presentir la influencia de un calor lento, prolongado y no suficiente á ocasionar la combustión; la parte superior y posterior del toráx quedaron libres de la acción del fuego; los hombros y cintura los tenía cubiertos en parte de restos de ropa y desnudo completamente la mitad inferior del cuerpo.
     Calzaba los pies con botas y sin medias, y notábase como á tres ó cuatro centímetros por encima de aquellas, que terminaban rápidamente las quemaduras, marcándose la línea divisoria sin gradaciones.
     Tanto el haz de leña que había debajo de la cabeza y brazo derecho de la interfecta, como dos tallos de adelfas verdes y la leña que contenía la empalizada no tenían la menor señal de haber sido atacadas por el combustible, y cuando el cadáver se levantó pudo observarse que en el sitio por él ocupado no existía rastro ni vestigio de otro combustible que el de los vestidos que habían ardido, del que quedaron dos pedazos que no había consumido el fuego y que daban un olor manifiesto á aceite de oliva.


IMAGEN 3. Chiquillos en una calle del pueblo.



     Como se descubrió el crímen.
     María Granado Torrente, que tenía un puesto para la venta en la plaza de la aldea de Pueblo-Nuevo, (así como también tenía otro su hermano Rafael) á eso de las nueve de la mañana del dia 7 de febrero de 1894, dijo á su hija Rosa que llevara á María Jordán Gavilán los hijos de ésta que la Granado tenía, pues le molestaban en la plaza. Cumpliendo Rosa el encargo de su madre, se fué con los niños á casa de su cuñada, extrañándole sobre manera que el burro estuviese en la cocina, y como la puerta que de ésta comunica con el corral estaba abierta, al acercarse vió que su hermana política estaba muerta en un rincón del mismo y sin ropas. Por tal causa salió precipitadamente y dió cuenta á su madre, enterándose del suceso varios vecinos, que aglomerados á la puerta de la casa tan luego se enteraron, comentaban el hecho. Como pasara por allí el guardia civil Santiago Mediano Córdoba, se extrañó de ver tanta gente, y al preguntar la causa, díjole Rafael Granero Torrente, que á la sazón salía de la casa, que «la mujer de Andrés estaba muerta y quemada.» Acto seguido el referido guardia puso el hecho en conocimiento del alcalde pedáneo don Lucio Martin Nogales, y ambos, acompañados del facultativo don Emiliano Roldán, se personaron en el domicilio de la infortunada María Jordán, á la que hallaron quemada y muerta; más como ardiera aún alguna ropa de la desgraciada que la rodeaba la cintura, apagaron el fuego sin tocar el cadáver, dando el citado alcalde parte inmediatamente de este hecho al Juzgado municipal de Belmez, y dispuso que el marido de la interfecta Andrés Perez Granero y el tio de éste Rafael Granero Torrente, fuesen detenidos por recaer sobre ellos, de rumor público, acusación de haber tomado participación en el crímen.

     María Jordán fué muerta alevosamente.
     Puede consignarse sin temor alguno á error el enunciado precedente, pues científicamente está probado por las manifestaciones de los ilustrados médicos don Emiliano Ramirez y Lopez y don José Marin y Martin, quienes después de un detenido y concienzudo exámen del cadáver de la finada, practicada que fué la autopsia, afirmaron

     Primero.- Que María Jordán Gavilán fué muerta violentamente entre las dos y las cuatro de la madrugada del dia 7 de febrero de 1894.
     Segundo.- Que la violencia empleada fué la asfixia por sofocación, y rápidamente.
     Tercero.- Que la asfixia se ocasionó en este caso ó con la mano tapando la boca y la nariz ó por comprexión del pecho hasta el punto de imposibilitar los movimientos musculares, ó empleando ambos procedimientos simultáneamente.
     Cuarto.- Que teniendo en cuenta tanto la débil constitución de la finada, como la anemia producida en la misma por la falta de alimentación, un embarazo laborioso y las pocas fuerzas con que podía contar (pues unido á lo expuesto la infeliz hacía pocos dias que había dado á luz cuando se cometió el crimen), este pudo ser realizado por una sola persona, sin perjuicio de que pudieran intervenir dos ó más.
     Quinto.- Que las heridas encontradas en la cabeza de la interfecta, fueron causadas cuando la María era ya cadáver; y
     Sexto.- Que el cuerpo de la infeliz finada fué quemado después de ser cadáver y á fuego lento.


