viernes, 23 de enero de 2026

UN PASEO POR LA CÓRDOBA ROMANA

     El viernes pasado, 17 de enero de 2026, tocaba nuevo paseo con mis compis del curso de Patrimonio Andaluz, que imparte el SEP Luis de Góngora. En esta ocasión se trataba de un recorrido en el que veríamos varios restos arqueológicos de la Córdoba romana, algunos más visibles que otros como los del templo de la calle Capitulares o los mausoleos del paseo de la Victoria, y otros menos visibles, y a veces poco accesibles, conservados e integrados en edificios más recientes de la ciudad. El día no comenzó con el tiempo más favorable para realizar el paseo, aunque la llovizna cesó a medida que éste fue avanzando y el sol finalmente acudió en nuestra ayuda, así es que acompañados de nuestros profes, David y Auxi, y de la mano de nuestra guía Chari, comenzamos al pie de la torre de la Puerta del Rincón.


IMAGEN 1. Esperando al resto de compis.



     Esta torre se encuentra en la esquina en que confluían dos de los lienzos de la muralla romana, el que seguía el trazado aproximado de las calles San Fernando, Capitulares y Alfaros, y el que continuaba desde ahí hasta el final de la ronda de los Tejares. Es una torre de origen romano, que fue reforzada y restaurada posteriormente, cuya parte inferior es circular y sobre la que se puede ver un recrecido de época medieval. Tan sólo unos metros más arriba, en dirección a la plaza de Colón, se encontraba la Puerta del Rincón, demolida en 1852 por el estado deplorable en que se encontraba.


IMAGEN 2. Nuestra guía hablándonos sobre la torre y la muralla.



     Desde este punto subimos hacia Colón. siguiendo el rastro del segundo paño de muralla que he mencionado, y nos detuvimos en el número 2 de la misma para contemplar los restos de la muralla a través del cristal de la puerta de entrada al edificio. Continuamos después hasta la salida de la calle Puerta de Osario. Esta puerta, que era la entrada norte a la Córdoba romana, recibe su nombre por los enterramientos que se encontraban en el exterior de la misma y desapareció en 1905. Mientras la mayoría continuábamos hacia la avenida de Ollerías, nuestro profe David les mostró a algunos compis los merlones de la antigua muralla que aún se pueden ver en la plazoletilla que hay a la salida de la calle Osario.


IMAGEN 3. A la salida de la Puerta de Osario.



IMAGEN 4. Una imagen de los merlones rescatada de mi archivo.



     La siguiente parada se hizo en el tramo final de la calle Cruz Conde, donde se puede ver marcado en el suelo el ancho que tuvo la muralla romana, con losas y adoquines de un tono más claro que el resto. Antes habíamos dejado atrás el edificio Riyadh, en el número 13 de la ronda de los Tejares, en cuyo sótano se conservan restos de la muralla y de una torre de planta cuadrangular, aunque no pudimos visitarlos. A la salida del bulevar del Gran Capitán nos detuvimos a contemplar más restos de muralla, integrados éstos en las oficinas de Cajasur y que se pueden ver desde el exterior. En este punto, mi hermana Toñi se unió a la comitiva.


IMAGEN 5. La huella de la muralla a la salida de la calle Cruz Conde.



IMAGEN 6. Atendiendo a las explicaciones.



IMAGEN 7. La muralla integrada en Cajasur.



     Nos dirigimos después hacia el paseo de la Victoria para acceder al interior de los dos mausoleos que allí se conservan. Se trata de dos monumentos funerarios de forma cilíndrica fechados en el siglo primero de esta era, situados frente a la salida de la calle Concepción, y que flanqueaban la vía que unía las ciudades de Corduba e Hispalis, parte de cuyo trazado aún se conserva entre ambos. La ubicación de estos, junto a la calzada y frente a la puerta de la ciudad, indica que su propietario debió de ser una persona de bastante importancia en la capital de la Bética.


IMAGEN 8. La Vía Corduba-Hispalis entre los dos mausoleos.



     El primero de los mausoleos a los que entramos es, curiosamente, el último que se descubrió. Sus restos aparecieron en una campaña de excavación que se desarrolló entre 1997 y 1998, a la vez que se ejecutaban las obras de puesta en valor del que se encuentra justo enfrente. Se trataría de un enterramiento colectivo, destinado probablemente a los familiares del personaje que estaría inhumado en ese mausoleo gemelo. Se encuentra parcialmente bajo el paseo de la Voluntaria María Cañas, aquel al que en los años 80 llamábamos "los hippies", y en su interior, que alberga el Centro de Interpretación del Mundo funerario, se pueden contemplar parte de los sillares que lo formaban.


IMAGEN 9. El mausoleo familiar.



IMAGEN 10. Atendiendo a Chari.



IMAGEN 11. Los sillares originales.



