lunes, 29 de diciembre de 2025

ALDABAS, ALDABONES, LLAMADORES

     Antes de la llegada de timbres, porteros automáticos, video-porteros o cualquier otro dispositivo necesitado de la electricidad, cuya finalidad es la de anunciar la llegada de visitantes a una casa, no existían muchas más opciones que andar llamando a voces o pelarse los nudillos contra la dura puerta de madera. Para solucionar ese inconveniente surgieron las aldabas o llamadores, mecanismos de hierro forjado o bronce cuyo origen se remonta a las antiguas Grecia y Roma, y que facilitaban la operación de llamar mediante el golpeo de una pieza contra otra. Básicamente consisten en una placa colocada en la puerta y una móvil fijada a ésta, el martillo, que es la que golpea sobre una tercera pieza llamada tas.



IMAGEN 1. Aldabas con forma de argolla en la plaza de Don Gome.



     El diseño de las aldabas ha evolucionado, tanto en la placa como en el martillo, desde las simples anillas o argollas, que además podían usarse como tirador e incluso para atar a las caballerías, o las que se asemejan a los badajos de las campanas, hasta creaciones más elaboradas que muestran motivos geométricos o representaciones antropomorfas y zoomorfas. Aunque su función original está prácticamente perdida, y es más ornamental que propiamente funcional, en la actualidad se siguen colocando en algunas casas, conviviendo con otras de cierta antigüedad. De las de tipo zoomorfo, aquellas que representan animales o partes de estos, vamos a ver algunas de las que me voy encontrando mientras paseo por las calles de Córdoba en busca de más historias que contar.


IMAGEN 2. Aldabas con motivos geométricos en la calle Don Rodrigo.



     Uno de los animales que más he encontrado representado es el león. En estos casos, la cabeza del felino es la base que está fijada a la puerta y de sus fauces cuelga la argolla que hace de martillo. A veces esta parte suele ser tan elaborada o más que la placa, y en ella se incluyen numerosos detalles como inscripciones con fechas, pequeños rostros humanos o figuras de aparente aspecto mitológico.


IMAGEN 3. León y rostro humano en la calle Alfaros.



IMAGEN 4. León y rostro humano en la calle Julio Romero de Torres.



IMAGEN 5. León con inscripción en el martillo en la calle Magistral Gonzáles Francés.



IMAGEN 6. León y ¿sirenas? en la plaza de Jerónimo Páez.



IMAGEN 7. León en la calle Rey Heredia.



     Otros de los animales que aparecen representados es el perro. En los ejemplares que he visto en Córdoba, la cabeza no forma parte de la placa sino del martillo, curvado en una especie de letra "S" y en cuya parte superior aparece lo que podría ser la cabeza de un gato, aunque no estoy demasiado seguro.


IMAGEN 8. Perro y gato en la calle Cabezas.



IMAGEN 9. Perro y gato en la calle Pedro López.



IMAGEN 10. Perro y gato en la calle Rey Heredia.



     La serpiente también está representada en algunas de las aldabas de nuestra ciudad. En este caso, como en el anterior, el animal aparece formando el martillo en lugar de la placa, y podemos ver su cabeza y parte de su cuerpo. ¿Una representación de la serpiente bíblica? Podría ser.


IMAGEN 11. Serpiente en la calle Portería de Santa Clara.



IMAGEN 12. Serpiente en la calle Romero Barros.



     El martillo de la siguiente aldaba está formado por lo que parecen la cabeza y el cuello de un buitre leonado, aunque teniendo en cuenta lo que entiendo de aves podía ser cualquier otra rapaz. Solamente he encontrado un ejemplar de este tipo.


IMAGEN 13. Buitre en la calle Ambrosio de Morales.



     Otro animal del que tan sólo he encontrado un ejemplar es el caballo. La cabeza del equino es la que forma la placa, mientras que el martillo lo constituye una herradura. Ésta aparece adornada con siete perforaciones cuadradas, cuatro a un lado y tres al otro, cuyo significado desconozco.


IMAGEN 14. Caballo en la calle Enmedio.



     El repaso a las aldabas con formas de animales acaba aquí, así como las historias de este año. La próxima llegará en 2026, que espero para todos que si no va a ser mejor que éste tampoco sea peor. Virgencita, que me quede como estoy. Felices fiestas.


Rafael Expósito Ruiz.