IMAGEN 4. Otra vista del pueblo.



     Lo que dicen los procesados.
     Andrés Perez Granero, esposo de la interfecta, tiene 29 años de edad, es natural de Linares (Jaen), minero, domiciliado en Pueblo Nuevo, carece de instrucción y no tiene antecedentes penales.
     Este procesado ha dado dos versiones diferentes acerca de como pasó y que le ocurrió en la noche del dia 6 á 7 de febrero del año último, á partir desde las ocho y media, hora que en unión de su mujer se salió de casa de su vecina conocida por la «Caraballa», donde estaban de visita, para irse á su casa á dormir.
 
     Es la primera: que se acostó á la dicha hora ocho y media; que serían las tres de la madrugada cuando su mujer, que padecía ataques (no dice de que clase) empezó á gritar «¡Madre mía!»; que á las cinco y media le llamó un minero llamado José, para el trabajo; que se levantó, y al irse dijo á su mujer que cerrase la puerta, y como esta le contestase lo efectuase él, se marchó echando el cerrojo al postigo de la puerta de la calle, y dejando esta encajada; que quedó su mujer en la cama con dos de sus hijos, el mayor y el más pequeño, por cuanto que el de enmedio, ó sea el de un año, dormía en casa de su madre; que como únicamente entran en su casa su citada madre y su tío Rafael para recoger un tablero que para su puesto de la plaza depositaba en su casa, no sospecha quiénes hayan sido los autores de la muerte de su mujer, creyendo que ella misma se prendería fuego.


IMAGEN 5. Arranque del castillete del pozo Antolín, en la mina del mismo nombre.



     Es la segunda manifestación ó versión que dá, la siguiente: que se acostó á la hora referida, y como á la una de la noche y estando cuestionando con su mujer, llamó su tío Rafael y le abrió la puerta; que aquél se sentó en una silla, mientras él seguía disputando con su esposa; que como á las cuatro se levantó y como no tuviera preparada la ropa, dió una bofetada y un golpe con la mano á su mujer, cayéndole al suelo; que su tío le dijo, «pégale, pégale sobrinico», y levantándose su tío de la silla, cojió a su mujer, la llevó al corral, encendiendo un fósforo y se lo aplicó al vestido, marchándose él hasta la plaza, desde donde volvió con objeto de recojer el candil; que al entrar salía su mencionado tío Rafael con el que no habló palabra alguna, yéndose él inmediatamente á su trabajo, después de recoger el candil citado y unas alforjas, y sin ver nada.
     Esta segunda declaración, que sostuvo frente á su tío Rafael, que le negaba veracidad en careo celebrado al efecto, fué después rectificada por su autor, asegurando después que la declaración verdad era la prestada primeramente.
     Tanto las manifestaciones que hizo el interesado de estar la tarde del 6 vestido de máscara con su tío y un primo llamado Manoliyo, así como la de los constantes disgustos que tenía con su mujer, están probadas; más no que el minero José lo llamara en la madrugada del 7, pues éste lo negó, diciendo que mal podría llamar al Andrés cuando trabajaba en mina diferente.
     Dijo también este procesado había tenido muchos disgustos con un tal Daniel que había sido novio de su mujer y la madre de éste, que ambos le habían amenazado de muerte y calumniado, por cuya razón los citó á juicio, pero el primer aserto queda negado por los aludidos, y con respecto al de el juicio, si bien es verdad que consta que el Andrés los demandó en una ocasión, no es menos cierto que el dia señalado para la celebración del mismo Andrés retiró su demanda, diciendo estaba ya satisfecho.

