domingo, 5 de julio de 2026

ÍNDICE DE PUBLICACIONES DE QURTUBA FABULAS. AÑO VI (JULIO 2025 - JUNIO 2026)

     Un año más al mando de la nave de Qurtuba Fabulas, el sexto desde que comencé a surcar estos mares que son las curiosidades sobre la ciudad que tanto amamos. Un año que comenzó con una productividad similar a la de años anteriores pero que ha ido disminuyendo hacia el final, y es que sigo con la fea costumbre de comenzar muchas historias a la vez y luego no sé bien cómo terminarlas. Un año en el que las visitas al blog casi se han duplicado, aunque buena parte de la culpa la tienen los programas de Inteligencia Artificial que seguro que se pasean por aquí en busca de información. Y un año en el que también he descubierto que mi trabajo es lo suficientemente bueno como para que un señor mediocre lo plagie, o al menos a él se lo parece. En fin, un año más. Os dejo con lo que dio de sí.




AÑO 2025 (Julio a Diciembre)


201. ÍNDICE DE PUBLICACIONES DE QURTUBA FABULAS. AÑO V (JULIO 2024 - JUNIO 2025)





IMAGEN 1.








IMAGEN 2.








IMAGEN 3.








IMAGEN 4.








IMAGEN 5.








IMAGEN 6.








IMAGEN 7.









AÑO 2026 (Enero a Junio)







IMAGEN 8.








IMAGEN 9.








IMAGEN 10.











IMÁGENES
- Fotografías tomadas por el autor excepto la imagen 8, tomada por Chari, la guía que nos acompañó en la visita por la Córdoba Romana.





domingo, 14 de junio de 2026

UNA CURIOSA CONSTRUCCIÓN EN LA CÓRDOBA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

     Hay dos aspectos que suelen llamar mucho la atención cuando contemplas fotografías antiguas del cruce de la avenida Gran Capitán y la ronda de los Tejares, especialmente si pertenecen al primer tercio del siglo XX. El primero de ellos es, sin lugar a dudas, la presencia de la estatua del Gran Capitán en el centro mismo del cruce, sitio en el que fue colocada originalmente a finales de 1923 y en el que permaneció hasta su traslado a la plaza de las Tendillas en 1927. El segundo, es la existencia en una de las esquinas de este cruce de una casa cuyo estilo arquitectónico lleva a pensar que estamos contemplando una fotografía tomada más allá de los Pirineos en lugar de en Córdoba.


IMAGEN. La curiosa construcción tras la estatua del Gran Capitán.



     El 16 de marzo del año 1900 José López de Carrizosa y Garvey, también conocido como el marqués del Mérito y de Valparaíso, solicitó la compra de una parcela que iba a quedar sobrante tras la recientemente aprobada alineación de la ronda de los Tejares, en ese momento llamada calle de Colón. Dicha parcela se encontraba, o más bien iba a aparecer, en la esquina de la citada ronda con la avenida del Gran Capitán, en el mismo lugar ocupado actualmente por unas oficinas de Ibercaja. La idea del marqués era la de «ampliar la verja de la casa de su propiedad calle Gran Capitan, n.º 18 por la parte de la calle de Colon», supongo que para que nadie construyese a continuación de su casa-palacio y perdiera su más que envidiable situación en la esquina de dos importantes avenidas. La solicitud fue aceptada el 2 de abril y el precio estipulado para la compra fue de 599 pesetas con 25 céntimos.


IMAGEN 2. La esquina de Gran Capitán con Tejares antes de la alineación.



     Pasados unos años, en 1914, el marqués quizás pensó que su nueva parcela estaba desaprovechada y se le ocurrió edificar en ella. El día 26 de octubre solicitó la debida autorización para construir «dos pabellones, uno de ellos formando un chaflan, de las mismas dimensiones que tienen los ya construidos en las otras esquinas y el otro en la parte restante de la parcela con fachada en la alineacion que corresponde a la Avenida de Canalejas». La construcción fue autorizada el 2 de noviembre y, o no se dieron mucha prisa en empezar o las obras iban muy lentas, porque el 10 de mayo de 1915 se acordó en sesión del Ayuntamiento que si para la feria de la Salud éstas no estaban concluidas se demoliese todo lo que hasta ese momento se hubiera levantado.


IMAGEN 3. El proyecto de la nueva construcción.



     Esa "manía" de querer terminar antes de la feria cualquier obra, ya sea particular o municipal, viene apareciendo en nuestra ciudad desde hace siglos, aunque raramente se cumplía. El caso es que dentro o fuera de plazo la casa se construyó, aunque con ligeras variaciones en el diseño respecto a lo que aparecía en el proyecto. Su aspecto recuerda mucho a las casas de estilo "fachwerk" o "entramado de madera", una técnica arquitectónica medieval muy común en Alemania y otros países de Europa Central que consiste en un esqueleto estructural a base de postes y vigas de madera vista. Ignoro si la construcción respondía a dicha técnica o se trataba de una simple imitación, pero el resultado no deja de ser cuando menos llamativo teniendo en cuenta que se encontraba en una ciudad del sur de España.


IMAGEN 4. La nueva construcción en los años 20-30 del siglo XX.



     No tengo claro si la planta superior de esta nueva casa se destinó a vivienda, el caso es que en la planta baja se instaló una cervecería como, además de por las fotografías de la época, se puede comprobar en noticias como la aparecida en la prensa cordobesa de 1917: «Ayer fue detenida Manuela Osuna Martínez que, en compañía de una soberbia "pítima" [borrachera], se presentó en la cervecería contigua a la casa de los Marqueses del Mérito haciendo un consumo de vino por valor de noventa céntimos que quiso pagar con un anuncio de los que imitan billetes de cien pesetas».


IMAGEN 5. La cervecería junto al Gobierno Civil.



IMAGEN 6. El bar Benítez y su terraza.



     En esa misma esquina y en la misma casa de estilo europeo seguro que algunos recordarán el ya desaparecido Bar Benítez, del empresario bujalanceño Juan Benítez Navarro, pero ahora junto al Gobierno Civil, organismo que había acogido la casa-palacio de los marqueses del Mérito desde la Segunda República. El limitado espacio interior del local era suplido con veladores en el exterior que, por lado de la ronda de los Tejares, casi se juntaban con los de otro bar, el Rosales.