IMÁGENES
- Fotografías tomadas por el autor.

martes, 23 de diciembre de 2025

UN CEMENTERIO BAJO LA PLAZA DE LA MAGDALENA

     Junto a la iglesia de la Magdalena transcurre una calle que lleva por título su mismo nombre, o sea calle Magdalena. Corre paralela al exterior de la nave de la Epístola, la que se encuentra a la derecha entrando por la portada principal, y anteriormente fue conocida como la calle del Cementerio Viejo. El por qué de este nombre resulta bastante obvio ya que, como el resto de parroquias, la de la Magdalena también contaba con su propio camposanto y éste era el lugar en el que estaba situado. Sin embargo, hubo otro lugar de enterramiento asociado a esta iglesia que se encontraba al otro del edificio y bajo parte de la plaza.


IMAGEN 1. La entrada principal y la calle Magdalena al fondo.



     No tenía conocimiento de su existencia hasta que lo descubrí gracias a los planos de nuestra ciudad que Dionisio Casañal y Zapatero confeccionó en 1884. En lo que respecta al conocimiento de la Córdoba de finales del siglo XIX, el trabajo de este topógrafo zaragozano es para mí de la misma magnitud que el que nos ofrece Teodomiro Ramírez de Arellano en sus Paseos por Córdoba, no solo por la fidelidad con que representa el trazado de las calles sino porque ofrece una representación visual exacta de muchos detalles que aparecen en el citado libro y que no siempre son fáciles de ubicar. Por poner un ejemplo, cuando Ramírez de Arellano habla de la fuente de la Puerta de Osario se limita a decir que estaba a la salida de ésta, mientras que en los planos de Casañal podemos ver su situación exacta.


IMAGEN 2. La fuente situada a la salida de la Puerta de Osario.



     A lo mejor alguno de vosotros se está preguntando por qué me refiero a "los planos" en lugar de al "plano", y tiene su explicación. El que la mayoría conocemos está realizado a escala 1:5.000 y es el que cualquiera encontrará en internet si busca el "plano de Casañal", pero el trabajo final del topógrafo incluía además versiones parciales en diferentes escalas y 359 carpetas que contenían los planos de todas y cada una de las calles de la población en esa fecha. En uno de estos últimos, el que se encuentra en la carpeta correspondiente a la plaza de Santa María Magdalena, es en el que aparece el detalle que nos ocupa.


IMAGEN 3. El plano de la plaza de la Magdalena.



     Efectivamente, junto al muro exterior de la nave del Evangelio, la de la izquierda si uno mira de frente a la portada principal, aparece dibujado un contorno en cuyo interior está escrito "Cementerio Subterraneo". Al igual que el plano representa visualmente lo que Ramírez de Arellano escribe, éste nos ofrece la información que el dibujo no nos puede dar, así es veamos lo que el escritor nos cuenta:

     «A los pies de la nave referida [la del Evangelio], se vé una puerta, media en la pared y media en el suelo: por ella se baja á un panteón con gradas de mármol negro y rodeado de bovedillas; está fuera del templo, ó sea, debajo del alto que forma en la plazuela á un lado de la puerta; era enterramiento general, y cuando se llenaba exhumaban los restos y los colocaban en el osario; este era un corralito á espaldas de la sacristía, con una pequeña puerta á la calle: hoy está limpio».


IMAGEN 4. El cementerio subterráneo.



     La cripta, de unos 50 metros cuadrados a ojo de buen cubero, debía llenarse con bastante frecuencia y, aunque no tengo claro en qué lugar se encontraba la sacristía tras la que estaba el corralito al que trasladaban después los restos, imagino que dicho lugar se correspondería con la zona que hoy se ve cercada desde la calle Francisco de Borja Pavón. Ramírez de Arellano escribe «hoy está limpio», refiriéndose a dicho corralito, por lo que supongo que esos restos serían llevados a otro lugar, quizás al cementerio de San Rafael, que era el que daba servicio a los barrios de la Axerquía, entre los que se encontraba el de la Magdalena.


IMAGEN 5. El corralito tras el cabecero de la iglesia.



     En 1956 la iglesia fue cerrada al culto y desacralizada, convirtiéndose tras su abandono en chutadero y vertedero hasta que un incendio casi la hace desaparecer por completo en 1990. Después de ser completamente restaurada, su uso ha quedado reducido a conciertos y exposiciones gestionados por la Fundación Cajasur, a la que está cedida por la Diócesis cordobesa hasta 2059. Supongo que tendré que esperar a la próxima exposición para poder fotografiar el acceso interior a la cripta, en el caso de que no fuera eliminado tras la restauración. De momento, me conformo con un plano publicado en la página artencordoba.com en el que aparece señalada la escalera de entrada, entre la esquina noroeste del edificio y la portada del lado del Evangelio.