     El segundo mausoleo que visitamos, el principal por así decirlo, fue descubierto en 1993 durante las catas arqueológicas previas a la construcción del parking del paseo de la Victoria. Su cámara sepulcral tiene la mitad de tamaño que el anterior, con 3,70 metros de diámetro por los 7,40 metros del otro, al estar destinado a una sola persona, y en su interior se conserva la cista en la que se habría depositado la urna cineraria con los restos del difunto. De los dos mausoleos éste es el que se encontraba en mejores condiciones, y fue reconstruido teniendo en cuenta los restos hallados. No contaba con una puerta de acceso desde el exterior, por lo que parece ser que se no se terminó hasta que las cenizas del difunto ya estaban dentro.


IMAGEN 12. Mi hermana entrando al mausoleo.



IMAGEN 13. Cista en la que se depositaría la urna con las cenizas.



     El paseo continuó después hasta la plaza de las Tendillas, donde Chari nos estuvo hablando acerca de los foros que tuvo Córdoba en la época romana, que eran los centros de la vida política, religiosa, comercial y social de la ciudad. El Foro Colonial se encontraba aproximadamente en la zona que hoy ocupan las calles Conde de Robledo, Cruz Conde y Góngora, mientras que el Foro Nuevo, posterior al primero, estaría algo más abajo, sobre las calles Morería y Conde de Gondomar. Desde allí nos dirigimos hacia la parada final de esta ruta, que hasta ahora venía siendo el Museo Arqueológico, pero se ha cambiado por la visita a los restos del templo romano de la calle Claudio Marcelo, aprovechando que es nuevamente visitable desde hace algunos meses.


IMAGEN 14. El templo romano en 2016.



     Se trata de un templo hexástilo, lo que significa que tenía seis columnas en la fachada frontal, con capiteles de orden corintio y con unas dimensiones de 16 x 32 metros. Formaba parte, junto con el Circo, del Foro provincial y se estima que su construcción comenzó durante el mandato del emperador Claudio y fue terminado aproximadamente 40 años después, durante el de Domiciano. Desde el siglo XVI ya se intuía que en este lugar podría haber existido un complejo de cierta importancia, a raíz de las obras de construcción de las nuevas Casas Consistoriales, hoy desaparecidas, en las que se hallaron multitud de restos marmóreos, razón por la que esta zona era conocida por "los marmolejos", aunque no saldría a la luz hasta que en 1951 se quiso ampliar el Ayuntamiento.


IMAGEN 15. El templo en 2026, ya remodelado.



     Durante la segunda mitad del siglo XX y el primer cuarto del XXI, los restos del templo romano han sufrido una serie de intervenciones, algunas más polémicas que otras, hasta que el 19 de junio de 2025 se abrió al público. Una vez dentro, Chari comenzó sus explicaciones ante la estatua dedicada a Claudio Marcelo, el fundador de la Corduba romana. Es obra del escultor cordobés Marco Augusto Dueñas, nombre muy romano por cierto, y fue inaugurada el 21 de mayo de 2015. Como curiosidad, las pupilas de esta escultura tienen dos corazones que simbolizan, según su autor, el amor de Marcelo hacia la ciudad que había fundado.


IMAGEN 16. Una escultura con unas manos y unos pies impresionantes.



     Chari nos condujo después hacia el interior, a través de una pasarela que corre paralela a la fachada del actual Ayuntamiento, a una plataforma colocada sobre la zona en que se encuentra el muro de las antérides, que son unos contrafuertes que evitaban que la fuerza del terreno derribase el muro de contención del mismo. Desde ahí se accedimos a la escalinata que da acceso al pronaos o pórtico, que es la zona delimitada por las columnas que se levantaron en su día, y que era la antesala a la zona sagrada del templo, la cella.


IMAGEN 17. La pasarela lateral y las antérides al fondo.



IMAGEN 18. Escalinata de subida al pórtico.



IMAGEN 19. Capitulares, Rodríguez Marín, Diario de Córdoba y Fernando Colón desde
el templo romano.



     El último paso de la visita guiada era la zona inferior del templo, a la que se baja por unas escaleras que salen de la pasarela antes mencionada. En esta zona se puede apreciar mejor como era la cimentación del templo y de la terraza sobre la que se asentaba. Se pueden ver y tocar las antérides antes mencionadas, contemplar parte de la muralla republicana o la salida de una cloaca, y pasar junto a una gran cantidad de restos como capiteles o columnas, algunas de ellas semicilíndricas y huecas, lo que denotaría que servían de decoración y no de soporte.


IMAGEN 19. Salida de cloaca y muralla republicana.



IMAGEN 20. Antérides, capitel y restos de columnas.



IMAGEN 21. Más restos.


     
IMAGEN 22. El grupo en la escalinata.



     Sé que me dejo cosas en el tintero, pero ni soy un experto en la materia ni pretendo que esto resulte soporífero para quien lo lea, además de que mi memoria no da para mucho más y que no es fácil atender a las explicaciones de Chari mientras uno está tomando fotos. En cualquier caso, espero haber logrado un relato más o menos ameno de una visita muy interesante, muy bien conducida por nuestra guía, y en la mejor de las compañías. En unos días toca un nuevo paseo, ya lo contaré por aquí.


Rafael Expósito Ruiz.




IMÁGENES
- Fotografías tomadas por el autor, excepto la número 22, tomada por nuestra guía Chari.

No hay comentarios:

Publicar un comentario