viernes, 13 de febrero de 2026

DE ESQUINAS Y COLUMNAS. DÉCIMA PARTE.

     Vuelven los paseos en busca de esas esquinas de nuestras casas adornadas con columnas,  y algún que otro capitel. La intención es señalar aquellas que proceden de construcciones anteriores, romanas, árabes o visigodas, y que se reutilizaron a modo de guardacantones para proteger las esquinas o simplemente como elementos decorativos. Hoy toca visitar la zona media de lo que se correspondería con la antigua Axerquía, en los alrededores de plazas como las de San Andrés, la Magdalena y Poeta Juan Bernier.


IMAGEN 1. Ubicación de las columnas sobre el plano.



01. FERNÁN PÉREZ DE OLIVA 3

     Comenzamos el paseo en la plaza de San Andrés y desde ahí nos dirigimos hacia la calle de Fernán Pérez de Oliva. El primer caso de hoy lo podemos ver en la casa número 3, en la esquina de esta calle con la de Pintor Bermejo, la que en su día se llamó de la Almona de Paso porque desde una fábrica de jabón (almona) que hubo en la calle Gutiérrez de los Ríos, a través de su patio, se salía a ésta. Se trata de una columna con capitel apoyada sobre otra más pequeña y ligeramente más gruesa, y que en realidad no son cilindros completos sino medios. No tienen aspecto de ser excesivamente antiguas ni de haber sido reutilizadas de una construcción anterior, sino fabricadas para el lugar en que se encuentran.


IMAGEN 2. Esquina de Fernán Pérez de Oliva con Pintor Bermejo.



IMAGEN 3. Detalle.



02. TORRE DE SAN ANDRÉS 3

     Desde Fernán Pérez de Oliva nos dirigimos hacia la plaza de San Andrés, para girar a la derecha hacia la calle Realejo y de nuevo a la derecha para entrar por la calle Torre se San Andrés, que va rodeando la iglesia hasta salir a la antes mencionada Gutiérrez de los Ríos. Antes de eso, en el número 3 de esta calleja, podemos ver el siguiente caso. Se trataría de un fragmento de columna que estaría funcionando como guardacantón, y en el que se distingue esa especie de engrosamiento que antecede a las basas y capiteles.


IMAGEN 4. Fragmento de columna en Torre de San Andrés.



03. GUTIÉRREZ DE LOS RÍOS 47

     Continuamos por la calle Torre de San Andrés hasta salir a la ya tres veces mencionada Gutiérrez de los Ríos y giramos a la izquierda hasta llegar a la casa número 47, en cuya esquina hay practicado un pequeño nicho en el que podemos ver lo que podría ser un fragmento de columna, aunque no me atrevo a asegurarlo. En la actualidad está completamente cubierto de pintura, lo que hace más difícil averiguar de qué se trata, aunque por una fotografía anterior parece ser que está fabricado en piedra.


IMAGEN 5. Un cilindro en un nicho.



IMAGEN 6. ¿Un cilindro de piedra?



04. DIEGO MÉNDEZ 6

     Volvemos a salir a la calle Realejo y giramos a la derecha para tomar la de Muñices y desde ahí, de nuevo a la derecha, entrar a la de Diego Méndez. Esta calle fue antiguamente conocida por la del Horno del Camello, que estuvo situado en la casa solariega de los Góngoras y en la que el tal Diego Méndez vivió. Algo más abajo, en el número 6, encontramos otra columna empotrada en una esquina, que también está totalmente pintada y que aparenta ser un adorno de la fachada coetáneo a la construcción de la casa.


IMAGEN 7. El número 6 de la calle Diego Méndez.



IMAGEN 8. Primer plano de la columna.



05. DIEGO MÉNDEZ 1

     Si continuamos hacia abajo por esta misma calle llegaremos hasta la casa número 1, que hace esquina con la de Duque de la Victoria. Lo que vemos aquí es lo que parecen tres cilindros de piedra montados unos sobre otros, con los dos superiores de menor tamaño y de diámetro ligeramente superior. Aunque se ven bastante antiguos, no tengo muy claro que se trate de fragmentos de alguna columna, y ni siquiera que sean cilindros y no simples piedras esquineras redondeadas.


IMAGEN 9. Esquina de Diego Méndez con Duque de la Victoria.



IMAGEN 10. ¿Cilindros o piedras con la esquina redonda?