IMAGEN 6. Plano de la iglesia.
     Desde el exterior, sin embargo, si es posible apreciar algunos indicios de la existencia de este cementerio subterráneo. El suelo de la plaza está ligeramente levantado en la zona donde éste debe encontrarse, y junto a la parte inferior del muro norte se puede apreciar una anomalía que no tiene sentido si la comparamos con el resto del empedrado de la misma. Se trata de una especie de montículo hecho a base de ladrillos, de forma casi semicircular, que supongo que debe ser la parte externa del techo de algún tipo de galería de entrada a la cripta y a la que se accedería desde las escaleras que se ven en el último plano. Justo sobre dicho montículo, existe una ventana ligeramente empotrada en el muro cuya finalidad tal vez fuera la de que estas escaleras recibieran la luz natural del exterior.


IMAGEN 7. Muro norte de la iglesia.



IMAGEN 8. Detalle del montículo y la ventana sobre éste.



     Desconozco si el espacio que ocupaba este cementerio fue cegado en algún momento o continúa estando allí, y en este caso si sigue albergando algún enterramiento. Tampoco sé si es posible aún acceder a él desde el interior o su acceso fue eliminado después de la restauración tras el incendio así es que, como dije más arriba, tendré que esperar a que abran la iglesia próximamente para alguna exposición a la que pueda acudir.


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Expedientes de alineación de calles, calle Osario y plazuela de Sta. María Magdalena, 1884. Archivo Municipal de Córdoba.
- La Diócesis de Córdoba y la Fundación Cajasur acuerdan ampliar por 30 años la cesión de la Iglesia de la Magdalena, 2024. eldiadecordoba.es.
- Las iglesias fernandinas, 2019. Francisco Luís Campos Luque. publicaciones.defensa.gob.es.
- Paseos por Córdoba: ó sean, apuntes para su historia, 1873-77. Teodomiro Ramírez de Arellano.

IMÁGENES
- Imágenes 1 a 5, 7 y 8: Fotografías tomadas por el autor.
- Imagen 6: artencordoba.com.

jueves, 18 de diciembre de 2025

EL ALQUERQUE DE LA CALLE ENRIQUE ROMERO DE TORRES

     Descubrí la existencia de esta piedra, como tantísimas otras cosas acerca de Córdoba, gracias a Paco Muñoz y a la entrada que le dedicó en su blog Notas Cordobesas. Él tuvo conocimiento de ella a través de la arqueóloga cordobesa Guadalupe Gómez Muñoz, y espero que a través de mí puedan conocerla ahora todos los que no sabían de ella, antes de que desaparezca definitivamente. Como el título de esta entrada afirma, se encuentra en la calle Enrique Romero de Torres, la misma que fue abierta entre los años 1891 y 1903 a modo de prolongación de la plaza del Potro y que enlaza el paseo de la Ribera con el punto en que se unen las calles Lucano y Lineros.


IMAGEN 1. Salida de la calle Enrique Romero de Torres al paseo de la Ribera.



     La palabra alquerque procede del árabe al qirkat, que significaría "sitio plano", supongo que en referencia al tablero. Su origen parece estar en Oriente Medio y se han encontrado registros y ejemplares de las épocas egipcia y romana. Este juego tiene tres variantes principales, que serían el alquerque de tres, el de nueve y el de doce, dependiendo de las fichas con las que cuenta cada jugador y con tableros diferentes para cada uno. El alquerque de tres es lo que todos conocemos como el "tres en raya" y el de doce es el antecesor del actual juego de "las damas"; el que podemos ver en la calle Enrique Romero de Torres es el alquerque de nueve, conocido también como juego de "los molinos".


IMAGEN 2. El tablero del alquerque de nueve grabado en la piedra.