IMAGEN 7. El bar Rosales junto al bar Benítez.



     A finales de los años 70 del siglo pasado, el bar Benítez, el Rosales y el edificio del Gobierno Civil, además de algún que otro inmueble más, desaparecerían para dar cabida al nuevo edificio Gran Capitán, el mismo que sigue en pie a día de hoy y que terminó con la imagen pintoresca que durante algunos años tuvo esa esquina.


IMAGEN 8. Misma esquina, diferentes construcciones.




Rafael Expósito Ruiz.





DOCUMENTACIÓN
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- Cordobapedia
- Casas alsacianas con entramado de madera. alsaciayselvanegra.com.
- SFC 00769-131. Obras Municipales. Alineación de Calles. Expediente de alineación de la Carrera de los Tejares. 1880. ARCHIVO MUNICIPAL DE CÓRDOBA.
- SFC 05058-0. EXPEDIENTE RELATIVO A LA VENTA DE TERRENO SOBRANTE DE LA VIA PUBLICA EN LA C CRISTOBAL COLON [CANALEJAS], A JOSE LOPEZ DE CARRIZOSA Y GARVEY, MARQUES DEL MERITO, PARA AMPLIAR JARDIN DE LA CASA COLINDANTE DE SU PROPIEDAD EN GRAN CAPITAN, 18. 1900. ARCHIVO MUNICIPAL DE CÓRDOBA.
- SFC 00333-030. Marqués del Valparaiso y del Mérito (Miguel Nogales GRAN CAPITAN, AV. SN ESQ, CANALEJAS, AV. 1914. ARCHIVO MUNICIPAL DE CÓRDOBA.

IMÁGENES
- Imagen 1: Sección de un montaje realizado por Lolo Cordoba a partir de varios fotogramas y compartido en el grupo de Facebook HISTORIA DE CÓRDOBA EN IMÁGENES.
- Imágenes 2 y 3: Fotografías del autor tomadas sobre planos pertenecientes a los expedientes citados en la documentación. Editadas.
- Imagen 4: Calle del Gran Capitán. António Passaporte, 1927-1936. Archivo Loty. Fototeca del Patrimonio Histórico.
- Imagen 5: Fotografía compartida por Aurora Ch en el grupo de Facebook HISTORIA DE CÓRDOBA EN IMÁGENES.
- Imagen 6: Fotografía compartida por Lolo Cordoba en el grupo de Facebook HISTORIA DE CÓRDOBA EN IMÁGENES.
- Imagen 7: Fotografía de Eladio Osuna.
- Imagen 8: Fotografía del autor.

miércoles, 20 de mayo de 2026

DOS HISTORIAS DE JUSTICIA POÉTICA

     En 1836 Córdoba fue el escenario de uno de los episodios que formaron parte de la Primera Guerra Carlista, entre los partidarios de Carlos María Isidro Benito de Borbón y Borbón Parma, hermano del recién fallecido Fernando VII, y los de María Isabel Luisa de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, legítima heredera al trono y que estaba representada por la reina regente María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, su madre. El 30 de septiembre de dicho año las tropas del general carlista Miguel Sancho Gómez Damas entraban en nuestra ciudad, ayudadas por parte de sus habitantes, y la tomaban definitivamente dos días después.


IMAGEN 1. La vista de Córdoba de Alfred Guesdon.



     Podría continuar narrando cómo se desarrolló esta ocupación de apenas dos semanas pero éste no es un blog de Historia sino de "historias", así es que os voy a dejar con el relato de dos de ellas. Las dos ocurrieron en 1836, una de ellas el mismo día en que las tropas carlistas entraban en Córdoba, y el nexo que las une es que en ambas acabó actuando la justicia poética. Teodomiro Ramírez de Arellano lo dejó escrito así:


IMAGEN 2. Bajando la Espartería.
     «Cierta mañana, bajaba la Espartería el infeliz Javier de Burgos, partidario de la suprimida constitución, al mismo tiempo que el voluntario realista Nicolás García, el Rubio, subia con su sable, que sacó, yéndose para el primero en ademan de herirlo: éste, indefenso y acobardado, demandó auxilio á un fraile de San Pablo que también pasaba y que con loable caridad lo abrazó, cubriéndolo con su manto y diciendo á su perseguidor:— «Ea, vamos, basta ya; nada de odios.» — mas, lejos de obedecer, le dio una estocada, pasando la capa del religioso y asesinándolo casi en sus brazos. Impune quedó por entonces aquel delito, como desgraciadamente sucede en muchas ocasiones; pero la Providencia se encargó de vengarlo, y en 1836, murió el García arrastrado por el coche-correo, en cuyo estribo se subió en un viaje á Sevilla, á donde iba á pié en busca de un hermano que lo amparase en la desgracia, que parecía perseguirlo desde la perpetración de aquel crimen».


IMAGEN 3. Los escalones de la bajada de la lonja.



     «Hacia el año 1830 hubo una gran cuestión entre dos vecinos de esta capital, uno llamado Cristobal de Soto y el otro conocido por Ravidiego: Francisco de Luque, amigo de ambos, hizo grandes esfuerzos por avenirlos, consiguiendolo, al parecer, y siguiendo con ellos todo el dia de broma, hasta llegar la noche, que convinieron en continuar reunidos; más uno de ellos, hizo presente la necesidad de ir a sus casas a dar aviso para no alarmar a las familias, creyéronlo acertado, sin comprender que iba a armarse de nuevo para saciar la sed de venganza contra el que ya lo había perdonado: reuniéronse de nuevo, siguiendo la broma hasta las doce de la noche en que, al pasar por el Mármol quebrado, el asesino echó un brazo por los hombros de su adversario y de pronto le clavó un cuchillo en el pecho, haciéndole caer en el escalón que forma la bajada de la lonja, echando a correr sin escuchar los denuestos de Francisco de Luque, a quien conocieron unas mujeres que se asomaron y cuyas declaraciones bastaron para que fuese preso y encausado por asesinato, no teniendo otras consecuencias por haber muerto en la cárcel, de pena, sin que fuese posible probar quién era el verdadero delincuente: éste quedó salvo, dedicándose a traer vinagre de Montilla y venderlo en Córdoba, además de otros portes de vino que hacía con una buena recua de mulos comprados con los productos de su industria, cada dia en aumento; el 30 de septiembre de 1836, en que entraron los facciosos en ésta Capital, llegó nuestro vinatero a la Puerta del Puente, y logrando que le abrieran entró con sus mulos por la Carrera; más, sintiendo los tiros de los nacionales que se replegaban al fuerte, aceleró el paso a entrarse por la calle del Mesón del Sol [Magistral González Francés], cuando le alcanzó una bala que lo dejó muerto en el mismo escalón de la lonja donde él tan inicuamente había asesinado al que ya le había dado la mano de amigo».


 Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Paseos por Córdoba: ó sean, apuntes para su historia, 1873-77. Teodomiro Ramírez de Arellano.

IMÁGENES
- Imagen 1: Vista aérea de Córdoba, dibujo a lápiz y aguada sobre papel. Alfred Guesdon, 1853.
- Imágenes 2 y 3: Fotografías extraídas del grupo de Facebook HISTORIA DE CÓRDOBA EN IMÁGENES, compartidas por Lolo Cordoba y Antonio Moreno Bello respectivamente.





lunes, 13 de abril de 2026

EL CRIMEN DE PUEBLONUEVO. CONCLUSIÓN.

     La entrada anterior a ésta quedó se quedó en el momento en que conocimos las dos declaraciones de Andrés Pérez Granero, marido de la víctima. Ambas diferían bastante entre sí, aunque en los dos casos este individuo coincidía en que no había visto nada de lo que le había pasado a su mujer. La continuación del artículo del Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos, arranca con la declaración de su tío, Rafael Granero Torrente, y es la que sigue:

     Rafael Granero Torrente, tio del Andrés, es de 41 años de edad, vendedor de la plaza de Pueblo Nuevo de donde es vecino; carece de instrucción y ha sido anteriormente condenado á la pena de 12 años y un dia de reclusión temporal con las accesorias correspondientes, en causa que se le siguió en el juzgado de Fuente Obejuna por homicidio.
     Este procesado desde un principio ha manifestado y ratificado: que la tarde del dia 6 estuvo con su sobrino Andrés de máscaras, que al oscurecer se separó de él, estando por la noche en casa de su convecino Pedro Martinez que habia muerto aquel dia, viéndolo las vecinas Ramona Pino, Catalina Palacios é Isabel Berdejo, á las que acompañó á sus casas; que despues fué al café de Santa Bárbara, donde al camarero Pepe le pagó dos reales que le debia, marchándose á su casa de doce á una y media, donde lo vió entrar un vecino con el que habló, -que allí estuvo hasta las seis de la mañana del 7, en que se levantó yéndose á su ocupación; que al salir de su casa vió al criado de don José Marín, al que ayudó á cargar unas naranjas; que serían las seis de la mañana, como queda dicho, cuando fué á casa de su sobrino Andrés, para recoger un tablero para su puesto que en el corral tenía depositado, viendo al salir á su sobrina Rosa y á otra muchacha, que sacaban naranjas de la habitación de la derecha, habiéndole preguntado antes de salir á su sobrina María, si Andrés estaba en la mina, contestándole aquélla afirmativamente. Dijo también, que serían las siete de aquella mañana cuando su sobrina Rosa se presentó á su madre, que también tiene otro puesto en la plaza, diciendo «que Maria estaba muerta en el corral»; que él fué inmediatamente, pero al verla muerta y que no podia prestarla auxilios, se volvió á su puesto, de donde no se movió hasta terminar la venta; que á las nueve se fué á almorzar á casa de la Geroma, y de allí pasando por la puerta de la casa de la interfecta, se dirigió por la carretera para ver si llegaba su remitente. Asegura que su hermana habló con su sobrina Maria despues que él; que no vió fuego la primera vez que entró ni en la chimenea ni en el corral, pero sí luz en la habitación de su otra sobrina María, y que cree que ésta se quemara ella misma.


IMAGEN 1. Vista de Peñarroya-Pueblonuevo.


     De las citas que hace este procesado resulta: que con efecto acompañó á sus convecinas Ramona, Catalina é Isabel; que el camarero no recuerda si estuvo en el café Rafael Granero, sin duda por el bullicio que aquella noche habia con las máscaras; que si bien su vecino Marcelino Gimenez Tena no lo vió, su compañero Antonio H. Mellado, asegura que entre doce y una, estando llamando á la puerta de su casa llegó á la suya el procesado Rafael, al que como llevaba la llave le dijo «de eso me escuso yo»; -y que si ayudó al criado de don José Marín á cargar unas naranjas, no fué en el sitio ni hora que Rafael declaró.
     Además de lo expuesto, debemos manifestar que de voz pública se dice que este desgraciado mató de una paliza á una tal llamada Paula, con la que hacia vida marital, por más que oficialmente resulta que falleció de enteritis. Con posterioridad tuvo otra criada llamada Juliana Garcia que se marchó al poco tiempo; según el procesado, la despidió porque no le servia para la venta.