6. ABEJAR 17

     Entramos ahora por la calle Santa Inés para salir a la plaza de la Magdalena y, desde ahí, continuar por la calle Crucifijo para girar después a la izquierda y entrar en la calle Abejar. En la esquina del número 17 de ésta veremos el siguiente caso. Se trata de una columna, de factura moderna obviamente, sobre la que descansa un capitel parcialmente roto y que sí parece proceder de una construcción más antigua.


IMAGEN 11. Número 17 de la calle Abejar.



IMAGEN 12. Primer plano del capitel.



7. ABEJAR 13

     Continuamos por esta calle hasta llegar a la casa número 13, que hace esquina con la calle Polichinela. De nuevo nos encontramos con otra columna aparentemente de construcción moderna, con base y sin capitel, y con finalidad probablemente decorativa, pintada del mismo color que el zócalo de la casa.


IMAGEN 13. Esquina de Abejar con Polichinela.



8. ARROYO DE SAN RAFAEL 2

     Entramos ahora por la calle Polichinela y al salir giramos a la derecha por la de Santa María de Gracia. Atravesamos después la plaza del Poeta Juan Bernier, lugar donde una vez estuvo el convento dedicado a la santa antes mencionada y donde el Gran Capitán estuvo viviendo de alquiler antes de esto, y llegamos a la esquina de la calle Virgen de Villaviciosa con la de Arroyo de San Rafael. Pertenece a la casa número 2 de esta última y en ella vemos una columna con capitel, de bastante antigüedad a tenor del estado en que se encuentran ambos.


IMAGEN 14. Número 2 de la calle Arroyo de San Rafael.



IMAGEN 15. Fuste y capitel castigados por el tiempo.


9. PLAZA DE LOS CABALLOS 4

     Atravesamos de nuevo la plaza, pero en sentido contrario, en dirección a otra más pequeña de la que Ramírez Arellano afirma que se trata de «una rinconada que dicen plazuela de los Caballos, por una casa en que los alquilaban». En la esquina de ésta con la calle Pleitineros veremos la siguiente columna. Se trata de un fuste sobre una base, sin capitel, y como ya viene siendo costumbre pintado para hacer juego con el zócalo y demás elementos decorativos de la casa, por lo que es imposible averiguar ni el material con que está hecho ni su antigüedad.


IMAGEN 16. La plazuela de los Caballos.



10. ISAAC PERAL 17

     Dejamos ahora la plazuela para entrar en la calle Buen Suceso y, tras atravesarla, giramos a la izquierda hacia la de Arroyo de San Andrés. En la esquina de ésta con la calle Isaac Peral, en el número 17, podemos ver lo que aparentemente es parte del fuste de una columna antigua, en la que se aprecian algunos restos de dos tipos diferentes de pintura.


IMAGEN 17. Esquina de Isaac Peral con Arroyo de San Andrés.



IMAGEN 18. Fuste de una columna.



11. HERMANOS LÓPEZ DIÉGUEZ 3

     Continuamos por Arroyo de San Andrés y giramos a la izquierda para entrar en la calle Hermanos López Diéguez. Casi al final de la misma, nos encontramos con uno de esos rincones que fueron hace ya tiempo macizados hasta una cierta altura para evitar que cordobesas, cordobeses y algún que otro visitante, se deshicieran allí de sus aguas menores y mayores. En una de las dos esquinas que forman el rincón, la que pertenece a la casa número 3 de esta calle, vemos el último caso de hoy. La piedra está tan deteriorada que no sabría decir si se trata de un fragmento de columna o simplemente un guardacantón perteneciente al antiguo zócalo de piedra, aunque yo casi me decantaría por esto último.


IMAGEN 19. La última de hoy.



IMAGEN 20. ¿Columna o zócalo?



     Terminamos por hoy el paseo en el mismo sitio donde lo comenzamos, en la plaza de San Andrés. Ahora es el momento de buscar un sitio donde sentarse y tomarse algo, así es que dependiendo de los gustos de cada uno, y de la hora, podemos hacerlo en la calle Realejo, ya sea en la cafetería Roldán o en la taberna Santi. Hasta el próximo paseo.


Rafael Expósito Ruiz.