FRANCO
(Se concluirá.)


RAFAEL EXPÓSITO RUIZ.




DOCUMENTACIÓN
- Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos: Año XLVI Número 13047 - 1895 mayo 5. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

IMÁGENES
- Imágenes 1 y 4: Fotografías pertenecientes al Fondo Francisco Solano Márquez. Archivo de la Diputación Provincial de Córdoba.
- Imágenes 2 y 3: Fotografías compartidas en el grupo de Facebook "Fotografías Antiguas de Peñarroya-Pueblonuevo", por Daniela Sánchez Muñoz y Antonio Suescum Pajuelo respectivamente.
- Imagen 5: Fotografía tomada por el autor.

viernes, 20 de marzo de 2026

EL POCITO DE LA FUENSANTA

     Supongo que buena parte de las cordobesas y cordobeses conocerán la curiosa leyenda del Caimán de la Fuensanta y las peripecias del cojo para acabar con la vida de este reptil que, siendo originario de zonas tropicales del otro lado del "charco", decidió darse un chapuzón en uno de nuestros arroyos. La realidad es que se trata de un animal cazado en Filipinas y traído como exvoto al Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta. Pero existe otra leyenda que justifica la construcción de dicho santuario junto al manantial que surtía de agua al conocido pocito. A petición de uno de mis más fieles seguidores, David Morales, os dejo con esa curiosa historia, tal y como la dejó escrita Teodomiro Ramírez de Arellano:


IMAGEN 1. La iglesia de la Fuensanta y la capilla que rodea al pocito.



      En la primera mitad del siglo XV moraba en el barrio de San Lorenzo, junto á la puentezuela, un infeliz cardador de lana llamado Gonzalo García, á quien su escaso jornal no bastaba á sostener á su esposa é hija, la primera paralítica y la segunda demente; por tanto, imposibilitadas de ayudar á contribuir con su trabajo á los gastos de la familia: desesperado con tan triste situación, y no sabiendo qué determinación tomar, salióse un dia por la puerta de Baeza hacia el arroyo de las Peñas ó Piedras, que es el de la Fuensanta, y hacia el sitio que aun se denomina de las Moras, á causa de las muchas silvestres nacidas en aquellos paredones.

     Meditabundo y pensativo iba Gonzalo hacia el mencionado sitio, cuando se le acercaron dos hermosas jóvenes, una en pos de otra, y un gallardo mancebo: la primera le dirigió estas ó parecidas cariñosas palabras: «Gonzalo, toma un vaso de agua de aquella fuente, y con devoción dalo á tu mujer é hija, y tendrán salud.» Suspenso quedó aquel desgraciado, si bien dominándolo la idea de que sus favorecedores serían la Virgen María y los Patronos de Córdoba San Acisclo y Santa Victoria, en cuya idea lo afirmó el gallardo joven, diciéndole: «Haz lo que te manda la Madre de Jesucristo, que yo y
mi hermana Victoria, como Patronos de esta ciudad, lo hemos alcanzado de la Virgen Santísima.» Lleno de gozo y aun mas admirado, volvió ansioso la vista hacia el sitio señalado, donde efectivamente corría el agua, manando de entre las descubiertas raices de un cabrahigo [higuera], que demostrando su antigüedad, cubría con sus ramas parte del paredón de la cercana huerta; mas casi simultáneamente iba á arrojarse á los pies de su celestial bienhechora, cuando esta ya habia desaparecido con los Santos Mártires.


IMAGEN 2. Santuario y pocito en los años 30 del siglo XX.



     Henchido su corazón de gozo y agradecimiento, corrió Gonzalo á una alfarería, cercana á la hoy demolida puerta de Baeza: compró el jarro, y lleno de la salutífera agua, lo llevó á su casa, contando lo ocurrido, y pidiendo con gran fé que con ella viviesen su mujer é hija, logró verlas libres completamente de sus acerbos y ya incurables padecimientos.