-


     María Granero Torrente -Esta procesada pasó la noche del 6 al 7 en su casa, según ha acreditado con el testimonio de algunos testigos; ha manifestado que de seis y media á siete de la mañana del dia del crimen fué á casa de su nuera á dejar á su nietecito; primero dijo que la vió en la cama y la preguntó si su hijo había ido á la mina, contestándole aquella que sí; luego dijo que no la vió ni podía asegurar si estaba ó no en la cama, y también afirmó después que si bien la vió le parecía que no le habló nada; que se marchó á su puesto de la plaza enseguida, hasta las diez; que como á las nueve y media llegó su hija Rosa á la que le dió los niños para que se los llevase á su nuera por que en la plaza le molestaban, volviendo enseguida aquella con la noticia de que María estaba muerta en el corral; que fué enseguida, y á poco de estar allí llegó el padre de la interfecta; que no vió leña encima ni debajo del cadáver, pero si que humeaba, y que la primera vez que aquel dia fué á casa de su nuera no vió fuego ni en el corral ni en la chimenea, creyendo que aquella se quemara sola, bien con el candil ó con el fuego de la chimenea; por último afirmó que cuando á las 6 fué á casa de la María Jordán «cree que le habló pero que no la vió porque es falta de vista.»
     Esta procesada tiene 51 años, natural de Box (Málaga) y carece de instrucción.
     Contra esta procesada se formulan cargos como el de que antes de casarse su hijo con la desgraciada María sedujo á ésta con engaño deshonrándola su hijo en su casa; ella. como es natural, niega; pero no apresuremos acontecimientos y oigamos á su consuegro.

     Lo que dice José Jordán Cámara
     Ha manifestado este desgraciado que siempre se opuso á las relaciones de su hija con Andrés por la desarreglada conducta del mismo, pero que accedió á que se casara por cubrir la deshonra de su hija que se sintió embarazada por el Andrés que abusó de su hija en casa de María Granero; que después de casados, ésta andaba levantando chismes acerca de si fulano ó mengano quería á su hija, dando esto lugar á reyertas y disgustos sin cuento en el matrimonio, y que cree que los autores de la muerte de su hija son Andrés, la madre de éste y Rafael Granero, no sospechando de Rosa, si bien de público se dice, que fué la que llevó el aceite con que los criminales impregnaron los vestidos de la asesinada, antes de prenderles fuego.


IMAGEN 2. La plaza de Santa Bárbara.



     Noticias complementarias
     Rosa aseguró primero que cuando á las seis estuvo en casa de su cuñada por las naranjas, oyó á María reñir al niño mayorcito, porque pegaba á la niña; no sospecha quien la matara, creyendo que ella misma se prendería fuego; después dijo que no sabe si la oyó hablar ó se lo figuró, confundida con el ruido de la calle; que sospecha de su tio y que los disgustos que había con su hermano Andrés eran debidos á lo borracho que este era.
     Está demostrado que tenían frecuentes disgustos Andrés y la interfecta, que estuvieron separados en el mes anterior al del crímen y que la opinión unánime acusa á Andrés Perez Granero y Rafael y María Granero Torrente, como autores más ó menos directos de la muerte violenta de la infelíz María Jordan Gavilán.

     Nuestro parecer.
     Como quiera que de los hechos consignados no resultan probados algunos extremos ó puntos que seguramente se dilucidarán en el acto del juicio, dejamos de emitirlo, si bien no hemos de abstenernos de consignar que la segunda declaración del Andrés por la que se inculpa de haber abofeteado á su mujer, y dice que su tio Rafael la cogió, llevó al corral y quemó, no está en contradicción con la formulada por su tio, pues este bien pudo ir á su casa y salir á poco rato y marchar á la de su sobrino; que es raro que Rafael Granero no fuera visto, ni viera á la Rosa y su compañera más que cuando salía con el tablero, que es de tenerse en cuenta la discrepancia que resulta entre las apreciaciones de los hermanos acerca de la hora de saber la noticia del crímen, así como de la impasibilidad que por sus manifestaciones, se vé quedaron al saber el crímen; y que entre otras circunstancias de que no hacemos mención por falta de espacio y dimensiones ya largas de este escrito, merece se haga notar las divagaciones y contradicción de la María Granero, si vió ó no vió, habló ó no habló á su nuera; así como esperamos que entre otros puntos se hará luz en el acto del juicio, si ya no estuvieran aclarados entre otros estos dos extremos pues nosotros lo ignoramos:
     1.º Si María Granero Torrente, la primera visita que hizo á su nuera al amanecer del dia en que se perpetró y descubrió el crímen fué con objeto de dejar al niño Vicente, hablára ó nó con la madre, ó la viera ó no la viera ¿cómo después mandó á Rosa con los niños porque le estorbaban en la Plaza? ¿Es que fué á dejar uno y se llevó tres?
     2.º ¿Si tanto la María Granero como su hermano Rafael fueron los primeros que supieron la noticia funesta de la muerte de María Jordán, y según afirmación ratificada por ellos mismos constantemente, se personaron inmediatamente en el lugar del suceso ¿cómo no apagaron el fuego en que seguramente ardían los vestidos y carnes de la desgraciada? ¿Es que no la vieron arder y sí el Guardia civil, el Alcalde pedáneo y el Facultativo que se personaron bastante después que ellos? ¿Es que tampoco olieron la pestilencia que había?
     No nos mueve la pasión en contra de persona alguna determinada, pero es nuestro deber satisfacer la opinión pública que vé un crimen horroroso donde hay que depurarlo todo para que el derecho perturbado por una tragresión tan terrible quede restablecido, imponiendo el merecido castigo á los culpables que resultan, si hay mas de uno.
     Ojalá que este bárbaro y espantoso hecho, como otros muchos por desgracia, tanto ó mas horribles, fueran hijos de la fantasía y no tuvieran realidad en nuestra sociedad, resultando que la infeliz María Jordán Gavilán pereció de muerte natural.
     Si como está demostrado que el hecho que nos ocupa es un vandálico «esparcimiento», y sus autores son ó fueron legalmente conocidos, desde ahora nos apresuramos á implorar indulgencia dentro de la ley.
     Por último, terminamos esta información participando á nuestros lectores que la muchacha que recojía las naranjas con la Rosa el dia de referencia, llamada Francisca, ha manifestado que tanto su compañera como la madre de la misma, le habian aconsejado dijese habia oido hablar á la Maria Jordán.
     Con el resultado de la prueba propuesta, que asciende en cuanto á la testifical y pericial á más de sesenta personas y los informes de la acusacion y de las defensas, fallará la sala primera de esta Audiencia, con arreglo al veredicto del Jurado.
     Para Andrés Perez Granero y Rafael Granero Torrente, pide el fiscal la pena de muerte ó en su defecto cadena perpétua, y para Maria Granero Torrente, como cómplice encubridora, la de 15 años de reclusión temporal, más á todos las accesorias correspondientes, multas, costas, etc.
     Las defensas de los procesados todos piden para sus patrocinados la absolución libre y que se declaren las costas de oficio, por falta de pruebas en que fundar la responsabilidad legal de los mismos.