IMÁGENES
- Imagen 1: Sección de un plano de la Gerencia Municipal de Urbanismo, editada por el autor.
- Resto de imágenes: Fotografías tomadas por el autor.

viernes, 6 de febrero de 2026

DE VUELTA AL CAFÉ SUIZO

     Hace algo más de un año que escribí sobre uno de los establecimientos con más renombre en la Córdoba de finales del siglo XIX y principios del XX, el Café Suizo. Mencioné el hecho de que dos de sus ubicaciones se encontraban en la calle Ambrosio de Morales, una en el hoy abandonado edificio de la Real Academia y la otra justo en la acera de enfrente, y me aventuré a teorizar que esta última era el actual número 12 de la mencionada calle por varias pistas que encontré en la prensa de la época. Pues parece ser que no es así.

     Mi teoría se basaba en apenas dos noticias cortas aparecidas en la prensa antigua. La primera de ellas, de 1860, decía: «Mano a las narices. De seguro que todo el que pasa por la calle del Relój no deja de hacer esa demostracion: por la puerta del café Suizo que cae á aquel lado sale un olor que no es de extrañar haya estado el cólera en Córdoba...". Otra noticia, de 1869, afirmaba que "la cubeta urinaria de la calle Munda, á espaldas del café Suizo, va á ser sustituida con un sumidero con zócalo de piedra negra. Los ojos y las narices están de enhorabuena».


IMAGEN 1. Esquina entre las calles Reloj y Ambrosio de Morales.



     Con tan sólo estas dos pistas era fácil deducir que, si la calle Munda estaba a espaldas del café y que éste tenía acceso tanto por la calle Ambrosio de Morales como por la del Reloj, no podría estar en otro sitio que en la casa que hace esquina entre estas dos últimas, la que en la actualidad lleva el número 12. Podría excusarme en el hecho de que ya sabía que la Pastelería Suiza se encontraba en el número 10, y como el café tenía que estar sí o sí en la esquina, al menos así lo entendí, estarían el uno al lado de la otra. Pero no, estaban en el mismo sitio, como se deduce de un pequeño anuncio en la prensa de 1858 que pasé por alto y que decía: «HELADOS. Desde el Domingo 18 del actual se servirán helados y sorbetes en el Café y pastelería Suiza, calle Ambrosio de Morales». Además, "La indispensable guía de Córdoba y su provincia para el año 1875", por Yodob Asiul, tampoco deja lugar a dudas al situar al Café Suizo en el número 10.


IMAGEN 2. El número 10 de Ambrosio de Morales.



     Tenemos entonces que el Café Suizo y la Pastelería Suiza son un mismo negocio y estaban en el número 10 de Ambrosio de Morales, inmueble en el que Nicolás Puzzini, su propietario, aparece domiciliado desde 1850 en adelante. Pero, al no encontrarse en una esquina, ¿Cómo podría el café tener acceso también por la calle Reloj? La respuesta es sencilla, y no es otra que el hecho de que número 10 de Ambrosio de Morales estaba unido al número 2 de la calle Reloj, formando una "L". Este extremo se puede comprobar en un escrito remitido al Ayuntamiento el 20 de septiembre de 1851, en en que se dice:

     «D. Manuel Llorente y Fernandez vecino de la misma como Albacea y Comisario partidor de la testamentaria de D, Marcial de Galvez á V.S. con el debido respeto expongo: Que consiguiente á lo resuelto por el Ecsmo. Ayuntamiento, presento el diseño hecho de acuerdo con el Caballero Arquitecto de la fachada de la pared foral denunciada de la casa n.º 2 Calle del Relox incorporada á la del n.º 4 (1) Calle del Cabildo viejo (2), para la nueva construccion que intento verificar... Tambien es de advertir que algunos de los claros que se estampan en el diseño son á mas de innecesarios, perjudiciales á la casa porque dan á las cocinas y fogariles (3) indispensables para el uso de la Pastelería Suiza establecida en la de la Calle del Cabildo viejo...».


IMAGEN 3. Diseño para el número 2 de la calle del "Reló".



IMAGEN 4. El número 2 de la calle Reloj en la actualidad.



     Además de este proyecto de reforma, en el que se indica claramente que las casas número 2 de la calle Reloj y número 10 de Ambrosio de Morales estaban unidas entre sí, también contamos con los padrones domiciliarios para dar fe de este extremo, ya que en ellos se pueden leer anotaciones sobre la casa número 2 de la calle del Reloj tales como «a cargo de D. Nicolás Puzzini», «unida a la casa de D. Nicolás Puzzini» o «unida a n.º 10 de Ambrosio de Morales».


IMAGEN 5. Las dos casas según el mapa del Catastro.