     No es fácil ver esta losa con el grabado del alquerque, y no sólo por el hecho de que los surcos que forman el tablero estén bastante difuminados ya por el paso del tiempo y por el pisoteo constante, sino porque normalmente está bajo los veladores de un bar, la Taberna del Río para ser más exactos, tras el segundo árbol de la derecha si entras a la calle desde el paseo de la Ribera. Llevaba tiempo queriendo verla y fotografiarla pero no es un lugar de paso habitual para mí y cuando en alguna ocasión lo he intentado las mesas ya estaban montadas y ocupadas y me ha sido imposible. Hace algunos días tuve suerte, mientras hacía tiempo para mi reciente visita al Museo Julio Romero de Torres, y pude dar con ella.


IMAGEN 3. El tablero del alquerque de nueve con las líneas resaltadas.



     Se trata de una losa de granito abujardado, según la descripción que ofrece la Gerencia Municipal de Urbanismo, seguramente rectangular en su origen, aunque en la actualidad sus esquinas están bastante mutiladas. Ésta, y el resto de losas, sustituyen al pavimento original de la calle, que estaba constituido por "empedrado de morrillo", ese sembrado de simpáticos guijarros que los pies de los que vivimos en la zona "paleolítica" de Córdoba tienen que sufrir. Curiosamente, este tipo de pavimentación comparte nombre con un plato popular en ciudades como Murcia o Granada. Prefiero lo segundo, aunque no me guste el morrillo.


IMAGEN 4. La losa "protegida" por los veladores.



     Para eliminar este empedrado, en marzo de 1956 se presentó un proyecto que contemplaba el solado de la calle con «adoquín gris y rojo formando dibujo, sobre firme de hormigón de 30 cms. de espesor». Los acerados tendrían un metro de anchura y estarían formados por losas de granito nuevas, y la separación entre éstos y la calzada se haría con bordillos de granito de 16x35 cm. de frente ataluzado. El presupuesto final ascendía a 175.505,83 pesetas, y tras pasar por los trámites necesarios fue aprobado. El 7 de marzo de 1958 el Ayuntamiento aprobó los pliegos de condiciones para contratar ésta y otras obras en la ciudad y lo publicó para que se pudieran hacer las reclamaciones oportunas. No se presentó ninguna, por lo que entiendo que la obra se hizo finalmente a lo largo de ese año o poco después.


IMAGEN 5. Situación de la losa del alquerque.



     Si el pavimento que vemos en la actualidad es el que se colocó en esas fechas, los adoquines rojos y grises que formarían dibujos debieron perderse por el camino, así como los bordillos del acerado. Quizás acabaron en el bolsillo equivocado, o simplemente era más barato reutilizar las losas que se habían quitado de otras calles. Parece claro que la que tiene grabado el alquerque no salió de ningún taller en la segunda mitad del siglo XX. En cuanto a la antigüedad del grabado, hay quien afirma que pudo haber estado colocado en las gradas del teatro romano de Córdoba aunque, si tenemos en cuenta que el nombre que ha llegado hasta nuestros días viene del árabe y que este juego parece ser que era bastante popular durante el reinado de Alfonso X, podría haber sido grabado en cualquier otra época. En cualquier caso, se trata de un resto de nuestra historia que seguramente estaría mejor en el Museo Arqueológico y no siendo pisado y salpicado de salmorejo como escribió Paco Muñoz.


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACION
- Breve historia del alquerque. museoarqueologicobadajoz.juntaex.es.

IMÁGENES
- Imagen 1: Calle Enrique Romero de Torres. gmucordoba.es.
- Imágenes 2 a 5: Fotografías tomadas por el autor.

sábado, 13 de diciembre de 2025

LA CASA DEL BURRO DE LA CALLE MUÑICES

     Hace unos días estaba releyendo los Paseos por Córdoba de Teodomiro Ramírez de Arellano. Buscaba algo de información acerca de una curiosa inscripción colocada en una de las dos esquinas de la plazoleta que existe casi al final de la calle Muñices, en la parte más cercana a la plaza de la Magdalena. Encontré lo que buscaba, y también la referencia a una casa de la citada calle y que era conocida por el curioso nombre de "la casa del burro", que es la que me interesa, pero antes de entrar en materia hay que ver lo que Ramírez de Arellano nos viene contando mientras describe ciertas casas de esta calle:

     «Este mismo D. Francisco [Francisco José Díaz de Morales y Alfonso de Sousa], ya en los últimos años de su vida, quiso dar ensanche á la calle delante de su casa,á fin de que los carruages pudiesen volver á ella, y hundiendo parte de las casas que poseía y aun posee su señor hijo [Rafael Díaz de Morales], formó una pequeña plazoleta que dedicó á la memoria del fundador de su principal mayorazgo, y así en las dos esquinas, que son de mármol negro, se lee en letras doradas, en el lado de la Magdalena «Plazuela de Lope Ruiz de Baeza» y en el contrario «Terrible año de 1805.» En el centro se vé una gran puerta: en lo alto tuvo un San Rafael, que quitado en 1841, se colocó en el oratorio de la casa descrita. La gran puerta del centro fué hecha con la idea de comunicar á la calle de Abejar y que desde allí entrasen los carruages, en aquella época muy elevados y largos de batalla».