     Como no podía menos de suceder, la noticia circuló por toda la ciudad; los enfermos corrieron á beber de la fuente designada, y nuevas curaciones justificaron mas y mas la virtud de sus aguas; mas nadie acertaba á descifrar aquel misterio, descubierto al fin por otra nueva revelación. El jarro comprado por Gonzalo García, y que era de barro vedriado, como color amarillo, se conservó muchos años como una preciosa reliquia, afirmando Enrique Vaca de Alfaro que el dia 6 de Abril de 1671 tuvo en su mano un fragmento que aun quedaba en poder de Juana de Luque, vecina de la calle del Aceituno, de sesenta y siete años de edad, y viuda de Nicolás Muñoz de Toro, descendiente del Gonzalo.


IMAGEN 3. Otra vista de la zona.



     Veinte años habian trascurrido desde aquel portentoso suceso, aun sumido en el mas misterioso secreto: el sitio conocido por la Albaida era la morada de los ermitaños de Córdoba, aun no congregados como en la actualidad, y uno de ellos agoviado por una cruel hidropesía que lo llevaba al sepulcro, se decidió también á beber de las saludables aguas de la santa fuente, y con ellas logró la salud apetecida: lleno de agradecimiento y fe, pedía á Dios y á la Virgen en sus oraciones, que se dignasen aclarar aquel arcano, cuando una noche, la del 8 de Setiembre, oyó cierta voz que satisfizo su ansiosa curiosidad, revelándole que en el tronco de aquel cabrahigo se encerraba una imagen de la Virgen, depositada en un hueco cuando, la persecución de los cristianos, y cuya concavidad había cerrado el trascurso de tantos años. El ermitaño corrió al dia siguiente á presentarse al Obispo de Córdoba D. Sancho de Rojas, y contándole lo ocurrido, éste hizo cortar el árbol, confirmándose las palabras del anacoreta, puesto que fué hallada la imagen que con tanta devoción veneramos. Es de barro, y tiene en la espalda unas letras muy gastadas, al parecer góticas.


IMAGEN 4. El pocito dentro de su capilla.



     Si el mas insignificante acontecimiento atrae tantos curiosos al lugar en que ocurre, figurémosnos un momento qué no sucedería en semejantes tiempos, cuando los sentimientos religiosos eran tan puros en las personas ilustradas, y el pueblo ignorante estaba subyugado por el mas exagerado fanatismo. Al dia siguiente de la revelación, cortóse el árbol, y encontrado tan estimable objeto, divulgóse la noticia con la velocidad del rayo, acudiendo casi en su totalidad el vecindario de Córdoba con el clero, autoridades y demás corporaciones, formando todos una procesión que en medio de una alegría indescriptible, aumentada por el repique de tantas campanas como entonces habia, y del disparo de cohetes y arcabuces, llegó con la imagen al Sagrario antiguo de la Catedral, hoy capilla de la Cena, donde la depositaron, hasta que se edificó en el sitio del cabrahigo el primer humilladero, costeado por el Obispo D. Sancho de Rojas.

     Y hasta aquí la leyenda. Ramírez de Arellano continúa después ofreciendo datos acerca de las posibles fechas en que habrían ocurrido los hechos o sobre la posterior construcción del humilladero junto al pozo, además del santuario y la iglesia, pero tampoco es cuestión de reproducir completos los "Paseos por Córdoba" aquí y si queréis los tenéis disponibles en biblioteca.cordoba.es. 


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Paseos por Córdoba: ó sean, apuntes para su historia, 1873-77. Teodomiro Ramírez de Arellano.

IMÁGENES
- Imágenes 1 y 4: Fotografías tomadas por el autor.
- Imágenes 2 y 3: Archivo Municipal de Córdoba.

sábado, 14 de marzo de 2026

COMO TRAFICANTE QUE SOY...