     De modo que, sin temor a equivocarme de nuevo, puedo afirmar que el Café Suizo no se encontraba en el número 12 de la calle Ambrosio de Morales, como afirmé, sino en el 10, y que tenía acceso por la calle Reloj a través del número 2 de ésta.


Rafael Expósito Ruiz.




(1) A partir del padrón domiciliario de 1860, el número 4 de la entonces calle del Cabildo Viejo (hoy Ambrosio de Morales) pasa a ser en número 10, lo que se mantiene en la actualidad.
(2) Hasta 1854, el tramo de Ambrosio de Morales que va desde la Cuesta de Luján hasta la calle Pompeyos se llamaba calle del Cabildo Viejo, y desde ese punto hasta la plaza de Séneca recibía el nombre de Cuesta de San Benito.
(3) Fogaril: Del ant. fogar 'hogar' e -il.
      1. m. Jaula de aros de hierro, dentro de la cual se enciende fuego, y que se cuelga en sitio desde donde ilumine o sirva como señal.
      2. m. Hogar común, situado ordinariamente en bajo, que usan los trabajadores del campo que se reúnen en una viña, cortijo, etc.
      3. m. Andalucía y Aragón: Hogar de la cocina. dle.rae.es.


DOCUMENTACIÓN
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- D. Manuel Llorente y Fernández solicita realizar una construcción en la fachada de la pared foral en la casa nº 2 de la C del Reloj. Contiene Plano. 1851. SF/C 00303-019. Archivo Municipal de Córdoba.
- La indispensable guía de Córdoba y su provincia para el año 1875 / por Yodob Asiul. 1875. biblioteca.cordoba.es.
- Padrones domiciliarios, 1509-1920 / Córdoba (Córdoba). Ayuntamiento. archivo.cordoba.es.

IMÁGENES
- Imágenes 1, 2 y 4: Fotografías tomadas por el autor.
- Imagen 3: Fotografía tomada por el autor sobre original perteneciente al Archivo Municipal de Córdoba.
- Imagen 5: Sección del plano de la Sede Electrónica del Catastro, editada por el autor.

viernes, 30 de enero de 2026

LA CASA DEL KALIFA

     Cuando el fotógrafo granadino Rafael Garzón Rodríguez decidió montar en Córdoba una sucursal de su negocio lo hizo en el entonces número 127 de la calle Cardenal González, actualmente el número 87 de la de Corregidor Luis de la Cerda, curiosamente junto a la casa en la que su antiguo asociado, Rafael Señán González, había montado su estudio fotográfico. Quizás para que el suyo destacara sobre el de su ahora competidor, Rafael Garzón decidió remodelar por completo la antigua casa. El 2 de agosto de 1909 envió el siguiente escrito al Ayuntamiento:


IMAGEN 1. El estudio fotográfico de Garzón antes de la reforma.



     «El que suscribe, vecino de Granada, con cédula personal que exhibe y retira á V.S. respetuosamente expone: Que deseando reformar la fachada de la casa número 127 de la calle Cardenal Gonzalez en la forma que se indica en los planos que por duplicado se acompañan y bajo la direccion facultativa del perito que los autoriza,
     Suplica á V.S. que previos los requisitos que sean necesarios y pago del arbitrio establecido, se le conceda licencia para ejecutar dichas obras.
     Gracia que espera alcanzar de V.S. cuya vida guarde Dios muchos años.»


IMAGEN 2. Aspecto de la fachada en 1909.



IMAGEN 3. Aspecto de la nueva fachada proyectada.



     Con el visto bueno de la Comisión de Fomento y del Arquitecto Municipal, el proyecto del arquitecto Adolfo Castiñeyra fue aprobado tan sólo una semana después, el día 9 de agosto. La reforma de la Casa del Kalifa, que así había nombrado Rafael Garzón a su estudio de fotografía, «confirió a la fachada de una cortina de decoración morisca, con arcos polilobulados y de herradura, así como almenas que imitaban a las de la cercana Mezquita, arquillos en las ventanas, o yeserías y azulejos en las puertas. En el interior, se recreó el bosque de columnas de la Mezquita y una vista de la ciudad junto al Guadalquivir,​ con el fin de servir como decorado para los retratos. En 1925 se llevó a cabo una nueva reforma de la fachada y de la azotea», según podemos leer en Wikipedia.