IMAGEN 1. La casa de la plazoleta.



     Hasta ahora vemos que Ramírez de Arellano menciona la casa de Francisco José Díaz de Morales y Alfonso de Sousa, la que fue la principal de la familia y anteriormente de los Muñices y que ahora está ocupada por el C.E.I.P. San Lorenzo, y la que está justo enfrente, parte de la cual sirvió para crear la plazoleta. En la actualidad llevan los números 12 y 25 respectivamente. Sigamos con el relato:

     «Dicho señor murió al poco tiempo, y durante la menor edad de su hijo, gobernaba la casa su señora madre y tutora D.ª María Josefa Victoria Bernuy, hermana del entonces Marqués de Benamejí, y con ella vivia y le ayudaba su hermano político D. José Diaz de Morales, teniente retirado del regimiento del Príncipe, y persona que por sus estravagancias era muy conocida, si bien todos lo querían».


IMAGEN 2. Las dos casas, y el coche de turno.



     Nos encontramos ahora con que don Francisco ha muerto, concretamente en 1806 aunque no se mencione, y que su viuda se está haciendo cargo de la casa durante la minoría de edad del hijo de ambos, Rafael Díaz de Morales. Se nos presenta además un nuevo personaje, José Díaz de Morales, el hermano político de Josefa Bernuy y entiendo por ello que hermano de don Francisco, y que vivía con ellos. Gracias a los padrones domiciliarios tanto de 1806 como posteriores sabemos que la casa de la que está hablando es la principal de la familia, la del colegio San Lorenzo. El relato continúa:

     «En este estado llegó el año 1808: vinieron los franceses al mando del general Dupont, disponiendo,
entre otras cosas, recoger las mulas de los carruages, destinándolas á la artillería, dando lugar á que no quedasen en Córdoba mas coches que los del Obispo y el de esta familia, porque D. José Morales escondió las mulas y le colocó dos bueyes, saliendo á dar sus paseos como si fuese con el mejor tiro de caballos; de noche hacia que el lacayo llevase en la mano un hacha de viento, como un alarde de ser el único que conservaba el coche en aquellas tristes y azarozas circunstancias. Este mismo señor [José Díaz de Morales] mantenía para su servicio un hermoso burro blanco á que llamaba el Pajarito, al que tenia un gran cariño: en su testamento dejó la casa número 25 de esta calle [Muñices], á su señora sobrina D.ª Rosario Diaz de Morales, con la precisa condicion de cuidar bien á aquel animal mientras  viviese, y de aquí viene el que todo el barrio conozca la espresada casa por la del burro».


IMAGEN 3. La casa de los Díaz de Morales, colegio San Lorenzo.



     Llegamos a la parte interesante. El "extravagante" don José se dedica a pasearse en su carruaje tirado por bueyes, para reírse de los invasores franceses que habían requisado todas las mulas, y se queda con un burro blanco que dejará después en testamento a su sobrina Rosario Díaz de Morales, hija de su hermano Francisco y de Josefa Bernuy, y por lo tanto hermana de Rafael, junto con la casa número 25 a condición de que cuidase al animal. Resultaría obvio relacionar esta casa, que desde entonces será conocida como la "del burro", con la casa de la plazoleta, puesto que ambas llevan el número 25. De hecho así lo he visto afirmado en varias publicaciones, como en una de 2012 del blog de la asociación CXM (Cordobeses Por el Mundo), que lleva por título "Rutas de casas solariegas", donde tras reproducir las palabras de Ramírez de Arellano se añade un detalle de cosecha propia: «Tiene la casa fachada con portada de piedra y escudo de los Díaz de Morales en el centro del dintel, utilizada como entrada de cochera».


IMAGEN 4. El escudo sobre la puerta.

