martes, 31 de marzo de 2026

EL CRIMEN DE PUEBLONUEVO. PRIMERA PARTE.

     El 7 de febrero de 1894 la localidad cordobesa de Pueblonuevo amanecía con la noticia de un trágico suceso, que ocuparía durante los meses siguientes las páginas de la prensa de la época. A nivel local, el periódico encargado de dar difusión al caso fue el Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos, el mismo que un año y tres meses después de lo ocurrido y previamente a la celebración del juicio, publicó un artículo en el que daba cuenta de los hechos y las circunstancias que rodearon tan atroz asesinato. La extensión del mismo hizo que el citado artículo fuera publicado en dos partes, y así lo haré yo para no alargar demasiado esta entrada. La primera entrega es la que sigue:


IMAGEN 1. Vista de Peñarroya-Pueblonuevo.



     Las múltiples versiones que á raiz de un suceso extraordinario suelen propalarse, nos determinó cuando este horrible crimen se descubrió á no dar más que sucinta relación del mismo, temerosos por una parte de que informes tomados, siempre de buena fé, resultasen equivocados y perjudicásemos gravemente el concepto moral y público de alguna persona, y por otra, el respeto que nos merece siempre la justicia, bajo cuya acción cayó desde los primeros momentos su esclarecimiento, formándose el oportuno proceso; mas habiendo cesado las causas que motivaron el efecto de nuestra reserva, y siendo próximo el dia que la Audiencia de esta provincia tiene señalado para la vista en juicio oral y público, vamos á refrescar la memoria de nuestros lectores con la exposición mas detallada y ordenada que nos sea posible acerca de los hechos principales á este crimen relacionados, seguros de que el público quedará perfectamente enterado y con ello nuestra misión cumplida.

     Bajo el nombre de el «Crimen de Pueblo-Nuevo» se conoce al perpetrado en la persona de Maria Jordán Gavilán, de 22 años de edad, casada, con tres hijos llamados José, Vicente y Ana, de tres, un año, y un mes, respectivamente, y á la que se encontró en el corral de su casa muerta violentamente y quemada, en la mañana del dia siete de febrero de 1894.
     Síguese el procedimiento contra el esposo de la interfecta, Andrés Perez Granero, y los hermanos Rafael y Maria Granero Torrente, tio y madre del Andrés, porque si bien en un principio se encausó á Rosa Perez Granero, cuñada de la finada, la Audiencia estimó no habia motivo que determinase su responsabilidad y dicto auto de sobreseimiento.


IMAGEN 2. Una calle del pueblo.



     Descripción de la casa del crimen.
     Se halla situada en la calle Cervantes, número 13, de la aldea de Pueblo-Nuevo, término municipal de Belmez, partido judicial de Hinojosa del Duque: su aspecto es el común y corriente de todas las del pueblo; á su entrada, y en el primer cuerpo á la derecha, hay una habitación que el dia de autos no contenia mas que un montón de naranjas, por lo que puede asegurarse que estaba inhabitada; en el segundo cuerpo, á la derecha, hay una habitación que tiene una ventana que dá á un corral, cuya ventana, como tenia una de sus puertas entre abierta, pudo observarse que en el poyo de la misma estaba colocado un velon pequeño: contenía esta habitación una cama deshecha con ropa de hombre sobre ella, varios muebles en regular orden colocados, con algunas prendas de ropa sobre los mismos; una silla frente á la cama, en la que habia un vestido á cuadros azules y un mantón negro, é inmediatamente, pero en el suelo, una alcuza para aceite de oliva, pero vacia.
     A la izquierda del segundo cuerpo está la cocina con chimenea, en la que habia una porción de leña de jara partida y preparada para encenderse; tiene una puerta que estaba abierta y dá á un corral, que es de cuatro metros de ancho por tres de largo; en el frente del corral habia una empalizada de dos metros de altura y sobre ella alguna leña de jara, á la izquierda un pesebre como de un metro de largo al que estaba atado un burro, y á la derecha, en el rincon y frente el cuerpo de una muger.