IMAGEN 4. Aspecto tras la reforma.
     De esta manera, Rafael Garzón pretendía repetir en nuestra ciudad la misma fórmula con la que tantos éxitos había cosechado en el estudio que estuvo compartiendo con su socio Rafael Señán en Granada, y que consistía en una galería fotográfica en la que se recreaba un patio de la Alhambra y en la que los turistas podían fotografiarse ataviados con ropas y demás atrezzo de estilo oriental que el propio estudio les proporcionaba. Para trasladar esta misma idea a Córdoba, se construyó en la Casa del Kalifa un patio similar que contaba con dos fondos a modo de decorado cinematográfico, uno que mostraba una imagen del bosque de columnas de la Mezquita y otro con una vista del puente romano y la Torre de la Calahorra.

     Rafael Garzón Rodríguez falleció en 1923, aunque eso no afectó al estudio fotográfico ya que en realidad era su hijo, Rafael Garzón Herranz, quien lo dirigía, pero sí lo harían la Guerra Civil y la posterior Segunda Guerra Mundial, que acabaron con el turismo extranjero en Europa y por ende en España. Las galerías que la familia Garzón tenía en Sevilla, Granada y Córdoba acabaron cerrando una detrás de otra.


IMAGEN 5. Convertida en despacho de bebidas, en 1941.



IMAGEN 6. Vista de 1988, con los arcos de la ventana superior perdidos.



     La Casa del Kalifa acabó convirtiéndose en una tienda de souvenirs en los años 60 del siglo XX, permaneciendo después abandonada hasta bien entrado el siglo XXI, y estando a día de hoy parcialmente ocupada por una empresa de guías turísticos y un puesto de vending. Tras una intervención en 2011 aparecieron numerosos negativos fotográficos en placas de vidrio guardados en cajas, que serían después adquiridos por el Ayuntamiento de Córdoba. En 2021 Daniel Garzón, actual propietario y biznieto de Rafael, inició los trámites para poder reformar el inmueble, lo que recibió finalmente autorización en 2024.


IMAGEN 7. Estado de la reforma exterior el 6 de junio de 2025.



IMAGEN 8. Una semana después.



     El exterior de la antigua Casa del Kalifa está ya totalmente reformado y creo que la parte interior está prácticamente acabada, al menos en lo que se refiere a la planta baja. El nuevo negocio que acogerá no tiene nada que ver con el mundo de la fotografía, aunque seguirá estando destinado a los turistas ya que se trata de una heladería, la que, una vez recuperado el esplendor que tuvo el inmueble, probablemente será la heladería más bella del mundo.


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Archivo Municipal de Córdoba.
- diariocordoba.com.
- elmarginador.blogspot.com.
- Wikipedia.

IMÁGENES
- Imagen 1: Fotografía compartida por Lolo Cordoba en el grupo de Facebook HISTORIA DE CÓRDOBA EN IMÁGENES.
- Imágenes 2, 3 y 4: Archivo Municipal de Córdoba.
- Imágenes 5 y 6: Bildarchiv Foto Marburg.
- Imágenes 7 y 8: Fotografías tomadas por el autor.

viernes, 23 de enero de 2026

UN PASEO POR LA CÓRDOBA ROMANA

     El viernes pasado, 17 de enero de 2026, tocaba nuevo paseo con mis compis del curso de Patrimonio Andaluz, que imparte el SEP Luis de Góngora. En esta ocasión se trataba de un recorrido en el que veríamos varios restos arqueológicos de la Córdoba romana, algunos más visibles que otros como los del templo de la calle Capitulares o los mausoleos del paseo de la Victoria, y otros menos visibles, y a veces poco accesibles, conservados e integrados en edificios más recientes de la ciudad. El día no comenzó con el tiempo más favorable para realizar el paseo, aunque la llovizna cesó a medida que éste fue avanzando y el sol finalmente acudió en nuestra ayuda, así es que acompañados de nuestros profes, David y Auxi, y de la mano de nuestra guía Chari, comenzamos al pie de la torre de la Puerta del Rincón.


IMAGEN 1. Esperando al resto de compis.



     Esta torre se encuentra en la esquina en que confluían dos de los lienzos de la muralla romana, el que seguía el trazado aproximado de las calles San Fernando, Capitulares y Alfaros, y el que continuaba desde ahí hasta el final de la ronda de los Tejares. Es una torre de origen romano, que fue reforzada y restaurada posteriormente, cuya parte inferior es circular y sobre la que se puede ver un recrecido de época medieval. Tan sólo unos metros más arriba, en dirección a la plaza de Colón, se encontraba la Puerta del Rincón, demolida en 1852 por el estado deplorable en que se encontraba.