 

     Hasta aquí todo estaría bien, tenemos en la actualidad una casa número 25 en la plazoleta de la calle Muñices, la misma plazoleta que menciona Ramírez de Arellano, y un escudo de los Díaz de Morales sobre su puerta, como se afirma en el blog citado pero, ¿Y si se ha malinterpretado al escritor? ¿Y si esta casa de la plazoleta no era la conocida como la "del burro"? ¿Y si la que realmente lo fue hubiera sido otra y, además, no existiera ya en la actualidad? Intentaré explicar por que lo creo así.

     Ramírez de Arellano deja bien claro que la casa de la plazoleta había sido y era en ese momento del hijo de don Francisco, Rafael. Él conocía bien las propiedades de la familia Díaz de Morales, de hecho era yerno de Rafael y vivió prácticamente al lado de esta casa, en la actual número 19, y no creo que pudiera equivocarse. Describe la casa de la plazoleta y cuenta cómo se formó ésta pero no se le ocurre mencionar en ese momento que se trata de la "del burro", aunque sí saca a relucir esta denominación más adelante con un simple «la casa número 25 de esta calle». Por otro lado, ¿Cómo podría don José regalar a su sobrina Rosario una propiedad que pertenecía a su sobrino Rafael? No sé vosotros, pero yo creo que se está hablando de dos casas distintas, y creo que sus numeraciones pueden aclarar el misterio.


IMAGEN 5. La calle Muñices vista desde la plaza de la Magdalena.



     Cuando en 1873 Teodomiro Ramírez de Arellano publicó el primer tomo de sus Paseos por Córdoba, en el que se incluye el relato que hemos leído al principio, resulta que la casa de la plazoleta no llevaba el número 25 sino el 19, numeración que ya tenía desde algunos años antes y que aún se mantenía cuando el escritor falleció en 1909. Resulta del todo imposible, a menos que tuviera poderes sobrenaturales que desconozco, que hubiera conocido un futuro cambio, así es que cuando escribió «la casa número 25 de esta calle» se refería a la que llevaba ese número en 1873 y no a la que lo lleva hoy.


IMAGEN 6. La numeración de las casas de la calle Muñices en un plano de 1884.



     Pero si la 25 de hoy fue la 19 de 1873, ¿Cuál era la 25 en ese año? Pues resulta que estaba no muy lejos de allí, en la misma acera, la casa anterior a la que hace esquina con la plaza de la Magdalena. En un anuncio breve del Diario de Córdoba de 1868 podemos verla mencionada: Se arrienda desde el dia un granero que puede contener de 250 á 300 fanegas de grano, y además varias habitaciones, todo en la casa sin núm. calle de Muñices, contígua á la del núm. 25 de la misma calle é inmediata á la plazuela de la Magdalena. Esta casa en la actualidad lleva el número 33 y, según la página del Catastro, fue construida en 1989, por lo que de la casa que según mi opinión fue la "del burro" no quedaría hoy ni rastro.


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- Padrones domiciliarios, 1509-1920 / Córdoba (Córdoba). Ayuntamiento. archivo.cordoba.es.
- Paseos por Córdoba: ó sean, apuntes para su historia, 1873-77. Teodomiro Ramírez de Arellano.
- Rutas de casas solariegas, 2012. cordobesesxelmundo.wordpress.com.
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

IMÁGENES
- Fotografías realizadas por el autor.

lunes, 8 de diciembre de 2025

CÓRDOBA, LA CIUDAD DEL ORO

     El origen y significado del nombre de Córdoba ha sido, según nos dice Wikipedia, «largamente discutido en la historiografía y no existe en la actualidad consenso al respecto». Hipótesis fenicias, turdetanas, ibéricas, tartésicas e incluso griegas darían a nuestra ciudad nombres tan dispares como molino de aceite, ciudad buena, ciudad de la colina, ciudad del río, ciudad de Oba, ciudad de Juba, lugar de las cuerdas y alguna que otra más. Parece que la hipótesis turdetana sería la más acertada y que el nombre tendría que ver con el hecho de que la ciudad estaba construida sobre una colina, en referencia al asentamiento original de la Colina de los Quemados. Hay, sin embargo, otra hipótesis quizás menos conocida que convertiría a Córdoba en la ciudad del oro.


IMAGEN 1. Córdoba, una ciudad dorada.