FRANCO.


IMAGEN 3. El cerco industrial.




     Hasta aquí la segunda y última parte del artículo de Francisco González y Sáenz, que firmaba bajo el pseudónimo de FRANCO y que desde primeros de mayo se encargaba de la sección Revistas de Tribunales del Diario de Córdoba. Después llegaría el juicio, que comenzó el 10 de mayo de 1895, y su correspondiente y extenso artículo, también dividido en dos, pero creo que ya he abusado bastante del "corta y pega" y que seguramente estaréis deseando que este caso concluya de una vez por todas, por lo que intentaré ir al grano lo más resumidamente que pueda.

     Según expuso el fiscal en su intervención, sobre las doce o la una del fatídico día, Rafael llegó a la casa del matrimonio cuando Andrés estaba golpeando a María. Ambos, tío y sobrino, habían estado todo el día de carnavales y seguramente llevaban más alcohol dentro del cuerpo del necesario. Tal vez el hecho de que Andrés había sido obligado unos días antes por el alcalde de Belmez a regresar al domicilio conyugal, que había abandonado poco antes de que María diera a luz a su tercer hijo, fuera el detonante para que éste comenzase a pegar a su mujer esa noche, y la aparente naturaleza homicida de su tío y las más que probables negativas de María a los "requerimientos amorosos" de éste harían el resto. Entre los dos la arrastraron amarrada con una soga hasta el patio, no está claro si viva aún o muerta,  y una vez cometido el asesinato la rociaron con aceite y le prendieron fuego, en presencia al parecer del hijo de tres años, José, quien tras el suceso había dicho que «papá, la abuela y mi Rafael, mataron á su mamá, y que se la llevaron al corral con la jáquima» (1).

     El veredicto final llegó tras dos intentos fallidos, leídos el primero a las tres y cuarto de la madrugada del día 12 al 13 y el segundo a las cinco, ambos con ciertas incongruencias y contradicciones que hicieron que el jurado tuviera que reunirse a deliberar una tercera vez. Finalmente, a las seis de la mañana, llegó el veredicto definitivo y quince minutos después se leía la sentencia: María Torrente, aunque señalada como encubridora, no fue condenada finalmente en base al artículo 17 del código penal; para Andrés Pérez Granero y Rafael Granero Torrente, cadena perpetua. Espero que la cumpliesen íntegra.


Rafael Expósito Ruiz.




(1) Jáquima: Cabezada de cordel, que suple por el cabestro, para atar las bestias y llevarlas. dle.rae.es.




DOCUMENTACIÓN
- Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos: Año XLVI Número 13049 - 1895 mayo 7. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos: Año XLVI Número 13054 - 1895 mayo 12. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

IMÁGENES
- Imagen 1: Fotografía compartida por Loli Llerena en el grupo de Facebook FOTOS ANTIGUAS DE PEÑARROYA-PUEBLONUEVO.
- Imagen 2: Fotografía compartida por Jose Antonio Vaquera Carrasco en el grupo de Facebook FOTOS ANTIGUAS DE PEÑARROYA-PUEBLONUEVO.
- Imagen 3: Fotografía perteneciente al Fondo Francisco Solano Márquez. Archivo de la Diputación Provincial de Córdoba.

martes, 31 de marzo de 2026

EL CRIMEN DE PUEBLONUEVO. PRIMERA PARTE.

     El 7 de febrero de 1894 la localidad cordobesa de Pueblonuevo amanecía con la noticia de un trágico suceso, que ocuparía durante los meses siguientes las páginas de la prensa de la época. A nivel local, el periódico encargado de dar difusión al caso fue el Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos, el mismo que un año y tres meses después de lo ocurrido y previamente a la celebración del juicio, publicó un artículo en el que daba cuenta de los hechos y las circunstancias que rodearon tan atroz asesinato. La extensión del mismo hizo que el citado artículo fuera publicado en dos partes, y así lo haré yo para no alargar demasiado esta entrada. La primera entrega es la que sigue:


IMAGEN 1. Vista de Peñarroya-Pueblonuevo.



     Las múltiples versiones que á raiz de un suceso extraordinario suelen propalarse, nos determinó cuando este horrible crimen se descubrió á no dar más que sucinta relación del mismo, temerosos por una parte de que informes tomados, siempre de buena fé, resultasen equivocados y perjudicásemos gravemente el concepto moral y público de alguna persona, y por otra, el respeto que nos merece siempre la justicia, bajo cuya acción cayó desde los primeros momentos su esclarecimiento, formándose el oportuno proceso; mas habiendo cesado las causas que motivaron el efecto de nuestra reserva, y siendo próximo el dia que la Audiencia de esta provincia tiene señalado para la vista en juicio oral y público, vamos á refrescar la memoria de nuestros lectores con la exposición mas detallada y ordenada que nos sea posible acerca de los hechos principales á este crimen relacionados, seguros de que el público quedará perfectamente enterado y con ello nuestra misión cumplida.

     Bajo el nombre de el «Crimen de Pueblo-Nuevo» se conoce al perpetrado en la persona de Maria Jordán Gavilán, de 22 años de edad, casada, con tres hijos llamados José, Vicente y Ana, de tres, un año, y un mes, respectivamente, y á la que se encontró en el corral de su casa muerta violentamente y quemada, en la mañana del dia siete de febrero de 1894.
     Síguese el procedimiento contra el esposo de la interfecta, Andrés Perez Granero, y los hermanos Rafael y Maria Granero Torrente, tio y madre del Andrés, porque si bien en un principio se encausó á Rosa Perez Granero, cuñada de la finada, la Audiencia estimó no habia motivo que determinase su responsabilidad y dicto auto de sobreseimiento.


IMAGEN 2. Una calle del pueblo.