IMAGEN 2. Nuestra guía hablándonos sobre la torre y la muralla.



     Desde este punto subimos hacia Colón. siguiendo el rastro del segundo paño de muralla que he mencionado, y nos detuvimos en el número 2 de la misma para contemplar los restos de la muralla a través del cristal de la puerta de entrada al edificio. Continuamos después hasta la salida de la calle Puerta de Osario. Esta puerta, que era la entrada norte a la Córdoba romana, recibe su nombre por los enterramientos que se encontraban en el exterior de la misma y desapareció en 1905. Mientras la mayoría continuábamos hacia la avenida de Ollerías, nuestro profe David les mostró a algunos compis los merlones de la antigua muralla que aún se pueden ver en la plazoletilla que hay a la salida de la calle Osario.


IMAGEN 3. A la salida de la Puerta de Osario.



IMAGEN 4. Una imagen de los merlones rescatada de mi archivo.



     La siguiente parada se hizo en el tramo final de la calle Cruz Conde, donde se puede ver marcado en el suelo el ancho que tuvo la muralla romana, con losas y adoquines de un tono más claro que el resto. Antes habíamos dejado atrás el edificio Riyadh, en el número 13 de la ronda de los Tejares, en cuyo sótano se conservan restos de la muralla y de una torre de planta cuadrangular, aunque no pudimos visitarlos. A la salida del bulevar del Gran Capitán nos detuvimos a contemplar más restos de muralla, integrados éstos en las oficinas de Cajasur y que se pueden ver desde el exterior. En este punto, mi hermana Toñi se unió a la comitiva.


IMAGEN 5. La huella de la muralla a la salida de la calle Cruz Conde.



IMAGEN 6. Atendiendo a las explicaciones.



IMAGEN 7. La muralla integrada en Cajasur.



     Nos dirigimos después hacia el paseo de la Victoria para acceder al interior de los dos mausoleos que allí se conservan. Se trata de dos monumentos funerarios de forma cilíndrica fechados en el siglo primero de esta era, situados frente a la salida de la calle Concepción, y que flanqueaban la vía que unía las ciudades de Corduba e Hispalis, parte de cuyo trazado aún se conserva entre ambos. La ubicación de estos, junto a la calzada y frente a la puerta de la ciudad, indica que su propietario debió de ser una persona de bastante importancia en la capital de la Bética.


IMAGEN 8. La Vía Corduba-Hispalis entre los dos mausoleos.



     El primero de los mausoleos a los que entramos es, curiosamente, el último que se descubrió. Sus restos aparecieron en una campaña de excavación que se desarrolló entre 1997 y 1998, a la vez que se ejecutaban las obras de puesta en valor del que se encuentra justo enfrente. Se trataría de un enterramiento colectivo, destinado probablemente a los familiares del personaje que estaría inhumado en ese mausoleo gemelo. Se encuentra parcialmente bajo el paseo de la Voluntaria María Cañas, aquel al que en los años 80 llamábamos "los hippies", y en su interior, que alberga el Centro de Interpretación del Mundo funerario, se pueden contemplar parte de los sillares que lo formaban.


IMAGEN 9. El mausoleo familiar.



IMAGEN 10. Atendiendo a Chari.



IMAGEN 11. Los sillares originales.



     El segundo mausoleo que visitamos, el principal por así decirlo, fue descubierto en 1993 durante las catas arqueológicas previas a la construcción del parking del paseo de la Victoria. Su cámara sepulcral tiene la mitad de tamaño que el anterior, con 3,70 metros de diámetro por los 7,40 metros del otro, al estar destinado a una sola persona, y en su interior se conserva la cista en la que se habría depositado la urna cineraria con los restos del difunto. De los dos mausoleos éste es el que se encontraba en mejores condiciones, y fue reconstruido teniendo en cuenta los restos hallados. No contaba con una puerta de acceso desde el exterior, por lo que parece ser que se no se terminó hasta que las cenizas del difunto ya estaban dentro.


IMAGEN 12. Mi hermana entrando al mausoleo.



IMAGEN 13. Cista en la que se depositaría la urna con las cenizas.