     Esta idea está expuesta en un artículo publicado el 16 de diciembre de 1953 en el diario Córdoba y firmado por un tal G. J. En éste se afirma que el nombre de Córdoba provendría del hebreo "Kortz duba", ciudad o lugar de oro. También menciona al historiador español José Antonio Conde, quien tradujo la obra del geógrafo y cartógrafo árabe Al-Idrisi y que afirmó que el nombre derivaba de "Karta toba", o sea ciudad rica. Además, refiere que el poeta latino Silio Itálico habría declarado que Córdoba significaría tierra aurífera, y cita la frase extraída de su obra "Púnicas" en la que se lee «Nec decus aurifire cessavit Corduba terrae», que vendría a decir algo así como "Ni el esplendor del oro cesó en la tierra de Córdoba".


IMAGEN 2. Idealización de la Corduba romana y la Colina de los Quemados.



     Como la afirmación del susodicho de G. J. se hizo hace ya 72 años, y como jamás he oído o leído nada más sobre esta posibilidad, es muy probable que en la actualidad esté descartada por los expertos, entre los que obviamente no me encuentro, y que incluso la afirmación de Silio Itálico fuera solamente una imagen poética, pero me ha resultado muy curioso el hecho que provocó su artículo, de ahí que me haya decidido a escribir sobre ello, y que no es otro que unas excavaciones en la calle Jesús y María, en parte del lugar donde antiguamente se encontraba el convento del mismo nombre.


IMAGEN 3. La calle Jesús y María en 1951.



     A finales de 1953, durante las excavaciones para la cimentación del edificio de viviendas Lovera, que ocupa los números 12 y 14 de la mencionada calle, se hizo un descubrimiento que podría apoyar la relación entre el nombre de Córdoba y el oro. Las manifestaciones hechas al periodista por el arquitecto Rafael de la Hoz Arderius, autor del proyecto, así lo corroborarían: «Hemos encontrado un gran banco de arenas altamente auríferas. El descubrimiento se debe al hecho de haberse trabajado de noche en la excavación para los cimientos. Aquellas arenas, solamente bañadas con luz artificial, brillaban de un modo sorprendente». La entrevista continúa de la siguiente manera:

     «- ¿Y esas arenas han sido analizadas? - interrogamos.

     - Sí. Se tomaron unas muestras que se enviaron para su análisis al prestigioso químico cordobés don Antonio Moyano Navarro, y su informe no ha podido ser más categórico. Confirma ser oro, y oro en abundancia, la materia que tan fuertemente se veía brillar.

     - Pero ¿solamente en ese lugar existen tales arenas?

     - No - replica el señor La Hoz - ese manto de arena ha sido localizado en diversos puntos de la ciudad, a una profundidad entre ocho y doce metros. Pero hasta ahora no se le concedió importancia. Ya conocedores de su naturaleza, se las ha analizado también, comprobándose la existencia en ellas de gran número de partículas de oro».


IMAGEN 4. El edificio Lovera en la actualidad.



     El periodista finaliza su artículo afirmando que «queda aclarado definitivamente el hermoso significado de la palabra Córdoba, como "ciudad del oro", que se le atribuyó en la antiguedad y que hasta ahora solo se tenía como producto de la fantasía de algún historiador». Y yo me pregunto: ¿Sabían los antiguos la existencia de este oro que el Guadalquivir habría ido depositando a lo largo de los milenios en las terrazas fluviales sobre las que está construida la ciudad? ¿Se encuentra en una cantidad lo suficientemente importante como para que diese lugar a su nombre? Podría ser, en cualquier caso se trata de una hipótesis muy sugerente.


Rafael Expósito Ruiz.




DOCUMENTACIÓN
- arquitecturacontemporanea.org.
- Diario Córdoba: Noticias varias (años 40' a 70'). Noticias extraídas por Ildefonso López García-Sotoca. RED MUNICIPAL DE BIBLIOTECAS.
- Wikipedia, ChatGPT y demás buscadores más o menos fiables.