     Posicion y examen del cadáver de Maria Jordan Gavilán.
     Estaba esta desgraciada en posición diculito [decúbito] lateral izquierdo con flexión forzada de la pierna del mismo lado, la cabeza levantada y medio oculta por un haz de leña mirando hacia abajo, arrojaba por la nariz una mucosidad sanguinolenta y espesa, la lengua fuertemente aprisionada en su punta por las arcadas dentarias, amoratada en la parte que se descubría, sus labios estaban amoratados y entreabiertos, el pelo lo tenía recogido y aprisionado con un pañuelo hecho gorro que está en parte quemado, librando la parte izquierda y posterior del cabello, pues la anterior del mismo lado presenta una estension de pelo quemado y en la parte central de la cabeza una superficie circular de unos tres centímetros de diámetro desprovista de epidermis, y á uno y otro lado de la expresada superficie dos heridas contusas de poca estension que interesan el cuero cabelludo.
     El brazo y mano derecha apoyada sobre el haz de lecha presentaban manchas negruzcas producidas por la acción del fuego (algunos trozos de piel estaban carbonizados). El brazo izquierdo oculto bajo las ramas y hubo que levantar el cadáver para ver que presentaba análogas quemaduras que el derecho.
     El pecho lo tenía completamente cubierto de un color amarillento súcio que daba al tacto la consistencia y sonido del pergamino y hacía presentir la influencia de un calor lento, prolongado y no suficiente á ocasionar la combustión; la parte superior y posterior del toráx quedaron libres de la acción del fuego; los hombros y cintura los tenía cubiertos en parte de restos de ropa y desnudo completamente la mitad inferior del cuerpo.
     Calzaba los pies con botas y sin medias, y notábase como á tres ó cuatro centímetros por encima de aquellas, que terminaban rápidamente las quemaduras, marcándose la línea divisoria sin gradaciones.
     Tanto el haz de leña que había debajo de la cabeza y brazo derecho de la interfecta, como dos tallos de adelfas verdes y la leña que contenía la empalizada no tenían la menor señal de haber sido atacadas por el combustible, y cuando el cadáver se levantó pudo observarse que en el sitio por él ocupado no existía rastro ni vestigio de otro combustible que el de los vestidos que habían ardido, del que quedaron dos pedazos que no había consumido el fuego y que daban un olor manifiesto á aceite de oliva.


IMAGEN 3. Chiquillos en una calle del pueblo.



     Como se descubrió el crímen.
     María Granado Torrente, que tenía un puesto para la venta en la plaza de la aldea de Pueblo-Nuevo, (así como también tenía otro su hermano Rafael) á eso de las nueve de la mañana del dia 7 de febrero de 1894, dijo á su hija Rosa que llevara á María Jordán Gavilán los hijos de ésta que la Granado tenía, pues le molestaban en la plaza. Cumpliendo Rosa el encargo de su madre, se fué con los niños á casa de su cuñada, extrañándole sobre manera que el burro estuviese en la cocina, y como la puerta que de ésta comunica con el corral estaba abierta, al acercarse vió que su hermana política estaba muerta en un rincón del mismo y sin ropas. Por tal causa salió precipitadamente y dió cuenta á su madre, enterándose del suceso varios vecinos, que aglomerados á la puerta de la casa tan luego se enteraron, comentaban el hecho. Como pasara por allí el guardia civil Santiago Mediano Córdoba, se extrañó de ver tanta gente, y al preguntar la causa, díjole Rafael Granero Torrente, que á la sazón salía de la casa, que «la mujer de Andrés estaba muerta y quemada.» Acto seguido el referido guardia puso el hecho en conocimiento del alcalde pedáneo don Lucio Martin Nogales, y ambos, acompañados del facultativo don Emiliano Roldán, se personaron en el domicilio de la infortunada María Jordán, á la que hallaron quemada y muerta; más como ardiera aún alguna ropa de la desgraciada que la rodeaba la cintura, apagaron el fuego sin tocar el cadáver, dando el citado alcalde parte inmediatamente de este hecho al Juzgado municipal de Belmez, y dispuso que el marido de la interfecta Andrés Perez Granero y el tio de éste Rafael Granero Torrente, fuesen detenidos por recaer sobre ellos, de rumor público, acusación de haber tomado participación en el crímen.

     María Jordán fué muerta alevosamente.
     Puede consignarse sin temor alguno á error el enunciado precedente, pues científicamente está probado por las manifestaciones de los ilustrados médicos don Emiliano Ramirez y Lopez y don José Marin y Martin, quienes después de un detenido y concienzudo exámen del cadáver de la finada, practicada que fué la autopsia, afirmaron

     Primero.- Que María Jordán Gavilán fué muerta violentamente entre las dos y las cuatro de la madrugada del dia 7 de febrero de 1894.
     Segundo.- Que la violencia empleada fué la asfixia por sofocación, y rápidamente.
     Tercero.- Que la asfixia se ocasionó en este caso ó con la mano tapando la boca y la nariz ó por comprexión del pecho hasta el punto de imposibilitar los movimientos musculares, ó empleando ambos procedimientos simultáneamente.
     Cuarto.- Que teniendo en cuenta tanto la débil constitución de la finada, como la anemia producida en la misma por la falta de alimentación, un embarazo laborioso y las pocas fuerzas con que podía contar (pues unido á lo expuesto la infeliz hacía pocos dias que había dado á luz cuando se cometió el crimen), este pudo ser realizado por una sola persona, sin perjuicio de que pudieran intervenir dos ó más.
     Quinto.- Que las heridas encontradas en la cabeza de la interfecta, fueron causadas cuando la María era ya cadáver; y
     Sexto.- Que el cuerpo de la infeliz finada fué quemado después de ser cadáver y á fuego lento.