     Descripción de la casa del crimen.
     Se halla situada en la calle Cervantes, número 13, de la aldea de Pueblo-Nuevo, término municipal de Belmez, partido judicial de Hinojosa del Duque: su aspecto es el común y corriente de todas las del pueblo; á su entrada, y en el primer cuerpo á la derecha, hay una habitación que el dia de autos no contenia mas que un montón de naranjas, por lo que puede asegurarse que estaba inhabitada; en el segundo cuerpo, á la derecha, hay una habitación que tiene una ventana que dá á un corral, cuya ventana, como tenia una de sus puertas entre abierta, pudo observarse que en el poyo de la misma estaba colocado un velon pequeño: contenía esta habitación una cama deshecha con ropa de hombre sobre ella, varios muebles en regular orden colocados, con algunas prendas de ropa sobre los mismos; una silla frente á la cama, en la que habia un vestido á cuadros azules y un mantón negro, é inmediatamente, pero en el suelo, una alcuza para aceite de oliva, pero vacia.
     A la izquierda del segundo cuerpo está la cocina con chimenea, en la que habia una porción de leña de jara partida y preparada para encenderse; tiene una puerta que estaba abierta y dá á un corral, que es de cuatro metros de ancho por tres de largo; en el frente del corral habia una empalizada de dos metros de altura y sobre ella alguna leña de jara, á la izquierda un pesebre como de un metro de largo al que estaba atado un burro, y á la derecha, en el rincon y frente el cuerpo de una muger.

     Posicion y examen del cadáver de Maria Jordan Gavilán.
     Estaba esta desgraciada en posición diculito [decúbito] lateral izquierdo con flexión forzada de la pierna del mismo lado, la cabeza levantada y medio oculta por un haz de leña mirando hacia abajo, arrojaba por la nariz una mucosidad sanguinolenta y espesa, la lengua fuertemente aprisionada en su punta por las arcadas dentarias, amoratada en la parte que se descubría, sus labios estaban amoratados y entreabiertos, el pelo lo tenía recogido y aprisionado con un pañuelo hecho gorro que está en parte quemado, librando la parte izquierda y posterior del cabello, pues la anterior del mismo lado presenta una estension de pelo quemado y en la parte central de la cabeza una superficie circular de unos tres centímetros de diámetro desprovista de epidermis, y á uno y otro lado de la expresada superficie dos heridas contusas de poca estension que interesan el cuero cabelludo.
     El brazo y mano derecha apoyada sobre el haz de lecha presentaban manchas negruzcas producidas por la acción del fuego (algunos trozos de piel estaban carbonizados). El brazo izquierdo oculto bajo las ramas y hubo que levantar el cadáver para ver que presentaba análogas quemaduras que el derecho.
     El pecho lo tenía completamente cubierto de un color amarillento súcio que daba al tacto la consistencia y sonido del pergamino y hacía presentir la influencia de un calor lento, prolongado y no suficiente á ocasionar la combustión; la parte superior y posterior del toráx quedaron libres de la acción del fuego; los hombros y cintura los tenía cubiertos en parte de restos de ropa y desnudo completamente la mitad inferior del cuerpo.
     Calzaba los pies con botas y sin medias, y notábase como á tres ó cuatro centímetros por encima de aquellas, que terminaban rápidamente las quemaduras, marcándose la línea divisoria sin gradaciones.
     Tanto el haz de leña que había debajo de la cabeza y brazo derecho de la interfecta, como dos tallos de adelfas verdes y la leña que contenía la empalizada no tenían la menor señal de haber sido atacadas por el combustible, y cuando el cadáver se levantó pudo observarse que en el sitio por él ocupado no existía rastro ni vestigio de otro combustible que el de los vestidos que habían ardido, del que quedaron dos pedazos que no había consumido el fuego y que daban un olor manifiesto á aceite de oliva.


IMAGEN 3. Chiquillos en una calle del pueblo.



     Como se descubrió el crímen.
     María Granado Torrente, que tenía un puesto para la venta en la plaza de la aldea de Pueblo-Nuevo, (así como también tenía otro su hermano Rafael) á eso de las nueve de la mañana del dia 7 de febrero de 1894, dijo á su hija Rosa que llevara á María Jordán Gavilán los hijos de ésta que la Granado tenía, pues le molestaban en la plaza. Cumpliendo Rosa el encargo de su madre, se fué con los niños á casa de su cuñada, extrañándole sobre manera que el burro estuviese en la cocina, y como la puerta que de ésta comunica con el corral estaba abierta, al acercarse vió que su hermana política estaba muerta en un rincón del mismo y sin ropas. Por tal causa salió precipitadamente y dió cuenta á su madre, enterándose del suceso varios vecinos, que aglomerados á la puerta de la casa tan luego se enteraron, comentaban el hecho. Como pasara por allí el guardia civil Santiago Mediano Córdoba, se extrañó de ver tanta gente, y al preguntar la causa, díjole Rafael Granero Torrente, que á la sazón salía de la casa, que «la mujer de Andrés estaba muerta y quemada.» Acto seguido el referido guardia puso el hecho en conocimiento del alcalde pedáneo don Lucio Martin Nogales, y ambos, acompañados del facultativo don Emiliano Roldán, se personaron en el domicilio de la infortunada María Jordán, á la que hallaron quemada y muerta; más como ardiera aún alguna ropa de la desgraciada que la rodeaba la cintura, apagaron el fuego sin tocar el cadáver, dando el citado alcalde parte inmediatamente de este hecho al Juzgado municipal de Belmez, y dispuso que el marido de la interfecta Andrés Perez Granero y el tio de éste Rafael Granero Torrente, fuesen detenidos por recaer sobre ellos, de rumor público, acusación de haber tomado participación en el crímen.