IMÁGENES
- Imagen 1: expasion.com.
- Imagen 2: Lámina emitida por Cajasur, compartida por Alfonso Gómez Romero en el grupo de Facebook CORDUBA.
- Imagen 3: Fotografía de Ladis, Archivo Municipal de Córdoba.
- Imagen 4: Fotografía del autor.

martes, 2 de diciembre de 2025

UNA VISITA AL MUSEO JULIO ROMERO DE TORRES

     Hace unos días, el pasado martes 18, tuve la oportunidad de participar en una visita guiada al Museo de Julio Romero de Torres, junto a algunos alumnos del programa de Patrimonio Andaluz que se imparte en el SEP Luis de Góngora. Para el que no sepa de qué centro se trata, basta con decir que estamos hablando del edificio donde estuvo la Escuela de Magisterio, posteriormente Facultad, la que los que nacimos en el siglo pasado hemos conocido como "La Normal". Cuando era más joven pensaba que el calificativo "normal" tenía que ver con el carácter público de la escuela, en contraposición con la privada, o sea que las familias con mayor solvencia económica mandarían a sus hijos a estudiar a esta última, y los que no a la "normal". Pero no iban por ahí los tiros.


IMAGEN 1. Una pequeña introducción antes de entrar al Museo.



     Volviendo al Museo, esta ha sido la segunda vez que lo visito siendo adulto. La primera de ellas fue el año pasado, gracias a la intercesión de mi hermana Toñi que me consiguió un hueco en la actividad "De lo vivo a lo pintado". Ese día recorrimos los lugares de Córdoba que sirvieron de inspiración al pintor para después verlos plasmados en sus obras, atendiendo a las explicaciones de nuestro guía. Ese día descubrí que a Julio le gustaba mezclar escenarios, como juntar en la misma obra la plaza de la Fuenseca con el Arco del Portillo, o incluir estatuas que aún no existían en nuestra ciudad, como las de Séneca o el Gran Capitán.


IMAGEN 2. De lo vivo a lo pintado en 2024, junto a la Puerta de Almodóvar.



    De nuevo en 2025,  y tras reunirnos en la entrada del Museo con nuestros profesores David y Auxi, pasamos a ver la exposición de la mano de Sofía, quien haría de guía en esta ocasión. La primera sala está dedicada al entorno familiar, y en ella se pueden ver esculturas del pintor y de su padre, Rafael Romero Barros, carteles publicitarios realizados por Julio para empresas como Unión de Explosivos Riotinto o Bodegas Cruz Conde, y una vitrina con objetos personales suyos. En la sala segunda podemos ver obras de su primera etapa como Mira qué bonita era, óleo sobre lienzo pintado que creó con tan sólo 20 años y por el que recibió una Mención Honorífica en el Certamen Nacional de Bellas Artes de 1895, compartiendo espacio con otras del final de su carrera como Nocturno.


IMAGEN 3. "Mira qué bonita era".



IMAGEN 4. Contemplando "Nocturno".



     En la siguiente sala nos encontramos con el que probablemente sea el cuadro más conocido de Julio, La chiquita piconera, concluido poco antes de su muerte y para el que la joven María Teresa López sirvió de modelo. No pude verlo en la anterior visita, ya que en ese momento estaba cedido temporalmente al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid, así es que estaba de enhorabuena. A pocos metros de éste, se encuentra su obra Poema de Córdoba, una obra de gran formato compuesta de siete paneles, con el central de tamaño ligeramente superior a los otros seis, y en la que el pintor representa las distintas épocas de su ciudad a través de ocho figuras femeninas ante fondos idealizados.


IMAGEN 5. "La chiquita piconera" junto a "Diana cazadora".



IMAGEN 6. Explicando "Poema de Córdoba".



     El recorrido continúa a través de más salas donde vemos obras como Naranjas y limones, La Gracia o Nuestra señora de Andalucía, retratos como el de la Condesa de Colomera o Manuel Ruiz Maya, y cuadros como AlegríasOfrenda al arte del toreo y Cante hondo. Podría continuar describiendo cuadro a cuadro pero obviamente no soy un experto en la obra de Julio Romero de Torres, y tampoco quiero que esta entrada se haga excesivamente aburrida, por lo que voy a terminarla con dos consejos: visitad personalmente el Museo para disfrutad de todas sus pinturas, y echad un vistazo al blog de Mari Ángeles Ortiz, "Bajo la mirada de Córdoba", donde encontraréis un buen número de entradas dedicadas al pintor y a su obra y todas las anécdotas y detalles acerca de éste y de sus modelos contadas mejor de lo que yo pueda hacerlo. Merece la pena.


IMAGEN 7. La sala de los retratos.



IMAGEN 8. "Alegrías" y "Cante hondo".



IMAGEN 9. "Magdalena" y "Samaritana".



IMAGEN 10. "La muerte de santa Inés".



Rafael Expósito Ruiz.




IMÁGENES: 
- Fotografías tomadas por el autor.