     El paseo continuó después hasta la plaza de las Tendillas, donde Chari nos estuvo hablando acerca de los foros que tuvo Córdoba en la época romana, que eran los centros de la vida política, religiosa, comercial y social de la ciudad. El Foro Colonial se encontraba aproximadamente en la zona que hoy ocupan las calles Conde de Robledo, Cruz Conde y Góngora, mientras que el Foro Nuevo, posterior al primero, estaría algo más abajo, sobre las calles Morería y Conde de Gondomar. Desde allí nos dirigimos hacia la parada final de esta ruta, que hasta ahora venía siendo el Museo Arqueológico, pero se ha cambiado por la visita a los restos del templo romano de la calle Claudio Marcelo, aprovechando que es nuevamente visitable desde hace algunos meses.


IMAGEN 14. El templo romano en 2016.



     Se trata de un templo hexástilo, lo que significa que tenía seis columnas en la fachada frontal, con capiteles de orden corintio y con unas dimensiones de 16 x 32 metros. Formaba parte, junto con el Circo, del Foro provincial y se estima que su construcción comenzó durante el mandato del emperador Claudio y fue terminado aproximadamente 40 años después, durante el de Domiciano. Desde el siglo XVI ya se intuía que en este lugar podría haber existido un complejo de cierta importancia, a raíz de las obras de construcción de las nuevas Casas Consistoriales, hoy desaparecidas, en las que se hallaron multitud de restos marmóreos, razón por la que esta zona era conocida por "los marmolejos", aunque no saldría a la luz hasta que en 1951 se quiso ampliar el Ayuntamiento.


IMAGEN 15. El templo en 2026, ya remodelado.



     Durante la segunda mitad del siglo XX y el primer cuarto del XXI, los restos del templo romano han sufrido una serie de intervenciones, algunas más polémicas que otras, hasta que el 19 de junio de 2025 se abrió al público. Una vez dentro, Chari comenzó sus explicaciones ante la estatua dedicada a Claudio Marcelo, el fundador de la Corduba romana. Es obra del escultor cordobés Marco Augusto Dueñas, nombre muy romano por cierto, y fue inaugurada el 21 de mayo de 2015. Como curiosidad, las pupilas de esta escultura tienen dos corazones que simbolizan, según su autor, el amor de Marcelo hacia la ciudad que había fundado.


IMAGEN 16. Una escultura con unas manos y unos pies impresionantes.



     Chari nos condujo después hacia el interior, a través de una pasarela que corre paralela a la fachada del actual Ayuntamiento, a una plataforma colocada sobre la zona en que se encuentra el muro de las antérides, que son unos contrafuertes que evitaban que la fuerza del terreno derribase el muro de contención del mismo. Desde ahí se accedimos a la escalinata que da acceso al pronaos o pórtico, que es la zona delimitada por las columnas que se levantaron en su día, y que era la antesala a la zona sagrada del templo, la cella.


IMAGEN 17. La pasarela lateral y las antérides al fondo.



IMAGEN 18. Escalinata de subida al pórtico.



IMAGEN 19. Capitulares, Rodríguez Marín, Diario de Córdoba y Fernando Colón desde
el templo romano.



     El último paso de la visita guiada era la zona inferior del templo, a la que se baja por unas escaleras que salen de la pasarela antes mencionada. En esta zona se puede apreciar mejor como era la cimentación del templo y de la terraza sobre la que se asentaba. Se pueden ver y tocar las antérides antes mencionadas, contemplar parte de la muralla republicana o la salida de una cloaca, y pasar junto a una gran cantidad de restos como capiteles o columnas, algunas de ellas semicilíndricas y huecas, lo que denotaría que servían de decoración y no de soporte.


IMAGEN 19. Salida de cloaca y muralla republicana.



IMAGEN 20. Antérides, capitel y restos de columnas.



IMAGEN 21. Más restos.


     
IMAGEN 22. El grupo en la escalinata.



     Sé que me dejo cosas en el tintero, pero ni soy un experto en la materia ni pretendo que esto resulte soporífero para quien lo lea, además de que mi memoria no da para mucho más y que no es fácil atender a las explicaciones de Chari mientras uno está tomando fotos. En cualquier caso, espero haber logrado un relato más o menos ameno de una visita muy interesante, muy bien conducida por nuestra guía, y en la mejor de las compañías. En unos días toca un nuevo paseo, ya lo contaré por aquí.


Rafael Expósito Ruiz.




IMÁGENES
- Fotografías tomadas por el autor, excepto la número 22, tomada por nuestra guía Chari.