     María Jordán fué muerta alevosamente.
     Puede consignarse sin temor alguno á error el enunciado precedente, pues científicamente está probado por las manifestaciones de los ilustrados médicos don Emiliano Ramirez y Lopez y don José Marin y Martin, quienes después de un detenido y concienzudo exámen del cadáver de la finada, practicada que fué la autopsia, afirmaron

     Primero.- Que María Jordán Gavilán fué muerta violentamente entre las dos y las cuatro de la madrugada del dia 7 de febrero de 1894.
     Segundo.- Que la violencia empleada fué la asfixia por sofocación, y rápidamente.
     Tercero.- Que la asfixia se ocasionó en este caso ó con la mano tapando la boca y la nariz ó por comprexión del pecho hasta el punto de imposibilitar los movimientos musculares, ó empleando ambos procedimientos simultáneamente.
     Cuarto.- Que teniendo en cuenta tanto la débil constitución de la finada, como la anemia producida en la misma por la falta de alimentación, un embarazo laborioso y las pocas fuerzas con que podía contar (pues unido á lo expuesto la infeliz hacía pocos dias que había dado á luz cuando se cometió el crimen), este pudo ser realizado por una sola persona, sin perjuicio de que pudieran intervenir dos ó más.
     Quinto.- Que las heridas encontradas en la cabeza de la interfecta, fueron causadas cuando la María era ya cadáver; y
     Sexto.- Que el cuerpo de la infeliz finada fué quemado después de ser cadáver y á fuego lento.


IMAGEN 4. Otra vista del pueblo.



     Lo que dicen los procesados.
     Andrés Perez Granero, esposo de la interfecta, tiene 29 años de edad, es natural de Linares (Jaen), minero, domiciliado en Pueblo Nuevo, carece de instrucción y no tiene antecedentes penales.
     Este procesado ha dado dos versiones diferentes acerca de como pasó y que le ocurrió en la noche del dia 6 á 7 de febrero del año último, á partir desde las ocho y media, hora que en unión de su mujer se salió de casa de su vecina conocida por la «Caraballa», donde estaban de visita, para irse á su casa á dormir.
 
     Es la primera: que se acostó á la dicha hora ocho y media; que serían las tres de la madrugada cuando su mujer, que padecía ataques (no dice de que clase) empezó á gritar «¡Madre mía!»; que á las cinco y media le llamó un minero llamado José, para el trabajo; que se levantó, y al irse dijo á su mujer que cerrase la puerta, y como esta le contestase lo efectuase él, se marchó echando el cerrojo al postigo de la puerta de la calle, y dejando esta encajada; que quedó su mujer en la cama con dos de sus hijos, el mayor y el más pequeño, por cuanto que el de enmedio, ó sea el de un año, dormía en casa de su madre; que como únicamente entran en su casa su citada madre y su tío Rafael para recoger un tablero que para su puesto de la plaza depositaba en su casa, no sospecha quiénes hayan sido los autores de la muerte de su mujer, creyendo que ella misma se prendería fuego.


IMAGEN 5. Arranque del castillete del pozo Antolín, en la mina del mismo nombre.



     Es la segunda manifestación ó versión que dá, la siguiente: que se acostó á la hora referida, y como á la una de la noche y estando cuestionando con su mujer, llamó su tío Rafael y le abrió la puerta; que aquél se sentó en una silla, mientras él seguía disputando con su esposa; que como á las cuatro se levantó y como no tuviera preparada la ropa, dió una bofetada y un golpe con la mano á su mujer, cayéndole al suelo; que su tío le dijo, «pégale, pégale sobrinico», y levantándose su tío de la silla, cojió a su mujer, la llevó al corral, encendiendo un fósforo y se lo aplicó al vestido, marchándose él hasta la plaza, desde donde volvió con objeto de recojer el candil; que al entrar salía su mencionado tío Rafael con el que no habló palabra alguna, yéndose él inmediatamente á su trabajo, después de recoger el candil citado y unas alforjas, y sin ver nada.
     Esta segunda declaración, que sostuvo frente á su tío Rafael, que le negaba veracidad en careo celebrado al efecto, fué después rectificada por su autor, asegurando después que la declaración verdad era la prestada primeramente.
     Tanto las manifestaciones que hizo el interesado de estar la tarde del 6 vestido de máscara con su tío y un primo llamado Manoliyo, así como la de los constantes disgustos que tenía con su mujer, están probadas; más no que el minero José lo llamara en la madrugada del 7, pues éste lo negó, diciendo que mal podría llamar al Andrés cuando trabajaba en mina diferente.
     Dijo también este procesado había tenido muchos disgustos con un tal Daniel que había sido novio de su mujer y la madre de éste, que ambos le habían amenazado de muerte y calumniado, por cuya razón los citó á juicio, pero el primer aserto queda negado por los aludidos, y con respecto al de el juicio, si bien es verdad que consta que el Andrés los demandó en una ocasión, no es menos cierto que el dia señalado para la celebración del mismo Andrés retiró su demanda, diciendo estaba ya satisfecho.

FRANCO
(Se concluirá.)


RAFAEL EXPÓSITO RUIZ.




DOCUMENTACIÓN
- Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos: Año XLVI Número 13047 - 1895 mayo 5. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

IMÁGENES
- Imágenes 1 y 4: Fotografías pertenecientes al Fondo Francisco Solano Márquez. Archivo de la Diputación Provincial de Córdoba.
- Imágenes 2 y 3: Fotografías compartidas en el grupo de Facebook "Fotografías Antiguas de Peñarroya-Pueblonuevo", por Daniela Sánchez Muñoz y Antonio Suescum Pajuelo respectivamente.
- Imagen 5: Fotografía tomada por el autor.

viernes, 20 de marzo de 2026

EL POCITO DE LA FUENSANTA

     Supongo que buena parte de las cordobesas y cordobeses conocerán la curiosa leyenda del Caimán de la Fuensanta y las peripecias del cojo para acabar con la vida de este reptil que, siendo originario de zonas tropicales del otro lado del "charco", decidió darse un chapuzón en uno de nuestros arroyos. La realidad es que se trata de un animal cazado en Filipinas y traído como exvoto al Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta. Pero existe otra leyenda que justifica la construcción de dicho santuario junto al manantial que surtía de agua al conocido pocito. A petición de uno de mis más fieles seguidores, David Morales, os dejo con esa curiosa historia, tal y como la dejó escrita Teodomiro Ramírez de Arellano:


IMAGEN 1. La iglesia de la Fuensanta y la capilla que rodea al pocito.



