sábado, 14 de marzo de 2026

COMO TRAFICANTE QUE SOY...

     A veces, mientras reviso algún expediente antiguo en busca de información para una nueva entrada, me encuentro con cosas curiosas. No hace mucho que creí estar viendo una carta firmada por Dios, cosa totalmente imposible ya que en caso de que este señor existiera dudo mucho que se dedicara a dejar su firma en un documento, pero que durante una fracción de segundo me dejó descolocado. El otro día me pasó con un escrito que comienza diciendo "Como traficante que soy...".

     Ya resulta raro que si uno se dedica a este trabajo tan poco lícito se dedique a ir contándolo por ahí, y mucho menos aún que lo deje por escrito y firmado, como así hizo un tal Bartolomé de Raya en 1805. Lo curioso del tema era la mercancía con la que este señor traficaba y que no era ni droga, ni armas ni nada por el estilo, sino aceite. Entiendo que el precio del "oro líquido" se suele poner por las nubes cada vez que el mal tiempo continuado afecta a las cosechas pero tampoco es como para llegar a esos extremos. Pero todo tiene su explicación, y mi sorpresa tiene que ver con la connotación peyorativa que con el paso del tiempo ha ido adquiriendo el verbo "traficar" y que antes no tenía.


IMAGEN 1. El escrito en cuestión.



     El escrito de Bartolomé está incluido en un expediente que trata sobre el traslado de una de las muchas fuentes públicas que existían en algunas de nuestras calles y plazas, cosa que a priori no tendría mucho sentido porque no veo la relación entre una fuente de agua y el aceite, a menos que éste fuera para las tostadas de los trabajadores. En cualquier caso, dicho escrito dice así: 

     «Como traficante que soy de Azeite de esta ciudad y vezino de ella recibí del Sõr [Señor] Maestro mayor de fontanero de esta dha. [dicha] ciudad la cantidad de trescientos quarenta y un reales de vellón valor de quatro arrobas y media de Azeite à el precio de setenta y ocho reales de vellón cada una. Y para que conste lo firmo en Cordoba à seis de nobiembre de mil ochocientos cinco = Bartolo de Raya.
Son 341 reales de vellón».

     Tras lo que en un principio parecía que iba a ser algún tipo de confesión, uno se da cuenta de que el significado de "traficante" no es sino un sinónimo de "comerciante" o "tratante", en desuso actualmente para estos menesteres, y que entiendo que la relación entre el aceite y una fuente tiene que ver con el uso de estopa y cáñamo impregnados en grasas y aceites para sellar uniones en las tuberías por las que llegaría el agua. Por cierto, si mis matemáticas no fallan, cuatro arrobas y media a 78 reales la arroba hacen un total de 351 reales y no 341, por lo que creo que al amigo Bartolomé "se la colaron floja".


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Fuentes y Cañerías. Aguas del Cabildo Eclesiástico. Antecedentes relativos a la colocación en la plazuela de la calle de D. Diego León de la fuente que existía en la pared foral de la casa del Sr. Marqués de las Atalayuelas frente a la del Gilete. 1821. SFC/00278-005. Archivo Municipal de Córdoba.

IMÁGENES
- Imagen 1: Fotografía tomada por el autor sobre el escrito perteneciente al expediente citado.

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