IMAGEN 4. Otra vista del pueblo.



     Lo que dicen los procesados.
     Andrés Perez Granero, esposo de la interfecta, tiene 29 años de edad, es natural de Linares (Jaen), minero, domiciliado en Pueblo Nuevo, carece de instrucción y no tiene antecedentes penales.
     Este procesado ha dado dos versiones diferentes acerca de como pasó y que le ocurrió en la noche del dia 6 á 7 de febrero del año último, á partir desde las ocho y media, hora que en unión de su mujer se salió de casa de su vecina conocida por la «Caraballa», donde estaban de visita, para irse á su casa á dormir.
 
     Es la primera: que se acostó á la dicha hora ocho y media; que serían las tres de la madrugada cuando su mujer, que padecía ataques (no dice de que clase) empezó á gritar «¡Madre mía!»; que á las cinco y media le llamó un minero llamado José, para el trabajo; que se levantó, y al irse dijo á su mujer que cerrase la puerta, y como esta le contestase lo efectuase él, se marchó echando el cerrojo al postigo de la puerta de la calle, y dejando esta encajada; que quedó su mujer en la cama con dos de sus hijos, el mayor y el más pequeño, por cuanto que el de enmedio, ó sea el de un año, dormía en casa de su madre; que como únicamente entran en su casa su citada madre y su tío Rafael para recoger un tablero que para su puesto de la plaza depositaba en su casa, no sospecha quiénes hayan sido los autores de la muerte de su mujer, creyendo que ella misma se prendería fuego.


IMAGEN 5. Arranque del castillete del pozo Antolín, en la mina del mismo nombre.



     Es la segunda manifestación ó versión que dá, la siguiente: que se acostó á la hora referida, y como á la una de la noche y estando cuestionando con su mujer, llamó su tío Rafael y le abrió la puerta; que aquél se sentó en una silla, mientras él seguía disputando con su esposa; que como á las cuatro se levantó y como no tuviera preparada la ropa, dió una bofetada y un golpe con la mano á su mujer, cayéndole al suelo; que su tío le dijo, «pégale, pégale sobrinico», y levantándose su tío de la silla, cojió a su mujer, la llevó al corral, encendiendo un fósforo y se lo aplicó al vestido, marchándose él hasta la plaza, desde donde volvió con objeto de recojer el candil; que al entrar salía su mencionado tío Rafael con el que no habló palabra alguna, yéndose él inmediatamente á su trabajo, después de recoger el candil citado y unas alforjas, y sin ver nada.
     Esta segunda declaración, que sostuvo frente á su tío Rafael, que le negaba veracidad en careo celebrado al efecto, fué después rectificada por su autor, asegurando después que la declaración verdad era la prestada primeramente.
     Tanto las manifestaciones que hizo el interesado de estar la tarde del 6 vestido de máscara con su tío y un primo llamado Manoliyo, así como la de los constantes disgustos que tenía con su mujer, están probadas; más no que el minero José lo llamara en la madrugada del 7, pues éste lo negó, diciendo que mal podría llamar al Andrés cuando trabajaba en mina diferente.
     Dijo también este procesado había tenido muchos disgustos con un tal Daniel que había sido novio de su mujer y la madre de éste, que ambos le habían amenazado de muerte y calumniado, por cuya razón los citó á juicio, pero el primer aserto queda negado por los aludidos, y con respecto al de el juicio, si bien es verdad que consta que el Andrés los demandó en una ocasión, no es menos cierto que el dia señalado para la celebración del mismo Andrés retiró su demanda, diciendo estaba ya satisfecho.

FRANCO
(Se concluirá.)


RAFAEL EXPÓSITO RUIZ.




DOCUMENTACIÓN
- Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos: Año XLVI Número 13047 - 1895 mayo 5. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

IMÁGENES
- Imágenes 1 y 4: Fotografías pertenecientes al Fondo Francisco Solano Márquez. Archivo de la Diputación Provincial de Córdoba.
- Imágenes 2 y 3: Fotografías compartidas en el grupo de Facebook "Fotografías Antiguas de Peñarroya-Pueblonuevo", por Daniela Sánchez Muñoz y Antonio Suescum Pajuelo respectivamente.
- Imagen 5: Fotografía tomada por el autor.

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