     A veces, mientras reviso algún expediente antiguo en busca de información para una nueva entrada, me encuentro con cosas curiosas. No hace mucho que creí estar viendo una carta firmada por Dios, cosa totalmente imposible ya que en caso de que este señor existiera dudo mucho que se dedicara a dejar su firma en un documento, pero que durante una fracción de segundo me dejó descolocado. El otro día me pasó con un escrito que comienza diciendo "Como traficante que soy...".

     Ya resulta raro que si uno se dedica a este trabajo tan poco lícito se dedique a ir contándolo por ahí, y mucho menos aún que lo deje por escrito y firmado, como así hizo un tal Bartolomé de Raya en 1805. Lo curioso del tema era la mercancía con la que este señor traficaba y que no era ni droga, ni armas ni nada por el estilo, sino aceite. Entiendo que el precio del "oro líquido" se suele poner por las nubes cada vez que el mal tiempo continuado afecta a las cosechas pero tampoco es como para llegar a esos extremos. Pero todo tiene su explicación, y mi sorpresa tiene que ver con la connotación peyorativa que con el paso del tiempo ha ido adquiriendo el verbo "traficar" y que antes no tenía.


IMAGEN 1. El escrito en cuestión.



     El escrito de Bartolomé está incluido en un expediente que trata sobre el traslado de una de las muchas fuentes públicas que existían en algunas de nuestras calles y plazas, cosa que a priori no tendría mucho sentido porque no veo la relación entre una fuente de agua y el aceite, a menos que éste fuera para las tostadas de los trabajadores. En cualquier caso, dicho escrito dice así: 

     «Como traficante que soy de Azeite de esta ciudad y vezino de ella recibí del Sõr [Señor] Maestro mayor de fontanero de esta dha. [dicha] ciudad la cantidad de trescientos quarenta y un reales de vellón valor de quatro arrobas y media de Azeite à el precio de setenta y ocho reales de vellón cada una. Y para que conste lo firmo en Cordoba à seis de nobiembre de mil ochocientos cinco = Bartolo de Raya.
Son 341 reales de vellón».

     Tras lo que en un principio parecía que iba a ser algún tipo de confesión, uno se da cuenta de que el significado de "traficante" no es sino un sinónimo de "comerciante" o "tratante", en desuso actualmente para estos menesteres, y que entiendo que la relación entre el aceite y una fuente tiene que ver con el uso de estopa y cáñamo impregnados en grasas y aceites para sellar uniones en las tuberías por las que llegaría el agua. Por cierto, si mis matemáticas no fallan, cuatro arrobas y media a 78 reales la arroba hacen un total de 351 reales y no 341, por lo que creo que al amigo Bartolomé "se la colaron floja".


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Fuentes y Cañerías. Aguas del Cabildo Eclesiástico. Antecedentes relativos a la colocación en la plazuela de la calle de D. Diego León de la fuente que existía en la pared foral de la casa del Sr. Marqués de las Atalayuelas frente a la del Gilete. 1821. SFC/00278-005. Archivo Municipal de Córdoba.

IMÁGENES
- Imagen 1: Fotografía tomada por el autor sobre el escrito perteneciente al expediente citado.

domingo, 8 de marzo de 2026

DE VISITA EN EL MUSEO ARQUEOLÓGICO

     Hace un par de semanas estuve de visita en el Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba con mis compis del curso de Patrimonio Andaluz, de nuevo acompañados por nuestros profes David y Auxi y una vez más con las inmejorables explicaciones de nuestro guía Eduardo Hidalgo, con el que realizamos hace poco una visita a la Mezquita y al que resulta que ya conocía de cuando ambos usábamos pantalón corto ya que hice la antigua E.G.B. con su hermano Paco, sólo unos años mayor que él, en las entonces Reales Escuelas Pías de la Inmaculada Concepción, en la plaza de la Compañía.


IMAGEN 1. Portada del palacio de los Páez de Castillejo.