      En la primera mitad del siglo XV moraba en el barrio de San Lorenzo, junto á la puentezuela, un infeliz cardador de lana llamado Gonzalo García, á quien su escaso jornal no bastaba á sostener á su esposa é hija, la primera paralítica y la segunda demente; por tanto, imposibilitadas de ayudar á contribuir con su trabajo á los gastos de la familia: desesperado con tan triste situación, y no sabiendo qué determinación tomar, salióse un dia por la puerta de Baeza hacia el arroyo de las Peñas ó Piedras, que es el de la Fuensanta, y hacia el sitio que aun se denomina de las Moras, á causa de las muchas silvestres nacidas en aquellos paredones.

     Meditabundo y pensativo iba Gonzalo hacia el mencionado sitio, cuando se le acercaron dos hermosas jóvenes, una en pos de otra, y un gallardo mancebo: la primera le dirigió estas ó parecidas cariñosas palabras: «Gonzalo, toma un vaso de agua de aquella fuente, y con devoción dalo á tu mujer é hija, y tendrán salud.» Suspenso quedó aquel desgraciado, si bien dominándolo la idea de que sus favorecedores serían la Virgen María y los Patronos de Córdoba San Acisclo y Santa Victoria, en cuya idea lo afirmó el gallardo joven, diciéndole: «Haz lo que te manda la Madre de Jesucristo, que yo y
mi hermana Victoria, como Patronos de esta ciudad, lo hemos alcanzado de la Virgen Santísima.» Lleno de gozo y aun mas admirado, volvió ansioso la vista hacia el sitio señalado, donde efectivamente corría el agua, manando de entre las descubiertas raices de un cabrahigo [higuera], que demostrando su antigüedad, cubría con sus ramas parte del paredón de la cercana huerta; mas casi simultáneamente iba á arrojarse á los pies de su celestial bienhechora, cuando esta ya habia desaparecido con los Santos Mártires.


IMAGEN 2. Santuario y pocito en los años 30 del siglo XX.



     Henchido su corazón de gozo y agradecimiento, corrió Gonzalo á una alfarería, cercana á la hoy demolida puerta de Baeza: compró el jarro, y lleno de la salutífera agua, lo llevó á su casa, contando lo ocurrido, y pidiendo con gran fé que con ella viviesen su mujer é hija, logró verlas libres completamente de sus acerbos y ya incurables padecimientos.

     Como no podía menos de suceder, la noticia circuló por toda la ciudad; los enfermos corrieron á beber de la fuente designada, y nuevas curaciones justificaron mas y mas la virtud de sus aguas; mas nadie acertaba á descifrar aquel misterio, descubierto al fin por otra nueva revelación. El jarro comprado por Gonzalo García, y que era de barro vedriado, como color amarillo, se conservó muchos años como una preciosa reliquia, afirmando Enrique Vaca de Alfaro que el dia 6 de Abril de 1671 tuvo en su mano un fragmento que aun quedaba en poder de Juana de Luque, vecina de la calle del Aceituno, de sesenta y siete años de edad, y viuda de Nicolás Muñoz de Toro, descendiente del Gonzalo.


IMAGEN 3. Otra vista de la zona.



     Veinte años habian trascurrido desde aquel portentoso suceso, aun sumido en el mas misterioso secreto: el sitio conocido por la Albaida era la morada de los ermitaños de Córdoba, aun no congregados como en la actualidad, y uno de ellos agoviado por una cruel hidropesía que lo llevaba al sepulcro, se decidió también á beber de las saludables aguas de la santa fuente, y con ellas logró la salud apetecida: lleno de agradecimiento y fe, pedía á Dios y á la Virgen en sus oraciones, que se dignasen aclarar aquel arcano, cuando una noche, la del 8 de Setiembre, oyó cierta voz que satisfizo su ansiosa curiosidad, revelándole que en el tronco de aquel cabrahigo se encerraba una imagen de la Virgen, depositada en un hueco cuando, la persecución de los cristianos, y cuya concavidad había cerrado el trascurso de tantos años. El ermitaño corrió al dia siguiente á presentarse al Obispo de Córdoba D. Sancho de Rojas, y contándole lo ocurrido, éste hizo cortar el árbol, confirmándose las palabras del anacoreta, puesto que fué hallada la imagen que con tanta devoción veneramos. Es de barro, y tiene en la espalda unas letras muy gastadas, al parecer góticas.


IMAGEN 4. El pocito dentro de su capilla.



     Si el mas insignificante acontecimiento atrae tantos curiosos al lugar en que ocurre, figurémosnos un momento qué no sucedería en semejantes tiempos, cuando los sentimientos religiosos eran tan puros en las personas ilustradas, y el pueblo ignorante estaba subyugado por el mas exagerado fanatismo. Al dia siguiente de la revelación, cortóse el árbol, y encontrado tan estimable objeto, divulgóse la noticia con la velocidad del rayo, acudiendo casi en su totalidad el vecindario de Córdoba con el clero, autoridades y demás corporaciones, formando todos una procesión que en medio de una alegría indescriptible, aumentada por el repique de tantas campanas como entonces habia, y del disparo de cohetes y arcabuces, llegó con la imagen al Sagrario antiguo de la Catedral, hoy capilla de la Cena, donde la depositaron, hasta que se edificó en el sitio del cabrahigo el primer humilladero, costeado por el Obispo D. Sancho de Rojas.

     Y hasta aquí la leyenda. Ramírez de Arellano continúa después ofreciendo datos acerca de las posibles fechas en que habrían ocurrido los hechos o sobre la posterior construcción del humilladero junto al pozo, además del santuario y la iglesia, pero tampoco es cuestión de reproducir completos los "Paseos por Córdoba" aquí y si queréis los tenéis disponibles en biblioteca.cordoba.es. 


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Paseos por Córdoba: ó sean, apuntes para su historia, 1873-77. Teodomiro Ramírez de Arellano.

IMÁGENES
- Imágenes 1 y 4: Fotografías tomadas por el autor.
- Imágenes 2 y 3: Archivo Municipal de Córdoba.