     Curiosidades aparte, esta actividad estaba programada para el pasado día 4 de febrero, pero hubo de ser suspendida al igual que el resto de actividades educativas por culpa de la borrasca Leonardo, y pudo ser retomada una vez que el tiempo y la agenda lo permitieron, así es que a las 5 de la tarde del día 17 comenzó la visita a la penúltima sede del Museo Arqueológico (nunca hay que decir la última). Se trata de la ampliación que se inauguró en 2011 junto al palacio de los Páez de Castillejo, sede oficial del museo desde 1965. La cantidad de restos arqueológicos que genera una ciudad con la historia y la importancia de Córdoba es de tal magnitud que no existe edificio que los albergue, y tanto el palacio como su ampliación se quedan pequeños para este fin, por lo que podemos ver es tan solo una mínima parte de ellos aunque representativa de todas las civilizaciones y culturas que han pasado por aquí. No voy a desgranar aquí una a una las piezas que vimos ni todas las explicaciones que Eduardo nos dio sobre ellas, porque sería imposible, así es que os hablaré acerca de algunas de las más curiosas.


IMAGEN 2. Eduardo y mis compis esperando al resto de los asistentes.



     La primera de ellas es una escultura que representa la proa de un barco. Está realizada en caliza micrítica negra y en ella se pueden observar, de abajo a arriba, un espolón guarnecido con espadas, el proembolio representando la cabeza de un jabalí y el acrostolio con forma de voluta. Según el arqueólogo Desiderio Vaquerizo, esta pieza seguramente formó parte de un monumento funerario para algún personaje relacionado con el mar o con el ejército. Se encontró en la iglesia de San Lorenzo cuando se eliminó el muro que cerraba su pórtico, en el que estaba sirviendo como vulgar mampuesto.


IMAGEN 3. Proa de barco.



     La Afrodita agachada apareció en el lugar que hoy ocupan los números 5 y 7 de la calle Amparo, fragmentada en cuatro partes aunque prácticamente completa a excepción del brazo izquierdo, el antebrazo derecho y la nariz. Se trata de una figura femenina desnuda y agachada, tallada en mármol blanco de la isla de Paros, y es una réplica romana de una obra griega anterior atribuida a Doidalsas de Bitinia, de ahí que se la llame Afrodita y no Venus, que era como los romanos llamaban a la diosa griega. Es la única réplica romana aparecida en la península ibérica y una de las seis que se conocen en todo el mundo, lo que la hace una pieza muy especial.


IMAGEN 4. Afrodita con dos figuras con manto detrás.



IMAGEN 5. Afrodita pendiente de las explicaciones de Eduardo.



     Especiales son también las figuras de bronce que representan a dos adolescentes desnudos, los efebos Apolíneo y Dionisíaco. Además de su función ornamental, también servían como portadores de bandejas o de lámparas para iluminar las estancias durante los banquetes. Su hallazgo se realizó en 2012 en una finca cercana a Pedro Abad durante una operación de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Jaén, que evitó que fueran vendidas en el mercado negro. Su importancia radica en que no sólo son unas de las únicas ocho figuras que se conservan en todo el mundo sino que los dos de Córdoba forman la única pareja que existe.


IMAGEN 6. Efebo Dionisíaco, izquierda, y Apolíneo, derecha.



     Otra pieza curiosa es el fragmento de un relieve que decoraba el frontal de un sarcófago romano. Está fechado entre finales del siglo III y principios del IV, de la era actual, y se encontró tras el cementerio de la Salud. Relacionado con uno de los pilares de la economía de la Corduba romana, la producción de aceite, el relieve representa una escena de la recolección de la aceituna y el él se pueden ver a varios personajes cogiendo los frutos a mano, ayudados por escalas, y portando cestos en la espalda para su transporte posterior.


IMAGEN 7. Recogiendo la aceituna.



     La siguiente pieza, compuesta de dos partes, tiene la peculiaridad de que en un principio se desconocía que formaban parte de un todo. Se trata de un torso desnudo y parte de la pierna izquierda, ambos de mármol de la isla de Paros, que representarían la figura sedente de Augusto divinizado y que aparecieron en el número 4 de la calle San Álvaro. El torso forma parte de los fondos del Museo y la pierna de la colección Romero de Torres, y estudios posteriores han demostrado que ambas eran parte de la misma escultura. Según la página web del Museo, esta obra podría haber sido semielaborada en talleres de Roma y concluida en Córdoba para su colocación, probablemente, en el Conjunto de Culto Imperial localizado en la calle Morería y alrededores.


IMAGEN 8. El Divo Augusto sentado.



     El Mithras Tauroktonos, un grupo escultórico que representa al dios Mitra sacrificando a un toro, fue hallado en la villa romana de Fuente Las Piedras o Villa del Mitreo, en Cabra. Está realizado en mármol blanco, probablemente en la segunda mitad del siglo segundo de la era presente, y se trata de una de las tantas deidades a las que los cordobeses adoraban antes de que el cristianismo les fuese impuesto por el emperador Constantino en el siglo IV.


IMAGEN 9. Mitra sacrificando a un toro.



     En los años 60 del siglo pasado se encontró un sarcófago paleocristiano durante las obras de cimentación de una nueva construcción en la esquina de la avenida Cruz de Juárez con la calle El Almendro. Es de mármol, datado en el primer tercio del siglo IV, y en su frontal principal se encuentran tallados seis episodios bíblicos, cinco de ellos bajos arcos y separados por columnas estriadas que representan el sacrificio de Isaac, la negación de Pedro, el milagro de los panes y los peces, Adán y Eva tras el pecado original y el milagro de la piedra de Horeb de Moisés. El sexto episodio, la leyenda de Jonás, está repartido entre los intercolumbios de los arcos.


IMAGEN 10. El sarcófago paleocristiano.




     Los alminares de las mezquitas estaban coronados por una barra metálica en la que se insertaban una serie de esferas, dos, tres o cuatro, que decrecían en tamaño desde abajo hacia arriba. Este tipo de remate se denomina yamur, y en el museo pudimos contemplar el que parece ser que una vez perteneció a una mezquita en Alcolea. Posteriormente, en época cristiana, se le añadió una veleta lateral y una cruz como remate. Curiosamente, en la capital aún podemos ver algunos ejemplos de yamures, en alminares de reciente creación o en algunos que en su día lo fueron, como el de san Nicolás de la Villa, pero eso mejor os lo explica Paco Muñoz en una entrada de su blog.


IMAGEN 11. El yamur de Alcolea.



     Al lado de este yamur, y separado por una reproducción del antiguo alminar de la Mezquita de Córdoba, se encuentra la campana del abad Sanson, una pieza de bronce de los siglos IX-X de esta era que constata la presencia cristiana en época califal. Está rodeada por una inscripción en latín que, una vez traducida, dice: "El abad Sanson ofrece este regalo a la casa (ermita) de S. Sebastián, mártir de Cristo, en el año de la Era 993", aunque hay discrepancias entre algunos autores en torno a esta fecha debido a la interpretación de uno de los signos numéricos. Es otro de los objetos importantes de nuestro museo pues se trata de la campana cristiana más antigua conservada en España.


IMAGEN 12. La campana del abad Sanson.



     Podría seguir describiendo piezas pero esto se haría interminable, y tan sólo pretendo mostrar algunas de ellas para que aquellos que aún no han visitado el museo lo hagan y descubran éstas y otras muchas piezas que me dejo atrás, como las relacionadas con el ajuar doméstico, los retratos, lápidas funerarias, capiteles y un largo etcétera que es mucho mejor contemplar in situ, y si es de la mano de un guía especializado, como en el caso de Eduardo, mucho mejor.


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- ceres.mcu.es.
- museosdeandalucia.es.
- notas cordobesas.com.

IMÁGENES
- Fotografías realizadas por el autor.